En: http://www.lapatilla.com/site/2013/02/28/vladimiro-mujica-lo-que-esta-bien-esta-mal/
Vladimiro Mujica
La MUD estableció con claridad un conjunto de errores cometidos a partir de las elecciones primarias. Es imposible insistir en lo determinante que es contar con un liderazgo comprometido con nuestro país.
Mucho se ha escrito sobre la monumental contribución de Nelson Mandela a la paz, la justicia social y la democracia en Sudáfrica. Salió de la cárcel, donde estuvo prisionero del régimen del apartheid por 27 años, a enfrentarse no solamente a quienes pretendían mantener el status quo de la segregación racial sino, y esto es quizás mucho más importante por menos obvio, a enfrentarse a los sectores radicales de su propio partido para convencerlos de que el país era inviable si expulsaban a los blancos, como era la pretensión de muchos negros que se sentían a un paso del poder absoluto.
Es imposible insistir suficientemente en lo determinante que es contar con un liderazgo comprometido y con visión en un momento crucial para el futuro de una nación. Venezuela se encuentra en una de esas encrucijadas, erosionada física y espiritualmente por la acción devastadora de 14 años de revolución chavista y últimamente transformada en una especie de República en el Limbo, gobernada, presumiblemente, desde una sala de terapia intensiva a través de mensajes reales o imaginarios transmitidos al país a través de los exégetas usurpadores del poder popular.
No cabe duda de que el liderazgo de la alternativa democrática ha hecho avances muy importantes. Pero insuficientes y, con frecuencia, poco convincentes. Lo que más alarma a estas alturas es que no cabe la menor duda de que ese liderazgo sabe exactamente lo que hay que hacer para reconectarse transparentemente primero con su propia base, y luego, probablemente, con el resto del país. Una comisión nombrada por la propia MUD ha establecido con claridad un conjunto de errores que se cometieron a partir de las elecciones primarias de la oposición y que es indispensable corregir.
Es difícil escapar a la conclusión de que la razón de fondo por la cual a la oposición le cuesta tanto hacer lo que hay que hacer en esta circunstancia tan delicada es que hay elementos de nuestra inmadurez política como nación que todos compartimos, con muy escasas excepciones.
Es bueno insistir en que este no el momento del juego usual de la política a que estamos acostumbrados los venezolanos sino que estos son los tiempos de los estadistas, al estilo de Nelson Mandela, capaces no solo de ejercer la acción política convencional sino de unir a su gente en una misión y una visión.
¿Cómo viene a parar el título de una canción de Ricardo Arjona a un artículo como este? Por que uno termina por hartarse de los argumentos que siempre le atribuyen a la diversidad política ser la causa esencial de la imposibilidad de poner a la oposición de acuerdo sobre cosas fundamentales. Por que uno termina por perder toda la paciencia frente a las eternas explicaciones a hechos inexplicables como la pérdida de importantes plazas opositoras por divisiones internas o por tener candidatos sin ninguna conexión con el mundo real de la gente, sus problemas y sus regiones.
En cierto modo la letra de Arjona, al afirmar “..que los demás siempre dirán…Lo que está bien está mal” se emparenta en nuestro contexto tropical con una frase de Einstein:”No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que lo hicimos cuando los creamos” .
Hacer política como la hicimos nos trajo a Chávez, enfrentar ahora las tropelías de los revolucionarios implica, entre otras cosas, el retorno de la ética a la política y a la función pública.
Amigos muy queridos, entre ellos uno de los editorialistas de este diario, han saludado como una medida positiva de la MUD la decisión de nombrar a El Preventivo, como llamó Fernando Rodríguez a una suerte de precandidato in pectore que la MUD tendría para enfrentar una elección sobrevenida avanzada por el abuso oficialista sin permitirle a la oposición organizarse. La sabiduría que se percibe en esta decisión yo la interpreto como un pésimo mensaje al país. Cuando la nación clama desesperada por un liderazgo con visión, nosotros alcanzamos a ofrecer a El Preventivo porque todavía no existe acuerdo en la alternativa democrática.
Todo tiene su momento, como reza el sabio proverbio del Eclesiastés. A la oposición le llegó el suyo de avanzar a como dé lugar para resolver lo que el país y sus conciencias le exigen que resuelva. Con amplitud, inteligencia y corazón, que de eso le sobra a muchos de mis amigos de la MUD y también a quienes por muchas razones se encuentran fuera de la Mesa por diferencias que deben ser tomadas en consideración porque son parte indispensable de lo que hay que armar, como por ejemplo las condiciones que se deben exigir al CNE. Pero nada de eso puede competir con hacerlo a tiempo y de un modo convincente. Si se trata de reinventar la candidatura de Henrique Capriles con un tono de amplitud, que así sea, pero no perdamos de vista que ya a nadie se podrá convencer con una reinvención que esté cabalgando en imposturas.
