Friday, November 25, 2011

Exportación de cerebros

En: http://www.eluniversal.com/opinion/111125/exportacion-de-cerebros

RAFAEL DÍAZ CASANOVA |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de noviembre de 2011  12:00 AM
Qué duda cabe. El régimen que destruye el país, desde sus inicios, ha tenido como objetivo prioritario la depauperación de la educación. Tan pronto como el año 2000 se promulgó un decreto, el distinguido con el número 1011. Allí se establecieron los primeros cambios en los que el Estado trataba de desplazar la importancia de los padres e intentaba que dicho rol le correspondiese al Estado.

Ante las reacciones de padres y maestros se cambió la estrategia. Desde hace unos seis o siete años se ha regulado el incremento de las matrículas y mensualidades en los colegios privados con lo que se les ha sometido a una tenaza insoportable entre los incrementos de costos producidos por la inflación y la disminución relativa de los ingresos.

En otros niveles de la educación también se han "diseñado" fórmulas que atentan contra la calidad y la independencia de cátedra que es imprescindible en todo sistema educativo eficiente y competente.

Así se llega hasta la aberración de que las universidades nacionales que no son "fieles" al régimen, tienen un presupuesto que se mantiene constante desde hace tres o cuatro años. La tenaza económica en estos casos es peor pues la partida que atiende a los profesores y empleados jubilados crece de manera importante y la atención de sus pensiones y protecciones sociales es cada día más onerosa para cada institución.

A todo esto le debemos añadir los mecanismos de intimidación que se ejercen desde "colectivos" afectos al régimen que llegan a la barbarie y al delito.

No le prestemos menos importancia al adoctrinamiento que se inicia con los libros de texto de la llamada Colección Bicentenaria donde se irrespeta a los maestros de primaria con textos de alabanza al dictador.

Todas estas aberraciones nos llevan a que la calidad de la educación, a todos los niveles, está sufriendo consecuencias difíciles de comprender.

Con la reducción presupuestaria los sueldos de los profesores han llegado a niveles ridículos y la consecuencia inevitable es que cada día hay menos candidatos para llenar las necesidades docentes.

No hablemos del programa de los llamados "médicos comunitarios" que deberían recibir el nombre de médicos comunistarios. Hemos escuchado que comenzaron con una matrícula en el primer año de algo así como 8.250 estudiantes y en este próximo mes se gradúan el mismo número de candidatos. Cuánta eficiencia o cuánta permisividad... No analicemos la forma cómo han estudiado y las exigencias de las materias estudiadas y no estudiadas. Parece que sí han cubierto las exigencias del adoctrinamiento cubano.

Estas y otras condiciones han traído como consecuencias el que la emigración de talentos es pavorosa. El despido de algo así como veinte mil trabajadores de la industria petrolera que sumaban números impensables de años de preparación y experiencia, ha beneficiado las industrias petroleras de un número muy importante de países que potencialmente son nuestros competidores.

La mitad de los científicos de cuarto nivel de instrucción se ha ido a trabajar a otras latitudes.

El gremio médico ha perdido importantísimos y numerosísimos profesionales de todas las especialidades que hoy se ocupan de la salud de nacionales de muchos países. España ha recibido una inyección de médicos y paramédicos de la mejor calidad y todo ello es una contribución del pueblo venezolano.

Los ingenieros y constructores que fueron arteramente acusados por el régimen como depredadores de la construcción de viviendas, hoy dedican sus esfuerzos y competencia a resolver los problemas de construcción en países vecinos. Colombia está muy agradecida de estos aportes.

Si pensamos en delitos de lesa patria, las agresiones a la educación de los venezolanos tienen que estar en el comienzo de la lista. Han sido forzados a emigrar un número impresionante de talentos que Venezuela preparó.

Crónica de una ingobernabilidad anunciada

En: http://www.eluniversal.com/opinion/111125/cronica-de-una-ingobernabilidad-anunciada
 
JOSÉ MAYORA |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de noviembre de 2011  12:00 AM
Si algo hay que reconocerle al comandante presidente es que no amenaza en balde y que muchos de sus anuncios son la anticipación de eventos que más temprano que tarde se harán presentes. Tal reflexión viene a colación pues la pasada semana, en medio de un grupo de beneficiarios del populismo, aseveró que si la oposición ganaba las elecciones el país se volvería ingobernable.

Esta afirmación tiene dos lecturas. En primer lugar, a los beneficiarios del reparto oficial el mensaje es que de no votar por él perderán todo lo que la revolución les ha dado. Si esta intimidación no tiene su efecto, el segundo mensaje será para el nuevo gobierno, el cual no podrá gobernar porque no tendrá condiciones adecuadas para cumplir con lo ofrecido. Palabras más palabras menos, HCF apuesta por la continuidad del fracaso, apuesta por lo demás antipatriótica.

La contundencia de la afirmación de HCF sugiere dos preguntas: ¿Qué sabe HCF que los venezolanos no sepamos? ¿A quién puede beneficiar que, en un gobierno de la sociedad democrática, el país sea ingobernable?

Comenzando por la segunda interrogante, el único beneficiario sería el chavismo que, aparentemente, está convencido que la continuidad en el poder lo puede debilitar más, de manera que una pasantía por la oposición podría fortalecerlo, para regresar al poder con un apoyo popular nada despreciable. En este escenario es en el que yo creo que viene trabajando el chavismo, creando las condiciones adecuadas para que al nuevo gobierno se le imposibilite gobernar.

Yo no tengo dudas acerca de la capacidad de la sociedad democrática para cumplir con las promesas para las cuales en el país existe experiencia: instrumentar un programa de becas, construir viviendas, construir carreteras, restituirle a las regiones su autonomía, rescatar a Pdvsa, reindustrializar al país, por mencionar algunas de las promesas.

Sin embargo, para que los anteriores eventos ocurran se requiere que existan condiciones políticas de estabilidad institucional. A las pruebas me remito, en manos del chavismo estarán: los poderes públicos; los colectivos violentos; la nueva organización comunal; los grupos organizados de invasores; la cúpula militar, grupos estos que saben el poder con que cuentan para negociar, en el mejor escenario, o para obstaculizar, en el escenario más probable.

