Sunday, December 1, 2013

República Chafarotera de Venezuela

En: http://www.lapatilla.com/site/2013/12/01/ibsen-martinez-republica-chafarotera-de-venezuela/

Ibsen Martínez

Dentro de quince días no más, inmediatamente después de las elecciones del 8 de diciembre, y en la provinciana dimensión de los estados y alcaldías de tierra adentro, ¿ quién “mandará” más? ¿El gobernador, el alcalde o el comandante del CORE local?
La pregunta no va a dirigida a nadie en particular, y la razón de ello es que en Venezuela no va quedando ya a quien preguntarle por el futuro inmediato, como no sea a Noreida, la pitonisa de La Pastora.
Hay, desde luego, quienes todavía recurren a los siempre campanudos peritos en “análisis de entorno”, los atildados encuestólogos de la comarca cuyo invariable abracadabra es una máxima según la cual “lo importante no es la foto, sino la tendencia.” La verdad, antes de que que me corten con semejante cuchillo de cartón piedra, marca Powerpoint, prefiero consultarle a la bella Noreida, aunque me mienta en sánscrito.
Digamos, pues, que la de quién mandará más después del 8 de diciembre es una pregunta retórica que hago pensando en los artículos que, denodadamente, escriben generales en retiro y expertos civiles en materia militar como la imprescindible Rocío San Miguel.
En ellos se habla de un ser para mí ya mitológico, como Fafner, el guardían del tesoro de los nibelungos. O como el hipogrifo o el Hanumán, ese mono gramático de la India; como el ave Roc, el dragón de la Cólquide, el mochuelo de Atenea o el unicornio : me refiero al llamado “militar institucionalista”.
¿Existe realmente? ¿Ha existido alguna vez? ¿No será ya una especie irremisiblemente extinta, como el tigre de Tasmania, el darwiniano pájaro Dodo o la quagga, la singularísima cebra surafricana cuyo último ejemplar murió en 1844?
A lo que parece, se ha extinguido por completo el militar institucionalista del que machaconamente nos hablan los generales Fernando Ochoa Antich y Carlos Peñaloza, como si hablasen del celacanto, del coquí dorado de Puerto Rico y el delfín de agua dulce del Yangtzé: irreparables criaturas desaparecidas de la faz de la tierra.
2.-
El relato canónico sobre el militar insitucionalista venezolano recurre con frecuencia a una alusión vaga que, para decirlo con el verso del gran Rubén Darío, “ es una sombra que no encuentra su estilo” y es ese también mitológico “descontento de los cuarteles”, el llamado “malestar de la oficialidad joven” y otras melodiosas martingalas con que arrullan a los tontos en los mentideros de Los Palos Grandes o Las Mercedes.
En su versión más sonada y masiva, la fuente de la leyenda del descontento cuartelario es una señora que trabaja en los servicios de mecánica dental del Hospital Militar que tiene una sobrina casada con un maestre técnico de la Fuerza Aérea que, a su vez, es muy amigo de un señor muy serio que trabaja en “alimentos y bebidas” del Círculo Militar y proviene de una familia de San Cristóbal que “son todos miltares” de toda la vida. Por eso está muy enterado.
Bueno, el señor muy serio es quien dijo, bajando la voz en un aparte durante un bautizo regado melancólicamente con whisky de 4 años ( ¡así estará la vaina de jodida! ¡Dígame eso: bebiendo “Clan McGregor”, Dios nos agarre confesados!), que los institucionales andanarrechísimos y que en los baños de Fuerte Tiuna aparecen anónimos pasquines pegados con engrudo que dizque recogen un larvado descontento contra los interventores cubanos y desaprueban a los narcogenerales.
Hay variantes más sofisticadas, pero ¡ay!, teñidas de esa obsesión cartográfica del militarismo latinoamericano, que afirman que en las remotas aguas de la fachada atlántica del territorio en reclamación del Esequibo flota el casus belli que podría desencadenar una reacción de los insitucionales que ponga fin al actual estado de cosas. Soñar no cuesta nada, digo yo; “¡muy difícil”, diría la Gaceta Hípica.
3.-
Lo único cierto,amigos, es lo que hemos visto desde hace ya largos años: un creciente y sostenido predominio uniformado en el ámbito de lo civil, ya de suyo convenientemente desinstitucionalizado por el Nunca Bien Llorado, como para admitir que, entre retirados y activos, el gobierno de los estados y alcaldías, tanto como el alto funcionariado del Estado, esté integrado muy mayoritariamente por militares de alta graduación que no hablan ni actúan precisamente como juristas expertos en Derecho Constitucional.
Tengo para mí que la sublimación del 4 de febrero como fecha patria, las golpizas que efectivos de la Guardia del Pueblo propinan impunemente a un reportero, los saqueos tutelados, la injerencia militar en la fijación administrativa de precios y, por supuesto, la ensoñación de un militar institucionalista, forma todo parte de un mismo añejo fenómeno latinoamericano que comenzó para nosotros en 1830.
Vivimos desde hace tiempo un avatar más del militarismo de chafarotes que Manuel Caballero creyó superado en 1904. Tanto así, que el presidente, pese a las jinetas de su camisa roja que buscan semejarse a las de un uniforme, luce, pobrecito, como un rehén de su gabinete verde olivo.
Para ilustración de algún que otro lector que se haya rascado la cabeza al leer el titulo de este artículo, finalizo copiando las acepciones que de la palabra chafarote y unos de sus derivados, trae el Diccionario de Americanismos de la Asoción de Academias de la Lengua Española.
Chafarote:Machete tosco; militar ignorante y grosero
Chafarotero: Que admira o simpatiza con los militares.
Afirmo que toda la cháchara sobre los institucionalistas es, en el fondo, chafarotera y que, por elemental principio civilista, a los demócratas venezolanos sólo nos queda el voto.
Si está usted de acuerdo conmigo, entonces haga el favor, vaya y vote el 8D.

