Monday, June 1, 2015

A las puertas de una hyper-inflación?

EN: Recibido por email





Humberto García Larralde
Autonomías Políticas

Blogspot

Mayo 30, 2015
http://autonomiaspoliticas.blogspot.com/2015/05/a-las-puertas-de-una-hyper-inflacion.html
La atención a los fenómenos hyper-inflacionarios tiende a centrarse en el umbral a partir del cual un alza sostenida de precios puede llamarse hyper-inflación y en los desequilibrios macroeconómicos que lo causan. Pero hay un elemento sicológico que también define esta tragedia; cuando se instala una sensación de pánico en la gente ante la subida incesante de los precios, que la impela a desprenderse de su dinero para comprar bienes, "ya que van a encarecerse aún más". Son expectativas auto cumplidas, pues la compra en previsión de mayor inflación, cuando es compartida por miles, invariablemente impulsa los precios a niveles todavía más elevados.


Tal comportamiento solo puede sostenerse cuando hay una expansión desbordada de medios de pago por la emisión monetaria sin respaldo de parte del Banco Central. Esto suele desatar corridas contra la moneda local, buscando poner los haberes personales o empresariales a resguardo de la inflación. La devaluación que sobreviene precipita una crisis de confianza y la moneda nacional deja de ser percibida como depositaria de valor o como unidad de cuenta. La capacidad del gobierno por tomar medidas drásticas, coherentes y bien fundamentadas constituye un desiderátum para recuperar la confianza en la economía y quebrar las expectativas hyper-inflacionarias.

En Venezuela se incuban todas las condiciones antes mencionadas para la hyper-inflación.
Primero, la reforma de la Ley del Banco Central de 2010 permitió que éste financiara directamente a las empresas públicas, arrojando a la circulación Bs. 920 millardos hasta finales del primer trimestre de 2015, lo que representa un 42% de la liquidez monetaria para ese momento. Pero esta emisión se viene acelerando: en ese trimestre su incremento fue de Bs. 245 millardos, la misma expansión que hubo en todo el año 2014. Estos dineros


"inorgánicos" han posibilitado a PdVSA cubrir las insuficiencias de caja causadas por el pago de misiones, el regalo de gasolina a los venezolanos, el financiamiento a Cuba y a los países de PetroCaribe, el servicio de la deuda china y el pago de impuestos, regalías y dividendos al fisco. Con el financiamiento monetario a PdVSA se han podido validar enormes déficits del sector público, superiores al 15% del PIB durante los últimos cuatro años.

El desborde inflacionario de tal expansión monetaria se agrava por la severa escasez de bienes en los anaqueles y la merma sustancial de divisas para importar bienes, equipos e insumos –la contracción de la oferta-, que exacerba aún más la desesperación de los venezolanos, sobre todo cuando se trata de adquirir medicamentos vitales y bienes de consumo básicos. Además, el desabastecimiento ofrece oportunidades a la acción especulativa de revendedores, que añade otro factor que empuja los precios hacia arriba.

Pero todo lo anterior no sería tan alarmante si no fuera por el salto de garrocha que viene experimentando el llamado dólar paralelo. Este se cotiza en un mercado que, no obstante ser marginal en términos de volumen, se ha convertido en referencia obligada para la fijación de precios al interior de la economía por ser el único –en el disparatado esquema de control cambiario existente- en el que hay acceso libre a la divisa. Como el monopolio de la oferta de dólares la tiene el gobierno y éste se las reserva -ante la caída en los ingresos petroleros- para las importaciones que considera "esenciales" y para pagar el abultado servicio de la deuda pública, queda poco para el sector privado. Además, el otorgamiento de divisas está sujeto al arbitrio discrecional de los funcionarios que deciden al respecto. Queda sólo el mercado paralelo para suplir necesidades no atendidas por el dólar oficial. Percibido como la única "válvula de escape" existente, la demanda eleva el "paralelo" y aviva la inflación. Su disparada a la estratosfera hace que los venezolanos midan sus transacciones en términos del dólar, obviando al bolívar como unidad de cuenta. Y con la inflación más alta del mundo, hace rato que dejó de ser depositario de valor. Ahora se asoma de manera insólita la dolarización de transacciones domésticas, primero con la venta de boletos aéreos al extranjero y luego con la propuesta de vender automóviles en la moneda estadounidense, cuando el único que gana en dólares es el gobierno.

