En: http://www.noticierodigital.com/2011/11/la-misma-piedra/
Fausto Masó/El Nacional/ND
Los venezolanos que perdieron su finca, su vivienda, su empresa, su empleo, emigraron o uno de sus hijos fue víctima de un sicario o de un delincuente caen fácilmente en las provocaciones de Chávez.
Quieren una vía rápida para superar la tragedia que vive el país.
Hace diez años Chávez provocó maquiavélicamente un paro suicida al que fueron arrastrados Carlos Ortega y los partidos porque millones creían que una huelga petrolera haría caer el Gobierno.
¡Venezuela no sobrevive sin petróleo! Deliberadamente, Chávez despidió por televisión a un grupo de ejecutivos de Pdvsa.
El paro no fue una huelga revolucionaria respaldada por grupos armados, y para colmo enfrentaba a un gobierno buchón en dólares que importó gasolina, además en el oeste de Caracas no cesó la actividad económica.
Más tarde, muchos venezolanos no aceptaron la derrota en el revocatorio, tragaron las denuncias del fraude, creyeron y siguen creyendo tesis peregrinas como que las máquinas de votar se manipulaban a distancia para invertir los resultados, apoyaron la propuesta de no votar. La abstención no deslegitimó a Chávez, sino a la oposición en América Latina y le entregó las gobernaciones y la Asamblea al chavismo.
Ahora se promete enjuiciar a jefes militares, se olvida la lección de las dictaduras de España, Chile y Argentina que asesinaron a millares de civiles. La oposición democrática dictó una ley de olvido, en España no se enjuició a los franquistas ni a los republicanos culpables de los crímenes de la Guerra Civil. Esta ley de olvido fue revocada en Argentina y Chile años más tarde.
Es fácil complacer la indignación, justificada, de tantos venezolanos, denigrar de los que estos dos años han dirigido exitosamente a la oposición.
Se les acusa de blandengues, se les pide actitud es que impedirán el triunfo electoral.
Critican por Internet a Ismael García, al PPT, cuyos votos hubieran sido decisivos en las elecciones legislativas y sin los cuales no habrá victoria en 2012. Odian a Baduel, envían el mensaje al Ejército de que los oficiales que se opongan a Chávez no los acogerá la oposición con los brazos abiertos, no se perdonarán sus errores, por tanto el sentido común les aconsejará seguir respaldando al chavismo.
¿La gente no aprende? Algunos buscan aplausos fáciles para conseguir un espacio político. Hay que oponerse frontalmente a Chávez, pero con un discurso que divida el chavismo.
A corto plazo las últimas leyes le darán votos a Chávez en un país sin cultura liberal, firme creyente en los controles de precios, Conacopresa no impidió que Lusinchi terminara su período con una gran popularidad. Muchos inquilinos aceptarán robarse literalmente el apartamento en el que viven. Estas leyes, y otras que vienen, persiguen colocar a la oposición del lado de los ricos, de los empresarios y al Gobierno de lado de los pobres, aunque arruinen el país.
Chávez acusa a la oposición de querer resucitar el pasado, de estar aliada con los poderosos. La tarea es crear un gran movimiento en el que participen incluso algunos chavistas, no sólo derrotar a Chávez sino aplastarlo electoralmente.
¿Tropezaremos de nuevo con la misma piedra? El extremismo es la peor trampa. Sirve para conseguir votos en las primarias, pero envía un mensaje que le hace el juego a la campaña chavista, condena a la oposición a ser una minoría.
Saturday, November 26, 2011
Estado de delito
En: http://www.eluniversal.com/opinion/111126/estado-de-delito
CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL
sábado 26 de noviembre de 2011 12:00 AM
La barbarie atentó contra la vida de nueve candidatos de la Unidad. Van más de ciento cincuenta mil muertos por la violencia hamponil en trece años, víctimas de una guerra civil de baja intensidad. Esa información helaría a cualquier ciudadano de un país civilizado, incluidos vecinos de Colombia, Ecuador y Perú. ¿Por qué no actúa el gobierno contra el hampa?
Si la mayoría de los afectados fueran las clases medias o los ricos "de antes" -los nuevos magnates son revolucionarios-, podría captarse alguna sórdida racionalidad en el asunto. Pero es en los barrios populares donde los fogonazos se llevan vidas a montones y los pobres son los que más muerden el asfalto en esta terrible carnicería
Algo se intuye si un mandatario llama a los criminales "buenandros". Dicen que el ministro del ramo tiene formación académica al respecto, pero luce de los más afectados por el daño cerebral severo que producen las ideologías revolucionarias y escupe veneno de serpiente contra la ciudadanía y no contra el hampa, a la que trata con sorprendentes consideraciones.
Una revolución no es más que la estrategia de acumular fuerza dentro o fuera de las instituciones para derrocar el Estado de Derecho por un Estado de Delito e imponer su ideología. Para eso cuenta con la sacralización de la "teoría revolucionaria", lo que logra que, contra toda evidencia, se considere diferentes a Chapita Trujillo y Fidel Castro. El régimen se autoriza a sí mismo para robar, secuestrar y asesinar a sus enemigos -"expropiaciones", "juicios revolucionarios" y "ajusticiamientos"- como hicieron Stalin, Hitler o Mao.
