EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/07/la-ronda-de-los-campeones/
Al Mundial de Fútbol más largo de cuantos se han realizado desde 1930 solo le restan cuatro juegos. Se han marcado más goles que nunca, (292, casi 3 por partido), faceta en la que han brillado delanteros consagrados como Mbappé, Kane, Haaland y el “viejito” Lionel Messi, que cumplió 39 años en pleno torneo. No tendremos un campeón inédito porque los semifinalistas ya lo han sido, incluso alguno más de una vez: 7 títulos entre los cuatro. Las sorpresas animan las rondas iniciales pero luego se impone la ley de los favoritos, aunque nadie que ame el deporte olvidará la gesta de Cabo Verde, una nación insular de apenas medio millón de habitantes, de futbolistas de segundo nivel pero con una premisa: la fuerza, la fama y el poder no lo es todo en este mundo.
Puede haber, sí, una final inédita: un Francia-Inglaterra o un España-Argentina, entre varias posibilidades. Este mundial confirma que los grandes -muy grandes- están en horas bajas: Italia, ni siquiera logró clasificarse, Alemania fue una decepción y Brasil, a pesar de Ancelotti, ya no es el amo del “jogo bonito”. El consuelo, aunque escaso para su torcida, es que le enseñaron al planeta como la eficiencia no es enemiga de la belleza. Pero ahora es el tiempo de otras selecciones. Ninguna como la francesa ha sido más exitosa en este escenario en las últimas tres décadas y Argentina lleva casi medio siglo siendo un competidor de primer nivel: seis veces ha llegado a semifinales y las seis veces ha disputado la final.
La inventora del fútbol, Inglaterra, busca reeditar su éxito de hace 60 años en casa y España, que no es profeta en su tierra pues su Mundial del año 82 fue frustrante, quiere volver a ganar lejos de su continente, como lo hizo en 2010 en el único Mundial celebrado en África. La “roja” aún espera el gran partido de Lamine Yamal, el adolescente que ayer cumplió 19 años y está tocado por los dioses, o eso fantaseamos, para marcar una nueva época en el deporte más universal.
Cualquier cosa puede pasar, dicen los comentaristas previsibles, en esta ronda solo para campeones. Pero mucho de lo que pasará, más en la administración del juego que en estos últimos cuatro partidos, lo decidirá la FIFA, que ya calcula un Mundial de 64 selecciones -¿llegará entonces la Vinotinto?- en este negocio planetario que no deja a nadie indiferente. El peligro es que a más ganancias se le sumen más controles, como ese VAR que anula una jugada por un meñique en fuera de lugar. El juego se resiente porque deja de ser un juego en la danza de los millones.
Qué gane el mejor, que es otro clásico de las narraciones, aunque no ha sido necesariamente así. La “naranja mecánica” de los setenta nunca ganó, ni tampoco los magos brasileños del 82. La sorpresa no se desvanece del todo y ese es el misterio que nos convoca al campo o nos pone frente a la pantalla. Aún nos quedan minutos para soñar.
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