Saturday, January 2, 2016

Cardenal Urosa pidió respetar las elecciones

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El cardenal Jorge Urosa Savino, en su homilía del 1° de enero en la Catedral de Caracas, dijo que tras los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre los venezolanos tienen la obligación de orar por la paz y por las autoridades de forma que, “como dice San Pablo”, se pueda tener una vida apacible.
“Tenemos que orar por las autoridades, porque el gobierno nacional y otros órganos trabajen por la paz, y una de las formas es respetando los resultados las elecciones, aceptando la actuación legítima de todos los diputados electos. Hay que respetar la voluntad del pueblo e incentivar el diálogo entre los distintos órganos”, señaló.
En una carta de fin de año, Urosa reitera que el gobierno, así como los otros órganos del Estado, deben trabajar por la paz respetando los resultados de las elecciones y permitiendo la legítima actuación de la nueva Asamblea elegida por el pueblo venezolano.
“En efecto, hay que superar la confrontación entre hermanos, respetar la voluntad del pueblo, y entablar el diálogo institucional necesario e imprescindible entre los diversos órganos del poder público”, señala el texto.

Oración. En la homilía de ayer el cardenal instó a los venezolanos a sumarse al pedido del papa Francisco para que 2016 sea el año de la misericordia, y advirtió que la felicidad no se consigue en el licor, la droga, la violencia, el dinero ni en la prepotencia. “La felicidad no viene de cosas materiales, sino viene de Dios”, indicó.
Urosa dijo que ayer comenzó una jornada mundial de oración e invitó a los venezolanos a formar parte de ella: “Oremos por la paz en cada urbanización, en cada bloque, en cada familia, en nuestros corazones, en Venezuela y en el mundo entero”.
El prelado pidió que el inicio de cada año avive en las personas anhelos de felicidad, y renueve en los corazones la esperanza de una vida mejor. “Sabemos que Dios nos ama y quiere nuestro bien. Además, la reflexión sobre la misericordia divina, manifestada en Jesucristo, Dios hecho hombre para redimirnos de nuestros pecados, nos reafirma en esa esperanza”, señaló.
Aseveró que la paz es una exigencia y un don de Dios que lleva a la felicidad. “Trabajar por la paz es practicar la misericordia. En efecto: trabajar por la paz es buscar el bien común, hacer el bien a los demás, saber perdonar las ofensas, resolver los problemas de las naciones, solucionar los conflictos, ayudar al necesitado, respetar las leyes. Todo eso es misericordia: todo eso es trabajar por la paz”, agregó.

Felipe González: Nada parece frenar el afán destructivo de Maduro y Cabello

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Felipe González, ex presidente del gobierno de España, criticó las maniobras del presidente Nicolás Maduro para neutralizar a la oposición que ganó las elecciones parlamentarias.
En un artículo publicado hoy en el diario El País, bajo el título "La destrucción de Venezuela", González lamentó cómo el gobierno venezolano ha llevado al país a una situación insoportable, tanto desde el punto de vista social y económico, como en materia de seguridad ciudadana, de libertades democráticas o de corrupción generalizada.
Para el e xpresidente socialista esto explica el "hartazgo" de los ciudadanos que votaron el 6 de diciembre dándole a la oposición dos tercios de la Asamblea. "Maduro mantiene el Poder Ejecutivo y maniobra toscamente para impedir que haya un poder legislativo que represente la voluntad soberana de los venezolanos", agregó.
"Nada parece frenar el afán destructivo de la pareja Maduro-Cabello (...) En lugar de reconocer la voluntad soberana del pueblo, ponen por delante del bien común sus oscuros intereses", alertó.
González advirtió que la situación económica se sigue agravando por culpa de las medidas del gobierno y pronósticó un crecimiento del déficit público (que ronda ya 20% del PIB); y que el chavismo está financiando con la excesiva monetización.
"Venezuela está ante una crisis humanitaria grave, que exigirá ayuda internacional rápida", ya que el aparato productivo es tierra quemada y hay que reconstruirlo. No que