A lo anterior habría que sumarle los damnificados, los ciudadanos que hacen cola para recibir una vivienda, los trabajadores que vienen de un rezago en materia de salario y de contratación colectiva, los países aliados de HCF que reciben su respectiva mesada.

Muchos tienen la esperanza que en un escenario favorable a la sociedad democrática se produzcan muchos saltos de talanquera, salto cuyo costo no es posible estimar aún. El poder que hoy ostentan los adeptos a la causa revolucionaria es un poder real al cual le sacarán el mayor provecho. Pecaríamos de ingenuos si creemos que el chavismo se resignará a perder el poder sólo porque la voluntad popular así lo decida, en principio, ¿cuándo les ha preocupado la voluntad popular cuando ésta le es adversa?

Yo no creo que HCF se atreva a desconocer un resultado adverso en las próximas elecciones a sabiendas que aun perdiendo las elecciones, cuenta con un evidente control político del país y, eso es lo que cuenta. De manera que la afirmación de la ingobernabilidad tendrá vigencia mientras el chavismo tenga control político del país.

El testamento

En: http://www.eluniversal.com/opinion/111125/el-testamento

ARGELIA RÍOS |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de noviembre de 2011  12:00 AM
Ya parece haber aceptado la finitud de la vida. Las secuelas de su enfermedad ya son inocultables a los ojos de todo el país. Aunque no son pocos quienes creen que su dolencia es una maquinación de los propagandistas del "proceso"; aunque otros piensen que su padecimiento no es mortal y aunque no falten quienes aceptan las indulgentes versiones sobre su curación, el Presidente, finalmente, ha comenzado a insinuar la verdad... Lo que Chávez ha hecho es administrar las malas nuevas a la espera de dos grandes milagros: como es lógico, implora a la providencia que le devuelva la salud perdida y, también, que su final, si ha de ocurrir, llegue sólo después de que su sustituto -cualquiera que sea el elegido- se halle en condiciones de heredar al menos una porción importante de su inmenso capital político.

Pero el tiempo es terco y le exige adelantar preparativos que ya son impostergables. A cinco meses desde que se conoció la noticia, nadie logra despuntar como una promesa. El endoso, la necesaria transferencia de liderazgo, todavía parece un imposible. La impaciencia le resta la tranquilidad que necesita: sólo se irá tranquilo si consigue ganarle meses al desahucio. Cada día es un esfuerzo para el traspaso, pero ninguno de los incluidos en el catálogo muestra tener el "con qué" que las circunstancias exigen... La vida de Chávez es un hilo delgado: una semana perdida en el intento de hallar al heredero es una tragedia que se suma al drama personal. No tiene otra opción que mantenerse en pie mientras su deterioro no se lo impida. La tarea es extenuante y su resultado lleva un ritmo que su salud no tolera.

Sin un delfín a la mano, ahora le toca hablarle al pueblo, al que le admite que no podrá ver el futuro de la Venezuela por la que apostó. Empleando los mimos con que suelen darse las noticias infaustas, imparte órdenes a sus seguidores, para que, en su ausencia, todo marche conforme a sus últimos deseos. A contrapelo de la versión que asegura su prodigiosa mejoría, ha comenzado a dictar su dote. A los universitarios les ha encargado que, tras su partida, se esfuercen en mantener las agitaciones de las que se ha nutrido su proyecto político. A la militancia "patriótica" le ruega conservarse unida. A los trabajadores les pide que no lo olviden: que le recuerden siempre como el hombre que restituyó la retroactividad de las prestaciones sociales. Y, desde luego, como cabía esperar, también legisla en otras materias, pensando en la posteridad. Sin amagos, habla como quien anuncia su fin: "defiendan lo que les heredo"... " que nadie les quite lo que les estoy legando"... Es obvio que el comandante-presidente está apurando el inevitable testamento.

Wednesday, November 23, 2011

Venezuela: monoexportadora y monoproductora

En: http://economia.noticias24.com/noticia/90546/el-reto-del-nuevo-gobierno-sera-reconstruir-lo-destruido-de-andar-lo-desandado-y-rectificar-lo-erroneo/