Thursday, February 28, 2013
El paquetazo y el espontáneo Caracazo
En: http://www.eluniversal.com/opinion/130228/el-paquetazo-y-el-espontaneo-caracazo
THAYS PEÑALVER | EL UNIVERSAL
jueves 28 de febrero de 2013 12:00 AM
Siempre creí que el Caracazo, que ayer cumplió 24 años, fue espontáneo. Aunque nunca me tragué el cuentazo de que todo comenzó cuando una señora de Guarenas se negó a pagar el aumento del pasaje y fue bajada del "por puesto", surgiendo la leyenda de la lucha espontánea contra el neoliberalismo salvaje. Tampoco que: "el detonante fue el paquete neoliberal de los IESA Boys" (En alusión a los Chicago Boys chilenos) o que: "fue un Plan de Ajustes, pero que CAP cometió un gran error al no explicarlo". No fue sino hasta que leí "El Estado Idiota" (RMDS 2012) que conocí la verdad.
En este libro, se puede leer detalladamente cómo la palabra "Paquetazo" surgió como un invento de los revolucionarios internacionales a partir de 1980 cuando "Castro dejó de apoyarse en los partidos comunistas" y buscó la lucha contra el FMI como proyecto (Caballero 1987). Y así saltaron los "espontáneos" a la calle a matar en Ecuador cuando Hurtado aplicó el "Plan de Ajuste", que llevó al Estado de Emergencia y la suspensión de garantías. Igual de espontáneos que los de México en 1981 o los de 1982 cuando el "Paquetazo fondomonetarista" de Belaúnde en Perú, que causó el Estado de Sitio y decenas de muertos. La realidad, que me heló la sangre, fue leer la prensa de la época donde aseguraban que el error de Belaúnde "fue no explicar las medidas" o que "apuntó a hacer concesiones a los émulos criollos de los Chicago Boys" (Pág. 273).
Fueron los mismos espontáneos que saltaron a incendiar cientos de locales y a matar en Costa Rica cuando Monge anunció el Plan de Estabilización o los que al año siguiente asesinaron en Brasil por la aplicación del "Paquete del FMI", causando el Estado de Sitio de Figueiredo.
Los mismos que en abril de 1984 saquearon mil locales y costó más de 600 muertos, heridos y 5.000 detenidos en R. Dominicana cuando se llegó al acuerdo con el FMI. Mientras ya Fidel contentísimo explicaba que era: "posible que un estallido social derive hacia una revolución: Estallidos sociales generalizados de carácter más bien revolucionario". Como el de Santo Domingo donde: "se produjo un estallido social; no un estallido catastrófico todavía para el sistema". (Castro dixit).
Al mismo tiempo de quienes negaban ser de "las brigadas de choque anti FMI" en el Chile de 1984 que causó el Estado de Sitio o los de Jamaica también ese mismo año. Los de El Salvador, que en lo que Duarte llegó al acuerdo de "estabilización" con el FMI, asaltaron locales y causaron los muertos. Siempre tan espontáneos como los que saltaron a la calle a quemar locales en Honduras o en Guatemala cuando Cerezo llegó al acuerdo de "reordenamiento económico" y el aumento de la gasolina del "paquetazo impuesto por el FMI".
Y así llegó Carlos Andrés con "supina idiotez" (es genial como lo narra el autor), mientras ardían "espontáneamente" Rabat, Túnez, Lusaka, Cairo, Nueva Delhi, Karthoum, y 11 ciudades (Walton 1996), bajo el Plan del "puño único contra el FMI" diseñado por los revolucionarios, en el punto álgido de la guerra fría.
Terminaron haciendo sancocho, con el Gocho del 88, quien sin tener idea de la magnitud de lo que pasaba mundialmente, trató nada menos que explicar un "paquetazo" "neoliberal salvaje", de sus "IESA (Chicago) Boys" mientras los mismos espontáneos que incendiaron 35 países, lo esperaban con los fósforos en las manos para finalmente lograr el tan ansiado "estallido catastrófico para el sistema". Fue un Caracazo tan espontáneo como el Bogotazo, el Rosariazo, el Cordobazo, el Limazo, el Santiagazo, el Ibañazo (Chile) y las decenas de movimientos terminados en AZO, en los que siempre se negó la autoría de revolucionarios, por más pruebas de sus milicias, bombas y francotiradores.
A 24 años del Caracazo aún recuerdo los rostros de los familiares de las víctimas, las exhumaciones en La Peste junto al juez Saúl Ron, aquella fosa común donde se apilaban venezolanos inocentes, incluidas mujeres, ancianos y niños. Aún hoy la incasable Cofavic dirigida por la valiente Liliana Ortega y los familiares de las víctimas de los dos bandos profundamente irresponsables, esperan que se haga justicia.
Finalmente entiendo porqué cada vez que lanzan un Paquetazo, acusan a la oposición de tener un "plan secreto" para incendiar el país (el ladrón juzga por su condición). Bien dijo Capriles, siéntanse tranquilos que no habrá nunca más un 27F. Mientras, seguimos leyendo noticias como está: "en Guarenas aumentaron ilegalmente el 40% del pasaje", agarraron "fuera de base a los usuarios, quienes pese a su descontento, se vieron obligados a pagar" luego de que los conductores "exigieran a muchos bajarse de la unidad" (Indepabis 2012). La explicación es muy sencilla, por más molestos que estén por el aumento ilegal del pasaje o frustrados por la corrupción, la devaluación, la inflación o el grosero endeudamiento, nadie saldrá a las calles, porque los "movimientos espontáneos", todos sabemos dónde están y para quiénes trabajan hoy.
