Friday, August 7, 2026

Editorial El Nacional - Acción política: movilizarse

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/08/accion-politica-movilizarse/

Con la llegada de Dinorah Figuera al país sabemos que hasta diciembre no sabremos los resultados del diálogo político promovido por el Departamento de Estados de Estados Unidos, en ejercicio de la tutela que administra sobre nuestro país.

Hay una agenda pactada de tres puntos y equipos designados por las partes. Ayer fue instalada la mesa de diálogo en el Centro de Convenciones Parque Simón Bolívar de La Carlota, en Caracas. De ahí en adelante, cuatro meses y pico de “trabajo conjunto” para producir unos primeros resultados que serán presentados “formalmente”.

“Trabajo conjunto”, expresión de Figuera, hace suponer que en “varios tiempos de estos tiempos hasta diciembre”, como se le entendió, se intentará aflojar a la contraparte para que acepte reinstitucionalizar este país cuyas instituciones domina a cal y canto. Desconocemos si Jorge Rodríguez y su equipo está por la labor de un “trabajo conjunto” o solo lo limita al primer punto de la agenda: Atención al doble terremoto.

La atención al doble terremoto se debió prestar desde la hora uno por quienes ejercen el interinato. En su lugar, actuaron de inmediato los ciudadanos dolientes y voluntarios que se movilizaron sin órdenes ni permisos para el rescate de sobrevivientes. ¿En qué términos puede comprometerse ahora una delegación opositora, de escasa representación, en la reconstrucción del país?

Ese primer punto de la agenda, colocado por Rodríguez, puede tener un efecto distorsionador de la negociación propiamente política, que ya comenzó antes de sentarse una delegación frente a la otra. El primer round fue un golpe al hígado.

La mesa de diálogo -cuadrada o redonda, tampoco sabemos-, comienza con una falla estructural: la expresión política mayoritaria del pueblo venezolano no está invitada a ocupar siquiera una silla. Ese fue un golpe al corazón.

El articulista Gonzalo González, politólogo y exdiputado al extinto Congreso Nacional, señalaba hace un par de días en las páginas de El Nacional una de las carencias de la sociedad venezolana posterior al 3 de enero: hay un deseo mayoritario de cambio político que no se traduce en acción política. Quizás por eso, intuimos, una delegación opositora, cuya cabeza fue escogida por el Departamento de Estado, puede discernir por su cuenta, y ponerse de acuerdo con la contraparte, sobre una agenda de diálogo que invierte el orden de las prioridades políticas.

“La sociedad venezolana, los partidos políticos democráticos y la sociedad civil organizada- continúa González- deben movilizarse y presionar de diferentes formas y vías para lograr que esa posible negociación no solo se adelante, sino que su resultado sea efectivamente el inicio de la transición hacia un nuevo régimen proveniente de la soberanía popular libremente expresada y reconocida”.

De los comunicados, que son necesarios y deben ser oportunos, se tiene que pasar a la acción política, una que involucre al grueso organizado de la sociedad: partidos, sindicatos, gremios, asociaciones civiles de diverso tipo y tareas, individualidades, que converjan en una estructura abierta y dinámica que permita expresar con nitidez el reclamo político mayoritario de los venezolanos: la transición a un gobierno legítimo, expresión de la soberanía popular.

Lo que tiene que saber la mesa, lo tiene que saber el Departamento de Estado es que los venezolanos organizados somos capaces movilizar a la sociedad y mucho más. Hay que recobrar el espíritu creativo y crítico del referéndum de hace 20 años, de las primarias de 2023 y de la épica campaña electoral de 2024. Para mañana, es tarde.

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