La vía del autoritarismo plebiscitario del Siglo XXI es más complicada y mientras logra la "hegemonía" convierte la violación de las leyes en un modelo de imitación social. Se crea la idea colectiva de que los ricos son perversos por antonomasia, los "blancos" son enemigos, los políticos, sinvergüenzas (un aporte de la babosada antipolítica) los profesionales "elitescos" y los que arriendan un cuarto "es- peculan" a los que viven en él.
El padre Sosa pensaba que la democracia estaba podrida por la "anomia". Lamentablemente en su actual silencio no analiza las consecuencias de la "moral revolucionaria", la amoralidad máxima, porque en ella las acciones humanas se juzgan buenas o malas no en sí mismas sino en referencia a "los intereses de la revolución", es decir, la voluntad del caudillo, demiurgo del encono social entre los ciudadanos.
Miles de horas de porquerías ideológicas, vaciedades y resentimientos por televisión, "la hora del odio" orwelliana, no podían dejar otra cosa que la guerra civil de baja intensidad. Cada discurso tóxico se lee colectivamente como una autorización para destruir "el enemigo". Entre los derrelictos teóricos marxistoides, el criminal no es responsable de lo que hace sino "víctima de la sociedad", incluso héroe como el pirómano, perdedor, de la UCV.
Según Marcuse y Fanon un marginado, un delincuente, incluso un demente, eran mucho más revolucionarios que un pequeño burgués, al estar colocados "objetivamente contra la sociedad capitalista". Los antisiquiatras pensaban que no había ninguna razón para readaptar un sicópata al mundo que había que destruir. Fanon cuestionaba la noción de delito porque el oprimido, para liberarse síquicamente, para "hacerse humano" debía asesinar un opresor.
Los terroristas árabes, los irlandeses y los serbios han usado con frecuencia los servicios del hampa para volar cafeterías en la tradición. El primer comunista alemán, el sastre Wilhelm Weitling se autoproponía para organizar el ejército de "valientes e inteligentes" criminales y decía que la revolución "debía soltar a los delincuentes y las furias del infierno en la tierra" para hacer lo que quisieran con "la burguesía".
Otro revolucionario alemán, Karl Heinzen decía que el asesinato estaba permitido en la política. Bakunin que repudiaba a los moderados tanto como los actuales antipolíticos, creía que los únicos revolucionarios sinceros, sin fraseología, sin inducción, sin vanidad, era los delincuentes, enemigos par exellence del Estado.
Lenin habló de una alianza "campesinos obreros y soldados" y Bakunin de "obreros campesinos y delincuentes". Los Panteras Negras y el Ejército Simbionés -más recordado por la película de Paul Schrader sobre el secuestro de Patty Hearst- contrataban asesinos y drogadictos. No hay nada que extrañar. Betancourt con sabiduría hablaba de "hampa política y hampa común". La revolución bolivariana, la anomia máxima, ¿como integra su alianza?
Si la mayoría de los afectados fueran las clases medias o los ricos "de antes" -los nuevos magnates son revolucionarios-, podría captarse alguna sórdida racionalidad en el asunto. Pero es en los barrios populares donde los fogonazos se llevan vidas a montones y los pobres son los que más muerden el asfalto en esta terrible carnicería
Algo se intuye si un mandatario llama a los criminales "buenandros". Dicen que el ministro del ramo tiene formación académica al respecto, pero luce de los más afectados por el daño cerebral severo que producen las ideologías revolucionarias y escupe veneno de serpiente contra la ciudadanía y no contra el hampa, a la que trata con sorprendentes consideraciones.
Una revolución no es más que la estrategia de acumular fuerza dentro o fuera de las instituciones para derrocar el Estado de Derecho por un Estado de Delito e imponer su ideología. Para eso cuenta con la sacralización de la "teoría revolucionaria", lo que logra que, contra toda evidencia, se considere diferentes a Chapita Trujillo y Fidel Castro. El régimen se autoriza a sí mismo para robar, secuestrar y asesinar a sus enemigos -"expropiaciones", "juicios revolucionarios" y "ajusticiamientos"- como hicieron Stalin, Hitler o Mao.
La vía del autoritarismo plebiscitario del Siglo XXI es más complicada y mientras logra la "hegemonía" convierte la violación de las leyes en un modelo de imitación social. Se crea la idea colectiva de que los ricos son perversos por antonomasia, los "blancos" son enemigos, los políticos, sinvergüenzas (un aporte de la babosada antipolítica) los profesionales "elitescos" y los que arriendan un cuarto "es- peculan" a los que viven en él.
El padre Sosa pensaba que la democracia estaba podrida por la "anomia". Lamentablemente en su actual silencio no analiza las consecuencias de la "moral revolucionaria", la amoralidad máxima, porque en ella las acciones humanas se juzgan buenas o malas no en sí mismas sino en referencia a "los intereses de la revolución", es decir, la voluntad del caudillo, demiurgo del encono social entre los ciudadanos.
Miles de horas de porquerías ideológicas, vaciedades y resentimientos por televisión, "la hora del odio" orwelliana, no podían dejar otra cosa que la guerra civil de baja intensidad. Cada discurso tóxico se lee colectivamente como una autorización para destruir "el enemigo". Entre los derrelictos teóricos marxistoides, el criminal no es responsable de lo que hace sino "víctima de la sociedad", incluso héroe como el pirómano, perdedor, de la UCV.