Jose Guerra/ Tal Cual
Las cifras del BCV confirman lo que se ha venido fraguando como una grave tendencia de la economía venezolana a reforzar su carácter monoexportadora y monoproductora. Aquello que los economistas e historiadores describían en los años treinta y cuarenta como una realidad preocupante, una vez que el petróleo terminó por liquidar a los sectores productivos de Venezuela, principalmente la agricultura y ciertas actividades industriales, se está haciendo presente de nuevo, de la mano de la política económica que encabeza el presidente Chávez.
No cabe dudas de que el enfoque de la política económica que ha aplicado la administración de Hugo Chávez ha destruido totalmente el esfuerzo industrializador que con altos y bajos se comenzó a aplicar en Venezuela desde la comienzo de la década de los sesenta, llamada la industrialización por sustitución de importaciones.
De aquel parque industrial queda muy poco y de las exportaciones casi nada. Fue un trabajo con muchos tropiezos la de incentivar las exportaciones para de esa forma procurar diversificar la base de la economía y hacerla menos dependiente del petróleo y vulnerable de la volatilidad del mercado petrolero internacional.
Subsidios, créditos baratos, exoneraciones fiscales y un sistema comercial de prohibiciones de importación, ayudaron a construir un parque industrial ciertamente volcado a satisfacer la demanda interna dese sus inicios pero que a finales de los ochenta y durante los noventa comenzó a despertar a la vocación exportadora.
Todavía altamente protegida esa industria, es verdad. Pero es que todos los países que se propusieron conquistar mercados contaron con la ayuda y el apoyo del Estado, como lo atestigua la experiencia asiática. El hecho es que el aprovechamiento de las ventajas comparativas de Venezuela en energía, aluminio, acero, entre otros productos, demandaba la acción estimuladora del Estado para su despegue.
Ello costó mucho dinero al fisco y a los venezolanos y lamentablemente ese esfuerzo se está perdiendo porque la política del gobierno va por otro camino, por el camino equivocado al ser el gobierno una maquinaria aceitada para comprar bienes en el exterior. Para ser justos, la política de aniquilamiento del establecimiento industrial se ubica claramente en el segundo gobierno de Rafael Caldera y se ha exacerbado en la presente gestión gubernamental.
En el gráfico anexo se consigna que en el año 1998, Venezuela exportó la cantidad de US$ 5.529 millones no obstante lo deprimido de los precios de esos productos exportados, lo que representó 31,0% del total exportado. En 2011, trece años después, las exportaciones alcanzan un valor de US$ 4.400 millones, monto éste que equivale al 5,0% de las exportaciones totales.
Foto: Datos productos exportados por venezuela/ Columna José Guerra
Es decir, en 2011, Venezuela en términos de valor, exportó 20% menos que en 1998 a pesar de la mejora sin precedentes de las cotizaciones del acero, hierro y el aluminio. Un país que depende en 95,0% de la exportación de un solo producto, en nuestro caso el petróleo, puede considerarse que el resto de las exportaciones no cuentan, para todos los fines prácticos y que además ello le confiere una exposición muy considerable a lo que ocurra en el mercado mundial de los hidrocarburos.
Por ese hecho, cuando la economía mundial entró en recesión y los precios del petróleo disminuyeron, Venezuela fue la economía de América Latina donde la caída de la actividad económica se prolongó por más tiempo.
A la naturaleza monoexportadora se le adosa la altísima dependencia de las importaciones para el abastecimiento interno. Medida en términos de la producción interna, las importaciones que en 1998 constituían 24,0% del valor de la producción nacional, en 2011, ese mismo indicador saltó exponencialmente para ubicarse en 47,0%.
Ese sesgo pro importador es una marca registrada de la gestión económica del presidente Chávez, entre otras cosas porque el primer mandatario no cree en los capitales nacionales y le da preeminencia a los acuerdos de importación con los gobiernos de Argentina, Brasil, Cuba y Nicaragua que han encontrado en el mercado venezolano un respiradero para la colocación de sus productos, por no mencionar a China que en estos tiempos en Venezuela va camino a representar algo parecido a lo que fue la Compañía Guipuzcoana, con su monopolio comercial en los tiempos del coloniaje español.
Tiene el reto un nuevo gobierno de reconstruir lo destruido, de andar lo desandado y rectificar lo erróneo que es bastante, con el concursó de una nueva política económica orientada hacia el progreso y que convoque a empresarios y trabajadores a la reedificación de la economía nacional.

El caso Leocenis García

En: http://www.eluniversal.com/opinion/111123/el-caso-leocenis-garcia

ALBERTO ARTEAGA SÁNCHEZ |  EL UNIVERSAL
miércoles 23 de noviembre de 2011  12:00 AM
No podemos permanecer impasibles ante la justicia penal venezolana en el caso de Leocenis García, sometido a proceso penal por pretendidas ofensas a funcionarios públicos, privado de su libertad y recluido forzosamente en el Hospital Militar por haberse declarado en huelga de hambre en protesta por los atropellos sufridos y en demanda de justicia.

Es el nuevo caso Franklin Brito, reeditado ahora con un periodista que, sencillamente, ha pagado con cárcel, sin haber sido condenado, por el delito de "lesa majestad" de haber ofendido a representantes de los poderes públicos y, ante el reclamo por un juicio justo, habiendo recurrido a la medida extrema de una huelga de hambre, el Estado responde con una reclusión forzosa que, lejos de proteger su salud y su integridad, lo colocó en manifiesto peligro de muerte.

Leocenis García no quiso escapar a la acción de la justicia, a pesar de lo injusto de su persecución. Se entregó a la Fiscalía voluntariamente con lo cual expresó su inequívoca voluntad de sujetarse al proceso penal y, a pesar de ello, siendo por tanto evidente que no había peligro de fuga ni de entorpecer la investigación, no le fue reconocido el derecho constitucional a la presunción de inocencia y a ser juzgado en libertad, sino que se le mantuvo preso, cumpliendo ya una pena anticipada, aunque no ha sido condenado y todo ello por un sedicente delito de expresión que se habría concretado en la dura y descarnada crítica contra altos funcionarios públicos.

Una vez más debe más aclararse que los señalamientos contra quienes ejercen cargos públicos, movidos por el ánimo o el fin de la crítica, por mordaz que ésta sea, están amparados por la libertad de expresión, debiendo tomar consciencia los funcionarios de su condición de servidores públicos.

Pero, por supuesto, la situación se vio agravada con la reclusión forzosa de quien optó por la vía legítima de la protesta pacífica, declarándose en huelga de hambre, decisión heroica que debe ser respetada y ante la cual se deben poner en práctica todas las medidas de conciliación, teniendo por norte la preservación del bien supremo de la vida.

La voz oficial, una vez más, alegará que se trata de proteger la vida de quien reclama por sus derechos, cuando, precisamente, para protegerla, debe salvaguardarlos y quien ha recurrido a la protesta extrema, debe ser respetado en su actuación, a la vez que el Estado, garante de su vida, debe encontrar caminos para el diálogo y para que, efectivamente, esa vida pueda ser resguardada.

Solo quien sufre un encarcelamiento injusto, absolutamente impotente ante un sistema de justicia secuestrado, puede entender una decisión como la de Leocenis García; y solo un Estado prepotente puede encerrarse en su intransigencia, en la absurda pretensión de afirmar su poder y ratificar el mensaje del castigo penal para todo el que atente "contra la majestad de los poderes públicos" que, en verdad, solo resultan lesionados por sus propias actuaciones al margen del Estado de Derecho y con manifiesto desconocimiento de los derechos ciudadanos.

Entrevista al Dr. Delgado Senior

EL NACIONAL.
ENTREVISTA AL DR. DELGADO SENIOR
Hace mucho frío en el consultorio del Dr. Franzel Delgado Sénior. Para que la entrevista no parezca una excursión a la Antártida, el médico agarra el auricular y pide algo de tomar. Acto seguido llega Rosita con una bandeja. La saluda cariñosamente y, al despedirla, le regala unos caramelos. Antes de iniciar la conversación, ya había encendido una velita ornamental, que apagará justo cuando el diálogo haya
finalizado. El ex presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría es un hombre de ritos. Nada pomposo: le gusta, simplemente, que su hábitat resulte agradable. Y eso incluye la música: el aparato de sonido siempre está encendido en su consultorio. Las piezas del Barroco son sus predilectas.

