EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/09/un-ano-escolar-magnifico/
Cumplido ayer el primer día de clases en el curso 2026-2027, los reportes que le llegan al ministro de Educación, Héctor Rodíguez, superan con holgura satisfacción: 97% de asistencia en el personal docente y 83% en el de los alumnos. Se refiere a los planteles de educación pública, activos el 99%, que convocan a las aulas a 6 millones de niños, adolescentes y jóvenes. Asegura el alto funcionario que será un año magnífico y espectacular. Es lo que el país en su inmensa mayoría desearía: escuelas abiertas de lunes a viernes, en horario completo, con los profesores adecuados y agua y luz y suministro regular del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Si eso se cumpliera sería como lo califica Rodríguez.
La realidad, sin embargo, es terca y no atiende a los deseos. Los hogares venezolanos están atravesados por infinidad de problemas que empiezan por poner los platos de comida en desayuno, almuerzo y cena. La escasez de recursos es proverbial y obliga a jóvenes y adolescentes a cooperar con el sostén económico de la familia. Hay un dato que lo revela de manera dramática: la cobertura escolar entre las edades de 18 a 24 años fue de 22%, según registró Encovi con respecto al curso que concluyó en 2025. Los resultados del curso siguiente aún están en proceso y se conocerán en los primeros meses del año próximo. Se desconoce la existencia de cifras oficiales.
La escolarización es mucho mayor entre las edades de 6 a 11 años, las que corresponden a la educación primaria, con el 94%, un porcentaje inferior al 99% del año 2017. En las edades de 3 a 5 años apenas anda por encima de 60%, uno de los peores registros en una década. Y en el bachillerato, entre los 12 y 17, fue de 83% en el curso finalizado en 2025, seis puntos más abajo del 89% del año 2015. El gran reto de la educación, que el ministro Rodríguez identifica y los expertos en el tema educativo comparten, es lograr que niños, adolescentes y jóvenes vuelvan a las aulas. El dato redondo de Encovi , sobre una muestra de 11.352 hogares repartidos por todo el país, es que 1.2 millones de niños, niñas y adolescentes están fuera de la escolaridad.
La desescolarización es más notoria en las ciudades pequeñas y de ámbito rural que en las ciudades intermedias y grandes. Las situaciones que perpetúan el fenómeno son de vieja data y sin resolución a la vista, pues impacta la situación socioeconómica del país. Y, además, en este curso, aún se sienten los efectos del doblete sísmico del 24 de junio que provocó el desplome de 11 escuelas y causó daños estructurales en otras 87. Otros planteles, más de 60, fueron utilizados para dar acogida a víctimas que perdieron sus viviendas por los terremotos, y aún no han sido completamente desocupadas para el inicio de clases. Más de 80 mil alumnos fueron reubicados en otras instituciones.
Un reporte de la agencia EFE en La Guaira daba cuenta ayer de la bajísima asistencia en el primer día de clases. No debería sorprender en razón de la magnitud de la catástrofe ocurrida en el litoral guaireño. Es de esperar que con el avance del curso escolar las aulas se ocupen en la medida en que las familias estabilicen sus actividades en el contexto de un ambiente urbano aún más complejo.
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