Si éste mostrase un mínimo de coherencia en la conducción de los asuntos económicos, tales desajustes podrían percibirse como pasajeros, de transición, mientras se instrumentasen las medidas para unificar el mercado

cambiario -requisito indispensable para la estabilización de precios a mediano plazo- y, con ello, crear condiciones favorables a la inversión productiva y la generación de empleo, amparadas en garantías legales a la propiedad y al intercambio mercantil.
Pero Maduro hace todo lo contrario, precipitando la crisis de confianza de los venezolanos. Se cierra ante toda posibilidad de aplicar medidas sensatas para repetir ad-nauseaum la imbecilidad de una presunta "guerra económica" como culpable, a la que hay que combatir a sangre y fuego. Esta única respuesta a la crisis alimenta la difundida convicción de que su gobierno no sólo es incompetente, sino que está empeñado abiertamente en destruir la economía. No otra cosa acarrea sus políticas de control, regulación, acoso y prohibición.


Se reúnen así las condiciones de desbordamiento monetario, depreciación acelerada del bolívar y pérdida de confianza en el gobierno, para que cunda la desesperación entre los venezolanos por su bienestar futuro y se desate un proceso hyper-inflacionario. De ocurrir, el empobrecimiento de los asalariados será brutal: no habrá manera de mantener su capacidad adquisitiva y los aumentos de sueldo, justificados por el intento de atajar esta pérdida en el corto plazo, terminarán retroalimentando la inflación. Por eso el movimiento sindical y los trabajadores en general tienen que convertirse en los primeros abanderados de un cambio de 180 grados en la conducción del país.

Chávez embarcó a Venezuela en el Titanic ofreciendo camarotes de lujo, comidas esplendidas, entretenimiento y gloria. Se acercó al cumplimiento de lo prometido repartiendo dinero a diestra y siniestra con el petróleo a $100/barril. Pero ocurrió que su alegre y desprevenida irresponsabilidad provocó la colisión con el iceberg. Ahora, en trance de hundimiento, en vez de correr hacia los botes salvavidas, Maduro saca unos taladros para abrirle más huecos al casco.

¿Y qué hacen los jerarcas del chavismo, los diputados y funcionarios con algún nivel de responsabilidad? ¿Son todos cómplices de este régimen hambreador y expoliador? ¿No hay un mínimo de sensatez para evitar la tragedia que se avecina? Y la oposición democrática, ¿cómo no convertir las medidas que la prevendrían en elemento central del debate político e insistir en el ajuste que el país implora?
No podemos permitir que nos apliquen el letrero que Dante colocó a las puertas de su infierno: "Abandonad toda esperanza".




  
 

Pastor Maldonado, una esperanza

EN:  Recibido por email

 

 

Es difícil escribir de un piloto de carreras adscrito al gobierno y poseedor de un millonario automóvil Formula 1. No me pregunten por qué, pero Pdvsa, es quien lo paga. Son millones de dólares los que percibe nuestro humilde Pastor, quien, hasta donde yo sé, es un chocador internacional. A donde va, choca. Ese muchacho es chocante, al volante quiero decir, y ha logrado estrellarse en Australia, Mónaco, China y hasta en Caracas.

¿Recuerdan el show que armó el gobierno en el paseo Los Próceres? Invitaron a todos los caraqueños para ver al afamado corredor y su flamante auto. En un camión, ante miles de personas, llegó el automóvil rojo, lleno de calcomanías alusivas a la petrolera venezolana.

La guardia y la policía formaron un anillo de seguridad para que el público no se acercara demasiado. Desde un parlante, un atormentador locutor, repetía: “Este tipo de espectáculos era exclusivo de los ricos, hoy, el gobierno revolucionario, lo trae gratis al pueblo. ¡Esto solo es posible en socialismo!”.

