En: Recibido por email
Editorial de www.analítica.com
Si no quieres más Mesías que te digan lo que tienes que hacer, si deseas ser tu mismo el que labre el camino de su futuro, entonces ponte a caminar este domingo y, el próximo, sal a votar por el cambio
Porque si queremos abrir un nuevo camino no podemos dejar que sólo sean otros los que traten de hacerlo. Todos tenemos que contribuir con nuestro granito de arena para hacer posible un cambio en el rumbo del país.
Este no es el momento para ser indiferente, o se está satisfecho con lo que ocurre hoy en día en nuestro país, o se quiere vivir en paz sin tanta violencia.
La experiencia histórica nos muestra que cuando un hombre quiere perpetuarse en el poder lo que se abre no es el camino de la libertad, sino el de la servidumbre. Por alguna razón, en 1789 los franceses tomaron La Bastilla y acabaron con el absolutismo. Por la misma razón los alemanes derrumbaron el muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.
La libertad no es un lema político es una necesidad de los pueblos para prosperar en paz.
Si no quieres más Mesías que te digan lo que tienes que hacer, si deseas ser tu mismo el que labre el camino de su futuro, entonces ponte a caminar este domingo, y el próximo, sal a votar por el cambio.
La indiferencia no resuelve nada, este el momento de las grandes decisiones y como decía el gran Antonio Machado, caminante no hay camino se hace el camino al andar
Friday, September 28, 2012
Thursday, September 27, 2012
HRF y las confesiones de Aponte Aponte
Venezuela: HRF pide a la ONU investigar confesiones de un exmagistrado del Tribunal Supremo de Justicia y publica informe sobre sumisión del Poder Judicial al Poder Ejecutivo
Ginebra (27 de septiembre de 2012)—Human Rights Foundation (HRF) envió una solicitud de carta de denuncia a la Relatora Especial sobre la Independencia de Magistrados y Abogados de la Organización de las Naciones Unidas (Relatora Especial de la ONU), pidiéndole que “investigue las gravísimas confesiones y acusaciones” del exmagistrado del Tribunal Supremo de Venezuela, Eladio Aponte, quien en una reciente declaración jurada en Costa Rica afirmó haber estado involucrado en varios hechos concretos de manipulación de justicia por parte del poder ejecutivo, en contra de opositores en Venezuela.
La solicitud de HRF está acompañada de un informe jurídico que analiza los sucesos más relevantes y más recientes en relación al “grave estado de sumisión del poder judicial al poder ejecutivo de ese país”.“La credibilidad y probidad profesional del exmagistrado Aponte son prácticamente nulas debido a sus propias confesiones sobre su desempeño en la judicatura. Es obvio que se trata de una persona capaz de todo, de un oportunista, de un sinvergüenza”, dijo Thor Halvorssen, presidente de HRF. “Sin embargo, dado que Aponte es un militar retirado que fue puesto en el 2004 en el máximo tribunal a pedido del propio presidente Hugo Chávez, y dado el carácter puntual y detallado con el que ha confesado e involucrado a varios miembros del gobierno, la fiscalía y el poder judicial, sus declaraciones deben ser investigadas y tomadas con mucha seriedad por organizaciones internacionales que velan por la democracia”, prosiguió Halvorssen. “Este individuo ha redactado las sentencias del máximo tribunal de Venezuela por casi una década, y ha jugado un rol importantísimo en la consolidación del autoritarismo del presidente Chávez.”
El informe jurídico de HRF documenta el proceso de cooptación que sufrió el Poder Judicial en Venezuela, que consistió en (1) la implementación desde 1999 de un mecanismo de designación y destitución arbitraria de jueces, que violaba las garantías de estabilidad e inamovilidad de los jueces, y (2) la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia de 2004 y el subsiguiente copamiento del Tribunal Supremo de Justicia con magistrados afines al partido oficialista. Esta situación ha llevado incluso a declaraciones del presidente Hugo Chávez y de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela profesando que el poder judicial debe estar sometido al poder ejecutivo.
El 25 de marzo de 2007, el presidente Chávez afirmó en un acto público que “ni el Tribunal Supremo de Justicia, ni ningún juez puede estar y actuar a espaldas de la revolución y del líder de la misma”. En el año 2009, la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, Luisa Estella Morales, expresó: “no podemos seguir pensando en una división de poderes, porque eso es un principio que debilita al Estado.” En el 2011, el magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Fernando Ramón Vegas Torrealba, afirmó que el poder judicial venezolano estaba en el deber de “dar su aporte para la eficaz ejecución […] de la política de Estado” consistente en desarrollar “una acción deliberada y planificada para conducir un socialismo bolivariano y democrático”. En el mismo acto, el magistrado afirmó que “este Tribunal Supremo de Justicia y el resto de los tribunales de la República, deben aplicar severamente las leyes para sancionar conductas o reconducir causas que vayan en desmedro de la construcción del socialismo bolivariano”.
“Para coronar estas declaraciones de sumisión a un poder ejecutivo omnipotente, este funesto Tribunal Supremo ha llegado a ‘solicitar’ al poder ejecutivo que denuncie la Convención Americana sobre Derechos Humanos y se retire del sistema interamericano de protección de los derechos humanos; algo que el gobierno finalmente ‘obedeció’ el mes pasado”, dijo Halvorssen. “Es en este contexto de clara indefensión en el que se encuentran los ciudadanos venezolanos, que las declaraciones del exmagistrado Aponte deben ser tomadas con mucha seriedad. Confiamos en que la Relatora Especial de la ONU tomará cartas en el asunto”, concluyó Halvorssen.
La solicitud de carta de denuncia de HRF a la Relatora Especial de la ONU le solicita específicamente que: (1) investigue las gravísimas confesiones y acusaciones realizadas por el exmagistrado venezolano Eladio Aponte; (2) remita una carta de denuncia al Estado de Venezuela, para que este dé una respuesta oficial y exhaustiva a cada una de estas sindicaciones; (3) formule recomendaciones sobre las medidas que el Estado venezolano debe tomar para remediar el estado de sumisión del poder judicial al poder ejecutivo que existe en ese país.