En este libro, se puede leer detalladamente cómo la palabra "Paquetazo" surgió como un invento de los revolucionarios internacionales a partir de 1980 cuando "Castro dejó de apoyarse en los partidos comunistas" y buscó la lucha contra el FMI como proyecto (Caballero 1987). Y así saltaron los "espontáneos" a la calle a matar en Ecuador cuando Hurtado aplicó el "Plan de Ajuste", que llevó al Estado de Emergencia y la suspensión de garantías. Igual de espontáneos que los de México en 1981 o los de 1982 cuando el "Paquetazo fondomonetarista" de Belaúnde en Perú, que causó el Estado de Sitio y decenas de muertos. La realidad, que me heló la sangre, fue leer la prensa de la época donde aseguraban que el error de Belaúnde "fue no explicar las medidas" o que "apuntó a hacer concesiones a los émulos criollos de los Chicago Boys" (Pág. 273).
Fueron los mismos espontáneos que saltaron a incendiar cientos de locales y a matar en Costa Rica cuando Monge anunció el Plan de Estabilización o los que al año siguiente asesinaron en Brasil por la aplicación del "Paquete del FMI", causando el Estado de Sitio de Figueiredo.
Los mismos que en abril de 1984 saquearon mil locales y costó más de 600 muertos, heridos y 5.000 detenidos en R. Dominicana cuando se llegó al acuerdo con el FMI. Mientras ya Fidel contentísimo explicaba que era: "posible que un estallido social derive hacia una revolución: Estallidos sociales generalizados de carácter más bien revolucionario". Como el de Santo Domingo donde: "se produjo un estallido social; no un estallido catastrófico todavía para el sistema". (Castro dixit).
Al mismo tiempo de quienes negaban ser de "las brigadas de choque anti FMI" en el Chile de 1984 que causó el Estado de Sitio o los de Jamaica también ese mismo año. Los de El Salvador, que en lo que Duarte llegó al acuerdo de "estabilización" con el FMI, asaltaron locales y causaron los muertos. Siempre tan espontáneos como los que saltaron a la calle a quemar locales en Honduras o en Guatemala cuando Cerezo llegó al acuerdo de "reordenamiento económico" y el aumento de la gasolina del "paquetazo impuesto por el FMI".
Y así llegó Carlos Andrés con "supina idiotez" (es genial como lo narra el autor), mientras ardían "espontáneamente" Rabat, Túnez, Lusaka, Cairo, Nueva Delhi, Karthoum, y 11 ciudades (Walton 1996), bajo el Plan del "puño único contra el FMI" diseñado por los revolucionarios, en el punto álgido de la guerra fría.
Terminaron haciendo sancocho, con el Gocho del 88, quien sin tener idea de la magnitud de lo que pasaba mundialmente, trató nada menos que explicar un "paquetazo" "neoliberal salvaje", de sus "IESA (Chicago) Boys" mientras los mismos espontáneos que incendiaron 35 países, lo esperaban con los fósforos en las manos para finalmente lograr el tan ansiado "estallido catastrófico para el sistema". Fue un Caracazo tan espontáneo como el Bogotazo, el Rosariazo, el Cordobazo, el Limazo, el Santiagazo, el Ibañazo (Chile) y las decenas de movimientos terminados en AZO, en los que siempre se negó la autoría de revolucionarios, por más pruebas de sus milicias, bombas y francotiradores.
A 24 años del Caracazo aún recuerdo los rostros de los familiares de las víctimas, las exhumaciones en La Peste junto al juez Saúl Ron, aquella fosa común donde se apilaban venezolanos inocentes, incluidas mujeres, ancianos y niños. Aún hoy la incasable Cofavic dirigida por la valiente Liliana Ortega y los familiares de las víctimas de los dos bandos profundamente irresponsables, esperan que se haga justicia.
Finalmente entiendo porqué cada vez que lanzan un Paquetazo, acusan a la oposición de tener un "plan secreto" para incendiar el país (el ladrón juzga por su condición). Bien dijo Capriles, siéntanse tranquilos que no habrá nunca más un 27F. Mientras, seguimos leyendo noticias como está: "en Guarenas aumentaron ilegalmente el 40% del pasaje", agarraron "fuera de base a los usuarios, quienes pese a su descontento, se vieron obligados a pagar" luego de que los conductores "exigieran a muchos bajarse de la unidad" (Indepabis 2012). La explicación es muy sencilla, por más molestos que estén por el aumento ilegal del pasaje o frustrados por la corrupción, la devaluación, la inflación o el grosero endeudamiento, nadie saldrá a las calles, porque los "movimientos espontáneos", todos sabemos dónde están y para quiénes trabajan hoy.
Contrainformación
En: http://www.eluniversal.com/opinion/130228/contra-informacion
RUTH CAPRILES | EL UNIVERSAL
jueves 28 de febrero de 2013 12:00 AM
Que si vino en la madrugada, en camilla o dentro de un cajón; que si lo llevaron al hospital o al refrigerador; no, al Fuerte; no, a Barinas; si está mal, o bien; que si hay un movimiento del ministro o del Alto Mando; que si la norma es para hoy pero será otra mañana; si quien manda es el títere o ¿donde está el que debe mandar? Si gobierna vía satelital, digital o telepática. ¿O manda el espíritu inmanente de la revolución? Si es desgobierno o sobre gobierno; blanco o negro, bueno o malo, legal o ilegal, verdad o mentira. Y sobre todo, ¿a quién carrizo sirve lo que parece ser bueno para nadie?