El campeón llegó rodeado de guardaespaldas y de asistentes con llamativos uniformes donde, por todos lados, se leía Pdvsa. El extraño y millonario héroe, saludó a la multitud. Se puso su casco. Hizo rugir su potente motor, y entre vítores y aplausos, arrancó.

Mujeres de franelas rojas con la mirada de Chávez dibujada en el pecho, lloraban histéricas. Hasta yo tenía ganas de llorar, pero no me dio tiempo porque el carro no recorrió ni 100 metros y, como siempre, chocó.

—Nuestro campeón ha tenido un pequeño percance –anunció el perifoneador.

No tengo nada personal contra Maldonado, pero es insólito que cada vez que él agarra un carro, lo choca. ¿No será mejor que Misión Vivienda le regale una casa? Esa sí es difícil de chocar.

Soy un compatriota cooperante, por eso haré una denuncia muy grave: Pastor es un agente a quien la CIA le paga para escoñetar el carro de Pdvsa y conducirla a la quiebra. Hace más daño al patrimonio que los mendigos del Alba y Caricom juntos.

Lo peor, según mis fuentes, es que se está preparando algo grande y muy malo, ya que Maldonado convenció a Nicolás Maduro de conducir el carro presidencial. Hago responsable a la ultraderechabachaquerafascista de lo que pueda ocurrirle a nuestro querido líder.

Según los gringos, de concretarse lo anterior, Pastor Maldonado será la única esperanza que tenemos para salir de esta locura.

Qué ironía, nuestro Pastor es una amenaza y una esperanza a la vez.

@claudionazoa

Vía El Nacional
Que pasa Margarita

EL Nacional y el pequeño chavista interior

EN: Recibido por email



 

Fue el famoso juez estadounidense Potter Stewart, el dueño de una frase memorable que es quizás la que nos puede ayudar a entender el desprecio de muchos venezolanos por “la conducta” de los medios de comunicación: “La censura refleja una falta de confianza de la sociedad en sí misma y es el sello distintivo de los regímenes autoritarios” (sic). El problema por consiguiente, no son los “medios de comunicación”, el problema reside en los hogares, en la familia como base de la sociedad y en la educación del receptor de la información. El problema no está en una película violenta, ni en una telenovela, ni en una noticia, sino en quien es capaz o no de discernir lógicamente sobre la película, la telenovela o la noticia. Es, pues, un problema básico de ignorancia, la televisión no emboba a la gente, es la educación la que debe desembobarla.

Aquí es donde precisamente radica “el problema” de los medios de comunicación venezolanos, porque la arremetida de censura contra los editores de los principales medios independientes, no es otra cosa que un reflejo de nuestra decadencia como sociedad. ¿Creo yo que el segundo hombre más importante de la revolución es el jefe del cartel de narcotráfico, como lo señaló un comandante asignado a la custodia cercana del líder de la revolución? Mi respuesta es no, no creo que Raúl Castro fue el “líder del Cartel de La Habana” como lo señaló su custodio. Pero las preguntas que se hicieron en el pasado y ameritaron una respuesta convincente fueron: ¿estaba Raúl Castro implicado por necesidades financieras de la isla como sostenían los narcotraficantes? ¿Era, como sostienen algunos especialistas, una forma de financiar a las Fuerzas Revolucionarias de Colombia y Nicaragua, en la medida en que Rusia comenzaba a colapsar?, ¿le dieron la orden a estos generales de hacerse la vista gorda para que los grupos insurgentes pudieran financiar su guerra y luego todo se descompuso? ¿O se trató simplemente de un “cartel de generales” “aliados del narcotráfico” como terminó explicando el mismísimo Fidel Castro?