El lado bueno, la rectificación de Maduro que se viralizó en Twitter

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Este viernes, 1° de enero, el humorista Laureano Márquez publicó su primer artículo del año -a través de Tal Cual- que se viralizó y posicionó como tendencia en la red social Twitter.
En el texto, titulado "El lado bueno", Márquez imaginó que -tras los resultados del 6D- el presidente Nicolás Maduro haya emitido un mensaje de rectificación y reconocimiento a los errores que le llevaron a la derrota al sector oficialista.
Lea, a continuación, el texto íntegro:
Comienza un año duro, difícil para el país luego del proceso electoral  (bueno, primero que todo feliz año -disculpen-, está uno tan acostumbrado a la infelicidad que hasta olvida los modales. Hay que decir siempre "buenos días", aunque uno no se lo crea y cuando te pregunten "¿cómo estás?, hay que responder "bien", aunque sea embuste). Cuando perdemos las elecciones las perdemos y si por primera vez se te ocurre ganar, pues también las pierdes.

El gobierno nos anuncia que las elecciones ahora son fraudulentas, que el sistema electoral más perfecto del planeta tierra ha fallado y coincidencialmente, -¡oh misterios de la vida!- falla justo en el momento en que ellos pierden las elecciones luego de 16 años de hegemonía en el poder. Es que, como ya se ha dicho, esto es Garcia Márquez con Orwell.

Ahora bien, a todo hay que verle el lado bueno. Ustedes se imaginan que Maduro hubiese dicho algo así como: "el resultado electoral muestra que nuestra política económica ha sido un rotundo fracaso y vamos a llamar a un proceso de diálogo para rectificar el rumbo económico" y hubiese hecho cosas como:

- establecer un tipo de cambio que no propicie multimillonarios instantáneos.

- estimular la producción promoviendo precios justos no solo para el que compra, sino también para el que produce.

- controlar la inflación y frenar la corrupción administrativa.

- impulsar un plan de seguridad ciudadana que combata en verdad el crimen, tanto el desorganizado como el organizado.

¿Ustedes se imaginan que se acabe el bachaqueo y que en los supermercados comiencen a aparecer nuevamente cosas como leche, huevos, azúcar y papel higiénico?

¿Ustedes se imaginan que la harina de maíz vuelva a ser como antes, que uno solo compra la que necesita?

¿Ustedes se imaginan policías bien pagados e insobornables, con formación universitaria realizando labores de vigilancia?

¿Ustedes se imaginan una Guardia Nacional en la que el honor sea la divisa?

¿Ustedes se imaginan hospitales públicos con médicos  y equipos de primera?

¿Ustedes se imaginan educación pública de excelencia con docentes que no cobren sueldos miserables?

¿Ustedes se imaginan que la gente comience a salir de noche otra vez sin miedo y que todos volvamos a pararnos en los semáforos en rojo y que nadie se coleé porque no hay colas y que las universidades tengan presupuestos justos y que haya museos y parques seguros y espacios para el arte y la cultura?

¡Qué aburrimiento de país! Seríamos algo horrible como Canadá pero con calorcito todo el año y playas divinas y calenticas... ¡Qué asco! Así como estamos es más emocionante la vida. Somos un país divertido, el más feliz del mundo, siempre en hundimiento, con la emoción de la montaña rusa todo el día: ¿llegaré vivo a mi casa hoy? ¿Con qué nos sorprenderá Nicolás mañana?

¿Tendremos Asamblea el 5 de enero? Vivimos apasionadamente, como si el mundo se acabara cada día y comenzara al día siguiente, para aquellos que tengamos esa suerte. Es fabuloso, esto un suizo no lo entenderá jamás, pobre gente, me da una lástima. Los suizos se suicidan. Nosotros, sin embargo, valoramos la vida, justamente porque aquí no tienen ningún valor, porque un artista sugiere en cadena darle "pepazos" al que se rebele y el conductor del show, como la divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.