El informe jurídico de HRF documenta algunas de las confesiones y acusaciones más graves realizadas por el exmagistrado Aponte, vinculadas a la pérdida de la independencia del poder judicial en Venezuela y al grave estado de sumisión de éste al poder ejecutivo. Por ejemplo: “la realización de reuniones periódicas entre las cabezas de los poderes del Estado, con la finalidad de “direccionar” la justicia; las llamadas personales del presidente Chávez a miembros del Tribunal Supremo de Justicia para decidir el resultado de casos; las llamadas de la Fiscal General y la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia a distintos tribunales penales para manipular casos de la justicia venezolana; la remoción de jueces por no ejecutar los favores solicitados por altos funcionarios gubernamentales, incluyendo la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia; la existencia de un grupo de tráfico de influencias denominado “los enanos”, conformado por fiscales y jueces leales al gobierno; y la existencia de varios “presos políticos”, como los “comisarios” y la jueza María Lourdes Afiuni, quienes hoy continúan encarcelados no por haber cometido crímenes, sino por órdenes del ejecutivo venezolano.
HRF es una organización sin fines de lucro, independiente y apolítica, que promueve la defensa de los derechos humanos a escala mundial. HRF centra su trabajo en los conceptos entrelazados de autodeterminación y libertad. Estos ideales encuentran su más alta expresión en la creencia de que todos los seres humanos tienen derecho a la libertad de expresión y de asociación con personas de ideas afines. Las personas que viven en una sociedad libre deben recibir el mismo trato y debido proceso de conformidad con la ley y deben tener, asimismo, la oportunidad de participar en los asuntos públicos de su país. De la misma forma, los ideales de HRF están determinados por la convicción de que todos los seres humanos tienen el derecho a estar libres de detenciones o exilios arbitrarios, de esclavitud y tortura, y de la interferencia y coerción en asuntos de conciencia. El trabajo de HRF se funda en el principio de la no violencia. El Consejo Internacional de HRF está presidido por el activista por la democracia ruso Garry Kasparov y se encuentra conformado por individuos que fueron prisioneros de conciencia, tales como George Ayittey, Vladimir Bukovsky, Palden Gyatso, Václav Havel [fallecido], Mutabar Tadjibaeva, Ramón J. Velásquez, Elie Wiesel y Harry Wu.
Contacto: Pedro Pizano, Human Rights Foundation, (212) 246.8486 begin_of_the_skype_highlighting
FREE (212) 246.8486 end_of_the_skype_highlighting, pedro@thehrf.org- Lea la solicitud de carta de denuncia que HRF envió a la Relatora Especial sobre la Independencia de Magistrados y Abogados de la ONU aquí.
- Lea el informe jurídico que HRF envió a la Relatora Especial sobre la Independencia de Magistrados y Abogados de la ONU aquí.
El futuro de Chávez: un dilema para toda América Latina
En: http://www.analisislibre.org/el-futuro-de-chavez-un-dilema-para-toda-america-latina/
Los comicios podrían dejar al presidente fuera del poder y a sus aliados en la región sin financiamiento ni respaldo político
Los comicios podrían dejar al presidente fuera del poder y a sus aliados en la región sin financiamiento ni respaldo político
Por Daniel Lozano | Para LA NACION /Argentina
Caracas.- Hugo Chávez ha jugado en el tablero del ajedrez mundial como nunca antes lo hizo un líder del Tercer Mundo. Apoyado en su verbo insurgente e inagotable y con unas arcas rebosantes, procedentes del petróleo, el líder revolucionario exportó su socialismo del siglo XXI moviendo piezas sin descanso. Compró algunas, enamoró a otras.
Eduardo Galeano, uno de sus escritores favoritos, escribió hace mucho tiempo que América latina tiene abiertas sus venas. Y por ellas navegó Chávez para imponer su revolución. No importaba el precio. La oferta contenía ingredientes para todos los públicos: los ideales panamericanos de Simón Bolívar unidos a los sueños revolucionarios del Che, bajo la estrategia de Fidel Castro y con el liderazgo del comandante golpista y su poderosa, y muy generosa, chequera de petrodólares. El dinero gastado en su ejecución, apuntado en rojo por la oposición, es multimillonario: 69.940 millones en “regalos hasta 2011″.
El próximo combate revolucionario, tanto de Chávez como de los aliados que se han beneficiado de su “solidaridad”, tiene fecha: 7 de octubre. “El mundo sabe que aquí, en Venezuela, se libra una batalla, de la cual depende en buena manera el futuro de la humanidad.” El rey de la hipérbole tiene, en esta ocasión, parte de razón. Su rival, Henrique Capriles, ya dejó en claro cuál será su primera medida: “Desde 2013, no va a salir de Venezuela un solo barril de petróleo regalado a otros países. Chávez sólo busca apoyo político con sus petrodólares”.
El jaque de Capriles es la jugada más esperada por la oposición en la última década. Una de sus señas de identidad. “Sólo en 2011, Venezuela dejó de percibir cerca de 7000 millones en exportaciones a cuenta del petróleo entregado en condiciones especiales”, enfatiza Capriles, quien calculó que con ese dinero el gobierno habría entregado a su pueblo 440.000 casas, 2100 escuelas o 500 hospitales.
¿Qué pasaría en estos países aliados si Capriles derrota a Chávez? “Chávez tiene dos clases de aliados: los comprometidos ideológicamente en el ALBA y los aliados económicos, en torno a PetroCaribe. Los acuerdos con estos últimos serán revisados y renegociados. Venezuela mantiene programas de cooperación desde Carlos Andrés Pérez. Capriles tampoco los va a dejar colgados de la brocha”, asegura Adolfo Salgueiro, catedrático de la Universidad Central de Venezuela.
¿Qué sucedería con los socios del ALBA? “Se verán afectados con seriedad”, añade Salgueiro. “Si pierde Chávez, el ALBA desaparece”, remata el analista ecuatoriano Martín Pallares.
Una radiografía urgente sobre los aliados descubre realidades diferentes. Empezando por Cuba, país acostumbrado a sobrevivir haciendo cabriolas en el alambre económico. “Más llorarán los castristas en Cuba que los chavistas en Venezuela cuando Capriles presida el gobierno opositor”, vaticina Carlos Berrizbeitia, diputado opositor que investiga los gastos de Chávez. “Venezuela exporta 120.000 barriles diarios de petróleo a Cuba en condiciones óptimas: menos del 3% de interés, con tres años de demora y pagando con el trabajo de los médicos. Y la posibilidad de revender el crudo. Más de 20.000 millones en regalos en una sola década”, resume.