Por eso es que se necesitan medios de comunicación libres y plurales aunque a algunos no nos guste lo que digan, porque de la noticia también emerge algo muy difícil de creer, como, por ejemplo, que el poderoso sistema de inteligencia cubano no se hubiera percatado jamás de los manejos de su generalato o que el sistema de vigilancia electrónica y radares instalado y operado por la inteligencia no se hubiera dado cuenta de los cientos de vuelos del narcotráfico que aterrizaban semanalmente, pero sí eran capaces de derribar a los aviones de “Hermanos al Rescate”.

Pero si en vez de discernir y entender de dónde proviene la noticia, quién y qué credibilidad tiene la fuente, hasta qué punto esa fuente está actuando o no en su propio beneficio, dónde surge la noticia y acreditarle el valor noticioso respectivo, decido que la noticia no me gusta y culpo al medio de comunicación o me creo a pies juntillas que Raúl Castro era el jefe del cartel de La Habana, pues tendría el mismo problema que tiene el lector incapaz de discernir, en su soberbia ignorancia, sobre la libertad de prensa y saldría ese pequeño chavista que muchos tienen que controlar para que la ignorancia no sea la gran ganadora. Porque a fin de cuentas “la censura refleja una falta de confianza” no únicamente en nosotros como sociedad, sino en nosotros como individuos.

Por eso lo más perverso es el silencio masivo del gremio periodístico, incluidos los chavistas, porque lo que está en peligro aquí es la libertad de prensa y sobre todo la libertad de los periodistas en el futuro, porque esas personas, exfuncionarios y funcionarios en ejercicio son “fuentes periodísticas” que tienen constitucionalmente “derecho de expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz” y “de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión”, sin que pueda establecerse censura” (artículo 58) lo que hace que un medio, entre otras cosas, esté imposibilitado para censurarlo. Ahora bien, en todos los casos y sin excepción, tanto el del los diputados Borges y Machado inculpados por funcionarios chavistas de liderar el narcotráfico o funcionar como carteles de la droga, como el del gobernador Capriles, quien no solo fue inculpado de ser líder de un cartel de drogas, sino de prostitución de menores, las fuentes son funcionarios políticos y militares del chavismo, por lo que podría serle, en un futuro, también aplicada la real malicia a Noticias 24, al diario 2001, los directores de prensa del PSUV o Globovisión y también el otro medio que se dice imparcial, que es donde emergieron esas noticias.

¿Tienen los diputados Borges y Machado o el gobernador Capriles derecho de acudir a los tribunales para que se les respete y garantice su honorabilidad? Sin duda alguna. ¿Tienen derecho de ordenar el enjuiciamiento de los directivos de Globovisión o Noticias 24 etc.? De ninguna manera, porque en estos casos la misma Constitución deja claro que: “Quien haga uso de este derecho –en este caso de expresar libremente sus opiniones haciendo uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión– asume plena responsabilidad por todo lo expresado”. Culpar a los medios de comunicación del drama de familia y educación que vivimos es, por mucho, la mayor demostración de nuestro verdadero drama y del tercermundismo que impera en la cabeza de una buena parte de la población, donde manda, sin lugar a dudas, ese chavecito que algunos llevan por dentro y que solo la educación mantiene a raya. 

Vía El Nacional
Que pasa Margarita

Bandas delictivas de periodistas?

EN: Recibido por email

 

 

La acusación contra los directivos de El Nacional, La Patilla y Tal Cual por el delito de difamación, carente de todo sentido por no tratarse de publicaciones que se hayan propuesto ofender, sino informar, sobre la base de fuentes confiables y verificadas, lo cual, por lo demás, excluye todo ánimo difamatorio, pretende sustentarse, para afirmar la autoría de un delito, en un supuesto dominio funcional del hecho que tendrían los directivos de las empresas de comunicación social que permitiría calificarlos como coatores o codominos en la divulgación de noticias que se estiman difamatorias.

Ese dominio funcional del hecho supone que los acusados se habrían puesto de acuerdo para realizar un hecho en  común y habrían dado aportaciones esenciales para la realización de la conducta incriminada, al parecer, según se señala en la acusación, por el control de esos medios como directores o administradores y por cuanto “su conducta resultaba indispensable para tomar las decisiones a través de las cuales dicha persona jurídica divulga su información” teniendo por lo demás el derecho a informar, pero en forma veraz e imparcial.

