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Saludos,
Luis Ratti no es Luis Ratti, él no se pertenece.
Ratti, en realidad, es la marioneta de alguien que le ordena hacer esto o aquello.
Así como obedeció órdenes cuando en 2025 pidió al TSJ despojar de su nacionalidad a María Corina, Edmundo González y otros venezolanos, ahora Ratti sigue con disciplina una nueva instrucción política pero hacia otra dirección.
La diferencia entre aquel momento y el actual es el 3 de enero, el día “D” que le cambió el destino no a Ratti, sino a su dueño y jefe político, que debe ser el mismo que viene colaborando entusiastamente con EE.UU. pese a haber prometido un Vietnam si ocurría lo que finalmente sucedió.
Y ya que está en esa onda de colaboración, sería bueno que el jefe de Ratti cumpla con lo que explícitamente pidió ayer el secretario Rubio, al instar al gobierno interino a liberar los presos políticos que siguen tras las rejas. Una petición justa e imperiosa para los más de 300 venezolanos que continúan secuestrados, y en algunos casos desaparecidos por el régimen, como el del submarinista Hugo Marino Salas, cuya madre, Beatriz Salas, reclama desde 2019.
¿Dónde está Hugo Marino? La pelota está en la cancha de los verdugos.
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