El psiquiatra es hijo de Kotepa Delgado, cofundador del Partido Comunista de Venezuela y preso político de Juan Vicente Gómez, y de Ana Sénior, pionera en la lucha por los derechos de la mujer. De vez
en cuando, Delgado Sénior toma el control remoto y baja el volumen para que las notas musicales no ahoguen sus palabras.

– Usted, como psiquiatra, ¿qué percepción tiene de la Venezuela de hoy?
Los venezolanos depositaron en Chávez su confianza para profundizar la democracia y él usó el poder que le dieron para instaurar una dictadura. Chávez estafó a la nación. El país, por donde uno voltee a verlo, parece un carro escachapado. No hay lado sano. – El Presidente sigue siendo un flautista de Hamelín: hechiza a las masas.
¿Cómo explica, entonces, ese fenómeno?
Hay tres claves. Una es el dinero, que, científicamente, se considera un reforzador universal.
¿Y qué es un reforzador?
Es todo lo que, recibiéndose como consecuencia de una conducta, tiende a hacer que ella se repita. Un ejemplo: pidámosle a un grupo de niños hacer una fila perfecta cada día y regalémosle sólo a los que cumplan la orden una barra de chocolate. Al poco tiempo, veremos conformarse  una fila perfecta: todos esperan recibir el chocolate. El dinero es el más poderoso reforzador universal, más que el sexo. Por eso el
mantenimiento del apoyo al régimen y al líder se han basado, exitosamente, en la repartición de dinero. No es una locura: es una manipulación de la conducta muy intencionada y cuidadosamente concebida.
– ¿Cuáles son las otras claves?
La segunda clave es la esperanza. Eso es lo que explica que se mantenga lo que se ha llamado la relación religiosa entre Chávez y sus seguidores. Si hiciéramos una pirámide, en la cúspide estaría la gente más instruida y de mayor potencial económico y en la parte más ancha la gente menos formada y de menores posibilidades económicas. En los últimos años, la pirámide se viene vaciando de arriba hacia abajo y lo
que queda es un fondo. Este gobierno no tiene intelectuales, no tiene profesionales. Le queda lo ancho de la pirámide. Allí es donde juega la esperanza. Allí es donde la estafa surte efecto.  ¿Por qué una persona que tiene 30 años jugando lotería y no ha ganado nunca, sigue jugando? El reforzador de la lotería es ganar dinero. No ha ganado nunca. ¿Por qué juega? Porque dice: '¡Yo sé de uno que sí ganó!'. El Gobierno usa este recurso cuando aparece por televisión una persona a la que le dieron una casa.
€“ Pero ¿qué características tiene el presidente Chávez para que su capacidad de infundir esperanza sea tan perdurable?
Chávez es un hombre con una personalidad sociopática, y las personalidades de este tipo tienen una capacidad de manipular, de engañar y de estafar muy grande. Nosotros no estamos ante un presidente normal. Se cree un predestinado. Hay un tercer elemento que puede explicar el poder que ha mantenido el Gobierno y es que el chavismo opera como una secta destructiva. En 1978, en Guyana, más de
900 personas se suicidaron siguiendo a Jim Jones, el líder de una secta religiosa. Ese evento condujo a los representantes de distintas disciplinas a estudiar el fenómeno. Antes, las sectas sólo tenían una connotación religiosa, hoy no. Pueden ser de mujeres, separatistas, políticas o de cualquier orden, siempre y cuando cumplan con los criterios universales que han establecido los académicos.
¿Qué es una secta destructiva?
Leo: "Un grupo organizado que emerge en el seno de una sociedad con las intenciones de destruir las instituciones y valores y obligarles a
asumir los de la secta".
– ¿Cuáles son las características de una secta destructiva?
Primero: tienen una estructura piramidal.
Segundo: guardan una sumisión incondicional a un líder, a quien se le debe obediencia absoluta pues se considera predestinado a cumplir una misión que sólo él puede lograr y crea, al crecer la secta, una estructura dictatorial.
Tercero: hay anulación de la crítica interna y prohibición del pensamiento individual.
Cuarto: hay persecución de objetivos económicos enmascarados bajo una ideología destinada sólo a reforzar el poder del líder. En nuestro caso, la secta no tiene que producir dinero porque le entra por las peculiaridades del país.
Quinto: la manipulación de los adeptos para lograr los fines que persigue la secta.
Sexto: ausencia de control de una autoridad superior sobre la secta. Fíjese que no hay nadie que controle a Chávez. –
¿Qué otros elementos?
Séptimo: en las sectas destructivas se fabrican palabras, frases y consignas para descalificar a quienes no pertenecen a ella, que son considerados inferiores. Octavo: hay uso de un color y vestimenta particular para identificarse y darse fortaleza de grupo.
Noveno: hay prohibición de abandonar la organización, y quien lo hace es severamente penado (el caso de Francisco Usón).
Entonces, quien pueda rebatir que el chavismo no se corresponde con estos nueve criterios, bienvenido sea. Nosotros estamos mucho más allá de un fenómeno de un gobierno que hay que derrotar. No hemos tomado conciencia verdaderamente de lo que estamos enfrentando.
– ¿El jefe de una secta entrega el poder si pierde las elecciones?
La estructura de personalidad de Hugo Chávez está configurada para no entregar el poder al perderlo por elecciones populares, y así lo ha sugerido él; ahora, cosa distinta es que no tenga que entregarlo. Eso lo determinarán la historia y la participación de todos los sectores de la nación. Parece obvio esperar que, de llegar a complicarse su estado de salud, no funcione la lástima, sino más bien la percepción
colectiva de que ya no está en condiciones de ejercer el poder, y la población que aún lo haya seguido para entonces buscará otra opción. Y no es que magnifiquemos la enfermedad de Hugo Chávez, sino que, obviamente, los hechos históricos del futuro próximo de Venezuela están enormemente vinculados al curso real de su enfermedad, no al que él anuncie. A Chávez, que tiene una estructura dictatorial en la
cabeza contraria a la de la democracia, no se le puede pedir que piense como un demócrata. Porque si pensara como un demócrata sencillamente ya no estaría en el poder. Pero una cosa es lo que una estructura mental dictatorial aspire y otra cosa es lo que un país le permita.
€“ ¿Cómo cree que ha manejado el Presidente su enfermedad?
Iván Pávlov, premio Nobel de Medicina en 1904, demostró, entre otras cosas, cómo las emociones afectaban a las estructuras físicas del intestino humano. Hoy es una verdad científica que las emociones negativas (ira, odio, irritabilidad, resentimiento, envidia) terminan provocando desestabilización inmunológica y enfermedades: desde una virosis hasta un cáncer. Galeno, el famoso médico de la antigüedad, fue el primero que consideró la influencia de la personalidad en el cáncer. Si alguien puede ser un buen testigo de los terribles reflejos que han tenido en la salud estos doce años somos los médicos. La consigna de "Chávez los tiene locos" realmente es: "Chávez los tiene enfermos". Y es verdad, una dolorosa verdad: un presidente de un país que ha enfermado a sus habitantes. Desde los malestares cotidianos y los desproporcionados homicidios son consecuencia de esta desventura nacional. Y esa desventura tiene un líder.
– ¿El Presidente ha manejado apropiadamente su enfermedad?
Psíquicamente el mejor bálsamo para ayudar a aliviar cualquier enfermedad es buscar la quietud, la paz y la armonía interior. Encontrar una generosa relación con el ambiente que ayude a reordenar el desorden. Cuando se quiere, los complicados mecanismos cerebrales pueden influirse, utilizando, paradójicamente, el mismo potencial del cerebro. Toda alarma orgánica obliga a hacerlo. El primer interesado en cambiar la falsa actitud que tiene frente a la enfermedad debería ser el propio Chávez. Ninguna enfermedad se cura negándola. Y creo que ello está conectado, o es reflejo, de esa área narcisista de la personalidad que no acepta la debilidad, que no acepta la derrota, que no acepta la vencibilidad.
– ¿Cree que el presidente Chávez puede padecer un trastorno bipolar?
Efectivamente, el trastorno bipolar es una enfermedad. Pero una cosa es la estructura de la personalidad y otra la posibilidad de sufrir cualquier enfermedad. Igual se puede tener diabetes, epilepsia o hipertensión arterial, o lo que sea, con cualquier perfil de personalidad. Su bipolaridad explica muchas de sus conductas, pero no creo que sea lo más relevante para sus actos, que siguen siendo, fundamentalmente, expresión de su trastorno de personalidad. Abdalá Bucarán la sufrió y fue declarado mentalmente inhábil y depuesto en
1997 por el Congreso de la República de Ecuador. Pero, comparando, lo de Bucarán era una gripe, y la Asamblea Nacional de Venezuela, una comedia.
– ¿Qué pasa si el jefe de la secta desaparece?
La secta implosiona porque no tiene una estructura democrática. ¿Quién es el segundo de Chávez? Nadie. Una cosa muy distinta ocurre en la oposición.
¿Cómo ve el tema de la unidad?
Hace mucho tiempo que los venezolanos esperaban esta conjunción de voluntades en torno a la unidad. La movilización colectiva que se producirá una vez que emerja el candidato en las primarias será indetenible para recuperar a Venezuela. El 23 de Enero quedará corto como hecho histórico.