Sobre la base de estas consideraciones, sin soporte fáctico alguno, se pretende encuadrar en la figura de la coautoría o del codominio de un hecho punible a quienes tienen funciones directivas en una organización o en una empresa de comunicación que no solo tiene un fin lícito, sino que responde a la preservación de un bien o valor fundamental en un Estado de Derecho como es la libertad de expresión, equiparándola a una organización criminal, en la cual, quienes dirigen la empresa delictiva deben ser considerados como coautores por su papel de dominio o conducción de la actividad transgresora, quienes, previo acuerdo en común, llevarían a cabo aportaciones esenciales para la realización del hecho junto al papel de otros miembros de la banda antisocial.

Por otra parte a este exabrupto de equiparación de una empresa de comunicación a una banda criminal se añade la exigencia tergiversada de la traición a la información veraz e imparcial como si estas cualidades de lo que se informa fueran términos rígidos y objetivos correspondientes a lo que realmente ha ocurrido, siendo así que la verdad es un valor que se persigue, una búsqueda hacia la cual se orienta la actividad del comunicador y que exige diligencia en su consecución y convicción de que se actúa de buena fe, encontrándose siempre teñida la imparcialidad por apreciaciones subjetivas propias de la comunicación humana.

Una vez más se impone aclarar que el derecho penal es un recurso extremo y que sus normas deben ser interpretadas en beneficio de la libertad del hombre en salvaguarda de los derechos consagrados en la Constitución, sin colocar sus principios al servicio de intereses ajenos a la justicia, de venganza o de retaliación política.

No hay responsabilidad penal por difamación si no se ofende, sino que se critica o informa; no hay responsabilidad penal cuando se trasmite o replica una información proveniente de una fuente confiable; no hay responsabilidad penal cuando ejerce un derecho y se cumple con un deber, en la medida del interés público de lo que se comunica o se informa y según las auténticas exigencias de la búsqueda honesta de la verdad de lo que se quiere hacer llegar  a la colectividad para contribuir a que se forme una opinión propia; y no hay responsabilidad penal por el simple hecho de formar parte de la junta directiva de una empresa privada sin relación alguna, ni objetiva ni subjetiva, con los pretendidos hechos imputados.

 
Vía El Nacional
Que pasa Margarita
 
 
 
 
 
 
 

Podemos, la FIFA y la Filarmónica de Berlín

EN: Recibido por email




 

Se parece a la elección del Papa. Los 123 músicos de la orquesta Filarmónica de Berlín, quizás la mejor del mundo, se reúnen en lugar aislado y secreto, entregan sus teléfonos móviles y votan para elegir a su director, sucesor de Herbert von Karajan, Claudio Abbado y las otras luminarias que han llevado la batuta en esa institución. En este cónclave secreto los músicos votan tantas veces como sea necesario hasta que uno de los candidatos alcance una mayoría significativa. Hace unas semanas, y por primera vez desde 1882, los músicos no lograron ponerse de acuerdo. Su fragmentación hizo imposible la elección del sustituto del director saliente, sir Simon Rattle, y así, imitando una costumbre del Congreso de EE UU, decidieron posponer la decisión para el año próximo. “Los músicos de Berlín orquestan el fin de la autocracia” escribió la crítica Shirley Apthorp, y continuó: “La era del autócrata ha terminado; hasta orquestas menos democráticas que la de Berlín quieren tener más influencia sobre su destino. El estilo absolutista de Herbert von Karajan ya no tiene cabida en una sociedad igualitaria”.

Esta afirmación es perfectamente aplicable a muchos ámbitos del quehacer humano. Incluso a la FIFA, por ejemplo. ¿Alguien duda de que estamos viendo el final de la manera corrupta, opaca y autoritaria en la que hasta ahora ha funcionado la organización que maneja el futbol en el mundo? Por más que Sepp Blatter, el hábil dictador “democráticamente electo” de la FIFA, continúe actuando como siempre lo ha hecho (¡y hasta logre ser reelegido!) el fin de su liderazgo es tanto obvio como inevitable.

