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Antes de su retiro involuntario de los escenarios, Nicolás Maduro popularizó su versión personalísima de Imagine, oda al pacifismo interpretada por John Lennon.
Sin embargo, recluido hoy en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, en Nueva York, el líder chavista parece entonar un clásico de Los Beatles con la esperanza de cubrir su defensa: With a Little Help from My Friends (con una pequeña ayuda de mis amigos).
“No he sido magnate, no soy magnate ni quiero riqueza material para mi vida. Tengo una sola cuenta, una cuentica de ahorro donde me depositan mi sueldito de Presidente (...) yo gano dos petros, pero a esa platica no le veo la cara porque cuando la voy a buscar, ya Cilita la agarró pa’ comprar una cosita”, expresó Maduro entre risas pocas horas antes de que se lo llevaran.
La mujer es la perdición del hombre, pensará en su celda el Adán bolivariano. Para colmo, el gobierno de Estados Unidos le ha negado el derecho a pagar sus abogados con el dinero de sus víctimas. Es decir, que los extraídos tienen prohibido sacar de los bolsillos de los venezolanos la cantidad para sufragar los honorarios del abogado Barry Joel Pollack, famoso por defender a Julian Assange, creador de WikiLeaks.
Si no cuentan con recursos propios ni pueden recibir financiamiento público, entonces, ¿quién podrá ayudarlos? Con sus últimas acciones, Sebin y DGCIM dan pistas sobre los buenos samaritanos que podrían socorrer a la humilde pareja caída en desgracia.
Tres tristes…
Ha sido como una inmensa bola de nieve. Comenzaron rodando Maduro y Flores y más adelante resultaron arrastrados Alex Saab, Raúl Gorrín y Wilmer Ruperti. Según las versiones extraoficiales jamás confirmadas por el régimen, los tres potentados fueron detenidos por unas horas en El Helicoide y sometidos a interrogatorios por no se sabe qué.
Saab y Gorrín tienen algo en común: Ambos han sido identificados por la justicia de Estados Unidos como testaferros y operadores financieros del recluso de Brooklyn y su señora. Difícil precisar el monto de sus fortunas, pero las investigaciones judiciales y los reportes de prensa los señalan de formar parte de esquemas que lavaron miles de millones de dólares de la corrupción chavista.
No obstante, si se trata de echar una mano en los tribunales para salvar a unos camaradas, Ruperti cuenta con experiencia. Debe recordarse que el dueño de los Tiburones de La Guaira se sacrificó hace una década costeando la defensa de los famosos “narcosobrinos”, acusados ante el Tribunal Federal de Manhattan por supuestamente tratar de ingresar 800 kilos de cocaína a Estados Unidos.
“Esto perturba la tranquilidad de la familia presidencial. Uno necesita que el Presidente esté calmado (...). Estoy ayudando a preservar el gobierno constitucional de Venezuela”, declaró en septiembre de 2016 el empresario al prestigioso diario The Wall Street Journal.
Con amigos así…
Saab, Gorrín y Ruperti le deben sus abultados patrimonios a la revolución chavista. ¿No es propicio el momento para que le retribuyan a Maduro todos los favores recibidos? Al margen de las limitaciones que impone Washington, las arcas públicas -saqueadas de manera inmisericorde durante 27 años- difícilmente podrían responder a las aspiraciones contractuales del jurista Pollack.
La página de Transparencia Soberana que acaba de lanzar la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirma que Venezuela anda con lo justo. Allí dice que así como entraron, salieron 300 millones sin dejar rastro. Ni un billetico quedó en reserva.
En cambio, a estos prósperos emprendedores, niños consentidos de Pdvsa y otras instituciones del Estado, les ha alcanzado para adquirir canales de televisión, periódicos, equipos deportivos, tanqueros, avionetas, camionetas blindadas, mansiones y un sinfín de juguetes tanto dentro como fuera del país. Ser rico es malo, pero ser malagradecido es peor.
La raqueta
El activista de Derechos Humanos, Marino Alvarado, denunció recientemente que la Policía Nacional Bolivariana que opera en El Helicoide es uno “de los principales centros de extorsión” del país. “Un funcionario policial indicaba que al menos 10 mil dólares diarios se acumulan por extorsiones, principalmente en la sede del DAET”, afirmó Alvarado.
Al trío no habría que chantajearlo. Mucho menos para quitarle esa bagatela. Bastaría con que en el próximo interrogatorio, Sebin y DGCIM les pidan que se pongan la mano en el corazón y contribuyan con lo que puedan. Una ayudaíta, que diría María Bolívar.
Llegó la hora de que Saab, Gorrín y Ruperti constituyan un sindicato de ricachones para rescatar al Presidente obrero y a su manirrota primera combatiente, que despilfarró aquella fortuna de los dos petros por ceder ante el consumismo. ¡Rodilla en tierra y billetera calada! ¡Enchufados chavistas, uníos!
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