HOMENAJE A VÁKLAV HAVEL

En: Recibido por email

Fernando Mires

“El ser hechizado en mi interior y el que está presente en el mundo se pueden dar la mano en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier manera: cuando contemplo la copa de un árbol o cuando miro los ojos de otra persona, cuando consigo escribir una carta bonita, cuando me emociona una canción o cuando el fragmento de una lectura pone mis pensamientos en efervescencia, cuando ayudo a alguien o alguien me ayuda a mí, cuando ocurre algo importante o cuando no ocurre nada especial. Esa necesidad nuestra, irreprimible, de trascender los horizontes situacionales, de cuestionar, conocer, explorar, entender, buscar la esencia de las cosas, ¿qué otra cosa es esa necesidad sino otra de las formas de aquel anhelo interminable por recobrar la integridad perdida del ser, aquel anhelo del yo de regresar al ser? ¿Qué otra cosa es sino ese anhelo intrínseco de despertar al propio ser oculto, adormilado, olvidado tantas veces, y a través de él alcanzar aquella plenitud e integridad de la existencia que nuestra intuición nos permite vislumbrar?”
 (Vaklav Havel, fragmento de una “Carta a Olga”)
1.
Ser demócrata en una democracia es una actividad muy sencilla. Ser demócrata defendiendo una democracia, o luchando por obtenerla, implica acceder a un nivel superior de la política. Y hay quienes han alcanzado ese nivel.
Pienso, entre otros, en esa figura emblemática de las luchas democráticas de nuestro tiempo que es Václav Havel, quien fuera elegido Presidente de Checoeslovaquia en 1989 y de la República Checa en 1993

Nadie, Václav Havel tampoco, nace siendo un demócrata. Ser demócrata es una opción y, en las condiciones que vivió Havel, se trataba de una opción ética.

Václav Havel, nacido el año 1936, proviene de una familia relativamente acomodada. Como otros escritores checoeslovacos pudo haber llevado una vida intelectual en París o Londres. Méritos no le faltaban. Talentoso escritor, sus primeros libros – “La fiesta” (1963) y “el Memorándum” (1965)- en los que se reconoce desde las primeras líneas el influjo kafkiano, tuvieron un pronto éxito.
Havel también podría haberse convertido en un acólito literario de la dictadura comunista. E invitaciones no le faltaron. O podría haber sido un intelectual complaciente, de esos que se permiten de vez en cuando ciertas críticas, pero sin cuestionar a fondo al régimen.