Según Marcuse y Fanon un marginado, un delincuente, incluso un demente, eran mucho más revolucionarios que un pequeño burgués, al estar colocados "objetivamente contra la sociedad capitalista". Los antisiquiatras pensaban que no había ninguna razón para readaptar un sicópata al mundo que había que destruir. Fanon cuestionaba la noción de delito porque el oprimido, para liberarse síquicamente, para "hacerse humano" debía asesinar un opresor.
Los terroristas árabes, los irlandeses y los serbios han usado con frecuencia los servicios del hampa para volar cafeterías en la tradición. El primer comunista alemán, el sastre Wilhelm Weitling se autoproponía para organizar el ejército de "valientes e inteligentes" criminales y decía que la revolución "debía soltar a los delincuentes y las furias del infierno en la tierra" para hacer lo que quisieran con "la burguesía".
Otro revolucionario alemán, Karl Heinzen decía que el asesinato estaba permitido en la política. Bakunin que repudiaba a los moderados tanto como los actuales antipolíticos, creía que los únicos revolucionarios sinceros, sin fraseología, sin inducción, sin vanidad, era los delincuentes, enemigos par exellence del Estado.
Lenin habló de una alianza "campesinos obreros y soldados" y Bakunin de "obreros campesinos y delincuentes". Los Panteras Negras y el Ejército Simbionés -más recordado por la película de Paul Schrader sobre el secuestro de Patty Hearst- contrataban asesinos y drogadictos. No hay nada que extrañar. Betancourt con sabiduría hablaba de "hampa política y hampa común". La revolución bolivariana, la anomia máxima, ¿como integra su alianza?
Negociar la impunidad
En: http://www.eluniversal.com/opinion/111126/negociar-la-impunidad
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN | EL UNIVERSAL
sábado 26 de noviembre de 2011 12:00 AM
La ráfaga no se ha detenido. Los formalismos -con inmensa carga ciudadana- referidos a la recolección de firmas (203 mil) y a la inscripción ante la Comisión Electoral de Primarias en contra de la conseja "experta" que indicaba retiro inmediato de las pretensiones, han quedado de lado. Haber sido ignorado, más tarde tomado a chiste, luego convertido en el blanco de los ataques, debe tener muy contento a Diego Arria; solo le falta un paso para se vivo ejemplo de la frase de Ghandi.
La propuesta de una Constituyente, como tercera acción de su primer día de mandato; luego de la liberación de los presos políticos y la devolución de los medios de comunicación confiscados; sigue en el ambiente; al igual que la sentencia sobre la espera en La Haya. Sin embargo, lo más contundente, hasta ahora, del discurso de Diego Arria es la afirmación que reza: "Aquí tenemos que tomar una decisión entre los que creemos que hay que rescatar al país o los que creen que hay que negociar con la impunidad".
Arria coloca el rasero muy alto. Conminar a los venezolanos a definirse entre el borrón y cuenta nueva y la aplicación de la justicia (que no venganza ni retaliación) es un desafío en toda regla; que frena en seco las comparsas y las campañas prefabricadas con estrategias comunicacionales que son guiones al calco, frente a un contendor envalentonado, por más enfermo que esté, por más sano que intente presentarse.
Ésta, y no su denuncia en La Haya, sí es una jugada de alta política, que cuestiona a sus contendores por la candidatura presidencial; porque sin pedirles apoyo, les increpa en cuanto a sus conceptos de justicia. Pero entiéndase bien, la voz alta de Arria, no es para decir quítense del medio que aquí vengo yo; es para trasladar el debate a otro escenario; uno más real, uno más vívido, uno apegado a las miserias que se padecen a diario; y que amenazan, y disparan, y que matan.
"Negociar con la impunidad" es hacerse de la vista gorda frente a las tropelías en forma de ley, es dejar pasar las relaciones funestas entre una cofradía armamentista con grupos irregulares, propios y foráneos, es callar y engavetar los desmanes cometidos por administraciones anteriores; es correr la arruga en función de que el tiempo se encargue de diluir el odio, el rechazo, la mezquindad, la tortura... expresados hasta el cansancio con listas de aparheid.
"Negociar con la impunidad" es terrible; y esa frase lapidaria, aun retumba en las conciencias de aquellos que no quieren vengarse; sino que desean que en este territorio comience a aplicarse la justicia; a fin de que se pueda constituir un país.
Ganar las elecciones presidenciales en octubre del próximo año no es la tarea más difícil -eso dicen las encuestas- lo más difícil será hacer cumplir el mandato de los ciudadanos expresado en el voto; y para eso hará falta mucho más que un gesto a la cámara, mucho más que una frase que termine en sonrisa. Hace falta compromiso. Hace falta asumir el desafío de no ceder a esa propuesta siniestra de "negociar con la impunidad".
La propuesta de una Constituyente, como tercera acción de su primer día de mandato; luego de la liberación de los presos políticos y la devolución de los medios de comunicación confiscados; sigue en el ambiente; al igual que la sentencia sobre la espera en La Haya. Sin embargo, lo más contundente, hasta ahora, del discurso de Diego Arria es la afirmación que reza: "Aquí tenemos que tomar una decisión entre los que creemos que hay que rescatar al país o los que creen que hay que negociar con la impunidad".