Los intocables

En: http://www.lapatilla.com/site/2013/12/01/alberto-quiros-corradi-los-intocables/

Alberto Quirós Corradi

Por muy poca preparación política y cultural que tenga Maduro para ejercer, efectivamente, la presidencia hay fracasos de gestión tan evidentes que es imposible que él no reconozca, con solo leer informes oficiales y opiniones de verdaderos expertos para que le entren por los poros las señales de la corrupción y de la ineficiencia que han tolerado y, hasta promovido, algunos de sus más altos funcionarios.
Maduro se ha referido a Sidor como si su privatización parcial hubiese sido un fracaso y la actual estatizada un éxito. ¿Él no sabe que Sidor bajo la gerencia privada batió los records de producción de acero, pagaba buenos salarios, negoció y pagó contratos colectivos, excepto el último que era inviable y que Chávez asumió irresponsablemente solo para no cumplirlo una vez estatizada la empresa? Los trabajadores y jubilados tenían acciones tipo B que, en ocasiones, le daban más dinero de lo que representaban sus sueldos y jubilaciones.
Hoy el personal se ha duplicado y produce menos de la mitad de la producción “privada”. El Estado ya no recibe impuestos de la empresa, por el contrario tiene que cubrirle las perdidas. Hay corrupción en la distribución de lo poco que se produce. Los accionista tipo “B” no han recibido un solo centavo y hay un largo etcétera de irregularidades.
Otro caso es PDVSA. Bajo la dirección de Ramírez se perdieron 800.000 barriles diarios de producción de la antigua PDVSA. Está endeudada hasta los tuétanos, pasó de $5.000 millones a más de $150.000 millones mal contados. Hay casos de corrupción demostrados y demostrables. Falta de mantenimiento. Accidente terribles como el de Amuay. Muertes frecuentes de trabajadores. Mentiras constantes sobre su producción, planes de desarrollo futuro (ninguno se ha cumplido). Nuevas refinerías (ninguna construidas y las existentes están en grado deplorable) Confiscaciones de empresas sin cumplir con el debido proceso y la justa compensación y un sin fin de irregularidades.
Por último, la economía y su manejo desacertado, que Maduro heredó y en vez de corregir lo que ha hecho es hundirla con mayor rapidez que su “padre”. Este año hemos sufrido desabastecimiento, caída en el crecimiento y altísima inflación. ¿Es que Maduro no ve las colas que hacen los sufridos ciudadanos para conseguir un producto de la dieta diaria? ¿No sabe Maduro que los productos que se venden en Mercal y otros centros subsidiados son revendidos, dentro y fuera de Venezuela, por grandes y pequeños especuladores? ¿Tampoco sabe de la corrupción de la Guardia Nacional en la frontera con Colombia para permitir el contrabando de gasolina y que en las alcabalas de la misma Guardia matraquean a los camioneros y a los pasajeros de autobuses que transitan por nuestras carreteras?
Entonces uno se pregunta qué extraño poder sobre el poder tienen Giordani, Merentes y Ramírez. Por qué Maduro ante el peligro real de no terminar su período si las cosas siguen como van, no se decide y toma acciones valientes y cambia a esos intocables. ¿Por qué, en Guayana, sigue sustituyendo a presidentes de la CVG y de otras empresas con los mismos ignorantes? ¿Qué saben Giordani, Merentes y Ramírez sobre el origen y destino de divisas de la corrupción para seguir sentados como estatuas de cemento sobre sus cargos?
Sr. Maduro, quien contempla la ineficiencia y la corrupción y no hace nada o es un tonto útil o tiene “rabo de paja”.
Pruébele al país que no le debe nada a nadie y cambie a ese trío de intocables.

