EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/09/volver-a-la-mesa-de-dialogo-politico/
Dinorah Figuera ha confirmado que la semana próxima se volverá a las conversaciones políticas entre las delegaciones de la Asamblea 2015 y la del oficialismo con Jorge RodrÍguez al frente. Dijo también la presidenta del parlamento opositor, reconocido y promovido por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que le entrarán al peliagudo tema de las garantías políticas y el de la libertad de expresión, cruciales para abrir camino a la democratización del país. Se prometen desde la delegación opositora "buenas noticias para el país", que las espera con precaución tras los repetidos fracasos de los procesos de diálogo.
Derechos y garantías políticas es el tercer punto de la agenda acordada entre ambas delegaciones el pasado mes de agosto en el inicio de las conversaciones. El punto por su enunciado es amplio y engloba asuntos fundamentales para reactivar el debate político, que ha estado sometido a la ola represiva del régimen desde los primeros meses del año 2024 y con mayor intensidad a partir del resultado de las presidenciales del 28J. El tema de los presos políticos necesariamente tendría que estar en la discusión. Figuera ha recibido comunicaciones de los familiares de los presos políticos que reclaman desde el 8 de enero la liberación completa de todos los que siguen tras las rejas.
El artículo 2 de la Constitución establece que "la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político" son valores superiores del ordenamiento jurídico. No estaría nada mal recordarlo y actuar en consecuencia. El sufrimiento de los presos, y de quienes han están sometidos a medidas cautelares que limitan su libertad, y de sus familias debe acabar. La gente en la calle, descreída y que se apaña en resolver el complejo día a día, recibiría un soplo de aire fresco, necesario para empezar a creer en este diálogo como se pide desde el equipo negociador de oposición.
Las conversaciones tienen que lograr hechos concretos, de efecto inmediato. Sin desconocer que la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, aprobada recientemente, es uno de esos hechos que se deriva de la primera fase de diálogo. Es un paso apenas en el largo y agudo trecho que conducirá a la renovación de todos los magistrados del TSJ, que tendrá que atravesar las zanjas que anteceden a la designación del Comité de Postulaciones Judiciales y del nuevo organismo creado, el Consejo Independiente de Verificación de Credenciales.
¿Se acordará en esta ronda revisar la situación de las tarjetas de partidos políticos que han sido entregadas a agentes del régimen? ¿Se ordenará revisar las inhabilitaciones políticas de dirigentes opositores? ¿Se convendrá en la revisión, y posible anulación de leyes concebidas para apoyar la represión, reprimir la disidencia política y castigar la libertad de expresión? ¿Se ordenará levantar el bloqueo a medios que impide su consulta libre en el territorio nacional? ¿Se tomarán decisiones para fomentar la participación política de todos los venezolanos y su expresión mediante el sufragio, con órganos decentes y creíbles?
Mientras se avanza a gran velocidad en el escenario económico -y no está mal si se hace bien, como precisa María Corina Machado- se posponen las decisiones de carácter político, en particular las que despejen la ruta a las elecciones presidenciales. Por el contrario, se recuerda a cada paso, desde Washington a los alrededores del poder local, la infinidad de tareas que habría que acometer sin que se decida ninguna de ellas, con lo que se alimenta interesadamente la idea de que Venezuela no está preparada para la cita de las urnas
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