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Saludos,
En materia electoral, el orden de los factores sí altera el producto.
Elecciones tiene que haber a todos los niveles. Municipales, regionales, parlamentarias y presidenciales. Pero no es lo mismo dejar las presidenciales al final que empezar por ellas. Veamos.
Las teorías de “construir el poder de abajo hacia arriba” tendrían sentido si el andamiaje institucional venezolano no estuviera tan severamente dañado. Los alcaldes y gobernadores, salvo contadísimas excepciones, no son sino unos pagadores de nómina, despojados como han sido de todas sus competencias.
Si no hubiera prisa, se podría empezar por ahí, pero devolviéndoles a los alcaldes y gobernadores todas sus competencias para que dejen de ser lo que son hoy, unos eunucos. Sin embargo, esa labor de reingeniería no es coser y cantar, tomará tiempo. Y elegir unos alcaldes y gobernadores por la mera pulsión de elegir es como tomarse un laxante para una fractura en el brazo. Lo de ocupar espacios ya no aplica.
¿Y qué tal si se empieza por la Asamblea Nacional? La transición pudiera administrarse desde allí, y además la actual es una estafa, integrada por diputados asignados y no electos (tan es así que la Administración estadounidense tuvo que desempolvar a la AN2015, y no a toda sino a lo que quedaba de ella: la Comisión Delegada).
Comenzar por una elección parlamentaria, si de ella resulta una Asamblea con plenos poderes, conduciría a dos grandes conjuntos de escenarios:
el restablecimiento de la Constitución, lo que conduce más temprano que tarde a la convocatoria a una elección presidencial, dada la evidente falta absoluta, o
el cambio de la Constitución, bien sea a través de una reforma o la convocatoria a una constituyente. En ambos casos, un proceso que también tomaría tiempo y que no está claro que hoy reúna suficiente energía social.
En cualquier caso, o se termina en la presidencial o se posterga indefinidamente.
¿Por qué no empezar entonces por la Presidencia? Venezuela es un país presidencialista y eso no se corrige por decreto ni con buena voluntad. No hay ni que decir que hoy el cargo está en manos de alguien que claramente está usurpando el poder. Y la voluntad de cambio requiere en este momento de conducción y liderazgo.
En fin, el tema tiene muchas aristas. No se pueden agotar en un editorial de La Ceiba. Lo cierto es que esa discusión vendrá, la de cuál será la primera elección, porque elecciones habrá. Pareciera que “los americanos” ven con buenos ojos un esquema gradual, en el que la última elección sea la presidencial. La mayoría del país no lo ve así. Habrá que ver, entre lo conveniente y lo posible, qué podemos lograr los venezolanos.
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