Vicente Brito: Monto otorgado en pagarés por el BCV supera el presupuesto de la república

En: http://www.lapatilla.com/site/2013/12/01/vicente-brito-monto-otorgado-en-pagares-por-el-bcv-el-2013-supera-presupuesto-de-la-republica/

Cuando analizamos el monto otorgado en pagares por el Banco Central a las empresas publica principalmente a PDVSA, encontramos que en el 2013 supera el presupuesto de la República. Nota de Prensa
Estimamos que para fines de año será muy por encima de los 500.000 millones de bolívares el monto de estos pagares otorgados el 2013. Lo cual colocara la cantidad de dinero en manos del publico por encima del TRILLON de bolívares. Por primera vez en Venezuela, alcanzamos tan compleja situación, tomando en consideración el nivel de reservas, pero lo mas grave es que importamos dos terceras partes de lo que consumimos y habrá una mayor demanda de bienes y servicios que los productos en oferta, lo cual inevitablemente tendrá su efecto en las fallas a pesar de tener bolívares en abundancia y no poder comprar lo que se desee.
Es evidente que la inflación es responsabilidad del gobierno al sostener una política expansiva de la masa monetaria (bolívares en manos del publico),que a la vez le permite financiar su inmenso y creciente déficit fiscal, lo cual empobrece a los venezolanos al ver como sus ingresos y capacidad de consumo disminuye, no hay duda que la inflación es el impuesto mas alto que el gobierno impone a sus ciudadanos.
El gobierno tiene que tomar decisiones urgentes, para resolver esta situación que ha creado con la aplicación de políticas contrarias a la lógica económica. Somos un país altamente importador y se requieren miles de millones de dólares cada mes para traer alimentos, electrodomésticos y todo lo que se consume en el país.
La realidad que nos afecta es compleja, con una inflación que apunta a superar el 50% a fines de año y una serie de carencias que limita la capacidad de consumo y calidad de vida de los venezolanos.

La estrategia de los electrodomésticos

En: http://www.eluniversal.com/opinion/131201/la-estrategia-de-los-electrodomesticos

TOMAS HORACIO HERNÁNDEZ| EL UNIVERSAL
domingo 1 de diciembre de 2013 12:00 AM
El Gobierno apostó por la estrategia más populista del manual para mejorar su evaluación a tan solo días de las elecciones regionales. Me gustaría decir que la estrategia se basa en pan y circo, pero lamentablemente la escasez del país en más de 20% no me deja, de tal manera que lo correcto es decir que los rojos se refugiaron estrictamente en el circo.

Ofrecer electrodomésticos con un 60% de "descuento" ha desplazado de los titulares de los periódicos las verdaderas carencias de los venezolanos: alimentos, medicinas, materiales de construcción, entre tantos otros.