De todas maneras, Rosa, mi admiración y  cariño por aquellos que siguen soñando un país de justicia y bondad, de leyes y respeto, de decencia y dignidad. Quiera Dios que algún día podamos construir un país aburrido en el que para conseguir un huevo no haya que ponerlo y en el que uno se muera de viejo en un hospital de primera.

Feliz año 2016 y me perdonan el optimismo.


Buenos augurios? !Yo te aviso chirulí!

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Mucho agradecemos a El Nacional que  nos ofrece este espacio semanal para emitir con toda libertad opinión acerca de los asuntos que preocupan al colectivo venezolano , especialmente en lo que atañe a lo internacional que es hacia donde nos lleva nuestra vocación. Eso es pues lo que tratamos de hacer sábado a sábado procurando opinar de la mejor buena fe lo cual no significa ni pretende equivaler a falta de posición ni a carencia de pasión por la lucha en pro de la democracia para nuestra patria.
En la medida en que nuestro ánimo lo permite procuramos unir el comentario  con alguna reflexión de tono positivo aun en los momentos en que tal cosa sea mas cuesta arriba. Solemos conseguirlo.
Pero hoy, ante el pisoteo inmisericorde de la voluntad popular, de la Constitución, de las instituciones y de todo cuanto de valor aun pueda quedar en la política, este opinador confiesa con hondo pesar a sus lectores que ha llegado al punto en que   casi  provoca tirar la toalla cuando observamos la burla que desde el mas alto tribunal de la República se pretende imponer al colectivo.
Naturalmente nos referimos a la aceptación en tiempo record de los recursos en contra de la proclamación de un número de diputados suficiente como para alterar la mayoría de dos tercios obtenida por la oposición en las elecciones del 6D. Solo basta con ver a Maduro en Youtube explicando como es que el PSUV fue quien empató pero no pudo acreditarlo por las trampas efectuadas por la MUD.( Verhttp://www.noticierodigital.com/2015/12/maduro-la-compra-de-votos-de-la-oposicion-fue-vulga/ )
Desde hace casi diez días se veía venir la maniobra según la cual la Sala Electoral del TSJ abría subrepticiamente el despacho para recibir las impugnaciones. Primero afirmaron que ello no era cierto pero  como uno no nació ayer ya olíamos que cuando el río suena es por que piedras trae. Así ocurrió para complacencia de pocos y vergüenza de muchos. Una Sala Electoral constituida por magistrados suplentes y otros apenas juramentados hace menos de una semana recibe, tramita y decide un recurso en horas otorgando una medida cautelar destinada a torcer la voluntad popular.
No conocemos a los señores magistrados que con tanta velocidad decidieron un caso súper relevante para el devenir nacional. Seguramente  que ahora demorarán meses y meses para decidir sobre el fondo del asunto mientras los parlamentarios afectados permanecen en un limbo jurídico aun habiendo sido ya debidamente proclamados por el CNE  antes tan elogiado por  quienes hoy lo protestan. Sí conocemos al recién estrenado magistrado y ponente Cristian Zerpa quien fue nuestro alumno en el Postgrado de Derecho y Política Internacional en la UCV hace apenas pocos años cuando ya él era diputado por el Estado Trujillo por el oficialismo  como lo siguió siendo hasta el día en que lo eligieron para el TSJ obviando el requisito constitucional de la no afiliación política. Cristian y el suscrito mantuvimos entonces  largas y respetuosas discusiones de derecho y de política. Este columnista llegó a preguntar al hoy ponente como era que un  joven  (por que lo es) con estudios, buena formación política y aparente moderación pudo haber elegido enrolarse en las filas de una tolda que ya para entonces asomaba con claridad su vocación antidemocrática. El diputado Zerpa fue aventajado alumno y así se lo reconoció quien esto escribe. Hoy  lamentamos tener que invocar la frase del Libertador que afirmaba que “el talento sin probidad es un azote”.
Ante un cuadro de atropello a la juridicidad, la razón y la democracia como el que estamos presenciando es obvio que no es este ni el momento ni el lugar para abordar sesudas argumentaciones jurídicas. Otros ya lo están haciendo con brillo y razón. Quien esto escribe confiesa que está poseído por un disgusto de tal envergadura que atenta contra la posibilidad de mantener la condición académica pero –pese a ello– aun hacemos esfuerzo por no caer en posesión de los sentimientos más primitivos del ser humano. Sabemos que en esta rabia por frustración e impotencia estamos acompañados por muchos, muchísimos, conciudadanos.  Estamos claros también en saber que el tema, cuya importancia es crucial para la convivencia nacional, ni es ni será objeto de indignaciones colectivas ante el atropello a la Constitución como pudiera serlo alguna medida que redujera las colas para comprar comida, la inseguridad  o el precio de la harina de maíz precocida que son asuntos que preceden en el imaginario colectivo a eso de la pugna entre los poderes del Estado o la amnistía a los presos políticos.
Lamentamos sinceramente arrancar el 2016 con este tono de decepción cuando lo tradicional o “políticamente correcto” es comer las uvas, echarse unos palos, comenzar el año nuevo pisando con el pie derecho y proclamar votos de felicidad y prosperidad, pero creemos que las circunstancias que vive la patria no son precisamente las que pudieran inspirar los deseables buenos augurios.

