Thursday, July 9, 2026

Editorial El Nacional: La tragedia tiene responsables

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/07/la-tragedia-tiene-responsables/

¿Cómo se construyó el desastre? ¿Cómo se explica el impacto destructivo de los dos terremotos del 24 de junio en La Guaira? ¿Son pertinentes esas preguntas? ¿Se las hacen los ocupantes del poder en Venezuela? Entre las tantas comisiones que designa el régimen ninguna -que se sepa- tiene por tarea investigar qué pasó, como si la intensidad de los movimientos telúricos fuera la causa de todo lo que ocurrió. Si los edificios desplomados hablaran lo sabríamos, aunque ciertamente se les puede “hacer hablar”, si hay interés claro está. 

Una conferencia de Rogelio Altez Ortega -antropólogo, profesor titular en el Departamento de Historia de América en la Universidad de Sevilla, entre cuyas líneas de investigación figura la antropología de los desastres y el estudio histórico y social de los desastres- da pistas para responder esas preguntas. La presentación de Altez, de 2018 en un simposio internacional sobre Gestión del riesgo de desastres, abordó la reconstrucción del entonces estado Vargas luego del deslave de 1999: Construir el próximo desastre, así la tituló.

Lo primero que aclara Altez -nacido en Uruguay y residente en el litoral guaireño por más de 30 años- es que los desastres “no son naturales”, sino que son el resultado de procesos históricos y sociales en los que se cruzan una o varias amenazas en un contexto vulnerable. El contexto vulnerable es el meollo del asunto para entender con sentido crítico las consecuencias de un “fenómeno natural”, como el deslave del 99 o los terremotos del 2026. Y si hay alguna zona claramente vulnerable es el estado La Guaira.

Lo que el antropólogo e investigador expuso hace ocho años es como la pretendida reconstrucción de La Guaira se hizo sin atender un plan de reordenamiento que se elaboró a partir de un informe muy serio ordenado por el propio gobierno, que se entregó en sus manos al presidente Chávez y quedó engavetado.  El documento advertía que era inconveniente construir en los cauces de ríos y quebradas y que las construcciones que se hicieran deberían ajustarse a normas rigurosas de diseño que tuvieran en cuenta las características geomorfológicas del litoral y sus suelos aluviales que amplifican las ondas sísmicas.

Es evidente que la “reconstrucción” siguió otras directrices, guiadas por intereses políticos y mercantiles que se impusieron por encima de la protección de la gente, que condujo, además, a una repoblación excesiva de la zona sin atender los riesgos advertidos.  

¿Se le explicará a los venezolanos, a las víctimas del desastre en la zona cero, cuál ha sido la responsabilidad del Estado? ¿Conoceremos un balance oficial del estado de las obras construidas por la Misión Vivienda? ¿Bajo cuáles criterios se reconstruirá ahora?

En 1999 se desechó en un gesto prepotente, de desafío infantil al imperio, la participación del gobierno de Estados Unidos en la reconstrucción. En 2026 se entiende que la ayuda será más que bienvenida pero las preguntas siguen sobre la mesa: ¿se tomará en cuenta lo que ya se sabía hace casi 30 años? ¿se pondrá a la gente en primer lugar o será una nueva oportunidad para los negocios y la politiquería? El país necesita respuestas y garantías.

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