Ahora bien, pensar que la estrategia se basó simplemente en forzar a los comerciantes a bajar los precios sería pasar o por muy ingenuo o por muy tonto. Lo cierto es que mucho antes de que los rojos anunciaran las inspecciones en los locales y en consecuencia se produjeran las "caídas" de precios, estos ya tenían una masiva importación negociada.

Las medidas en contra de los comerciantes se dieron a conocer hace menos de 2 semanas y ya el Gobierno anunció que vienen en camino más de un millón de electrodomésticos de la marca china Haier, más de 400 mil equipos Samsung y hasta la creación de una empresa mixta con Mabe para la fabricación de miles de neveras, lavadoras y cocinas. Es decir, el régimen jugó posición adelantada con la opinión pública venezolana. Si bien la medida de los precios es entendida por una parte racional de la población como una cortina de humo para ocultar las necesidades del país, otra gran parte celebra en las colas la posibilidad de poder comprar algo que le alcance con unos bolívares devaluados.

Todavía es muy reciente para saber el impacto real que tendrá esta medida en las elecciones del 8 de diciembre. A primera vista el impacto es muy positivo para los rojos, pero ojo, una persona feliz en una cola porque va a comprar un plasma a mitad de precio no se traduce necesariamente en un voto para el PSUV.

La gestión de Maduro se ha criticado porque él como figura no ha tomado las medidas que requiere la economía venezolana para evitar caer en un foso más profundo. Hoy, a más de 7 meses de su elección, sigue sin tomar correcciones y por ello pagaremos las consecuencias todos toditos en el 2014.

Maduro está disfrutando ahorita de una ilusión autoritaria en la cual hasta Diosdado le está cantando villancicos navideños en la televisión. Vamos a ver entonces cómo se termina materializando esta ofensiva roja en las elecciones.

Recordemos algo, la gente no es tonta. Apelar al consumismo para salvar al chavismo socialista revolucionario deja en evidencia que los rojos no están tan fuertes como "parecen".

Qué puede pasar el domingo?

En: http://www.eluniversal.com/opinion/131201/que-puede-pasar-el-domingo

LUIS VICENTE LEÓN| EL UNIVERSAL
domingo 1 de diciembre de 2013 12:00 AM
Los resultados de las elecciones locales deberán ser interpretados en función de tres indicadores: 1) el porcentaje de alcaldías, 2) el triunfo en las alcaldías emblemáticas y 3) el número de votos totales por bando.

Viniendo de un país polarizado, es que es difícil dar una proyección sin riesgo. Hemos insistido que antes de las medidas adoptadas recientemente por el Presidente, el escenario más probable era de resultados mixtos, en los que no se vería un claro ganador.

En referencia al número de alcaldías, las probabilidades favorecen al chavismo debido a la distribución geográfica de sus fuerzas. Incluso en la cerrada elección de abril el mapa se tiñó de rojo, debido a que los votos chavistas venían de muchos pequeños poblados, mientras que los de la oposición venían de pocas ciudades de gran dimensión. Dado que el número de alcaldes depende más de la distribución del voto que del número de votos totales, luce prudente esperar que el chavismo exhiba un porcentaje mayoritario de alcaldías y así presentará el próximo domingo los gráficos con los que intentará demostrar su triunfo en estas elecciones. El riesgo del chavismo en este sentido es que la crisis tan severa que vive el país termine pasando factura y los No Respondientes, en vez de abstenerse, decidan votar en contra como expresión de castigo y desbalanceen al chavismo, elevando mucho el número de alcaldías opositoras con respecto a su tenencia actual y les permita presentar un incremento tan contundente que pueda leerse como un triunfo, más allá de los porcentajes totales. Pero no creemos que este sea el escenario base.

Con respecto a las alcaldías emblemáticas, el espejo del análisis anterior permite prever que la oposición sea favorita a ganar la mayoría de las grandes ciudades. Sin embargo, no es posible cobrar un triunfo simbólico sin obtener los dos trofeos clave: Caracas y Maracaibo. Dado que en el caso de Caracas podrían haber resultados cruzados en cuanto al triunfo en la Mayor y Libertador, el bando que logre ganar Maracaibo tendrá la posibilidad de mostrar la pareja de oro, pues siempre se referirá al espacio que ganó en Caracas como el representante natural de esa ciudad. Maracaibo entonces se convierte en la joya más deseada y ambas fuerzas se debaten con todo por obtenerla, pues ahí se define el triunfo simbólico de la elección total.

