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Saludos,
Venezuela nunca debió romper relaciones con Israel.
La reversión de esa medida no es fruto del propósito de enmienda, sino que debemos incluirla en el haber del 3 de enero.
Por cierto: el chiste de “Maduro también dejó eso por escrito” sigue dando risa pero ya va quedando como demodé, antiguo, caduco. Así de lejos y apartado va quedando el dictador defenestrado.
Pero también ya es pieza de museo (del horror, por cierto) la maldición proferida por Chávez en 2010. Nada más miren esta perla "...Tenemos un enemigo común: el imperio estadounidense y el Estado genocida de Israel... [Compartimos el objetivo] de llevar a cabo una revolución socialista, anteponiendo los intereses de nuestro pueblo” (…) Aprovecho esta oportunidad para condenar desde lo más profundo de mi alma, desde lo más hondo de mi ser: ¡Maldito seas, Estado de Israel! ¡Maldito seas! ¡Terroristas y asesinos!”
Perdonen, queridos lectores, que citemos a Chávez aquí en La Ceiba. No es nuestro estilo. Pero la cita vale para ilustrar un punto: la revolución sigue “deconstruyéndose”, renegando de sus fundamentos ideológicos y conceptuales, reducida a una mera pulsión por el poder, sin que haya un solo camarada dispuesto a luchar por lo que otrora defendían, más allá de los micrófonos.
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