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Saludos,
Para el mundo es una rareza estrambótica, pero jugar a la sillita es muy propio del régimen chavista, donde un funcionario público sirve por igual para ser canciller que para ser ministro de tecnología.
Lo mismo da que esté en el ministerio de defensa, que en el de agricultura.
Lo que se ve, es un juego donde los funcionarios sirven para todo, pero en realidad no sirven para nada.
Tales designaciones representan el mejor ejemplo del desprecio a la función pública, señal de que no les importa un car…rizo una auténtica recuperación que facilite el bienestar a todos los venezolanos.
Quizá debamos preguntarnos ¿y por qué les va a importar, si son los mismos que lo destruyeron?
Lo que hacen es ajustarse, uno por aquí, otro por allá, mientras se arma el nuevo cogollo y se mantiene en total orfandad al ciudadano de a pie.
Por cierto, el cogollo es cada vez más pequeño: varios cargos se concentran en pocas personas. También se ven casos impúdicos y absurdos, como el de Jorge Rodríguez, presidente de la AN 2025 pero que actúa prácticamente como vicepresidente, a veces como ministro de Comunicación, otras como ministro del Interior y de vez en cuando como de Obras Públicas.
Reacomodo mafioso, eso es lo que resume lo que vemos en materia burocrática desde enero hasta ayer, junto a una crisis de ilegitimidad y credibilidad infinitas que contamina todo lo que se acerque.
Visto lo visto, no hay nada en el gobierno interino que pueda ser tomado seriamente como un equipo de tecnócratas. Cleptócratas sí, pero tecnócratas jamás.
No hay con qué.
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