Juan Pablo II y Osama Bin Laden

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Hay ocasiones en que los acontecimientos humanos se manifiestan como alegorías. Pareciera entonces que una mano oculta más allá de la razón se empeñara en hacer patente, por medio de dos situaciones o metáforas contrapuestas, un sentido recto y explícito, y otro figurado, con el único propósito  de dar a entender una cosa expresando otra diferente. Inclusive, en tales circunstancias se pueden hacer presentes aspectos de contenido simbólico -recordemos que los símbolos están presentes en todo-, introduciéndose entonces consideraciones sobre realidades abstractas que no siempre pueden sondearse de un modo racional por tratarse de referencias de lo invisible.
El 1° de mayo de 2011, el mundo se vio sorprendido por dos hechos noticiosos radicalmente contrapuestos y, en apariencia, independientes: la beatificación de Juan Pablo II y la muerte de Osama bin Laden, a manos de un pequeño grupo de la inteligencia estadounidense. El primero fue investido como Papa en 1978 y se caracterizó –en palabras del cardenal y arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino- por sus gestos de perdón, reconciliación, rechazo a la violencia y todas las formas de opresión. Fue, además, el primer papa en entrar a una iglesia luterana, una sinagoga y una mezquita, dando así un paso importante hacia la consolidación de una iglesia universal y tolerante. A él se atribuye el milagro (la curación de la monja francesa Marie Simon-Pierre del avanzado mal de Parkinson que padecía) que permitió su beatificación. Osama bin Laden, por su parte, fue el máximo líder del grupo terrorista Al Qaeda, responsable del atentado a las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Según  el presidente norteamericano Barack Obama, fue responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños inocentes. De esta forma, las dos figuras y los acontecimientos en que están involucrados como hechos noticiosos –que pueden verse como tropos- se nos presentan como opuestos del que derivan correspondencias fundamentales: la exteriorización cabal de la luz y las tinieblas, la expresión más patente del bien y el mal, y la representación real del cielo y el infierno.
Por si lo anterior fuera poco, observamos, no sin la curiosidad que desde los tiempos antiguos han tenido las elaboraciones simbólicas, las diferencias y semejanzas que encontramos entre ambos personajes al considerar, de acuerdo con la numerología, un detalle adjetivo asociado a la fecha del atentado a las Torres Gemelas (11-9-2001) y el día de las dos noticias que acabamos de referir (1-5-2011), o sus respectivas fechas de nacimiento, nombres y apellidos.
(Lo anterior exige este paréntesis. La numerología es muy antigua y fue conocida por los griegos y caldeos. En el alfabeto griego y también en el hebreo, un número fue asignado a cada letra –procedimiento conocido como gematría-, dándosele gran importancia al significado numérico de un nombre o una frase. Así, desde los primeros tiempos, los números expresan no solamente cantidades, sino ideas y fuerzas. Conocer los valores de los números significaba entender el mundo en sus conexiones más íntimas. Según testimonio de Aristóteles, los pitagóricos creían que “las cosas son, por sí mismas, números”, esto es, que están “compuestas de números, como de sus elementos”. Se hizo entonces inevitable que el número de las cosas o los hechos revistieran en sí mismo suma importancia y permitiera incluso a veces, por sí solo, acceder a una verdadera comprensión de los seres y los acontecimientos. En ese punto surge la interpretación de los números como ciencia simbólica, a la que Platón llegó a considerar como el más alto grado del conocimiento y la esencia de la armonía cósmica e interior. Pero es importante una advertencia: no conviene emplear los números con propósitos equivocados pues ellos