Arria coloca el rasero muy alto. Conminar a los venezolanos a definirse entre el borrón y cuenta nueva y la aplicación de la justicia (que no venganza ni retaliación) es un desafío en toda regla; que frena en seco las comparsas y las campañas prefabricadas con estrategias comunicacionales que son guiones al calco, frente a un contendor envalentonado, por más enfermo que esté, por más sano que intente presentarse.
Ésta, y no su denuncia en La Haya, sí es una jugada de alta política, que cuestiona a sus contendores por la candidatura presidencial; porque sin pedirles apoyo, les increpa en cuanto a sus conceptos de justicia. Pero entiéndase bien, la voz alta de Arria, no es para decir quítense del medio que aquí vengo yo; es para trasladar el debate a otro escenario; uno más real, uno más vívido, uno apegado a las miserias que se padecen a diario; y que amenazan, y disparan, y que matan.
"Negociar con la impunidad" es hacerse de la vista gorda frente a las tropelías en forma de ley, es dejar pasar las relaciones funestas entre una cofradía armamentista con grupos irregulares, propios y foráneos, es callar y engavetar los desmanes cometidos por administraciones anteriores; es correr la arruga en función de que el tiempo se encargue de diluir el odio, el rechazo, la mezquindad, la tortura... expresados hasta el cansancio con listas de aparheid.
"Negociar con la impunidad" es terrible; y esa frase lapidaria, aun retumba en las conciencias de aquellos que no quieren vengarse; sino que desean que en este territorio comience a aplicarse la justicia; a fin de que se pueda constituir un país.
Ganar las elecciones presidenciales en octubre del próximo año no es la tarea más difícil -eso dicen las encuestas- lo más difícil será hacer cumplir el mandato de los ciudadanos expresado en el voto; y para eso hará falta mucho más que un gesto a la cámara, mucho más que una frase que termine en sonrisa. Hace falta compromiso. Hace falta asumir el desafío de no ceder a esa propuesta siniestra de "negociar con la impunidad".
Siga así mi comandante
En: http://www.eluniversal.com/opinion/111126/siga-asi-mi-comandante
FRANCISCO OLIVARES | EL UNIVERSAL
sábado 26 de noviembre de 2011 12:00 AM
Los propios comunistas, exponentes del llamado "socialismo real" de los cuales la antigua URSS y Cuba fueron sus más emblemáticos exponentes, al explicar la razón de la aparición de una fuerte burocracia corrupta le atribuían la mayor responsabilidad de su aparición a la escasez.
No estaban tan equivocados entonces de tal diagnóstico y para explicarlo de manera sencilla se decía que: "la escasez produce largas colas, y cuando hay una cola es necesario poner a alguien que cuide la cola. Allí nace la burocracia y con ella la corrupción".
Cada medida reguladora que genera este Gobierno, lanza a la calle a miles de nuevos funcionarios que deben controlar a la sociedad. Esta última Ley de Costos y Precios Justos se agrega a las acciones que se desprenden de la Ley de Alquileres, a la labor de Indepabis, a los controles de Cadivi y tantas otras que se van construyendo con cada nueva regulación, en fin cosas del socialismo. Para esta Ley de Costos ya se contrataron a 400 fiscales que actuarán junto a la GNB, como primer grupo para todo el país.
Al contrario del efecto que el Gobierno pretende producir, que es frenar la inflación, ello devendrá en mayor escasez de productos que al final deberán pagarse a precio de oro para poder conseguirlo. Doce años de control de precios no dieron resultados y ahora se establece un mecanismo mucho más complejo que cerrará mucho más el grifo para que la industria y el comercio puedan funcionar.
Como ejemplo es suficiente ver cómo, cuando aparece un producto que ha escaseado, se forman inmensas colas, especialmente en los mercados controlados por el Gobierno.
El disparate de esa Ley no tiene precedentes. No hay dólares suficientes para que la industria y el comercio operen, pero los genios del Gobierno calcularán los costos a partir del dólar oficial que en realidad conseguirlo es una hazaña. Al mismo tiempo, como se cerraron las casas de bolsa, los operadores deben esperar a que el Gobierno emita bonos para adquirir legalmente el dólar paralelo. Pero ahora esos cupos los decide el Gobierno, por lo tanto es mínima la cantidad de dólares que se puede adquirir por esa vía y a un precio mayor al oficial.
Algunos erróneamente le atribuyen a esa Ley de Costos un motivo electoral. Tal vez dentro de la lógica oficialista, algunos pudieran creer que tendrá éxito y que ello permitirá que el pueblo venezolano deje de sufrir de inflación y escasez.
Pienso que esa Ley junto a la de alquileres, pondrán más piedras en el camino para que el comandante puede cumplir su sueño de permanecer seis años más en el poder. Por eso la mejor campaña que puede hacer la oposición es decirle al Presidente: "Siga así mi comandante".
No estaban tan equivocados entonces de tal diagnóstico y para explicarlo de manera sencilla se decía que: "la escasez produce largas colas, y cuando hay una cola es necesario poner a alguien que cuide la cola. Allí nace la burocracia y con ella la corrupción".