Finalmente, en términos de votos totales, las encuestas hasta octubre mostraban una situación cerrada, pero la oposición tenía una oportunidad de oro de ganar con diferencia moderada, debido a la caída de popularidad del presidente Maduro, que pondría al final el acento a favor de sus adversarios en esta especie de plebiscito simbólico. Sin embargo, los acontecimientos recientes, en los que el presidente Maduro arrecia el juego, su utilización intensa de las cadenas nacionales, su pase de la retórica a la acción, su identificación y represalia contra los "culpables", con los que desvía la atención de la responsabilidad propia de las políticas económicas desacertadas, el acompañamiento del Presidente a la gente en su drama personal, la liquidación concreta de la mercancía más barata y la presentación mediática de "pruebas" de actos inadecuados que sabemos existen debido a los estímulos de una mala política económica (usura, acaparamiento, contrabando, desviación de divisas, entre otras hierbas aromáticas), podría jugar a su favor en términos de popularidad, aunque sigue siendo incierta la capacidad de estas acciones para rellenar el hueco que la crisis había creado en su relación con las masas.

Amanecerá (el lunes 9 de diciembre)... y veremos. Por lo pronto, anda y vota.

Yo no conspiro, digo la verdad

En: http://www.eluniversal.com/opinion/131201/yo-no-conspiro-digo-la-verdad

FERNANDO OCHOA ANTICH| EL UNIVERSAL
domingo 1 de diciembre de 2013 12:00 AM
No lo hago ni lo haré nunca por razones de principios. Una conspiración genera una división dentro de la Fuerza Armada, que normalmente conduce a un sangriento enfrentamiento entre compañeros de armas. Lo que hago y seguiré haciendo, es recordar las obligaciones que tiene la Institución Armada. Por esa razón he terminado varios de mis últimos artículos manteniendo que el principal deber de la Fuerza Armada es respetar y hacer respetar la Constitución Nacional. También he insistido, ante mis compañeros, en la trascendencia que tiene el artículo 328 de la Carta Magna: "La Fuerza Armada Nacional constituye una institución profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar...

Este artículo es la respuesta a un personajillo del oficialismo que me acusó de "llamar abiertamente a un golpe de Estado y a la intervención de la OTAN el próximo 8 de diciembre". En su artículo deja entrever que yo tengo estrechas relaciones con el secretario de Estado norteamericano. En realidad, no lo conozco. Además, no estaría nunca de acuerdo con una invasión a Venezuela. Lo que he hecho siempre es recomendarle a la Fuerza Armada, que preservando su unidad interna, respete la Constitución Nacional y a su vez hagan que se cumpla cabalmente por todos los órganos del Estado. En esa recomendación no se invita a un golpe de Estado. Lo que ocurre, es que el gobierno de Nicolás Maduro ha irrespetado de manera tan flagrante la Carta Magna que ha perdido su legitimidad. Esta realidad, produce un gran temor... Veamos.

Nicolás Maduro era vicepresidente de la República en el momento en que murió Hugo Chávez. Al encargarse de la Presidencia de la República no dejaba de ser vicepresidente, por lo tanto tenía limitado la posibilidad de ser candidato en una elección presidencial según lo establece el artículo 229 de la Constitución Nacional. Una decisión absolutamente írrita del Tribunal Supremo de Justicia permitió que la Asamblea Nacional lo designara Presidente de la República para poder ser candidato. Los venezolanos vimos la causa de ese interés. El abuso del poder fue exagerado y vergonzoso. De todas maneras, las dudas que existen sobre el resultado electoral muestran claramente que, sin ese ventajismo, jamás hubiera podido ni siquiera acercarse a los votos obtenidos por Henrique Capriles. Eso lo conoce perfectamente nuestro pueblo

Después ha surgido el problema de la nacionalidad. Un porcentaje importante de venezolanos cree que Nicolás Maduro es colombiano y no ha habido de su parte un desmentido suficientemente categórico que permita dejar a un lado la duda que existe. Eso no es todo. Hay un problema de suma gravedad. La actitud de Nicolás Maduro en la defensa de la soberanía nacional, ha sido de una debilidad inaceptable Su viaje a Guyana, inmediatamente después de que el ministro del ambiente de ese país había dado una rueda de prensa en la ciudad de San Diego, informando que Guyana había entregado una concesión petrolera a la empresa Anadarko en el bloque Roraima, la cual afecta la fachada Atlántica de la zona de reclamación y la del estado Delta Amacuro, fue totalmente irresponsable. Lo más grave fue guardar silencio...