encierran una fuerza desconocida. Los números, al igual que los nombres, cuando se los enuncia, desplazan fuerzas que establecen una corriente, a la manera de arroyos subterráneos, invisibles, pero presentes. Para los aztecas, cada número estaba ligado a un dios, un color, un punto del espacio, un conjunto de influencias, buenas y malas. Y para Kant, el número es el universo resultante de la síntesis de lo múltiple. Entre ambas apreciaciones encontramos la expresión poética de Víctor Hugo: “El hombre, la cifra elegida, cabeza augusta del número”. Sobre el tema véase: Abbagnano, Nicola, Diccionario de la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, D. F., 2004;  Chevalier, Jean y Gheerbrant, Alain, Diccionario de los símbolos, Herder, España, 2007; Lurker, Manfred, El mensaje de los símbolos, Herder, Barcelona, 2000; Fontana, David, The Secret Language of Symbols, Chronicle Books, San Francisco, 1994; Allendy, René, Le symbolisme des nombres,Bibliotheque Chacornac, París, 1921; y Kersaint de, Jean-Pol, Toda la numerología, Edaf, Madrid, 1982.Hecha la digresión ilustrativa, retomamos a continuación el hilo discursivo).
En el primer caso se puede apreciar que el día y el año de las dos fechas tienen una correspondencia especular: se repite tres veces el número uno, al derecho y de revés. Ambos guarismos tienen una enorme carga simbólica que no es posible poner de lado. Así, el uno es símbolo del ser, del principio y fin de todas las cosas, centro cósmico y ontológico, desde donde irradia el Espíritu, como un Sol. Además, señala al dios universal, que todo lo abraza. Por su lado, el tres es universalmente un número fundamental que expresa un orden intelectual y espiritual en Dios, en el cosmos o en el hombre; sintetiza la tri-unidad del ser vivo, que resulta de la conjunción del 1 y del 2, y es producto de la unión de cielo y tierra. Para el cristianismo Dios es uno en tres personas. Y para la tradición cabalística, todo procede necesariamente de tres que no constituyen más que uno. Si ahondamos en el significado numérico de la fecha del atentado de las Torres Gemelas, observamos que su sumatoria equivale a cinco (1+1+9+2+0+0+1=14, esto es, 1+4, lo que es igual a 5). Este número es la representación de la hierogamia (unión sagrada), o sea, el matrimonio del principio celeste (3) y del principio terreno de la madre (2). Es también el símbolo del hombre (con los brazos separados, parece dispuesto en cinco partes en forma de cruz: los dos brazos, las dos piernas y el busto o centro, que es al abrigo del corazón). Para los antiguos mejicanos, el cinco tiene un carácter ambivalente. Simboliza el fuego en su doble acepción: ligada a la luz, a la vida triunfante, y vinculada a la noche y al curso nocturno del sol negro en los infiernos. El héroe Quetzalcoatl encarna por dos veces la idea de sacrificio y de renacimiento, asimilada por un lado al Sol y por otro a Venus, los cuales desaparecen por el oeste en el dominio de las tinieblas, para reaparecer (renacer) por el este, con el día. Quetzalcoalt se representa como un personaje que lleva sobre la cara la cifra cinco, en forma de cinco puntos gruesos. Por este hecho, el número cinco tiene –en el simbolismo de la clase sacerdotal y guerrera- la significación esotérica del sacrificio, o más bien del autosacrificio y la resurrección. Por lo mismo el Centro del mundo, representado por el cinco, es también glifo (signo grabado) del terremoto, del castigo final, del fin del mundo, donde espíritus maléficos se precipitarán desde las cuatro direcciones cardinales sobre el centro, para aniquilar la raza humana. Así, el número cinco simboliza para los mejicanos el paso de una vida a otra por la muerte, y el vínculo indisoluble del lado luminoso y del lado sombrío del universo. Y en similar sentido, para la cultura Malí es un símbolo de lo incompleto, de lo impuro, de lo inarmónico, de inestabilidad y de creación inacabada. Es por ello un número considerado casi siempre como nefasto, asociado a las más graves desgracias y a la muerte.