Cada medida reguladora que genera este Gobierno, lanza a la calle a miles de nuevos funcionarios que deben controlar a la sociedad. Esta última Ley de Costos y Precios Justos se agrega a las acciones que se desprenden de la Ley de Alquileres, a la labor de Indepabis, a los controles de Cadivi y tantas otras que se van construyendo con cada nueva regulación, en fin cosas del socialismo. Para esta Ley de Costos ya se contrataron a 400 fiscales que actuarán junto a la GNB, como primer grupo para todo el país.
Al contrario del efecto que el Gobierno pretende producir, que es frenar la inflación, ello devendrá en mayor escasez de productos que al final deberán pagarse a precio de oro para poder conseguirlo. Doce años de control de precios no dieron resultados y ahora se establece un mecanismo mucho más complejo que cerrará mucho más el grifo para que la industria y el comercio puedan funcionar.
Como ejemplo es suficiente ver cómo, cuando aparece un producto que ha escaseado, se forman inmensas colas, especialmente en los mercados controlados por el Gobierno.
El disparate de esa Ley no tiene precedentes. No hay dólares suficientes para que la industria y el comercio operen, pero los genios del Gobierno calcularán los costos a partir del dólar oficial que en realidad conseguirlo es una hazaña. Al mismo tiempo, como se cerraron las casas de bolsa, los operadores deben esperar a que el Gobierno emita bonos para adquirir legalmente el dólar paralelo. Pero ahora esos cupos los decide el Gobierno, por lo tanto es mínima la cantidad de dólares que se puede adquirir por esa vía y a un precio mayor al oficial.
Algunos erróneamente le atribuyen a esa Ley de Costos un motivo electoral. Tal vez dentro de la lógica oficialista, algunos pudieran creer que tendrá éxito y que ello permitirá que el pueblo venezolano deje de sufrir de inflación y escasez.
Pienso que esa Ley junto a la de alquileres, pondrán más piedras en el camino para que el comandante puede cumplir su sueño de permanecer seis años más en el poder. Por eso la mejor campaña que puede hacer la oposición es decirle al Presidente: "Siga así mi comandante".
Su línea telefónica está pinchada
En: http://www.eluniversal.com/opinion/111126/su-linea-telefonica-esta-pinchada
ORIAN BRITO PEÑA | EL UNIVERSAL
sábado 26 de noviembre de 2011 12:00 AM
Ante la inexistencia de poderes públicos independientes y con el control de la mayoría de las plataformas de comunicación en Venezuela, se da inicio a una nueva etapa de la persecución política a través de la intervención de las líneas telefónicas, cuentas de correo electrónico y Twitter de cualquier opositor.
Esta semana Venezolana de Televisión, el canal del Estado tomado por el PSUV, se dedicó a difundir las primeras llamadas "pinchadas", María Corina Machado, su madre, así como la progenitora de Henrique Capriles fueron víctimas de una violación de la Ley de Telecomunicaciones y la Ley de Protección a la privacidad de las comunicaciones.
Ya la cuenta en Twitter de Pablo Pérez fue hackeada y la página web de Henrique Capriles. Pero no solo los precandidatos son víctimas de los ataques digitales, también han revelado conversaciones de diversos dirigentes políticos. Mientras esto ocurre el cinismo acostumbrado de la diputada Cilia Flores, se hizo presente para denunciar la "campaña adelantada" de los precandidatos opositores, cuando el propio Hugo Chávez utiliza a su antojo toda la maquinaria del Estado para hacer campaña sin control de ningún tipo de sanción.
Pareciera que existe un censor o dispositivo en Cantv que detecta cuando cualquier ciudadano menciona a un opositor y automáticamente es grabado para su edición y difusión en el espacio televisivo promotor de los antivalores que con total complicidad tiene carta abierta para insultar a quien disiente.
Mientras el hampa llega a los medios electrónicos, el pasado fin de semana fue el más violento del año con más de 68 muertos solo en el área metropolitana, sin que hasta el momento exista algún llamado o acción por parte del Estado más allá de los planes de seguridad que pocas veces se traducen en eficiencia, lamentablemente.
La impunidad reina y los ataques continuarán, lo más seguro es que con el paso del tiempo aumente la polarización y la confrontación que el Gobierno utiliza como estrategia cuando se siente acorralado, los precandidatos y dirigentes deben tomar conciencia para no generar acciones que sean tomadas por el chavismo para su constante campaña de descalificación.
Complejo luchar democráticamente contra un adversario que ejecuta todas las prácticas dictatoriales y que pretende amedrentar para opacar el inocultable descontento de la ciudadanía. El ataque vendrá por todos los frentes y quienes están conscientes de su compromiso con la unidad y el porvenir de Venezuela logran vencer a un enemigo sin escrúpulos pero con firme objetivo, que no es otro que perpetuarse en el poder.
Esta semana Venezolana de Televisión, el canal del Estado tomado por el PSUV, se dedicó a difundir las primeras llamadas "pinchadas", María Corina Machado, su madre, así como la progenitora de Henrique Capriles fueron víctimas de una violación de la Ley de Telecomunicaciones y la Ley de Protección a la privacidad de las comunicaciones.
Ya la cuenta en Twitter de Pablo Pérez fue hackeada y la página web de Henrique Capriles. Pero no solo los precandidatos son víctimas de los ataques digitales, también han revelado conversaciones de diversos dirigentes políticos. Mientras esto ocurre el cinismo acostumbrado de la diputada Cilia Flores, se hizo presente para denunciar la "campaña adelantada" de los precandidatos opositores, cuando el propio Hugo Chávez utiliza a su antojo toda la maquinaria del Estado para hacer campaña sin control de ningún tipo de sanción.