Václav Havel, lo ha repetido él muchas veces, no fue a la resistencia a defender una ideología o un sistema económico. Fue simplemente porque el régimen le impedía decir lo que él pensaba debía decir. Porque Havel, como escritor o político ha sido un hombre de pensamiento, y por lo mismo, de palabra. De este modo comprendió rápidamente que sin libertad de prensa no podía haber libertad de pensamiento. Es por esa razón que junto a él se agrupó una generación de intelectuales que no soportaban el ahogo mental a que los sometía la dictadura. Así fue que cuando ellos no estaban en prisión, pasaban sus días en los cafés, redactando panfletos, documentos, haciendo uso de la palabra oral y escrita: disintiendo y resistiendo en medio del humo de esos cigarrillos que terminaron provocando en Havel un cáncer feroz.
Tanto el grupo Carta 77 como el Foro Cívico de 1989 liderados ambos por Havel, fueron movimientos culturales que pusieron en la primera línea la lucha por la libertad de opinión y de prensa. Alrededor de esos pocos que supieron resistir se congregaron después las multitudes que a fines de los ochenta pusieron fin al socialismo del siglo XX: milagro histórico que los engrandece aún más porque, antes de la llegada de Gorbachov al gobierno de las URSS, no había ningún indicio de que Checoeslovaquia pudiera alguna vez salir de la dictadura comunista. A Havel nunca le pasó por la cabeza la idea de que podía ser presidente de una nación democrática. Si luchaba en contra de la dictadura era simplemente porque no podía hacer otra cosa. Hay seres que son así.

2. 

La razón por la cual Havel no se identifica con ninguna ideología moderna (socialista o liberal) se deduce del sentido de su propia lucha. Las dictaduras comunistas eran, en efecto, dictaduras ideológicas, y la ideología principal era que el mundo socialista se encontraba en abierta contradicción con el capitalista. Los capitalistas eran, para los dictadores comunistas, todos aquellos que por diversas razones disentían de las dictaduras. Para Havel y quienes lo rodeaban, no se trataba en cambio de una lucha entre el comunismo y el capitalismo. No deja de ser interesante que, precisamente en un estudio económico de Havel titulado: “La economía de la propia responsabilidad” escribiera el Presidente: “Nunca en mi vida me he identificado con alguna ideología, creencia o doctrina, sean de derecha o de izquierda, ni tampoco con un sistema cerrado de pensamiento sobre el mundo”. Efectivamente, nunca estuvo a favor de una dictadura.
La que Havel y los suyos llevaron a cabo, y eso es algo muy diferente, era una lucha por las libertades políticas. Esas libertades políticas pueden ser negadas en una nación capitalista o en otra socialista, y ejemplos de lo uno y de lo otro hay suficientes. Tampoco se trataba, la que tenía lugar en las naciones comunistas, de una lucha entre la izquierda y la derecha. Havel entendió rápidamente que derecha e izquierda son agrupaciones políticas que sólo pueden funcionar en un orden donde el Parlamento es una entidad autónoma y en ningún caso dependiente del Ejecutivo. Cuando no hay independencia de poderes que regulen las contiendas políticas, no hay izquierda ni derecha: hay simplemente partidarios de la libertad y partidarios de la tiranía. Así de simple.
Profundamente religioso, Havel no necesita de una ideología para entender su lugar en el mundo. Su práctica tampoco estaba ligada a una estrategia de poder. Le bastaba simplemente con decir no a lo que consideraba indigno de ser vivido y así por lo menos dejar su testimonio personal. No sin razón llamó él, a la lucha que tan pocos libraban, con el sugestivo nombre de “política existencial”.
Todavía conmueve leer aquellas frases que desde la prisión escribió Havel a Olga (Cartas a Olga). En una de ellas se lee:
Puede que sea precisamente esa constante inseguridad respecto a mi lugar en “el orden de cosas” lo que me obliga una y otra vez, obstinadamente, a definir, desarrollar y reforzar mi posición, a defender y testimoniar mi verdad, a mantenerme en mis trece. Parece que cuanto más uno duda de sí mismo, tanta más energía ha de invertir en superar esas dudas y así defenderme ante mis propios tribunales” (12 de abril de 1981)
Rápidamente entendió Havel que las grandes ideologías cumplen la función de ocultar la realidad. Poseídos por una ideología, los hombres abandonan, según Havel, la realidad y se convierten en portavoces de visiones que no tienen ningún asidero en la vida. Las ideologías jamás se equivocan, y al no equivocarse, no permiten pensar pues sin equivocaciones no hay pensamientos. Así se explica porqué los seres ideologizados son personas tan aburridas, repetitivas, y sobre todo incultas. Esa es la razón por la cual todas las dictaduras son ideológicas, e incluso misioneras. El presente, para las dictaduras no cuenta: de ahí su desprecio por las vidas humanas, incluyendo las propias. De ahí también su inevitable crueldad. Porque toda ideología, al anidar en el futuro, es sacrificial.
Cuando los representantes de determinadas ideologías alcanzan el poder político, destruyen la realidad inmediata, y es por eso que todos han llevado a sus naciones a la ruina. Ejemplos hay decenas.

3.