Entre todas esas versiones hay algunas verdades contundentes: el tipo no está y esto es un bochinche.
Es una ley de la cibernética que demasiada información transmitida se convierte en ruido.
La contra información es el ejercicio subversivo de esa ley; combate mediante la difusión de múltiples mensajes contradictorios, sobre un mismo tema obsesivo, para que la verdad no se conozca; pase como una mentira más.
Uno no entiende esa psicología torcida del poder, pero es característica de los regímenes totalitarios, especialmente del comunismo y afines. Actores de, por y para las tinieblas.
Más difícil de entender es cómo el "masaje" de la propaganda y la contra información sediciosa nos convierte, ciudadanos incautos, en canales al infinito para la transmisión del ruido que los seres oscuros provocan. Resultamos transmisores gratis de la incertidumbre y la mentira. ¿Para qué necesitamos la televisión digital? Nosotros mismos somos el medio del masaje comunicacional oficial. Darse cuenta de esto quizá permitiría empezar a liberarnos. ¡Basta! ¡Déjenme en paz!
Y a otra cosa, pues es otra ley que el mensaje monótono adormece y no puede competir con el swapping. Dejémoslos atapusar sus canales con mentiras que convertirán su mensaje en ruido. Y dejemos a la gloriosa sociedad de mercado hacer lo suyo para multiplicar los canales y encontrar las verdades de las sociedades abiertas.
Entre todas esas versiones hay algunas verdades contundentes: el tipo no está y esto es un bochinche.
Es una ley de la cibernética que demasiada información transmitida se convierte en ruido.
La contra información es el ejercicio subversivo de esa ley; combate mediante la difusión de múltiples mensajes contradictorios, sobre un mismo tema obsesivo, para que la verdad no se conozca; pase como una mentira más.
Uno no entiende esa psicología torcida del poder, pero es característica de los regímenes totalitarios, especialmente del comunismo y afines. Actores de, por y para las tinieblas.
Más difícil de entender es cómo el "masaje" de la propaganda y la contra información sediciosa nos convierte, ciudadanos incautos, en canales al infinito para la transmisión del ruido que los seres oscuros provocan. Resultamos transmisores gratis de la incertidumbre y la mentira. ¿Para qué necesitamos la televisión digital? Nosotros mismos somos el medio del masaje comunicacional oficial. Darse cuenta de esto quizá permitiría empezar a liberarnos. ¡Basta! ¡Déjenme en paz!
Y a otra cosa, pues es otra ley que el mensaje monótono adormece y no puede competir con el swapping. Dejémoslos atapusar sus canales con mentiras que convertirán su mensaje en ruido. Y dejemos a la gloriosa sociedad de mercado hacer lo suyo para multiplicar los canales y encontrar las verdades de las sociedades abiertas.
Chávez es un vegetal, dice Guillermo Cochez
En: http://www.venetubo.com/noticias/Chavez-es-un-vegetal-Guiollermo-Cochez-R33659.html
11:28 PM - 27 / Febrero / 2013
Cochez ratificó que desde el “30 ó 31” de diciembre pasado el presidente Hugo Chávez fue declarado con “muerte cerebral”, razón que según él, evitó que fuera presentando al público y atendido la visita de homólogos como Cristina Fernández y Evo Morales.
Sobre posibles elecciones adelantadas Cochez indicó el Gobierno de Venezuela “ha tenido problemas” internamente, obstáculo para hacer la convocatoria electoral.
En primicia al canal internacional de noticias NTN24, Cochez anunció a mediodía de este miércoles que el presidente Hugo Chávez habría sido desconectado hace cuatro días de las máquinas que lo mantenían con vida
"El presidente habria sido desconectado de las máquinas que lo mantenian con vida hace cuatro días"
"La información que estoy manejando es que el presidente Chávez desde el 30 de diciembre pasado estaba con muerte cerebral, en ese estado lo trasladaron a Venezuela porque no querían desconectarlo en Cuba", dijo el exembajador.
Guillermo Cochez desafió al chavismo a que desmienta sus declaraciones.
"Reto al gobierno de Venezuela que me diga que lo que yo digo es falso, mostrando al presidente Chávez".
Según Guillermo Cochez entre este miércoles y jueves en Venezuela serían convocadas nuevas elecciones.
"Como consecuencia de todo esto, hoy o mañana llamarían a nuevas eleeciones, eso refleja que lo que se ha dicho de la salud del presidente Chávez es totalmente falso"
Ha estado escondido, porque nadie lo ha visto, han estado falseando la información con fotografías falsas, que no refelajan la realidad". "Han estado engañando a Venezuela y al mundo entero", reiteró.
Wednesday, February 27, 2013
Las amenazas como las mentiras tienen patas cortas
En: Recibido por email
Editorial de www.analítica.com
Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago
Editorial de www.analítica.com
Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago
Es difícil que pase un día sin que salte a la palestra algún rumor diferente y extremista sobre la salud del Presidente. También difícilmente hay un día en que el Vicepresidente de la República Nicolás Maduro no suelte algún palabrerío insistiendo en que el que manda es Chávez, que quien decide es Chávez, que aún postrado y sin poder hablar sostiene largas reuniones (con Maduro) y dicta órdenes que el Vicepresidente cumple fielmente; peroratas vicepresidenciales que no se limitan a esos partes de lealtad personal y salud presidencial, sino que enlazan siempre con descalificaciones despectivas hacia la oposición, hacia la burguesía y la iniciativa privada, y amenazas de todo tipo de castigos y batallas en nombre del pueblo.