La caída de la Unión Soviética fue una pesadilla para los cubanos. “Por eso Cuba se está preparando para ver cómo abre el paracaídas”, dice Salgueiro. Una reciente gira de Raúl Castro por China y Rusia confirmó que La Habana no espera de brazos cruzados.
El ingreso al Mercosur
En Cuba la derrota de Chávez sería un terremoto. ¿Y en Nicaragua? Un huracán. Analistas del país centroamericano coinciden en que la supervivencia política del orteguismo depende de Chávez. No sólo en el ámbito económico, donde los 510 millones de dólares entregados en 2010 a través del ALBA sirvieron para dar una paga extra de 30 dólares a los funcionarios, entregar techos de zinc a los pobres, repartir tierras, poner en marcha la bolsa solidaria y modernizar las plantas eléctricas. Managua recibió 7517 millones de dólares desde el regreso de Ortega al poder.
Además, Nicaragua ha instalado un entramado ideológico a imagen y semejanza del chavismo: apología del líder, comités populares y la consolidación de un pequeño imperio mediático controlado por los hijos de Ortega.
“Pero si no me votan, el dinero se va”, advirtió Ortega antes de las elecciones del año pasado. Venezuela sólo reclama el 50% del monto del petróleo, a cambio de alimentos; la otra mitad queda en una deuda a 25 años.
Los otros dos grandes aliados, Bolivia y Ecuador, sufrirían menos problemas económicos. “Lo máximo que puede pasar en Ecuador es que el programa de crudo por combustible se caiga”, sostiene Martín Pallares. “El efecto sería más bien político. Y simbólico: el efecto psicológico de ver caer al campeón del socialismo del siglo XXI despertaría la sensación de que Correa no es invencible”, añade el analista ecuatoriano, a pocos meses de las presidenciales de su país.
En Bolivia ya no se vive con urgencia. Pasaron los tiempos en los que Chávez, tras ayudar a Evo Morales a encaramarse al poder, le regaló dos helicópteros, casas prefabricadas, vehículos para la policía, 170 ambulancias, una planta termoeléctrica y varias emisoras para montar el Aló Presidente desde el Altiplano. “Bolivia creció, no es tan dependiente económicamente” gracias al gas y al petróleo, sostiene Salgueiro.
El ALBA en apuros. ¿Y el Mercosur? “Capriles decidió crear una comisión que evaluará la permanencia de Venezuela tras su entrada por la puerta trasera”, supo LA NACION de fuentes cercanas al candidato. La decisión, que no se ha hecho pública, busca la mejor forma de inserción de Venezuela en el mecanismo regional.
Las relaciones con Asunción se recuperarían tras las elecciones paraguayas del año que viene. “Con Brasil y Uruguay no hay ningún problema”, constataron las mismas fuentes.
Diez claves decisivas para el 7 de Octubre
Chávez va a la cabeza, pero su ventaja sobre Capriles se achica. Así el tramo final de la campaña promete ser apasionante; varios factores pueden definirla
- 1. Chávez
Hugo Chávez, campeón electoral de América latina, se enfrenta a su cuarta elección presidencial con menos apariciones públicas, sólo cuatro mítines en el último mes, y mayor presencia en sus medios.
- 2. El cambio
Henrique Capriles ha recorrido más de 200 pueblos en su campaña contra reloj. Llena todos los lugares y se atreve a visitar feudos chavistas. Su apuesta: lo nuevo contra lo viejo.
- 3. El enigma
Las “desapariciones” de Chávez reavivan el fantasma del cáncer, pese a que el presidente aseguró, al principio de la campaña, que estaba “libre” de la enfermedad.
- 4. Imparcialidad
El Consejo Nacional Electoral intentó prohibir, sin éxito, el uso de la gorra tricolor (con los colores de la bandera venezolana) que lleva habitualmente Capriles. En cambio, es absolutamente permisivo con el oficialismo.
- 5. El miedo
La victoria opositora podría derivar en “hasta una guerra civil”, amenazó Chávez. La vieja táctica del miedo (yo o el caos), dirigida sobre todo a los 3 millones de empleados públicos.
- 6. Indecisos
El 20% de indecisos decidirá las elecciones. Y entre ellos la clase media, que Chávez corteja ahora incluso ofreciéndoles viviendas.
- 7. La cadena
El uso y abuso de las cadenas presidenciales, convertidas en verdaderos mítines presidenciales, se erigen en el principal activo del oficialismo.
- 8. Malas noticias
Empezó con la matanza de Yare y acabó con la catarata de insultos de Chávez contra Capriles, incluyendo la tragedia en la refinería de Amuay. Las peores 15 días electorales de la vida de Chávez. Fue en agosto.
- 9. La estrategia
La ofensiva de Chávez incluye la recuperación de su viejo comandante del amor en un lado bueno de la balanza. En el otro, la guerra sucia contra Capriles: documentos falsos, oscuros políticos saltando de bando…
- 10. Las encuestas
Chávez mantiene la cabeza, pero Capriles se le acerca día tras día. La guerra de las encuestas confunde: algunos sondeos le otorgan a Chávez hasta un 20% de ventaja; otros dan la victoria a su rival. Sin embargo, todo indica que Venezuela vivirá el mes más apasionante de su vida electoral.
<!-end of code-->
Bloguero cubano Reinaldo Escobar opina sobre Fidel y Chávez
En: http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/128085/bloguero-cubano-reinaldo-escobar-cree-que-hugo-chavez-es-una-caricatura-de-fidel-castro/
Caracas, 26 de septiembre – Noticias24) “Vemos a Hugo Chávez como una caricatura de Fidel”, expresó en un contacto con Noticias24 Radio, el bloquero cubano Reinaldo Escobar, al realizar una una comparación entre el presidente cubano y el primer mandatario venezolano, quien “no llega ni a la altura de la oratoria, ni a las ideas ni a las ocurrencias que tuvo Castro”.
Luego de las declaraciones emitidas por el embajador venezolano en Cuba, en las que señala que “votar por Chávez es votar por Fidel”, Escobar precisó la diferencia entre ambos. “Él (Chávez) tiene la suerte de tener su tribuna flotando sobre un lago de petróleo, la que Fidel Castro ya habría querido tener bajo sus pies”, agregó.
