Tuesday, July 7, 2026

Editorial El Nacional: “Laboratorios mediáticos”

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/07/laboratorios-mediaticos/

La rueda de prensa de Delcy Rodríguez a los ocho días de los terremotos se puede resumir en tres expresiones: activar, un verbo con poderes mágicos que una vez nombrado surte efectos inmediatos, o eso se cree; laboratorios mediáticos, los enemigos de siempre, que ahora distorsionan la realidad con fines inconfesables; miserables, término referido a quienes manejan, administran o activan los laboratorios mediáticos. Los medios, en general, y aquí al poder no le molestan las generalizaciones, han sido enemigos declarados del “proceso bolivariano”. 

Es tal la antipatía a los medios, que Delcy Rodríguez durante su rueda de prensa destacó que todo medio internacional que solicitó venir a Venezuela para la cobertura de los terremotos, recibió una respuesta favorable en cuestión de minutos. La propia Delcy parecía sorprendida y esperaba un aplauso, otro más, de la barra que movilizaron para la comparecencia ante los medios. Nunca en 27 años había ocurrido algo semejante. Tuvo que temblar la tierra por encima de 7 en la escala Richter para que se produjera este fenómeno de apertura al mundo y a la prensa.

Qué entenderá Delcy por “laboratorios mediáticos”? ¿Qué le contó su hermano al respecto? Médico, al fin, sabe más de laboratorios y debería, en principio, tener una buena opinión de la expresión “laboratorio”, que remite a lugar de investigación, de experimentación científica. Es, o parece ser, su asociación con “mediático”, la que la convierte en una expresión perversa. Los laboratorios mediáticos son miserables. Punto.

Los medios fueron los primeros en denunciar el asesinato de su padre en manos de la Disip, medio siglo atrás. Los medios denunciaron la masacre de El Amparo. También los excesos de las fuerzas militares durante El Caracazo. Gustaron menos las denuncias cuando las víctimas de entonces asumieron el poder. Tarek William Saab fue defensor de derechos humanos cuando era opositor. Una vez instalado en la Fiscalía, fue el fiscal general de la revolución. Y cuando a una nación la dirigen “revolucionarios” se condena a los “traidores”. El Tareck que tuvieron desaparecido un tiempo, entre otros.

Durante el largo, incompetente y turbio mandato de la gente que aún ocupa el poder se legisló desde el primer día contra los medios. Y, en paralelo, se adoptó un amplio menú de opciones -multas, amenazas, bloqueos, asfixia económica, cierres- para domesticar la voluntad de los “miserables” que se empeñaban en difundir una realidad tan desagradable para el interés revolucionario. 

El modelo ideal de sociedad es aquella en la que los medios privados no existen. Como en Cuba. La verdad es la verdad del Estado publicada en el órgano del comité central. Y los periodistas con derechos -a seguir la línea oficial- son los únicos periodistas que existen, sus falsos imitadores están en la cárcel o en el exilio, en el mejor de los casos.

Nada cambia, ni después del 3 de enero, ni después del 24 de junio. Los amos del poder solo quieren conservarlo. Si la realidad se opone haremos que nos obedezca. Por las buenas, por ahora.

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