Pero la nación donde vivía Havel estaba lejos de ser una del Tercer Mundo. Los jerarcas comunistas, a diferencias de los de Rumania o Bulgaria, podían incluso pavonearse de algunos éxitos en materia económica y social. Al momento de la caída del régimen, Checoeslovaquia mantenía una economía que si bien no era sólida, tampoco era catastrófica, y en comparación con la de otras naciones comunistas, la política social no era la peor. Esa fue una de las razones por las cuales los intelectuales occidentales, sobre todo aquellos que se sirven de paradigmas “progresistas”, como los que representan el liberalismo económico y el marxismo, no pudieron entender el sentido de las revoluciones antidictatoriales europeas de fines de los ochenta. Todavía no lo entienden. Es que para ellos la lucha por la libertad es sólo un “factor secundario”, en el caso del liberalismo económico; o una simple “superestructura”, en el caso marxista.
Václav Havel se vio permanente confrontado con argumentos que sostenían que su lucha no sólo no tenía sentido, sino que además era reaccionaria, pues llevaba a cuestionar los grandes “éxitos” económicos y sociales alcanzados durante el socialismo. Son, por lo demás, los mismos argumentos que emitían los economistas que apoyaban a las dictaduras de Pinochet o Videla en Sudamérica (detenimiento de la inflación, diversificación de los mercados, industrialización del agro).
La verdad es que si el ser humano fuese sólo un “Homo Economicus”, no habría ninguna razón para luchar en contra de ninguna dictadura. Si sólo eso contara, Hitler habría sido un gobernante “progresista”. En efecto, durante su dictadura fueron construidos “automóviles populares”, fue detenido el paro, fue superado el grave problema habitacional, hubo una notable redistribución del ingreso “hacia abajo”, fue establecido el sistema de seguro social más avanzado de Europa; el “pueblo” podía asistir gratis a los grandes espectáculos culturales, y los trabajadores de las empresas fabriles gozaban de vacaciones gratuitas en los balnearios de Alemania e Italia. Goebbels repetía, en muchos discursos, que gracias a Hitler el pueblo alemán, ignorado por gobiernos anteriores, se había convertido, por fin, en un protagonista decisivo de la historia nacional.
Ahora, sin intentar comparar a ninguna dictadura con la de Hitler (que es incomparable) hay que decir, sin embargo, que aquellos que buscan legitimar a dictadores siguen usando hoy día los mismos argumentos de Hitler (y de Stalin). No fueron esas, sin embargo, las razones que convencieron a Václav Havel. Para él y los suyos, la lucha por la libertad de ser lo que uno es, era lo que más contaba. Aún más: sin esa libertad, los más grandes éxitos alcanzados en materia económica y social estaban destinados a perecer, como ocurrió en la URSS. O como hoy ocurre en Corea del Norte y Cuba.

4.

Que Havel no es un ideólogo, no significa que no tiene ideas o ideales.
La diferencia entre ideas e ideologías es muy simple. Las ideologías son sistemas de ideas petrificadas con escasa comunicación metabólica con su mundo exterior. Las ideas en cambio, surgen del enfrentamiento con la realidad, la que se muestra a través de sus acontecimientos. Los ideales, a su vez, son ideas que se quiere aplicar en el futuro ya que en el presente todavía no son viables. Los ideales, a diferencia de las ideologías, son simples posibilidades. Las ideologías en cambio, dan por seguro su cumplimiento en el futuro. De este modo, mientras los ideales no sustituyen el presente por el futuro, las ideologías sí lo suplantan, y hasta tal punto que terminan desvalorizando e incluso negando el presente. En cierto modo, los ideales son deseos y por eso pueden ser comparados con los sueños, que son deseos encubiertos.
Uno de los textos políticos más importantes de Václav Havel lleva precisamente por título. “Por el futuro que yo sueño”. Allí Havel demuestra que sus sueños no surgieron de la nada sino que aparecieron como negación de la herencia que legó la dictadura comunista. Lo que él rechazaba reveló aquello que él deseaba, y no al revés. Esos sueños no eran un programa, pero sí, constituyen objetivos a realizar en el futuro inmediato. En gran medida, la mayoría de ellos ya han sido realizados.
No deja de ser interesante que entre sus sueños, el primero que nombra Havel es el de la rehabilitación de las ciudades. “La vida en las ciudades y aldeas” -escribía- “se revela como una reminiscencia de la era de la aridez total, de la monotonía, uniformidad, anonimidad y odiosidad. Todo eso deberá ser humanizado” (...) “las comunas y las ciudades volverán a recuperar su rostro, su civilidad, su buen gusto, su limpieza y su hermosura”.
Ese ideal urbano de Havel no sólo obedecía a una preocupación estética. Tampoco es puramente ecológico, aunque él fue uno de los presidentes europeos que más en serio tomó las propuestas de los movimientos ambientalistas. La rehabilitación de las ciudades, es decir, de las polis, tiene que ver, antes que nada, con la rehabilitación de la política. La polis, la ciudad, es el lugar de la política y por eso debe ser preocupación principal de los gobiernos y estados. Las calles malolientes, los basurales amontonados, los terrenos baldíos, la impune delincuencia, son hechos que no sólo tienen que ver con la mala administración o con la desidia burocrática o con el pésimo gusto de los jerarcas comunistas. Son, además, expresión demográfica de la destrucción de la política.
Sin polis no hay política. Pero sin política, tampoco hay polis. Despojada la ciudad de su carácter político, sus habitantes, al perder el gusto por la política, pierden el gusto por la ciudad. La ciudad deja de ser sentida como algo propio y es vista como algo ajeno; a lo sumo: como un simple lugar de residencia, y nada más. ¿Para que cuidar lo que no me pertenece o me ha sido arrebatado? Gran mérito de Havel fue, sin duda, hacer que Praga volviera a ser lo que fue antes del comunismo: la ciudad más bella de Europa.
Interesante son también los ideales de Havel en torno a la futura universidad checa. Como humanista que es, comprendió que las universidades no pueden ser instituciones al servicio de gobiernos y estados, sino entidades autónomas, libres y soberanas. Dicho ideal es en la mayoría de los países occidentales un bien entendido. La universidad no sólo es un centro de saber especializado sino, además, un espacio crítico de discusión que todo orden social necesita para reproducirse a sí mismo. De ahí que Havel se propuso, antes que nada, liberar a las universidades de los tentáculos del Estado. Así escribió: “El Estado nunca más será el distribuidor de cupos, a repartirse de acuerdo a las necesidades de aceptación y ocupación universitaria en función de supuestos planes quinquenales” (...) “nuestras universidades serán descentralizadas, serán diversas y pluralistas” (....) “Muchos podrán estudiar en el extranjero y después volverán a enseñar en nuestras escuelas”. La universidad, en fin, fue devuelta a la sociedad, y los estudiantes nunca más fueron los robots ideológicos que el Partido Único requería para afirmar su sistema de dominación socio militar. Ese objetivo ya sido alcanzado en la república checa; y con creces.
Muy importante para Havel era la formación de un auténtico empresariado nacional. La libre empresa –según su opinión- necesita de empresarios libres que, de acuerdo a determinadas reglas, compitan entre sí y dinamicen el aletargado mercado. “Ese sector” –subrayaba Havel– “será un motor importante de nuestra vida económica” (....) “Y así ellos ganarán el respeto de la sociedad que de nuevo entenderá que la propiedad no es una vergüenza ni un vicio, sino al contrario: una obligación y un instrumento al servicio del bien común” Más, un empresariado nacional no puede actuar libremente si no existe libertad de trabajo. En ese sentido, Havel se propuso como gobernante ayudar a la liberación de los trabajadores de las garras de un Estado que usurpando los intereses de “la clase obrera” los había sometido a un sistema de explotación más duro y gravoso que los que existían en los países capitalistas menos avanzados. Con la diferencia que en estos últimos, los trabajadores a través de sus propias organizaciones y partidos, podían y sabían defenderse. En la antigua Checoeslovaquia en cambio, y al igual que en el resto de los países comunistas, los trabajadores habían sido expropiados de sus organizaciones y subordinados bajo la férula del poder central. Tema tan importante y actual que merece ser tratado en el próximo apartado.