De esta manera, describió el comportamiento del embajador Edgardo Antonio Ramírez como “una grave indisciplina”, asegurando que esto “alimentará simplemente las impresiones de que el camino que seguirá Venezuela será el de Cuba, que es el camino del fracaso”.
“No sé a que se está refiriendo con estas palabras, pues el fidelismo ya está siendo desmontado por una reforma de su hermano Raúl, por lo que se entiende que votar por Chávez es votar por el pasado”, puntualizó el periodista, el cual habita en Cuba desde hace 65 años, lo que le ha permitido conocer todo el proceso de su mandatario, a quien desliga por completo del significado de la paz.
“Comparar a Fidel Castro con la paz me parece un error garrafal (…) él es una reliquia de la guerra fría, todo el mundo sabe que ha favorecido a la guerrilla de Colombia”, señaló.
Ahora que está en su vida adulta, califica toda esa vivencia como “una enfermedad, de ser una persona que ha sido influida por ese flujo hipnótico de ese hombre tan talentoso”.
“Creo que los venezolanos no se dejarán dominar por un tipo populista (…) tienen sobrada inteligencia”, manifestó, a la vez que hacía una reflexión: “Un pueblo que se respeta no vota por una persona que compra los votos gastando el tesoro de la nación en inversiones de carácter supuestamente social que a la larga endeudarán la economía del país”.
Asimismo, expresó que “aún cuando se hagan unas elecciones que queden entre un 70% y un 30%, no se gobierna a un país de la misma manera cuando hay un 30% de los electores que está en contra”.
Caracas, 26 de septiembre – Noticias24) “Vemos a Hugo Chávez como una caricatura de Fidel”, expresó en un contacto con Noticias24 Radio, el bloquero cubano Reinaldo Escobar, al realizar una una comparación entre el presidente cubano y el primer mandatario venezolano, quien “no llega ni a la altura de la oratoria, ni a las ideas ni a las ocurrencias que tuvo Castro”.
Luego de las declaraciones emitidas por el embajador venezolano en Cuba, en las que señala que “votar por Chávez es votar por Fidel”, Escobar precisó la diferencia entre ambos. “Él (Chávez) tiene la suerte de tener su tribuna flotando sobre un lago de petróleo, la que Fidel Castro ya habría querido tener bajo sus pies”, agregó.
De esta manera, describió el comportamiento del embajador Edgardo Antonio Ramírez como “una grave indisciplina”, asegurando que esto “alimentará simplemente las impresiones de que el camino que seguirá Venezuela será el de Cuba, que es el camino del fracaso”.
“No sé a que se está refiriendo con estas palabras, pues el fidelismo ya está siendo desmontado por una reforma de su hermano Raúl, por lo que se entiende que votar por Chávez es votar por el pasado”, puntualizó el periodista, el cual habita en Cuba desde hace 65 años, lo que le ha permitido conocer todo el proceso de su mandatario, a quien desliga por completo del significado de la paz.
“Comparar a Fidel Castro con la paz me parece un error garrafal (…) él es una reliquia de la guerra fría, todo el mundo sabe que ha favorecido a la guerrilla de Colombia”, señaló.
Su historia con Fidel
Durante la entrevista, Escobar relató el impacto que el máximo líder cubano tenía sobre él y sobre toda la población. “Durante toda mi adolescencia me aprendía su discurso y trataba de imitarlo, y en las noches cuando tenía sueños inquietos mi madre me despertaba, pues me sorprendía repitiendo en voz alta ese discurso”, destacó.Ahora que está en su vida adulta, califica toda esa vivencia como “una enfermedad, de ser una persona que ha sido influida por ese flujo hipnótico de ese hombre tan talentoso”.
Perspectiva desde Cuba sobre las elecciones en Venezuela
Sobre el próximo proceso electoral que vivirá Venezuela para elegir quién será el Presidente de la República, Escobar explicó que en el caso de que se tengan unas “elecciones limpias, en el supuesto de que no haya fraude, si los venezolanos eligen a Hugo Chávez será algo que tendrán que asumir y si yo fuera venezolano no votaría por Chávez y aunque no conozco a Capriles, me parece simpático y me cae bien y sino me queda más remedio lo elegiría a él”.“Creo que los venezolanos no se dejarán dominar por un tipo populista (…) tienen sobrada inteligencia”, manifestó, a la vez que hacía una reflexión: “Un pueblo que se respeta no vota por una persona que compra los votos gastando el tesoro de la nación en inversiones de carácter supuestamente social que a la larga endeudarán la economía del país”.
Asimismo, expresó que “aún cuando se hagan unas elecciones que queden entre un 70% y un 30%, no se gobierna a un país de la misma manera cuando hay un 30% de los electores que está en contra”.
Hugo Chávez y la guerra civil (española)
En: http://www.eluniversal.com/opinion/120927/hugo-chavez-y-la-guerra-civil-espanola
THAYS PEÑALVER | EL UNIVERSAL
jueves 27 de septiembre de 2012 12:00 AM
El presidente de Venezuela amenazó a los ricos con una guerra civil, permítame la gente sensata de este país, (que la hay y mucha gracias a Dios) decirles que eso no es posible. No lo es por dos razones, la primera es que para que exista una guerra se necesitan dos bandos armados y solo hay uno. La segunda es que no hay dos ideologías o modelos, porque en Venezuela no existe, ni ha existido nunca la derecha, ni mucho menos el liberalismo. En Venezuela la extrema izquierda siempre acusó a la extrema estupidez de ser la derecha y así la idiotez se ha pagado y dado el vuelto toda la vida. Tampoco existe una izquierda real, sino pequeños grupos de personas que confunden la burocracia gubernamental con la política. Para ellos ser de la izquierda significa adversar cualquier medida económica de ahorro, ajuste y producción. Así que en Venezuela importará poco si usted se presenta como candidato con la reforma de Nikita Jrushchov de 1964, la de Deng Xiaoping del 78, el Do Moi vietnamita del 86 o la de Raúl Castro en 2010 porque de inmediato los bruticos tercermundistas le gritarán que aquello es "un paquete neoliberal salvaje". De esta forma vivimos siempre como el viejo chiste soviético durante el estancamiento: "Továrshchi, továrischi! cerremos las cortinas, prendamos el gramófono, relajémonos y finjamos que el tren está avanzando".