Esto no solo está pasando en la música o el fútbol. En las últimas semanas, los resultados de las elecciones en el Reino Unido, España y Polonia han reconfigurado el orden político de esos países. En el Reino Unido, el Partido Nacionalista Escocés, y en España Podemos y Ciudadanos irrumpieron en el escenario, quitándole poder a los partidos tradicionales. En Polonia, Andrzej Duda, un candidato relativamente desconocido hasta hace poco, derrotó al presidente Bronislaw Komorowski. En todos estos casos, los expertos y las empresas encuestadoras se vieron sorprendidos por los resultados.

Algo parecido ocurre en el mundo del dinero y los negocios. La revista Fortune está por publicar su famosa lista de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos. El 57% de las compañías que están este año en la lista no aparecían en 1995. La rotación es aún mayor en las clasificaciones de las mayores empresas del mundo. Hay cada vez más empresas de países emergentes —especialmente China— así como de sectores de negocios que no existían hace tan sólo unos años. Mientras que Alibaba, la empresa china de comercio electrónico fundada en 1999, tiene un valor de 224.000 millones de dólares (203.000 millones de euros), muchas de las compañías europeas o norteamericanas que antes dominaban sus mercados han desaparecido de la lista. Kodak, por ejemplo.

Lo mismo está pasando con la lista de las personas más ricas. Solo el 10% de los estadounidenses que en 1982 estaban en la lista de la revista Forbes seguían en ella en 2012. Es interesante destacar que, con solo haber obtenido un rendimiento del 4% al año sobre su capital, la gran mayoría de los ricos de 1982 hubiese podido seguir estando en la lista 30 años después. Pero no lo lograron. ¿Quién los reemplazó? Los asiáticos.

El Reporte de los Milmillonarios del 2015 recién publicado por UBS/PwC encontró que un creciente número de personas con una fortuna de más de mil millones de dólares reside y trabaja en Asia. De los 1.300 superricos incluidos en el informe, el 66% no heredó su fortuna, sino que la creó. Hace dos décadas esto era al revés. El 57% de los ricos del mundo lo eran gracias a que habían heredado un gran capital. Y hasta 1980, indica el informe, la abrumadora mayoría de los milmillonarios se concentraba en Estados Unidos y Europa. Ya no. En 2015, el 36% de los superricos que no heredaron su riqueza son asiáticos y tan sólo el 17% europeos. El 47% reside en EE UU.

La gran sorpresa no es que todas estas cosas estén pasando. Lo más sorprendente es la frecuencia con la cual los líderes tradicionales de la política, la economía o los deportes y las artes creen que pueden seguir comportándose como siempre lo han hecho. Blatter, el jefe de la FIFA, es un buen ejemplo de esto. Después de su reelección, una bofetada a la gente decente del mundo, Blatter dijo: “No necesitamos revoluciones, necesitamos evoluciones. Y yo arreglaré la FIFA”. Pues no. Él no la arreglará. La arreglarán los fiscales y jueces estadounidenses que mandarán a la cárcel a los corruptos de ese organismo. Y esa es la revolución de la cual Blatter intenta salvarse.

Sigamos por Twitter: @moisesnaim

Vía El País. España
Que pasa Margarita

Realidades y caprichos cupulares de la MUD

EN: Recibido por email


Pastor Heydra. Sin Rodeos

Jean Maninat en su columna del viernes en El Universal (refiriéndose a la convocatoria de los presos políticos López y Ceballos a la marcha que se realizó el sábado, y la negativa de la jerarquía caraqueña de la MUD a participar en ella) escribió que suplantar la realidad con los deseos es un viejo vicio de la humanidad. Agregaba que la política es terreno fértil para el autoengaño y el delirio, sobre todo cuando hay dirigentes que mueren por su cuarto de hora de fama. Le daba razones a la cúpula de AD, PJ y UNT, que no debía actuar sobre la base de hechos cumplidos, pero al final reflexionaba, como si hubiese hecho un master en  tautología, con una perogrullada: “Mañana es sábado, y luego será domingo, entonces sabremos quién tiene la razón” . Se le olvidó un detalle significativo los encarcelados políticos no son de AD, Copei, PJ o UNT, que hacen la mayoría en la MUD. Son estudiantes y de VP.

