EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/09/el-secuestro-de-un-hombre-comun/
El régimen aunque se vista de seda sigue fiel a su naturaleza. Como la fábula del alacrán y la rana. El aguijón siempre está listo para hacer daño. Cierto es, sin embargo, que la estructura represiva está contenida desde el 3 de enero pero no inoperativa. El caso de Óscar Morales -56 años, activista que se ha sumado a la lucha por la liberación de los presos políticos- nos recuerda que falta mucho para vivir en un ambiente de libertades. Hay una comisión para la convivencia y la paz, de origen palaciego, que quizás observe pero de actuación esporádica, y una mesa de diálogo político que tiene en agenda debatir sobre derechos y garantías políticas. Por ahora, el ministro del Interior y Paz (¿?) sigue administrando la furia, nada más parecido al odio.
La suerte de Morales la han sufrido miles de venezolanos. Las detenciones arbitrarias son una práctica recurrente. Los agentes del régimen sin identificación, con autos sin placa, encapuchados cazan a cualquier ciudadano y lo desaparecen sin dejar rastro. "Se lo llevaron secuestrado sin orden judicial, a la fuerza, en una camioneta blanca...es lamentable", denunció el abogado Eduardo Torres, especialista en derechos humanos y laborales acompañado de la familia de la víctima.
Morales había participado el viernes en una marcha hacia Miraflores de protesta pacífica en apoyo a la liberación de los presos políticos, programada dentro de una actividad que en días anteriores incluyó a la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General. El sábado en la mañana fue capturado en La Candelaria, entre las esquinas de Socarrás y Puente Yánez, frente al edificio donde reside. Luego se supo que fue llevado a la sede de la Policía Nacional Bolivariana en Maripérez. Permaneció detenido durante seis horas antes de ser liberado. Para sus familiares fueron horas angustiosas porque desconocían adónde lo habían trasladado. Su esposa, Joséfina Guillén, lo buscó en el servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Plaza Venezuela, de ahí la mandaron al Helicoide…en fin, la burla de siempre.
El procedimiento revela que Morales estaba bajo vigilancia y decidieron amedrentarlo a él y a sus familiares. Su hija Itani Morales, estudiante de derecho en la UCV y dirigente estudiantil difundió un video en el que temía por la integridad de su padre. “Basta ya”, declaró con razón el abogado Eduardo Torres, miembro del equipo de Provea, quien vivió en carne propia hechos aún más graves cuando fue desaparecido durante 8 días tras ser detenido en mayo de 2025. Fue excarcelado de la prisión de Yare ocho meses después, entre las medidas que se produjeron como consecuencia de la captura y extracción de Nicolás Maduro.
¿Cuándo volverá a picar el aguijón? Nadie lo sabe pero los venezolanos sospechan con razón que está activo y al acecho. ¿Tampoco está Venezuela preparada para que desmantelen la estructura represiva?
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