Pero no nos confundamos, con esa amenaza. Aquí lo que sí puede haber es una masacre, porque hay un grupo armado y muy irresponsable que se ha instaurado en Venezuela como clase social burguesa y está dispuesta a matar para conservar lo que han logrado obtener hasta ahora y perpetuarse. En consecuencia, quien nos amenaza es esa clase que recuerda sin equívocos a un grupo minoritario de la guerra civil española, en la que un bando homicida dentro de la propia "República" fue capaz de matar más gente que las propias batallas. Debemos entender ese ultimátum y trabajarlo nacional e internacionalmente muy bien, porque Venezuela vive en el siglo XXI amenazada por la peor de las facciones de la 2da. República española.
Por eso Venezuela presenta un panorama para nada desconocido. Como escribiría en su momento Manuel Azaña, el presidente de esa Segunda República, apenas unos meses más tarde de comenzada la guerra civil: "Hay para escribir un libro con el espectáculo que ofrece Cataluña, en plena disolución. No queda nada; gobierno, partidos, autoridades... Es asombroso que Barcelona se despierte cada mañana para ir cada cual a sus ocupaciones, la inercia. Nadie está obligado a nada. Histeria revolucionaria, que pasa de las palabras a los hechos para asesinar y robar, ineptitud de los gobernantes, inmoralidad, cobardía, engreimiento de advenedizos, palabrería de fracasados, explotación de la guerra (revolución) para enriquecerse".
"Los comités de socorro a las víctimas venden los alimentos" gritaba indignado otro político. "Hay quien funda una brigada como un negocio. Reúne 200 hombres la llama brigada X y saca el dinero y las raciones de una brigada de verdad" exclamó el propio ministro de Defensa quien continuaba explicando: "El trabajo en las fábricas no rinde y se roban los jornales". En Madrid la situación no podía ser peor: "Era el placer del derroche, un signo de nueva vida. No se daban cuenta de que estaban preparando el hambre del mañana. No había previsión. Cada cual hacía lo que le daba la gana". "Quemar gasolina gratis y agotar los almacenes fue la diversión mayor. Hay que haberlo visto -escribió el presidente-". "Toda la parte ganadera de la provincia de Madrid fue arrasada. Se mató a todos los animales de producción" en apenas tres meses. "Y luego con el bloqueo llegó el hambre", "hemos destruido a la clase media, único sostén de la república".
Ninguno de estos comentarios fue hecho por historiadores, ni por derechistas. Sino por los líderes revolucionarios y republicanos que vivieron esos momentos en carne propia. Habían transcurrido apenas 10 meses de guerra y en un consejo de ministros se llegó a la conclusión clara y objetiva de que: "La guerra civil se acabará cuando se acabe el oro". Y así sucedió, como también sucederá aquí con esta revolución de pacotilla basada en el despilfarro frenético del oro negro.
Menuda irresponsabilidad pues, esa de amenazar a los venezolanos con una guerra civil, sin entender históricamente que los ricos han evadido la guerra siempre y los muertos siempre son los más humildes. Es momento de recordar a Azaña: "el peor enemigo de la república es la estupidez" y "La estupidez, insiste siempre" como bien dijo Albert Camus.
Pero no nos confundamos, con esa amenaza. Aquí lo que sí puede haber es una masacre, porque hay un grupo armado y muy irresponsable que se ha instaurado en Venezuela como clase social burguesa y está dispuesta a matar para conservar lo que han logrado obtener hasta ahora y perpetuarse. En consecuencia, quien nos amenaza es esa clase que recuerda sin equívocos a un grupo minoritario de la guerra civil española, en la que un bando homicida dentro de la propia "República" fue capaz de matar más gente que las propias batallas. Debemos entender ese ultimátum y trabajarlo nacional e internacionalmente muy bien, porque Venezuela vive en el siglo XXI amenazada por la peor de las facciones de la 2da. República española.
Por eso Venezuela presenta un panorama para nada desconocido. Como escribiría en su momento Manuel Azaña, el presidente de esa Segunda República, apenas unos meses más tarde de comenzada la guerra civil: "Hay para escribir un libro con el espectáculo que ofrece Cataluña, en plena disolución. No queda nada; gobierno, partidos, autoridades... Es asombroso que Barcelona se despierte cada mañana para ir cada cual a sus ocupaciones, la inercia. Nadie está obligado a nada. Histeria revolucionaria, que pasa de las palabras a los hechos para asesinar y robar, ineptitud de los gobernantes, inmoralidad, cobardía, engreimiento de advenedizos, palabrería de fracasados, explotación de la guerra (revolución) para enriquecerse".
"Los comités de socorro a las víctimas venden los alimentos" gritaba indignado otro político. "Hay quien funda una brigada como un negocio. Reúne 200 hombres la llama brigada X y saca el dinero y las raciones de una brigada de verdad" exclamó el propio ministro de Defensa quien continuaba explicando: "El trabajo en las fábricas no rinde y se roban los jornales". En Madrid la situación no podía ser peor: "Era el placer del derroche, un signo de nueva vida. No se daban cuenta de que estaban preparando el hambre del mañana. No había previsión. Cada cual hacía lo que le daba la gana". "Quemar gasolina gratis y agotar los almacenes fue la diversión mayor. Hay que haberlo visto -escribió el presidente-". "Toda la parte ganadera de la provincia de Madrid fue arrasada. Se mató a todos los animales de producción" en apenas tres meses. "Y luego con el bloqueo llegó el hambre", "hemos destruido a la clase media, único sostén de la república".
Ninguno de estos comentarios fue hecho por historiadores, ni por derechistas. Sino por los líderes revolucionarios y republicanos que vivieron esos momentos en carne propia. Habían transcurrido apenas 10 meses de guerra y en un consejo de ministros se llegó a la conclusión clara y objetiva de que: "La guerra civil se acabará cuando se acabe el oro". Y así sucedió, como también sucederá aquí con esta revolución de pacotilla basada en el despilfarro frenético del oro negro.
Menuda irresponsabilidad pues, esa de amenazar a los venezolanos con una guerra civil, sin entender históricamente que los ricos han evadido la guerra siempre y los muertos siempre son los más humildes. Es momento de recordar a Azaña: "el peor enemigo de la república es la estupidez" y "La estupidez, insiste siempre" como bien dijo Albert Camus.
