Saturday, October 31, 2026

Laceiba el 31 de octubre

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Saludos,

Parafraseando la célebre ranchera de José Alfredo Jiménez, no hay que apurar las elecciones sino que hay que saber llegar a ellas.

Y la presencia de María Corina en Venezuela apuntala definitivamente las probabilidades de que las elecciones se den, pero no necesariamente las de que se apure su realización.

Ahora que hay señales más claras de que nos encaminamos hacia allá, conviene reparar en una frase de la alocución de Delcy Rodríguez el pasado jueves.

Dijo, textualmente: “unas elecciones que sean una solución y no un generador de conflictos irreconciliables (…) la elección no debe ser un problema ni hacernos retroceder hacia tiempos de confrontación que ya nadie quiere”

Aquí caben dos lecturas.

Nosotros en La Ceiba creemos que una elección “no genera conflictos irreconciliables” cuando el que pierde acepta el resultado y el que gana no usa el poder para aplastar al otro. La confrontación no viene de las elecciones sino de no respetarlas, y no solo nos referimos al 2024: en 2015 la oposición ganó la Asamblea y lo que vino después fue un desconocimiento que le costó al país mucho dolor.

Pero en la lectura chavista, “no retroceder” pareciera significar que la elección no puede producir algo que ponga en riesgo su supervivencia: ni salida del poder, ni que se borre lo que llaman “lo construido”, ni que toquen su infraestructura delictual.

Una cosa es dar garantías a quien pierda: que no lo persigan, que pueda seguir en política, que se someta a reglas claras y no a un linchamiento. Esa ha sido la fórmula de transiciones exitosas como la chilena, la española o la sudafricana. Pero una cosa muy distinta e inconveniente es garantizar ir a unas elecciones que no van a perder porque eso claramente ya no es una elección.

Ojo pelao.

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