Y vimos el esperado hecho. Hasta el domingo fue  mayo, ya amanecimos en junio, diría con una de esas redundancias que tanto usan como comodines algunos ductores políticos cuando deben llenar el espacio de su oratoria con lugares comunes, que suenan a verdades profundas.

La marcha se dio. Y fue todo un éxito. Pacifica, multitudinaria, gracias no solo a la convocatoria de López y Ceballos, sino porque sumó un enorme sentimiento de solidaridad y protesta, que derivó en desavenencias y fisuras en las MUD de regiones como Zulia, Táchira, Mérida, Lara, Carabobo, Miranda, Guárico, Nueva Esparta, y de destacadas figuras como Henrique Capriles Radonsky, Pablo Pérez, y partidos como ABP, Bandera Roja, Copei, Vente, Cuentas Claras y VP, con la jerarquía caraqueña. La Unidad, paradójicamente, nos guste o no,  apareció resquebrajada por una decisión antojadiza que no interpretó las realidad de un país donde hay gente que, como dijo Marta Colomina el domingo, se pelea por un trozo de pan, mientras la oposición partidista aparece peleándose por cuotas de poder. Pero a la vez fue fortalecida con la entrada en escena de actores solidarios y combativos que no estaban en el guion.

La MUD tiene una razón de ser que se debe preservar. Ciertamente es un concierto de Partidos que ha hecho esfuerzos por garantizar la Unidad. Nadie puede quitarles lo bailado, (aun cuándo hay sus crasos errores  como ese sutil y caprichoso desliz de la inolvidable abstención de 2005, que le regaló la   institucionalidad nacional a Hugo Chávez) El problema es que hay un concepto de Unidad cerrado, excluyente, estructurado sólo sobre la base de ellos, de sus ombligos. que constituyen un pequeño, pero vanguardista porcentaje con respecto a la mayoría silvestre del pueblo opositor, que también sabe organizarse, como quedó demostrado el sábado. La Unidad no es una abstracción. Tiene sus interpretaciones, y son muy diversas.

Ni unos, ni otros pueden seguir actuando con la tesis de “yo pico adelante o se montan o se encaraman” en el mejor estilo estaliniano. La lógica y la racionalidad, sabemos que lamentablemente son  instrumentos de poco uso por la escuela de las triquiñuelas, esa que tiene una cierta forma poco ética de hacer política, en la cual han sido educados buena parte de los dirigentes actuales. Ahora lo cierto es que todo este cumulo  indiciario señala que estamos frente a una lucha dura que amerita un trabajo sin imposiciones, ni hechos sobrevenidos. Y menos aún con el errático concepto que hace un par de días me expresó petulante un dirigente local  que demostró en las primarias que tenía el control de la primera minoría partidista y de la alianza que hace el 70% reglamentario para el consenso local: “La MUD soy yo”.

Vienen tiempo difíciles, de lucha dura, donde lo que se requiere es sumar, no restar. Donde hay que entender que todos somos necesarios, pues de lo que se trata no es cuál es el primer partido de la oposición, como dijera Fausto Masó, sino lo trascendente es luchar juntos para que tengamos a esa unidad amplia al frente de un nuevo gobierno. Sin agendas ocultas. Con propuestas y proyectos viables que interpreten el sentir nacional. El deber de la UNIDAD pues, es como lo señaló El Nacional en su editorial del viernes: apoyar, articular, y dar organicidad a ese pueblo que ya está en la calle protestando o a punto de hacerlo para transformar la indignación en fuerza del cambio. Y eso no es una tautología, una circunstancia, ni una sinrazón, es el deber ser. Viene la madre de las batallas, la de la AN. Y guerra avisada no mata soldado…

pastorheydra24680@gmail.com    @PastorHeydra    @Qpasamargarita


Rebelión en la MUD

EN: Recibido por email



 