Si nos adentramos en la consideración de las fechas de nacimiento (número de destino), nombres (el número de evolución personal) y apellidos (número de herencia) de ambos personajes, así como el número de la personalidad (la sumatoria del número de evolución y el número de herencia) las sorpresas no son menores. De acuerdo con las fórmulas de la numerología, el número de destino de Juan Pablo II es el ocho (18-05-1920 es igual a 26, o sea 8) y el de Osama bin Laden es también el ocho (10-03-1957 es igual a 26, o sea 8); y de la misma manera el número de herencia de ambos (Wojtyla y Bin Laden) es el siete. Por el contrario, el número de personalidad del Santo Padre es el uno y el de Osama es el dos; y sus números de evolución son el tres y el cuatro, respectivamente.
Veamos a continuación todas sus significaciones. El ocho corresponde al Nuevo Testamento; anuncia la beatitud del siglo futuro. Más allá del séptimo día, viene el octavo que señala la vida de los justos y la condenación de los impíos. En cuanto al siete, es casi universalmente el símbolo de una totalidad en movimiento o de un dinamismo total; es como tal, la clave del Apocalipsis (7 iglesias, 7 estrellas, 7 espíritus de Dios, 7 sellos, 7 trompetas, 7 truenos, 7 plagas, 7 reyes…). Siete implica una ansiedad por el hecho de que indica el paso de lo conocido a lo desconocido; siete es también la cifra de Satán, que se esfuerza en copiar a Dios. No olvidemos que la bestia infernal del Apocalipsis tiene siete cabezas. Pero el vidente de Patmos (el apóstol Juan) reserva casi siempre a las potencias malignas la mitad del siete, manifestando con ello el fracaso seguro de las empresas del mal. Así, en el Apocalipsis (Revelación) leemos: “Y la mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios, para que allí sustenten por espacio de mil doscientos sesenta días” (Ap 12,6), lapso que equivale a tres años y medio. En el Islam, siete es un número fausto, símbolo de perfección. En el peregrinaje a La Meca se han de realizar siete vueltas a la Caaba. En resumen, se trata de un número sagrado, generalmente benéfico pero a veces maléfico.
La simbología del uno ya la comentamos. El dos, por su parte (número de personalidad de Bin Laden), es símbolo de oposición, de conflicto y de reflexión, e indica el equilibrio realizado o las amenazas latentes. Es la primera y más radical de las divisiones: lo blanco y lo negro, la materia y el espíritu, lo masculino y lo femenino. Y entre sus temibles ambivalencias, puede ser el germen de una evolución creadora tanto como el de una involución desastrosa. En este último sentido tengamos presente que para dejar clara la imagen de un demonio, su descripción hace siempre énfasis en sus dos cuernos. Según la aritmosofía de René Allendy, dos es el número de la diferenciación relativa, de la reciprocidad antagonista o atractiva.
El significado del tres fue también indicado con anterioridad. Y el cuatro (número de evolución del líder terrorista) alude a lo sólido, lo tangible, lo sensible, relacionándosele con la cruz. Simboliza lo terreno, la totalidad de lo creado y de lo revelado. Mas esta totalidad de lo creado es al mismo tiempo la totalidad de lo perecedero. Resulta singular que la palabra japonesa shi significa cuatro y muerte. En el Apocalipsis, los cuatro jinetes traen las cuatro plagas principales.
¿Realmente hay en todo lo anterior un mensaje claro y categórico? Sin duda, estamos ante una pregunta con respuestas diferentes, según la atalaya en que nos ubiquemos. Sólo nos queda empinarnos, otear el lejano horizonte y sacar nuestras propias conclusiones sobre un asunto que Guillermo Cabrera Infante califica, en su obra magnaTres tristes tigres, como “elixir pitagórico, que es muy bueno para el espasmo literario”.