La edad de la inocencia
En: http://www.eluniversal.com/opinion/120927/la-edad-de-la-inocencia
JUAN GUERRERO | EL UNIVERSAL
jueves 27 de septiembre de 2012 12:00 AM
En política la ingenuidad no existe. Y si por alguna extraña razón existe un político ingenuo, es un verdadero peligro.
Lo que está planteado en la actual refriega política venezolana es la definitiva sustitución de un tipo de liderazgo, caracterizado por la presencia de un misionero que busca eternizarse en el poder, en contraposición con otro que acentúa su liderazgo en el trabajo colectivo y la gerencia en equipo.
La imagen de un líder todopoderoso que se transformó en predicador y, por tanto, desvió su discurso hasta hacerlo en la actualidad oferta hueca y trasnochada para liberar al mundo y el universo, ya no despierta emociones ni estremece corazones.
Pareciera que los ciudadanos buscan acercarse y apostar por líderes políticos que sean pragmáticos y solucionen los problemas concretos de las comunidades. Por lo tanto, pensar en políticos que buscan despertar interés más allá de propuestas articuladas en generalidades, como el interés sobre las armas nucleares, la salvación de la especie humana, la carencia de agua en el Medio Oriente, la pesca indiscriminada de focas, elefantes y hasta el deshielo de la Antártica, son temas tan alejados de las realidades tangibles del venezolano actual, que se ven hasta ridículos frente a situaciones tan dramáticas como la inseguridad, la falta de vivienda, el desempleo, la subalimentación. Hechos diarios y que rozan, penetran y desgarran la piel del venezolano, de cualquier sector político, económico, militar o social.
Hemos vivido enamorados de discursos colmados por sueños truncados, gran parte de ellos irrealizables o falsos proyectos para embaucar al ciudadano y obtener votos. Recuerdo aquel presidente que ofreció construir un puente desde Chacopata, en tierra firme, hasta Porlamar, en Margarita.
Las ciudades, caseríos y pueblos de este país se llenaron de obras a medio terminar. Por ello se hizo "norma" que se inauguraran obras por fases o etapas. Esta práctica ha traído como consecuencia que en la mentalidad de tantos políticos, líderes y dirigentes de partidos, exista una memoria fragmentada, fracturada y a medio terminar. Son políticos de pacotilla. Acostumbrados a entorpecer el crecimiento de las comunidades y descalificar a sus líderes naturales. Esa pequeñez humana es la proyección de un país que en la actualidad no posee grandeza para actos donde la idea de monumentalidad se encarne en obras palpables.
Cansa, agota y asfixia la retórica de un presidente que ha despreciado a una ciudadanía, y de ella a los más desamparados social y económicamente. Esos ciudadanos ahora le demuestran, moral y éticamente, que están muy por encima de sus ambiciones y prácticas demagógicas.
Es evidente el proceso de degradación, por abuso de imagen y discurso, que lo presentaba al principio como el individuo orientador, aglutinador, de líder que escuchaba y atendía a sus seguidores, para quedar ahora como el hombre mediático. Presente en la pantalla de televisión, manipulando un discurso que trata de imponer a destiempo y a contracorriente de la historia.
Los ciudadanos venezolanos merecemos vivir y convivir en una sociedad donde los políticos se dediquen a hacer su trabajo y dejen espacio para que los verdaderos y necesarios profesionales, mujeres y hombres, estén al frente de las instituciones del Estado.
La ingenuidad, por falta de formación y práctica cívica, en un político, se convierte en desastre cuando está al frente del gobierno del Estado. Esto es evidente y notorio en la actualidad. Confundir la sociedad venezolana con un cuartel, donde la voz de mando es acatada por otros quienes a su vez y de manera pública, le llaman comandante-presidente, anteponiendo la visión militar sobre la civil; es una afrenta a la condición humana, por decir lo menos.
Considero que los ciudadanos, por principio ético y moral, no debemos extender solidaridad automática a absolutamente ningún político. En todo caso, dar respaldo, siempre con reservas, y hasta votar, por quien se esfuerza durante años y viene trabajando desde abajo, desde las comunidades, probándose en puestos de trabajo obtenidos por voto popular, en alcaldías, gobernaciones hasta buscar ocupar la presidencia de este país.
Veo en estos días a una sociedad que paulatinamente se desenamoró de un militar que se metió a político y quiso administrar la hacienda pública como la cantina de un cuartel.
La ciudadanía que quiere y busca prosperar aceptó el guiño de un joven político, formado en la visión del trabajo en equipo, que ha sabido gerenciar con amplitud e inclusión y, sobre todo, que escucha, y le robó su Rosalinda
Lo que está planteado en la actual refriega política venezolana es la definitiva sustitución de un tipo de liderazgo, caracterizado por la presencia de un misionero que busca eternizarse en el poder, en contraposición con otro que acentúa su liderazgo en el trabajo colectivo y la gerencia en equipo.
La imagen de un líder todopoderoso que se transformó en predicador y, por tanto, desvió su discurso hasta hacerlo en la actualidad oferta hueca y trasnochada para liberar al mundo y el universo, ya no despierta emociones ni estremece corazones.
Pareciera que los ciudadanos buscan acercarse y apostar por líderes políticos que sean pragmáticos y solucionen los problemas concretos de las comunidades. Por lo tanto, pensar en políticos que buscan despertar interés más allá de propuestas articuladas en generalidades, como el interés sobre las armas nucleares, la salvación de la especie humana, la carencia de agua en el Medio Oriente, la pesca indiscriminada de focas, elefantes y hasta el deshielo de la Antártica, son temas tan alejados de las realidades tangibles del venezolano actual, que se ven hasta ridículos frente a situaciones tan dramáticas como la inseguridad, la falta de vivienda, el desempleo, la subalimentación. Hechos diarios y que rozan, penetran y desgarran la piel del venezolano, de cualquier sector político, económico, militar o social.
Hemos vivido enamorados de discursos colmados por sueños truncados, gran parte de ellos irrealizables o falsos proyectos para embaucar al ciudadano y obtener votos. Recuerdo aquel presidente que ofreció construir un puente desde Chacopata, en tierra firme, hasta Porlamar, en Margarita.