Los problemas, no son sólo políticos. La situación económica es de tal gravedad que podemos decir, sin exageración alguna, que Venezuela enfrenta un proceso de empobrecimiento casi irreversible. La inflación que golpea el nivel de vida de nuestro pueblo es un problema monetario y de producción, afectado por los desequilibrios fiscales y cambiarios. Se origina en la decisión tomada, desde el año 2005, de transferir reservas internacionales a fondos públicos para gastos extrapresupuestarios y desde el 2010, imprimir billetes en el Banco Central para financiar el déficit fiscal, la crisis de Pdvsa y la quiebra de las empresas nacionalizadas. Esta crisis se ha enfrentado mediante el endeudamiento irresponsable de Venezuela. Esta deuda alcanza a 220.000 millones de dólares. Ningún venezolano, civil o militar, puede estar satisfecho con este desbarajuste.

Tiempo de palabra: Si lo hubiésemos sabido

En: http://www.eluniversal.com/opinion/131201/tiempo-de-palabra

CARLOS BLANCO| EL UNIVERSAL
domingo 1 de diciembre de 2013 12:00 AM
Si lo hubiésemos sabido...
Quien esto escribe solo dispone de una certeza no exenta de ambigüedades: el 8D hay elecciones. Ante esa mínima certidumbre -si es que al régimen no le da por asestar un manotazo- votar es una contribución a notariar que lo que se huele se asiente en un acta. Lo que se ve es que el régimen está (¿estaba?) en una catástrofe de opinión pública. En una sociedad democrática una situación así se transforma, casi calcada, en votos: la oposición debería ser mayoría, como ya lo ha sido en las recientes jornadas electorales, especialmente en la del 14 de abril. Es posible que existan otras soluciones que conduzcan a la renuncia de Nicolás Maduro del cargo que no ganó y al cual se aferra, pero la más inmediata es la ocasión electoral, más como un deber que como una felicidad dadas las condiciones impuestas por quienes se empeñan en quedarse a juro.

Si las votaciones pudieran traducir sin interferencias el rumor de la calle, Nicolás debería preparar sus cachivaches y ajuares paramarcharse. Se admite que ante un gobierno tan débil, desangelado y sin rumbo, una voz estruendosa que diga "lárgate" no podría ser desoída. Por esa razón es que el país asiste estupefacto a la operación fraudulenta, ventajista, ilegal, anticonstitucional, con la que el régimen le pone sordina a la angustia de la calle o simplemente se prepara para los actos de magia en los que una intención opositora entra por aquí y un voto rojo sale por allá.

Para el gobierno es de vida o muerte imponerse el 8-D. Ya se ha dicho que cuando se cuenten los votos, si el Gobierno se confirma como la minoría que es, se producirá una crisis del madurismo, la versión aguada y piche del chavismo. No actuarían sólo los opositores sino los caimanes que en el Mar Rojo esperan para almorzarse al usurpador. Nicolás tendría que resignar el cargo que confisca y un arreglo entre el desleído chavismo y los frentes opositores -que no hay uno solo- se haría viable.

Precisamente porque el ocaso de Maduro está en la agenda es por lo que el régimen que representa está dispuesto a hacer lo que sea para impedirlo. Y lo primero que se ha propuesto hacer es ganar las elecciones aun sin ganarlas. No se caerá acá en la discusión exquisita de dónde está la trampa, con esas disquisiciones necias que intentan diferenciar el ventajismo del abuso, el abuso de la violación, la violación del fraude; el fraude ejecutado por el comisario que vigila al votante, del fraude del chip-i-chip; y así hasta el infinito por parte de los que intentan decir que hay de todo, pero fraude, fraude que se diga, es decir fraude, no. Especialmente es una discusión inútil cuando todo lo que hace el régimen es parte de un diseño sistémico fraudulento.