@EddyReyesT

La esperanza de 2016

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Nadie apuesta a que Maduro llegue a diciembre del 2016, pero sus enemigos no se alegren demasiado; tampoco abundan los que vislumbran el futuro de una oposición, unida alrededor de un programa. No hay un Macri venezolano ni un partido peronista. Obvio, Argentina, no es Venezuela.
Delcy Rodríguez olvidó que Macri llevaba unos días en el poder cuando lo acusó de liberar a responsables de desapariciones de personas, privatizar.  Dijo "Yo entiendo que el presidente Macri quiera pedir la libertad para estos violentos [por los presos políticos venezolanos. Lo entiendo porque sé que uno de sus primeros anuncios ha sido liberar a los responsables de las torturas, desapariciones y asesinatos durante la dictadura en la Argentina”. Por las redes sociales de Buenos aires circulaba un mensaje "¡Último momento! Macri crucificó a Cristo”.
El PSUV anda sin rumbo, después de la muerte de Chávez de la derrota electoral. El chavismo no existe sin Chávez, solo lo une un cadáver, Hay chavistas que quieren radicalizar la revolución. Eso sí, no hay chavistas entusiasmados con Nicolás Maduro, desde el inefable Jorge Giordani, a Jesús Farías, o Aristóbulo. Solo en algo coinciden todos, prefieren echarle la culpa a Maduro, nunca a Chávez y en ninguna caso a ellos mismos ¿El chavismo está acabado? Pues corre el riesgo de desaparecer.
Maduro destituye a los ministros, no nombra ninguno.
¿Qué hará la oposición? No sabe, pero por lo menos ganó las elecciones. Ahora se preparan para destrozarse en luchas intestinas en la Asamblea, todos contra PJ, y en PJ unos contra los otros.

Maduro y el chavismo, no quieren hacer ni esta cosa ni la otra. A la oposición le ocurre algo semejante, con una ventaja: no mandan. Quizá aprenda y de la Asamblea surja una unidad que no sea electoral.  No es nada fácil. El  país tiene ahora futuro, un futuro incierto, difícil y peligroso. Con Chávez solo contaba el pasado, con Maduro nada cuenta porque Maduro pasará como una lluvia imprevista, sin dejar rastros. Maduro no esperaba ser presidente.
Un teórico chavista con prestigio revolucionario considera que la regulación no se trata de un problema    técnico, sino político que pasa por definir primero la ruta hacia la    que se desee llevar a la economía. “Si el Gobierno va a proteger a    los pobres, lo primero que tiene que hacer es no liberar el tipo de    cambio porque el control cambiario obliga a que tú digas una banda    de dólares para tal cosa y otra banda de dólares para tal cosa”.
Hasta Maduro se queja del modelo rentista petrolero. Maduro cree que podemos convertirnos en una potencia productiva y es necesario romper con el rentismo y dar paso a una nueva línea de trabajo enfocada en la producción nacional. Habla como un adeco o un copeyano del siglo pasado.
En resumen nadie quiere reconocer que el país se dirige a ninguna parte, hasta que los hechos, el hambre, la explosión social, obliguen a abrir los ojos, lo que ocurrirá en el 2016. Como los militares están en el poder no cabe siquiera la solución que los militares se alcen
¿Cómo desear entonces feliz año nuevo? El futuro no anuncia ni paz ni prosperidad. ¿Es mejor decir mentiras? Pues claro que sí y comenzar este año 2016anunciando paz y prosperidad porque el lector se ganará la lotería. Seguro.
No hay nada más triste en estos días que prestar atención al debate interno del chavsmo.Están en la luna.
Mientras tanto ¿qué dice Aporrea?
“No se consiguen alimentos, ni medicamentos ni pañales o detergente y lo poco que hay se pelea hasta con los dientes y a precios exorbitantes; malandros, que fueron llamados “buenandros” toman barrios bautizados “zonas de Paz” con fusil en mano el control y colocan centro de operaciones especiales de secuestros y robos masivos y en medio de todo este despelote sin control