Las ciudades, caseríos y pueblos de este país se llenaron de obras a medio terminar. Por ello se hizo "norma" que se inauguraran obras por fases o etapas. Esta práctica ha traído como consecuencia que en la mentalidad de tantos políticos, líderes y dirigentes de partidos, exista una memoria fragmentada, fracturada y a medio terminar. Son políticos de pacotilla. Acostumbrados a entorpecer el crecimiento de las comunidades y descalificar a sus líderes naturales. Esa pequeñez humana es la proyección de un país que en la actualidad no posee grandeza para actos donde la idea de monumentalidad se encarne en obras palpables.
Cansa, agota y asfixia la retórica de un presidente que ha despreciado a una ciudadanía, y de ella a los más desamparados social y económicamente. Esos ciudadanos ahora le demuestran, moral y éticamente, que están muy por encima de sus ambiciones y prácticas demagógicas.
Es evidente el proceso de degradación, por abuso de imagen y discurso, que lo presentaba al principio como el individuo orientador, aglutinador, de líder que escuchaba y atendía a sus seguidores, para quedar ahora como el hombre mediático. Presente en la pantalla de televisión, manipulando un discurso que trata de imponer a destiempo y a contracorriente de la historia.
Los ciudadanos venezolanos merecemos vivir y convivir en una sociedad donde los políticos se dediquen a hacer su trabajo y dejen espacio para que los verdaderos y necesarios profesionales, mujeres y hombres, estén al frente de las instituciones del Estado.
La ingenuidad, por falta de formación y práctica cívica, en un político, se convierte en desastre cuando está al frente del gobierno del Estado. Esto es evidente y notorio en la actualidad. Confundir la sociedad venezolana con un cuartel, donde la voz de mando es acatada por otros quienes a su vez y de manera pública, le llaman comandante-presidente, anteponiendo la visión militar sobre la civil; es una afrenta a la condición humana, por decir lo menos.
Considero que los ciudadanos, por principio ético y moral, no debemos extender solidaridad automática a absolutamente ningún político. En todo caso, dar respaldo, siempre con reservas, y hasta votar, por quien se esfuerza durante años y viene trabajando desde abajo, desde las comunidades, probándose en puestos de trabajo obtenidos por voto popular, en alcaldías, gobernaciones hasta buscar ocupar la presidencia de este país.
Veo en estos días a una sociedad que paulatinamente se desenamoró de un militar que se metió a político y quiso administrar la hacienda pública como la cantina de un cuartel.
La ciudadanía que quiere y busca prosperar aceptó el guiño de un joven político, formado en la visión del trabajo en equipo, que ha sabido gerenciar con amplitud e inclusión y, sobre todo, que escucha, y le robó su Rosalinda
Ahora o nunca?
En: http://www.eluniversal.com/opinion/120927/ahora-o-nunca
NERIO ENRIQUE ROMERO | EL UNIVERSAL
jueves 27 de septiembre de 2012 12:00 AM
Quien participa en un proceso electoral democrático, aunque sea favorito para ganarlo, debe tener un plan B democrático para el caso de una derrota. Eso aplica a todas las opciones, incluido el PSUV. Porque cualquier maniobra política, administrativa, judicial o militar destinada a desconocer un resultado que les sea adverso tendría muy poca fortuna a corto plazo. En ello no les acompañarían ni Cristina, ni Dilma, ni Correa. Y puede que ni Ortega ni la taimada cancillería cubana. En el PSUV deberían pensar cómo convertirse en una oposición democrática que pueda tener opciones en el futuro.
También se aplica al caso de quienes apoyamos la alternativa democrática representada por Henrique Capriles. Nuestras esperanzas y las elevadas probabilidades de triunfo no nos eximen del deber de tener un plan B democrático. Deber aún más acuciante en nuestro caso, porque en una eventual derrota la carencia de dicho plan contribuiría a desmoralizar a las fuerzas democráticas frente a un proyecto totalitario como el de Chávez. Permítaseme analizar seis buenas razones que obligan a tener ese plan B democrático:
1) Después del 7-O, las fuerzas de la alternativa democrática deben estar preparadas para afrontar dos retos electorales inmediatos: las elecciones regionales y locales. Permitir la desmoralización en caso de perder podría ocasionar pérdidas adicionales en alcaldías y gobernaciones. Habría que asumir una derrota el 7-O como un estímulo para la lucha. Especialmente si esa derrota es por estrecho margen, porque en ese caso convertiría en pírrica la eventual victoria del continuismo.
2) Los sectores más radicales del chavismo, con el propio Chávez a la cabeza, en caso de una victoria suya estarían tentados de tomar iniciativas políticas y económicas guiados por su ilusión de que podrían hacer irreversible su hegemonía, lo cual podría incluir rupturas constitucionales mayores. En ese caso, es imprescindible una oposición democrática con suficiente fuerza y tino para defender la constitución y varios de sus principios básicos: pluralismo, alternabilidad, descentralización, derecho a la libre expresión, a la propiedad y a la libre asociación, por ejemplo. El continuismo, de llegar a ganar el 7-O, no debe encontrar a las fuerzas democráticas de hombros y brazos caídos.
3) El país no pertenece a quien gane las elecciones. Aun si imaginamos el peor y muy poco probable escenario de una amplia victoria del continuismo (60%, por ejemplo), en una democracia hay que defender la posición del 40% restante. Si 6 de cada 10 electores votaran por el continuismo eso es apenas poco más de la mitad de los ciudadanos. Periodistas y políticos podrían llamar a eso "arrase", pero socialmente ese no es el caso porque casi la mitad de la gente se estaría expresando contra el proyecto político que ostenta el poder.
4) Hay que estar preparado para las eventualidades que puede deparar a corto plazo la hoy poco probable victoria de un Chávez enfermo. Una eventual falta absoluta por problemas de salud obligaría a nuevas elecciones, de las cuales Henrique Capriles sería casi seguro ganador. ¿Intentaría en ese caso el PSUV desconocer la constitución para evitarlas? Si ese fuera el caso, hará falta que las fuerzas políticas y sociales democráticas tengan la moral y determinación suficientes para imponer el cumplimiento de la norma.