Puede comprenderse el empeño a veces agobiante por lo excesivo de las mayores figuras del Gobierno, y en particular del Vicepresidente de la República, en insistir hasta la saciedad en su posición rodilla en tierra a las órdenes del Presidente, después de todo la gran figura, la inspiración y la esperanza del chavismo es Hugo Chávez; buscan solapar la poderosa imagen popular con ellos mismos, pero también están demostrando al pueblo que el prestigio y la fe son de Chávez, no de ellos.
Ésa es la parte extraña, el afán de esfumarse en la presencia del caudillo y comandante sin aportar mérito ni iniciativa propia alguna. Tan extraña como la insistencia en la amenaza, el insulto y las enfurecidas advertencias contra el enemigo que Chávez se inventó desde 1998, ese vago concepto de la burguesía apátrida y obediente al imperio estadounidense.
Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago. Si el chavismo es el pueblo y si tiene el Gobierno y conduce el proceso revolucionario sin resquebrajaduras, si el caudillo y comandante se prepara para regresar al frente ¿a qué poder perverso temen y amenazan tánto?
Habría que preguntarse también por qué la cúpula gubernamental, y el Vicepresidente en particular, se esmeran tanto en señalar culpables malignos y en exaltar la violencia popular en su contra. ¿Creerán acaso que un estallido popular estilo "caracazo" es manejable y agredirá sólo a los empresarios y a los míticos burgueses? ¿Olvidan acaso dónde viven hoy muchos dirigentes gubernamentales? ¿Es que no hay empresas y empresarios chavistas?
Más de dos meses de ocultamiento del Presidente sin que dé señales personales de vida y alguna actividad, y de explicaciones enredadas que suenan más a nubes de ocultamiento que a verdades sencillas y directas, son mucho tiempo. Y el tiempo, cuando es excesivo, suele causar sorpresas inmanejables.
Tuesday, February 26, 2013
En política nadie llega para quedarse
En: http://www.lapatilla.com/site/2013/02/26/fernando-mires-en-politica-nadie-llega-para-quedarse/
Fernando Mires
Dos son los hechos a los cuales en política no debemos atender demasiado. Uno son las encuestas; no porque sean falsas, sino porque hasta las mejores son válidas sólo el día en que se hicieron. El otro son las profecías, las que perteneciendo a las religiones, en política no tienen nada que hacer. Esto último no puedo sino reafirmarlo al leer el reciente artículo publicado por Joaquín Vilallobos en “El País” bajo el título: “El chavismo llegó para quedarse”.
Fernando Mires
Dos son los hechos a los cuales en política no debemos atender demasiado. Uno son las encuestas; no porque sean falsas, sino porque hasta las mejores son válidas sólo el día en que se hicieron. El otro son las profecías, las que perteneciendo a las religiones, en política no tienen nada que hacer. Esto último no puedo sino reafirmarlo al leer el reciente artículo publicado por Joaquín Vilallobos en “El País” bajo el título: “El chavismo llegó para quedarse”.
¿Cómo lo sabe Villalobos? Yo, en cambio, no tendría ningún problema para afirmar: “La verdad es que no sé si se queda o se irá”. ¿Cómo puedo saberlo si no tengo ningún acceso a las puertas del futuro, ninguna ideología que asegure triunfos y derrotas irreversibles, ninguna ciencia universal? Pero ¿tiene algo de eso Villalobos? Al menos cree tenerlo. De otra manera no habría tenido riñones para lanzar su tremenda profecía: “el chavismo llegó para quedarse”.
Vamos al grano: Villalobos asegura que el chavismo llegó a Venezuela para quedarse. ¿Cuáles son sus argumentos? Principalmente, tres. El primero es que el chavismo reorientó los beneficios del petróleo hacia los sectores más desposeídos. El segundo es que el carisma de Chávez trascenderá a su vida, como el de Che Guevara. El tercero es que la oposición ha cometido profundos errores, descapitalizando su potencial electoral. Y además, agrega, la oposición se encuentra dividida en una ensalada de más de 70 organizaciones .
Ahora, desde un punto de vista formal, los tres argumentos pueden ser considerados correctos, es decir, Villalobos no ha mentido. Sin embargo, la experiencia indica que hay dos modos de no decir la verdad. Una es sustituirla por una mentira; y éste no es el caso. La otra, más sutil, es decir sólo una parte de la verdad; y éste es el caso.
Es cierto como afirma Villalobos que el chavismo reorientó la renta petrolera hacia algunos sectores más empobrecidos. Pero también es cierto -y ahí calla Villalobos- que ha provocado una de las inflaciones más altas del mundo, la que también recae sobre los más pobres. Tampoco dice Villalobos algo que hasta el ministro Giordani reconoce: que el sistema productivo nacional se encuentra destruido, o que la alimentación de los venezolanos depende sólo de importaciones, entre ellas de las del “imperio”.