Pareciera que existe un censor o dispositivo en Cantv que detecta cuando cualquier ciudadano menciona a un opositor y automáticamente es grabado para su edición y difusión en el espacio televisivo promotor de los antivalores que con total complicidad tiene carta abierta para insultar a quien disiente.
Mientras el hampa llega a los medios electrónicos, el pasado fin de semana fue el más violento del año con más de 68 muertos solo en el área metropolitana, sin que hasta el momento exista algún llamado o acción por parte del Estado más allá de los planes de seguridad que pocas veces se traducen en eficiencia, lamentablemente.
La impunidad reina y los ataques continuarán, lo más seguro es que con el paso del tiempo aumente la polarización y la confrontación que el Gobierno utiliza como estrategia cuando se siente acorralado, los precandidatos y dirigentes deben tomar conciencia para no generar acciones que sean tomadas por el chavismo para su constante campaña de descalificación.
Complejo luchar democráticamente contra un adversario que ejecuta todas las prácticas dictatoriales y que pretende amedrentar para opacar el inocultable descontento de la ciudadanía. El ataque vendrá por todos los frentes y quienes están conscientes de su compromiso con la unidad y el porvenir de Venezuela logran vencer a un enemigo sin escrúpulos pero con firme objetivo, que no es otro que perpetuarse en el poder.
Friday, November 25, 2011
Ley de COPREPEJU
En: http://www.lapatilla.com/site/2011/11/25/laureano-marquez-ley-de-coprepeju/
Laureano Márquez
Ley de costos y precios petroleros justos)
(Publicado en Gaceta Hípica)
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:
Los abusos flagrantes del poder monopólico en los países productores de petróleo han originado que la base de acumulación de capital se materialice en los elevados márgenes de ganancia que implica el alza constante de precios petroleros sin ninguna razón más que la explotación directa e indirecta del pueblo de los países consumidores.
El poder monopólico o monopsónico (PDVSA) y la cartelización (OPEP) se han constituido en la política aplicada, por los países productores de petróleo, para dominar el mercado, siendo ellos quienes fijan los precios y condiciones comerciales.
Las utilidades que legítimamente podrían obtener las empresas de menor tamaño, o del ahorro que sería posible para los consumidores, son transferidos en forma de precios altos a los países productores que realizan prácticas especulativas.
…Por las razones expuestas y fundamentalmente, porque nos da la perra gana, nosotros los indignados decretamos la siguiente Ley.
TÍTULO I CAPÍTULO I Fines de esta ley:
1.
Establecer mecanismos de control pre- vio a aquellos países productores cuyas ganancias son excesivas en proporción a las estructuras de costo de los bienes que producen, comercializan, o simplemente extraen del subsuelo.
2.
Identificar los productores petroleros que, por la contraprestación de servicios, o ventas de productos, fijan precios excesivos, aprovechándose de que el combustible es un bien de primera necesidad.
3.
La fijación de criterios justos de inter- cambio petrolero.
4.
Propiciar la implementación de pre- cios justos a través de mecanismos que permitan sincerar costos y gastos de algo que está ahí, de gratis en la tierra y sólo hay que gastar en su extracción.
5.
Promover el desarrollo de prácticas administrativas con criterio de equidad y justicia social entre todos los que producen y consumen petróleo.
6.
Incrementar la eficiencia económica como factor determinante en la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades humanas y evitar que las cuotas de producción de la OPEP se fijen con la intención de mantener los precios altos.
7.
Continuar elevando el nivel de vida del pueblo venezolano, que a pesar de los altos precios del petróleo continúa sin vivienda, salud y seguridad.
8.
Proveer las herramientas para la captación de información que sirva a la formulación de criterios técnicos que permitan hacer efectivas las reclamaciones de los consumidores ante las conductas especulativas y otras conductas irregulares de las empresas productoras de petróleo que menoscaben sus derechos en el acceso a combustible y por ende a bienes y servicios.
ARTÍCULO ÚNICO:
Los precios del petróleo serán fijados de ahora en adelante en función de los costos de producción del barril, que se estima por debajo de los 10 $, evitando así la tragedia de que la gente tenga que pagar hasta 10 veces más el precio de un bien indispensable para la supervivencia de los pueblos y ahorrándonos así la envidia insana que produce en los habitantes de otros países el precio de la gasolina en Venezuela. Consideramos que además, esta ley favorece el combate a la corrupción administrativa en el país, porque habrá menos dinero que robar.
Comuníquese y publíquese, Dios y Federación (cuando la había)
*Salvo el artículo único, el texto de nuestra Ley de COPREPEJU, ha sido tomado íntegramente, con mínimas adaptaciones, de la original “Ley de costos y precios justos”, siguiendo el principio jurídico de Ulpiano según el cual: “suus salsa quod est bonum ad el pavo es bonam ad suus suum pava”. Es decir, la salsa que es buena para el pavo, lo es también para la pava (por cierto, Dios nos libre de ella el año próximo).
Nota del legislador.