5) Como dice Vladimir Villegas, el proyecto autoritario chavista está acercándose a su final: el evidente fracaso de su gestión pública, y las graves consecuencias de sus políticas económicas son incompatibles con un futuro político auspicioso. Por eso una eventual victoria chavista el 7-O no sería más que una bocanada de oxígeno para un proyecto de sociedad que parece que ya entró en etapa terminal. ¿Vamos los venezolanos amantes de la libertad a bajar los brazos y a entregar a un régimen en decadencia moral, social y hasta biológica los resortes políticos y sociales que no ha podido aún controlar? La respuesta es que no, obviamente.
6) Durante el próximo período, el régimen chavista estaría obligado por la constitución a una renovación de los poderes públicos que hasta ahora ha controlado sin dificultad (Contraloría y Fiscalía General, Defensoría del Pueblo y CNE). Pero esta vez no tendrá los dos tercios de la Asamblea Nacional para imponer los nombramientos de sus incondicionales. Esta es otra razón para vacunar a la alternativa democrática contra el desaliento si ocurriera una eventual derrota el 7-O: las fuerzas políticas y sociales democráticas tenemos el deber de forzar al PSUV a cumplir lo que ordena la constitución, para lograr la recomposición de dichas instituciones bajo el signo del equilibrio. ¿Ilusiones? No, es algo que hay que hacer.
Sobran razones para ser optimistas acerca de una victoria electoral y el inicio de la transición democrática. Pero tener un plan B realista y democrático es una obligación. El "ahora o nunca" no es propio de la democracia, la cual exige determinación y persistencia en la defensa de las libertades, aun en las peores circunstancias. Sea cuál sea el resultado del 7-O, la alternativa democrática debe estar preparada de inmediato para una dura lucha política. El "ahora o nunca" puede representar una buena actitud para el último minuto de descuento de un partido de fútbol, o para una desesperada escaramuza bélica. Pero no para la política, y menos para la política democrática.
Médico y Profesor Universitario
También se aplica al caso de quienes apoyamos la alternativa democrática representada por Henrique Capriles. Nuestras esperanzas y las elevadas probabilidades de triunfo no nos eximen del deber de tener un plan B democrático. Deber aún más acuciante en nuestro caso, porque en una eventual derrota la carencia de dicho plan contribuiría a desmoralizar a las fuerzas democráticas frente a un proyecto totalitario como el de Chávez. Permítaseme analizar seis buenas razones que obligan a tener ese plan B democrático:
1) Después del 7-O, las fuerzas de la alternativa democrática deben estar preparadas para afrontar dos retos electorales inmediatos: las elecciones regionales y locales. Permitir la desmoralización en caso de perder podría ocasionar pérdidas adicionales en alcaldías y gobernaciones. Habría que asumir una derrota el 7-O como un estímulo para la lucha. Especialmente si esa derrota es por estrecho margen, porque en ese caso convertiría en pírrica la eventual victoria del continuismo.
2) Los sectores más radicales del chavismo, con el propio Chávez a la cabeza, en caso de una victoria suya estarían tentados de tomar iniciativas políticas y económicas guiados por su ilusión de que podrían hacer irreversible su hegemonía, lo cual podría incluir rupturas constitucionales mayores. En ese caso, es imprescindible una oposición democrática con suficiente fuerza y tino para defender la constitución y varios de sus principios básicos: pluralismo, alternabilidad, descentralización, derecho a la libre expresión, a la propiedad y a la libre asociación, por ejemplo. El continuismo, de llegar a ganar el 7-O, no debe encontrar a las fuerzas democráticas de hombros y brazos caídos.
3) El país no pertenece a quien gane las elecciones. Aun si imaginamos el peor y muy poco probable escenario de una amplia victoria del continuismo (60%, por ejemplo), en una democracia hay que defender la posición del 40% restante. Si 6 de cada 10 electores votaran por el continuismo eso es apenas poco más de la mitad de los ciudadanos. Periodistas y políticos podrían llamar a eso "arrase", pero socialmente ese no es el caso porque casi la mitad de la gente se estaría expresando contra el proyecto político que ostenta el poder.
4) Hay que estar preparado para las eventualidades que puede deparar a corto plazo la hoy poco probable victoria de un Chávez enfermo. Una eventual falta absoluta por problemas de salud obligaría a nuevas elecciones, de las cuales Henrique Capriles sería casi seguro ganador. ¿Intentaría en ese caso el PSUV desconocer la constitución para evitarlas? Si ese fuera el caso, hará falta que las fuerzas políticas y sociales democráticas tengan la moral y determinación suficientes para imponer el cumplimiento de la norma.
5) Como dice Vladimir Villegas, el proyecto autoritario chavista está acercándose a su final: el evidente fracaso de su gestión pública, y las graves consecuencias de sus políticas económicas son incompatibles con un futuro político auspicioso. Por eso una eventual victoria chavista el 7-O no sería más que una bocanada de oxígeno para un proyecto de sociedad que parece que ya entró en etapa terminal. ¿Vamos los venezolanos amantes de la libertad a bajar los brazos y a entregar a un régimen en decadencia moral, social y hasta biológica los resortes políticos y sociales que no ha podido aún controlar? La respuesta es que no, obviamente.
6) Durante el próximo período, el régimen chavista estaría obligado por la constitución a una renovación de los poderes públicos que hasta ahora ha controlado sin dificultad (Contraloría y Fiscalía General, Defensoría del Pueblo y CNE). Pero esta vez no tendrá los dos tercios de la Asamblea Nacional para imponer los nombramientos de sus incondicionales. Esta es otra razón para vacunar a la alternativa democrática contra el desaliento si ocurriera una eventual derrota el 7-O: las fuerzas políticas y sociales democráticas tenemos el deber de forzar al PSUV a cumplir lo que ordena la constitución, para lograr la recomposición de dichas instituciones bajo el signo del equilibrio. ¿Ilusiones? No, es algo que hay que hacer.
Sobran razones para ser optimistas acerca de una victoria electoral y el inicio de la transición democrática. Pero tener un plan B realista y democrático es una obligación. El "ahora o nunca" no es propio de la democracia, la cual exige determinación y persistencia en la defensa de las libertades, aun en las peores circunstancias. Sea cuál sea el resultado del 7-O, la alternativa democrática debe estar preparada de inmediato para una dura lucha política. El "ahora o nunca" puede representar una buena actitud para el último minuto de descuento de un partido de fútbol, o para una desesperada escaramuza bélica. Pero no para la política, y menos para la política democrática.
Médico y Profesor Universitario
Subscribe to:
Posts (Atom)