Es verdad también que el carisma de Chávez trascenderá a su vida, pero no como el de Che Guevara, o como Allende -agrego yo-, quienes murieron peleando y no en la cama. Además, en ningún país de América Latina se ganó una elección apelando al nombre de Che Guevara. Si hasta Pepe Mujica, ex tupamaro, tuvo que distanciarse de sí mismo para ser elegido. El guevarismo, es muy sabido, nunca fue ideología de los pobres. Solo fue la de esos pobrecitos que perdieron sus vidas en montañas ignotas. Eso lo sabe Villalobos mejor que yo.
El chavismo seguirá, por cierto, apelando al nombre de Chávez y esa será parte de su mística; no hay que ser profeta para saberlo. Pero cada partido posee sus nombres muertos. La oposición venezolana tiene por ejemplo el de uno de los más grandes demócratas del continente: Rómulo Betancourt; y hará muy bien en recordarlo cada vez que pueda.
El tercer argumento es más complicado. Es cierto que la política de la oposición facilitó el camino al chavismo y todo lo que de ella cuenta Villalobos puedo subscribirlo. Lo que no dice Villalobos, sin embargo, es que esa oposición no ha sido diezmada, es decir, continúa manteniendo más de un 40% sólido. Tampoco dice Villalobos que desde la campaña de Rosales, la tendencia electoral de la oposición es creciente y la del chavismo decreciente. Pero lo más importante -y eso lo obvia Villalobos, cuyo artículo parece ser escrito hace 10 años- es que en la oposición venezolana ha habido un importante desplazamiento hegemónico. Eso quiere decir, la derecha opositora ha perdido la conducción, la que ahora es ejercida por partidos predominantemente de izquierda o de centro. Más todavía, durante su campaña, Capriles levantó, aunque de modo algo desordenado, un programa social en algunos puntos más radicales que los del propio chavismo.
¿Qué en la oposición hay más de 70 organizaciones? En ese punto la mofa es más que injusta. Porque Villalobos, si es que conoce el proceso político venezolano, ha de saber que de esas 70 organizaciones hay sólo cinco o seis que merecen el nombre de partido. El resto es perfectamente prescindible. Y bien; ninguno de esos cinco o seis partidos son de derecha sino -para decirlo en el antiguo vocabulario de Villalobos- “socialdemócratas”. Más todavía, esos cinco o seis partidos no sólo son coalicionables; son, además, programáticamente compatibles. En cualquier caso más compatibles de lo que lo son las diversas fracciones del chavismo a las que Villalobos parece ignorar. Esos cinco o seis partidos, dicho en breve, son la sustancia de la MUD, organización que coordina las diferencias y los plazos del conjunto político opositor. En otras palabras, le guste o no a Villalobos, en Venezuela existe la oposición mejor constituida de todo el continente (incluyo a la chilena que, como es sabido, depende de una sola persona: Michelle Bachelet, algo que no ocurre en la oposición venezolana)
Eso no quiere decir por supuesto que la derrota del chavismo está cantada antes o después de la muerte de Chávez. Todo lo contrario: lo más probable es que el chavismo mantendrá su posición dominante (no hegemónica, dominante) durante algún tiempo. Y con alguna seguridad, el PSUV podrá seguir siendo partido mayoritario aún perdiendo elecciones. Pero eso no autoriza a nadie para afirmar que el chavismo llegó para quedarse.
Pues, ¿qué significa en política “quedarse”? Si eso significa establecerse, no hay dudas: el chavismo probablemente no desaparecerá, como no desapareció el peronismo o el aprismo. Por lo tanto el tema no es si se queda, sino “como” se queda. O para escribir con ejemplos: el peronismo permaneció en Argentina, pero adoptando formas políticas que nada o poco tienen que ver con el peronismo de Perón. Más aún: el menenismo y el kirchnerismo son en gran medida la antítesis del peronismo originario. El aprismo a su vez tuvo en Perú dos periodos con un mismo presidente, pero el primer gobierno de García no sólo no tiene nada que ver con el segundo sino, además, fue todo lo contrario. Lo mismo ocurrió en México, ¿o alguien va a decir que el PRI de Peña Nieto es el mismo de Lázaro Cárdenas o el de Carlos Salinas de Gortari? El ejemplo más notable es quizás el del uribismo. El uribismo se quedará en Colombia; pero no como uribismo sino como santismo; es decir, para quedarse deberá negarse a sí mismo; o convertirse en “otro”
Sí; efectivamente, los partidos a veces se quedan, pero al precio de dejar de ser lo que fueron, o lo que es igual: en política quedarse significa irse- de- sí- mismo. Sin ánimo de profetizar, lo mismo puede que ocurra con el PSUV, esa versión venezolana del PRI mexicano.
Y si alguna vez el PSUV para quedarse, se va de sí ¿dónde está el problema entonces? Lo importante es que se irá, no que se quedará.