Laureano Márquez
Ley de costos y precios petroleros justos)
(Publicado en Gaceta Hípica)
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:
Los abusos flagrantes del poder monopólico en los países productores de petróleo han originado que la base de acumulación de capital se materialice en los elevados márgenes de ganancia que implica el alza constante de precios petroleros sin ninguna razón más que la explotación directa e indirecta del pueblo de los países consumidores.
El poder monopólico o monopsónico (PDVSA) y la cartelización (OPEP) se han constituido en la política aplicada, por los países productores de petróleo, para dominar el mercado, siendo ellos quienes fijan los precios y condiciones comerciales.
Las utilidades que legítimamente podrían obtener las empresas de menor tamaño, o del ahorro que sería posible para los consumidores, son transferidos en forma de precios altos a los países productores que realizan prácticas especulativas.
…Por las razones expuestas y fundamentalmente, porque nos da la perra gana, nosotros los indignados decretamos la siguiente Ley.
TÍTULO I CAPÍTULO I Fines de esta ley:
1.
Establecer mecanismos de control pre- vio a aquellos países productores cuyas ganancias son excesivas en proporción a las estructuras de costo de los bienes que producen, comercializan, o simplemente extraen del subsuelo.
2.
Identificar los productores petroleros que, por la contraprestación de servicios, o ventas de productos, fijan precios excesivos, aprovechándose de que el combustible es un bien de primera necesidad.
3.
La fijación de criterios justos de inter- cambio petrolero.
4.
Propiciar la implementación de pre- cios justos a través de mecanismos que permitan sincerar costos y gastos de algo que está ahí, de gratis en la tierra y sólo hay que gastar en su extracción.
5.
Promover el desarrollo de prácticas administrativas con criterio de equidad y justicia social entre todos los que producen y consumen petróleo.
6.
Incrementar la eficiencia económica como factor determinante en la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades humanas y evitar que las cuotas de producción de la OPEP se fijen con la intención de mantener los precios altos.
7.
Continuar elevando el nivel de vida del pueblo venezolano, que a pesar de los altos precios del petróleo continúa sin vivienda, salud y seguridad.
8.
Proveer las herramientas para la captación de información que sirva a la formulación de criterios técnicos que permitan hacer efectivas las reclamaciones de los consumidores ante las conductas especulativas y otras conductas irregulares de las empresas productoras de petróleo que menoscaben sus derechos en el acceso a combustible y por ende a bienes y servicios.
ARTÍCULO ÚNICO:
Los precios del petróleo serán fijados de ahora en adelante en función de los costos de producción del barril, que se estima por debajo de los 10 $, evitando así la tragedia de que la gente tenga que pagar hasta 10 veces más el precio de un bien indispensable para la supervivencia de los pueblos y ahorrándonos así la envidia insana que produce en los habitantes de otros países el precio de la gasolina en Venezuela. Consideramos que además, esta ley favorece el combate a la corrupción administrativa en el país, porque habrá menos dinero que robar.
Comuníquese y publíquese, Dios y Federación (cuando la había)
*Salvo el artículo único, el texto de nuestra Ley de COPREPEJU, ha sido tomado íntegramente, con mínimas adaptaciones, de la original “Ley de costos y precios justos”, siguiendo el principio jurídico de Ulpiano según el cual: “suus salsa quod est bonum ad el pavo es bonam ad suus suum pava”. Es decir, la salsa que es buena para el pavo, lo es también para la pava (por cierto, Dios nos libre de ella el año próximo).
Nota del legislador.
Los signos de la crisis
En: http://www.eluniversal.com/opinion/111125/los-signos-de-la-crisis
RICARDO GIL OTAIZA | EL UNIVERSAL
viernes 25 de noviembre de 2011 12:00 AM
Todos hablamos de crisis, pero estamos muy lejos de conocer en profundidad los alcances de la misma. Solemos connotar la problemática económica y social como signos evidentes de un proceso de deterioro que nos conduce de manera inexorable al vacío, pero ignoramos la complejidad que encierra el vocablo y cuyas secuelas reales inciden de manera determinante en nuestras vidas.
Desde el ángulo del pensamiento moriniano las crisis encierran tres factores a considerar, que podrían de alguna manera orientarnos en su comprensión y en su salida. Toda crisis implica incertidumbre, que podría definirse como la imposibilidad que tenemos de planificar a futuro. En este sentido, resulta doloroso cómo se trastocan a diario, no digamos ya planes y proyectos (que podrían elevar nuestra calidad de vida), sino la vida misma, en manos del hampa organizada. Cuando salimos de casa en la mañana no sabemos si retornaremos en la noche, porque es tal el grado de desasosiego, que cada amanecer podría ser el último. Nuestros jóvenes sienten cerrado el horizonte, que no tienen posibilidades de crecer y darle rienda suelta a sus sueños e ilusiones. Tenemos que conformarnos con un día a día signado por la sobrevivencia y sin posibilidad alguna de mirar al futuro.