El miércoles pasado, el diario oficialista Últimas Noticias abrió su primera página con un titular perverso: “La MUD no marchará el sábado”. Se refería, por supuesto, a la convocatoria formulada el domingo anterior por Leopoldo López, mediante un video grabado en su calabozo de la cárcel militar de Ramo Verde, a una gran marcha el 30 de mayo en todas las ciudades del país para exigir la libertad de los presos políticos.

El régimen había divulgado el video por Venezolana de Televisión con la intención de colocar a la MUD en su encrucijada existencial de siempre (ser oposición sin hacer oposición) y la alianza cayó en esta nueva trampa caza-bobos de inmediato, sin la menor vacilación. Paradoja que se puso claramente de manifiesto en el comunicado entregado a la prensa por la MUD para informar que la alianza respaldaba la causa de los presos políticos, pero no se sumaba a la propuesta de López porque el líder de Voluntad Popular no había consultado su decisión con los mandamases de la MUD. En el marco de esta turbia maniobra, el titular de Últimas Noticiassencillamente aprovechaba el traspié para meter a fondo el dedo en la llaga. 

No se trata, sin embargo, de una situación nueva. En mis librosVenezuela en Llamas Al filo de la noche roja, publicados por Mondadori en 2004 y 2006, dediqué muchas de sus 800 páginas a analizar el origen, desarrollo y efectos devastadores de esa contradicción interna de la oposición, cuya primera y quizá principal consecuencia fue la catastrófica derrota del antichavismo en el referéndum revocatorio. La persistencia de un sector de la oposición en ese error de la mansedumbre sin otro sentido que eludir los riesgos de la confrontación, lo volví a tocar el pasado mes de agosto, cuando después de meses de protestas, decenas de jóvenes asesinados y centenares de detenidos, y en el marco de mi polémica con Ramón Guillermo Aveledo sobre los caminos opuestos que dividían a la oposición, volví a ocuparme del tema.

En el primer párrafo de mi columna de entonces, “La encrucijada de la MUD”, señalaba que “hace algunos meses, cuando en un solo clamor se mezclaban en las calles de Venezuela el estruendo de las protestas estudiantiles y la tesis de ‘la salida’, la oposición parecía a punto de dividirse entre quienes… se cuidan mucho de no hacer olas que sirvan de pretexto para que el régimen altere sus planes electorales y recomiendan usar la espera para construir una mayoría electoral, y quienes tratan de acelerar los tiempos del proceso para generar un cambio político lo antes posible”.

No se dividió la MUD en ese momento, pero el continuo equívoco de sus dirigentes ante la represión desatada por el régimen y el llamado que hizo Aveledo a abandonar las calles tan pronto como la Guardia Nacional se llevó preso a López en un carro blindado, la hirió de muerte. Aveledo renunció muy poco después a la Secretaria Ejecutiva y la alianza, en las inciertas manos de su sucesor, incapaz de satisfacer los crecientes reclamos de una población asfixiada por la falta de libertad y los excesos de la crisis, ingresó en lo que parece ser la etapa final de su agonía.

Escribo estas líneas el viernes. Ignoro, pues, lo sucedido el sábado. Algo sí podemos anticipar. La presencia en las calles de dirigentes y candidatos de diversos partidos de la MUD, incluso de Henrique Capriles, pone en evidencia, por primera vez en su breve historia, que en el seno de la alianza ha estallado una rebelión terminal. O triunfa ahora la rebelión interna y la MUD se recompone para estar a la altura de la crisis política, o se encierra aún más en el subsuelo de la inacción y se resigna a morir la muerte ineludible de los organismos que han dejado de servir para algo. 

Vía El Nacional
Que pasa Venezuela