En política nadie llega para quedarse. No hay, efectivamente, algo más transitorio que la política. Nada está hecho ahí para siempre. La política como la vida es contingente, depende siempre de lo no previsible. Todos los días hay que repartir de nuevo las cartas. Los factores que la condicionan son múltiples: un asesinato a mansalva, una epidemia, una catástrofe tectónica, una crisis financiera originada en Singapur (por ejemplo), la biología y su mortalidad, una inundación, un caso de corrupción innombrable, y tantas cosas más, marcan las arenas políticas de modo incesante. En política en fin -y eso es lo que subrayo- lo único que se puede pre-decir es el pasado. ¿Y el futuro? Hay que dejárselo a horoscopistas y a marxistas. Pero Villalobos no es ninguna de las dos cosas.
Incluso Antonio Gramsci que era marxista -aunque de los buenos- afirmaba que en política hay que actuar “con el pesimismo de la inteligencia y con el optimismo de la voluntad”. Joaquín Villalobos, en cambio, escribió su artículo sobre Venezuela haciendo exactamente lo contrario. En mala hora.
Ver el artículo de Villalobos acá
De que callada manera
En: http://www.lapatilla.com/site/2013/02/26/ibsen-martinez-de-que-callada-manera/
Ibsen Martínez
Cuando se hable de Silvio Rodríguez en el futuro se hablará de un singularmente dotado poeta y músico que, a sus horas, también fue comisario político y vocero vindicador de una de las más atroces dictaduras totalitarias que haya padecido nación alguna en nuestro continente”.
Hace poco, en la velada del Día de los Enamorados, me vi, no sé cómo, sentado en el patio de butacas del estupendo Teatro de Chacao. La entrañable Soledad Bravo era la estrella.
No se alarme el lector : mi bagatela de fin de semana no será una crítica musical. Pretende, más bien, sacar a pasear una íntima y mordedora perplejidad: la que me produce la actitud de la sociedad venezolana, en general, ante la aparentemente definitiva concreción de uno de los más largamente procurados designios de Fidel Castro: “ponerle la mano” a Venezuela.
La idea de este artículo me llegó al final del recital de Soledad. En el curso del mismo, y no podía ser de otro modo, ella incluyó muchos y muy señalados temas de la llamada Nueva Trova Cubana que durante décadas ha interpretado con brillantez. Hubo de parte de Soledad sentidas dedicatorias a su amiga de toda la vida, Sofía Imber, sentada entre el público, y un solidario recuerdo para la jueza Maria Afiuni, arbitrariamente confinada.
Entonces, al final, Soledad fue llamada a escena por una nutrida andanada de aplausos y ella cantó, como bis, la celebérrima “Canción del Elegido”, el poema laudatorio al Che Guevara que, décadas atrás, compuso el talentoso artista cubano Silvio Rodrìguez.
Me detengo aquí para dejar muy claro que no pretendo recusar el derecho que asiste a todo artista de elaborar su repertorio como mejor y más sabrosamente le dicten sus apetencias, ni mucho menos acusar a mi amiga Soledad de propagandista del régimen de La Habana. ¡Faltaría más! Y para ello me apresuro a recordar que pocas figuras públicas mostraron solidaridad presencial con los estudiantes que protestaban ante le embajada cubana como lo hizo mi querida Sole.
Lo que tampoco quita que, sin duda alguna, cuando se hable de Silvio Rodrìguez en el futuro se hablará de un singularmente dotado poeta y músico que, a sus horas, también fue comisario político y vocero vindicador de una de las más atroces dictaduras totalitarias que haya padecido nación alguna en nuestro continente.
Puesta a salvo, pues, mi inextinguible admiración por Soledad y mi convicción de que se trata de una demócrata a carta cabal ( a más de ser una excelsa anfitriona que ha deparado a sus amigos inolvidables degustaciones de su cocina y discoteca), me ocupo, al fin de lo que me inquieta. Con lo que vuelvo a la “Canción del elegido”.
2..-
Afirmar, sin más, que se trata de una elegía guevarista puede encontrar el reparo de que Rodriguez no alude directamente al abominable sicópata argentino tenido por santo laico por los idiotas de siempre. Pero los millones de entusiastas de la Nueva Trova que hay en el mundo así lo decidieron desde siempre.
En todo caso, sus versos están imbuidos del tìpico complejo del intelectual de izquierdas por no haber sido “hombre de acción” que lleva a Rodrìguez a prosternarse ante el desalmado ícono argentino-cubano de los años sesentas. Tacha al sujeto de su poema de “animal de galaxias” para exaltar la condición sobrehumana de un fallido paladín de la revolución permanente. Su cantar habla de metralla y de humo, de la necesidad de entender que “la guerra es la paz del futuro”. Mejor lema belicista, mejor vindicación de la “violencia revolucionaria” es difícil de hallar en el cancionero latinoamericano, y en él incluyo al catálogo de corridos de la revolución mexicana.
Nada de esto sería señalable si no fuera por lo que más impresión me causó: el público de esa velada – de clase media y mediana edad – recibió los primeros reconocibles compases de “Canción del Elegido” con una salva de aplausos evocativa de una noche cualquiera en el auditorio de la Facultad de Arquitectura durante la llamada Renovación Universitaria, en tiempos del primer gobierno de Rafael Caldera. Acaso solo se tratase de nostalgia por el tiempo en que “no sabíamos más, teníamos quince años”.