La pregunta que surge es cómo si hay fraude se hacen llamados a votar. Muchas respuestas puede haber, tantas como oposiciones hay. La que se comparte en este rincón es que sin haber una insurrección cívica o militar-aunque ambas posibles- y en una situación en la que el descontento ha alcanzado cotas de furia, buscar una oportunidad para evidenciarlo precipita el fin del régimen. Aunque haya trampa siempre se sabe si la hubo; si escamotean los votos, siempre se sabrá que lo hicieron; y la conciencia de mayoría -"somos mayoría" dijo María Corina Machado hace años, con voz solitaria- es una conquista indispensable para ayudar a sucesivas victorias, sean electorales o no.

La condición para que no haya desmoralización es que la sociedad democrática utilice la victoria, sea que no la puedan ocultar, sea que la roben, para crear el ambiente en el cual la renuncia de Maduro y su relevo constitucional se convierta en una consecuencia tan natural como inevitable, en el marco de un acuerdo nacional.



TIEMPOS DIFÍCILES. Debido al descontento, el poder represivo del régimen se ha incrementado. No se ha impuestopor su legitimidad sino debido al dispositivo cubano, policial y parcialmente militar. El Gobierno es más débil pero las destrezas represivas son mayores, apoyadas por el dócil e indecoroso aparato judicial.

A esta situación se ha llegado con la contribución de algunos dirigentes democráticos. Mientras voces importantes se levantaron desde el comienzo y aun antes que Chávez llegara a la Presidencia, para denunciar el carácter autoritario, represivo y totalitario del régimen, hubo quienes consideraron que era una denuncia desorbitada. Chávez se presentaba a sus ojos como un personaje atrabiliario pero al fin y al cabo un demócrata. El chavismo era un dispositivorepublicano, aunque tropical y por tanto muy exagerado. En medio de esa ceguera el pequeño monstruo se ocultó, creció y se desarrolló, cuando los propios benevolentes opositores se dieron cuenta ya era tarde: aquel bichito curioso y grotesco se convirtió en el ogro totalitario de hoy. Tal vez no sea imposible salir de su cerco pero sin duda ahora es másescabroso. Lo es porque durante mucho tiempo y en muchas oportunidades la sociedad democrática apostó a la calle; los militares institucionalistas apostaron a la calle; hubo dirigentes que apostaron a la calle; sin embargo, el sector convertido en dominante de la oposición no creyó nunca en ese llamado. La calle -según su apreciación- era demasiado respondona, radical e inmanejable. Más de una vez los ciudadanos salieron pero, poco a poco, se les envió a sus casas una y otra vez; se les sustrajeron las ganas; se les dijo que era una locura. Ya no salen cuando se les convoca, al menos en la misma proporción y con la misma convicción. Volverán, pero las condiciones políticas y de dirección tendrán que cambiar.



LO QUE ES Y LO QUE PARECE. Hay dos procesos paralelos. Uno se ve: son las elecciones, la diatriba política, la persecución de muchos y la liberación de pocos; la apoteosis del consumismo capitalista como una vía para imponer un supuesto socialismo manejado por la boliburguesía, los bolichicos y los enriquecidos jefes chavistas, que desaprendieron a ser pobres o modestos. Esto es lo que se ve. Lo que no se ve es que hay dos bloques que en términos electorales cada uno está razonablemente unido; pero, más allá, se sabe que el chavismo es una desintegración programada, que la oposición no es una sino varias y contradictorias; que las pretensiones hegemónicas en cada bando se deslíen y que hay ciudadanos, muchos con disposición a votar aunque otros cuantos no, que buscan una y otra vez un camino autónomo. También hay militares: unos sin regreso y sin destino; otros en una contorsión difícil en procesos de sustituir los hábitos rojos por una cierta moderación; los de más allá con espíritu tan institucionalista como lleno de miedo; y, desde luego, los que buscan la oportunidad para restablecer la democracia. En estos enredos anda el país. Por lo pronto, vote; no soluciona perorefuerza. Con todo respeto, sin insultos, también este narrador solicitaque voten a quienes hasta ahora piensan abstenerse.