El segundo factor a considerar en torno a la crisis, es la supresión de los mecanismos de autocontrol del planeta, patentizados en el desbocamiento de procesos de diversa índole, que hasta hace no mucho tiempo "evitaban" el entrar en la entropía y en el caos. Podríamos argumentar en este punto el quiebre de los mecanismos regulatorios de la economía, que hacen imposible el poder evitar la caída de las bolsas de valores y, con ellas, las esperanzas de empleo, de crecimiento económico y de inversión a futuro de millones de personas en todo el planeta. Se ha roto también el mecanismo de autocontrol demográfico, que nos condena a un mundo superpoblado, sin suficientes recursos naturales, con escasez de diversa índole y cuyo impacto en nuestras vidas podría ser devastador de no tomarse las medidas adecuadas. Se ha roto el mecanismo auto-regulatorio de las fuerzas de la naturaleza, cuyas arremetidas ponen en jaque a las distintas civilizaciones que pueblan la tierra. Se ha roto el mecanismo de auto-regulación tecnocientífico, y consecuencias son impensables a mediano y largo plazo de continuar esta vorágine.
Como tercer factor podríamos esbozar los inminentes peligros que para la vida humana, animal y vegetal se ciernen como consecuencia de lo anteriormente planteado. El recalentamiento global, por ejemplo, ha dado hasta ahora claras demostraciones de su poder destructivo, y como amenaza real planetaria de primer orden nadie debería hacerse hoy el desentendido. La escasez de agua potable, la desaparición de los bosques, la nefasta incidencia de los rayos ultravioleta de sol, entre otros, podrían erigirse en espadas de Damocles para la vida en el planeta.
No obstante, dentro del tercer factor descrito, hay una conexión que tampoco podemos obviar, cual es la posibilidad —real también— de reflexionar en torno a esto para tomar decisiones que nos ayuden a frenar dichos factores, y así restablecer el equilibrio perdido. Claro está (no podemos ser ilusos), la crisis tiene profundas raíces en el tiempo y sus impactos han tomado décadas para anunciarse en nuestras vidas. El deterioro es profundo, el grado de incertidumbre es preocupante, los peligros que nos acechan no son cualquier cosa, y se requerirá de una toma de conciencia que nos impulse hoy a cambiar los estilos de vida. Revertir la crisis requerirá de esfuerzo, de voluntad política y sobre todo de reconocer que como humanos hemos desatado todas estas insospechadas fuerzas, y dependerá de nosotros el revertir lo que esté en nuestras manos.
Desde el ángulo del pensamiento moriniano las crisis encierran tres factores a considerar, que podrían de alguna manera orientarnos en su comprensión y en su salida. Toda crisis implica incertidumbre, que podría definirse como la imposibilidad que tenemos de planificar a futuro. En este sentido, resulta doloroso cómo se trastocan a diario, no digamos ya planes y proyectos (que podrían elevar nuestra calidad de vida), sino la vida misma, en manos del hampa organizada. Cuando salimos de casa en la mañana no sabemos si retornaremos en la noche, porque es tal el grado de desasosiego, que cada amanecer podría ser el último. Nuestros jóvenes sienten cerrado el horizonte, que no tienen posibilidades de crecer y darle rienda suelta a sus sueños e ilusiones. Tenemos que conformarnos con un día a día signado por la sobrevivencia y sin posibilidad alguna de mirar al futuro.
El segundo factor a considerar en torno a la crisis, es la supresión de los mecanismos de autocontrol del planeta, patentizados en el desbocamiento de procesos de diversa índole, que hasta hace no mucho tiempo "evitaban" el entrar en la entropía y en el caos. Podríamos argumentar en este punto el quiebre de los mecanismos regulatorios de la economía, que hacen imposible el poder evitar la caída de las bolsas de valores y, con ellas, las esperanzas de empleo, de crecimiento económico y de inversión a futuro de millones de personas en todo el planeta. Se ha roto también el mecanismo de autocontrol demográfico, que nos condena a un mundo superpoblado, sin suficientes recursos naturales, con escasez de diversa índole y cuyo impacto en nuestras vidas podría ser devastador de no tomarse las medidas adecuadas. Se ha roto el mecanismo auto-regulatorio de las fuerzas de la naturaleza, cuyas arremetidas ponen en jaque a las distintas civilizaciones que pueblan la tierra. Se ha roto el mecanismo de auto-regulación tecnocientífico, y consecuencias son impensables a mediano y largo plazo de continuar esta vorágine.
Como tercer factor podríamos esbozar los inminentes peligros que para la vida humana, animal y vegetal se ciernen como consecuencia de lo anteriormente planteado. El recalentamiento global, por ejemplo, ha dado hasta ahora claras demostraciones de su poder destructivo, y como amenaza real planetaria de primer orden nadie debería hacerse hoy el desentendido. La escasez de agua potable, la desaparición de los bosques, la nefasta incidencia de los rayos ultravioleta de sol, entre otros, podrían erigirse en espadas de Damocles para la vida en el planeta.
No obstante, dentro del tercer factor descrito, hay una conexión que tampoco podemos obviar, cual es la posibilidad —real también— de reflexionar en torno a esto para tomar decisiones que nos ayuden a frenar dichos factores, y así restablecer el equilibrio perdido. Claro está (no podemos ser ilusos), la crisis tiene profundas raíces en el tiempo y sus impactos han tomado décadas para anunciarse en nuestras vidas. El deterioro es profundo, el grado de incertidumbre es preocupante, los peligros que nos acechan no son cualquier cosa, y se requerirá de una toma de conciencia que nos impulse hoy a cambiar los estilos de vida. Revertir la crisis requerirá de esfuerzo, de voluntad política y sobre todo de reconocer que como humanos hemos desatado todas estas insospechadas fuerzas, y dependerá de nosotros el revertir lo que esté en nuestras manos.
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