La poética ironía que hallo en todo esto radica en que,a buen seguro, ninguno de los extáticos presentes en el teatro parecía advertido de que estamos literalmente sojuzgados por los designios de La Habana, que nuestro jefe de estado elegido en octubre pasado es, en los hechos, un cautivo, ni más ni menos que un rehén. Que nuestra fuerza armada e instancias importantes del funcionariado estatal están bajo el escrutinio permanente del G2, que el usurpador que ocupa la vicepresidencia reporta y obedece órdenes de Raúl Castro.
Algo con lo que quizá nunca llegó a soñar el Che Guevara, el Elegido. ¡Patria o muerte!, ¿venceremos?
Ibsen Martínez
Cuando se hable de Silvio Rodríguez en el futuro se hablará de un singularmente dotado poeta y músico que, a sus horas, también fue comisario político y vocero vindicador de una de las más atroces dictaduras totalitarias que haya padecido nación alguna en nuestro continente”.
Hace poco, en la velada del Día de los Enamorados, me vi, no sé cómo, sentado en el patio de butacas del estupendo Teatro de Chacao. La entrañable Soledad Bravo era la estrella.
No se alarme el lector : mi bagatela de fin de semana no será una crítica musical. Pretende, más bien, sacar a pasear una íntima y mordedora perplejidad: la que me produce la actitud de la sociedad venezolana, en general, ante la aparentemente definitiva concreción de uno de los más largamente procurados designios de Fidel Castro: “ponerle la mano” a Venezuela.
La idea de este artículo me llegó al final del recital de Soledad. En el curso del mismo, y no podía ser de otro modo, ella incluyó muchos y muy señalados temas de la llamada Nueva Trova Cubana que durante décadas ha interpretado con brillantez. Hubo de parte de Soledad sentidas dedicatorias a su amiga de toda la vida, Sofía Imber, sentada entre el público, y un solidario recuerdo para la jueza Maria Afiuni, arbitrariamente confinada.
Entonces, al final, Soledad fue llamada a escena por una nutrida andanada de aplausos y ella cantó, como bis, la celebérrima “Canción del Elegido”, el poema laudatorio al Che Guevara que, décadas atrás, compuso el talentoso artista cubano Silvio Rodrìguez.
Me detengo aquí para dejar muy claro que no pretendo recusar el derecho que asiste a todo artista de elaborar su repertorio como mejor y más sabrosamente le dicten sus apetencias, ni mucho menos acusar a mi amiga Soledad de propagandista del régimen de La Habana. ¡Faltaría más! Y para ello me apresuro a recordar que pocas figuras públicas mostraron solidaridad presencial con los estudiantes que protestaban ante le embajada cubana como lo hizo mi querida Sole.
Lo que tampoco quita que, sin duda alguna, cuando se hable de Silvio Rodrìguez en el futuro se hablará de un singularmente dotado poeta y músico que, a sus horas, también fue comisario político y vocero vindicador de una de las más atroces dictaduras totalitarias que haya padecido nación alguna en nuestro continente.
Puesta a salvo, pues, mi inextinguible admiración por Soledad y mi convicción de que se trata de una demócrata a carta cabal ( a más de ser una excelsa anfitriona que ha deparado a sus amigos inolvidables degustaciones de su cocina y discoteca), me ocupo, al fin de lo que me inquieta. Con lo que vuelvo a la “Canción del elegido”.
2..-
Afirmar, sin más, que se trata de una elegía guevarista puede encontrar el reparo de que Rodriguez no alude directamente al abominable sicópata argentino tenido por santo laico por los idiotas de siempre. Pero los millones de entusiastas de la Nueva Trova que hay en el mundo así lo decidieron desde siempre.
En todo caso, sus versos están imbuidos del tìpico complejo del intelectual de izquierdas por no haber sido “hombre de acción” que lleva a Rodrìguez a prosternarse ante el desalmado ícono argentino-cubano de los años sesentas. Tacha al sujeto de su poema de “animal de galaxias” para exaltar la condición sobrehumana de un fallido paladín de la revolución permanente. Su cantar habla de metralla y de humo, de la necesidad de entender que “la guerra es la paz del futuro”. Mejor lema belicista, mejor vindicación de la “violencia revolucionaria” es difícil de hallar en el cancionero latinoamericano, y en él incluyo al catálogo de corridos de la revolución mexicana.
Nada de esto sería señalable si no fuera por lo que más impresión me causó: el público de esa velada – de clase media y mediana edad – recibió los primeros reconocibles compases de “Canción del Elegido” con una salva de aplausos evocativa de una noche cualquiera en el auditorio de la Facultad de Arquitectura durante la llamada Renovación Universitaria, en tiempos del primer gobierno de Rafael Caldera. Acaso solo se tratase de nostalgia por el tiempo en que “no sabíamos más, teníamos quince años”.
La poética ironía que hallo en todo esto radica en que,a buen seguro, ninguno de los extáticos presentes en el teatro parecía advertido de que estamos literalmente sojuzgados por los designios de La Habana, que nuestro jefe de estado elegido en octubre pasado es, en los hechos, un cautivo, ni más ni menos que un rehén. Que nuestra fuerza armada e instancias importantes del funcionariado estatal están bajo el escrutinio permanente del G2, que el usurpador que ocupa la vicepresidencia reporta y obedece órdenes de Raúl Castro.
Algo con lo que quizá nunca llegó a soñar el Che Guevara, el Elegido. ¡Patria o muerte!, ¿venceremos?
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