EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/08/mas-miradas-sobre-el-dialogo-politico/
Comencemos por la mirada de una persona común, como la mayoría de los venezolanos, de nombre Ginette González, de 58 años años de edad, trabajadora independiente, consultada por la agencia española EFE en una plaza del este de Caracas. “Si es para avanzar en lo que es una transición a recuperar nuestra democracia, estoy a favor, pero realmente prefiero esperar a ver cómo se va desarrollando en ambas partes, si es realmente con seriedad”. Una respuesta sencilla y sensata que pudiera compartir esa mayoría silenciosa que observa, se gana la vida como puede, y espera.
El Foro Venezolano de Política Exterior, que hizo varios comentarios críticos sobre el carácter y la agenda de las conversaciones -iniciadas con una llamada telefónica el pasado lunes-, llamó a las partes involucradas y al propio Departamento de Estado de Estados Unidos a impulsar un proceso de negociación “inclusivo”. Un proceso, pensamos, que pueda entusiasmar a alguien como Ginette González, por ejemplo. El Foro pide una hoja de ruta y plazos definidos que reflejen “la voluntad de los venezolanos”.
Como sabemos, en el diálogo político entre el interinato de los Rodríguez y representantes de la Asamblea 2015 no participa el liderazgo electo por la oposición venezolana en la primaria de 2023 y ratificado de manera contundente en la elección presidencial de 2024, que Nicolás Maduro y sus actuales sucesores en el poder desconocieron. A la mayoría de esos votantes les resultará difícil verse representada en los nombres de Dinorah Figuera y de quienes la acompañan en las conversaciones promovidas por el Departamento de Estado, como expresión de la tutela que ejerce el gobierno de Estados Unidos.
Humberto García Larralde, economista e Individuo de Número de la Academia de Ciencias Económicas, aborda el tema político de muestra actualidad en su artículo de ayer en El Nacional que titula “Piensa mal y acertarás”. No pretende García Larralde desvirtuar el proceso, ni descartar su significación. “El deseo de la inmensa mayoría de los venezolanos es que contribuya con los objetivos para los cuales fue, pretendidamente, convocado: iniciar el rescate de las instituciones sobre las cuales podrá asentarse la soberanía popular, base para aunar las voluntades necesarias para la recuperación de nuestro tan golpeado país”.
El articulista comenta luego el conjunto de intereses dispares que se mueven en el trasfondo del diálogo y señala que la adopción de una actitud constructiva por parte del Rodrigato parece depender de que Marco Rubio les tuerza el brazo para que entren en razón. “¿Estará dispuesto a ello?”, pregunta. Le hace también una advertencia a la delegación opositora: “debe resistir la tentación de creerse los escogidos por la providencia para conducir el cambio, cuando el protagonismo al respecto, reside en la voluntad popular mayoritaria a la que se le ha robado sus derechos de expresión y actuación”.
En paralelo a nuestra conversación interna, el portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, difundió un nuevo mensaje en esta etapa donde sobran comunicados de avances aunque sigamos en el punto de partida. “Apoyamos el inicio de iniciativas lideradas por venezolanos para atender las necesidades urgentes de los afectados por los terremotos del 24 de junio, fortalecer las instituciones democráticas, ampliar las libertades políticas y promover un futuro más estable y próspero para el pueblo venezolano”. Pigott es más optimista que el promedio de los venezolanos: cuando habla de “fortalecer las instituciones” por aquí se entiende revivirlas de su asfixia y para “ampliar las libertades” primero tienen que existir. ¿Para dónde mira Washington?
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