Sueños, colas y pesadillas

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Editorial El Nacional

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?Con esta rara, rarísima pregunta tituló el escritor estadounidense Phillip K. Dick un relato que sirvió en parte de inspiración a una película de cultotenida por magistral, Blade Runner (Ridley Scortt, 1982), tan dura de etiquetar – ¿distopía, ficción posapocalíptica o anticipación científica y filosófica? – cuán difícil resulta responder a la interrogante que, por asociación de ideas, nos planteamos como punto de partida para esta reflexión editorial: ¿hacen colas los colectivos?
No se necesita tener la capacidad deductiva de un Sherlock Holmes ni las perspicaces células grises de Hércules Poirot para concluir que no, los colectivos – sus miembros – ni siquiera sueñan con hacer colas, y menos para esas compras nerviosas que se originan a consecuencia de sus amenazas.
Los que seguramente sí las hicieron fueron esos tres chiflados que andan buscando lo que no se les ha perdido con trucos y engañifas de prestigiadores ambulantes a los que se les ven incluso las costuras de los calzoncillos; hicieron sus colas, sí, pero tardíamente, y llegaron con retraso a la repartición de talento, sensatez, prudencia, sindéresis, compostura, vergüenza y otros sentimientos, atributos y emociones que marcan la diferencia entre la civilidad y la insolencia. Llegaron los últimos a este reparto, cuando ya se había acabado lo que se daba; sin embargo, arribaron los primeros a la rebatiña de arrogancia, bravuconería, desfachatez y otros desajustes similares conspicuamente presentes en la pandilla que quiere, de nuevo como sea, desconocer el veredicto popular.
Con el sumiso concurso de magistrados suplentes – abogadillos de tres al cuarto, versados en marrullerías de trastiendas pero sin apego a la ética judicial – logran dar luz verde a recursos que en cualquier corte del mundo civilizado habrían sido rechazados por inoportunos e improcedentes, violentado las vacaciones de lo que ha devenido en descabellado poder punitivo, castigador y trapisondista a las órdenes de un triunvirato que hace del ejercicio político práctica obscena con pinceladas gansteriles. ¿Pero qué es una raya más en lomo de decrépitos, jorobados tigres rojos cuyos rugidos ya se asemejan a los agónicos esténtores de las bestias mortalmente heridas?
En el país, más que soñar, se alucina con imágenes recurrentes (largas filas y estantes vacíos): no hubo un solo día de 2015 en el que el ciudadano corriente, moliente y paciente se librase de ese pernicioso mal inoculado al tejido social por la incompetencia y sobre todo la estupidez en materia económica de una administración malsana, desorientada, que navega sin rumbo y sin brújula en un mar picado por la corrupción. Soñar con colas hasta despierto ha devenido en peculiar trastorno (que hubiese descolocado al mismísimo doctor Freud), transmitido por agentes propagadores del chavismo, enfermedad infantil de un modelo social que, como la novela de Dick y la película de Scott, tiene demasiado de distopía posapocalíptica, pero nada de la poesía que el lector encuentra en el libro y en el film. ¿Despertarán los tres chiflados de sus ensueños y fantasías con el poder eterno? Toca a la sociedad venezolana despertarlos.