5.

Todavía no ha sido escrita la historia de la “clase obrera” en los países socialistas. Cuando se escriba, conoceremos una historia triste y dramática: la de la destrucción de las organizaciones obreras en nombre de la clase obrera. Destrucción que no sólo fue institucional, sino producto de innumerables masacres cometidas a los trabajadores existentes y reales. Esa historia comenzó precisamente en los momentos en que se iniciaba la revolución rusa: a fines de 1920 en la ciudad de Kronstadt, cuando los obreros y marinos portuarios iniciaron huelgas con el objetivo de que fueran aumentados sus salarios y mejoradas las miserables condiciones de trabajo. Para el efecto, redactaron un manifiesto que en lo sustancial apoyaba la ideología comunista. La respuesta de Lenin no pudo ser más brutal. A comienzos del año 1921, el Ejército Rojo, cometió en Kronstadt una de las masacres más espantosas que conoce la historia del movimiento obrero mundial. Aduciendo el consabido argumento relativo a que las manifestaciones obreras obedecían al mandato del capitalismo internacional, la soldadesca, dirigido entre otros por Leo Trotski, asesinó a miles y miles de obreros. Los sobrevivientes fueron llevados en cadenas a los por Lenin recién inaugurados campos de concentración de Siberia; allí continuaron muriendo, alejados de sus familias; de sus ciudades; de su propia historia.
La verdad es que masacres como las de Kronstadt (hubieron muchas similares bajo Stalin) ya estaban teóricamente programadas por Lenin, aún antes de la revolución rusa. El año 1902, escribió Lenin un texto que fue elevado después por Stalin a la categoría de clásico del marxismo. Se trataba del famoso “¿Qué hacer?”, lectura obligada en los cursos de formación de cuadros comunistas. En ese texto, Lenin revisó a Marx, aduciendo que “el proletariado” (léase, los trabajadores industriales) no son capaces de generar por sí solos una conciencia revolucionaria, pues ellos luchan por intereses económicos y no políticos (tradeunionistas). De ahí, deducía Lenin que la conciencia revolucionaria debe ser transportada desde afuera de la clase, a saber: por los intelectuales revolucionarios organizados en El Partido. En esas condiciones, el Partido del Proletariado está llamado a sustituir a los trabajadores existentes y reales. Las tesis de Lenin, como es sabido, provocaron indignación ente los socialistas alemanes, sobre todo en Rosa Luxemburgo quien adujo que llevadas las tesis de Lenin a sus consecuencias llegaría el día en que el Partido no sólo sustituiría a “la clase” sino, además, actuaría en contra de ella. Eso fue lo que sucedió en Kronstadt. Kronstadt, en fin, ya estaba programado en el “¿Qué hacer?” de Lenin (libro regalado por el Presidente venezolano Chávez al Presidente Obama ¡!)
La historia del comunismo es también la historia de la destrucción de las organizaciones obreras en nombre de la clase obrera. Es una historia repetida sin cesar. Ocurrió el 16 de junio de 1953 en las calles de las ciudades de la RDA, sobre todo en Berlín, cuando la tropa disparó sobre miles de manifestantes obreros. Las calles de Berlín fueron pavimentadas por una masa sangrienta de trabajadores convertidos en cadáveres. Ocurrió en 1956, en el también sangriento “octubre polaco”. Ocurrió el 1956 en las calles de Budapest, cuando después de la masacre cometida por el Ejército Rojo, cadáveres agonizantes de obreros eran arrojados a las aguas del Danubio. Ocurrió en la Praga del 1968, cuando las recién formadas organizaciones obreras fueron destruidas y los dirigentes, entre ellos Václav Havel, enviados a prisión. Estuvo a punto de ocurrir en 1981 en Polonia, con el golpe de estado anti obrero llevado a cabo por el general Jaruzelzky. La prudencia del general golpista y la habilidad política de Lech Walesa impidieron otra descomunal masacre.
Gracias al Solidarnosc de Walesa, tuvo lugar, por fin, la primera revolución obrera de la historia europea. La paradoja es que esa revolución surgió en contra de un Estado que decía ser de”los trabajadores”. Se explica entonces, porque uno de los primeros sueños del presidente checo Václav Havel, fue el de liberar a los trabajadores de su país de un Estado que los había secuestrado para hablar en su nombre.
La misma circunstancia tuvo lugar en la Cuba de los hermanos Castro, justo en los comienzos de la revolución. Se trata de un capítulo que ha sido borrado definitivamente de la historia oficial cubana. Ese capítulo ocurrió a fines del año 1959, cuando el Movimiento 26 de Julio dirigido por Fidel Castro intervino directamente en los sindicatos obreros.
Los obreros estaban, en ese tiempo, divididos en dos fracciones. Una esencialmente sindicalista, dirigida por Eusebio Mujal. Otra, la comunista. Castro, que en ese entonces tenía una actitud antisoviética, se propuso destruir ambas fracciones, nombrando como interventor del Estado a David Salvador. Luego de destituir y encarcelar a Mujal, acusado de colaborar con Batista, Castro, a través de Salvador, inició la persecución de dirigentes sindicales. Víctimas no fueron sólo los “mujalistas” sino, además, varios comunistas. Para el efecto, realizó, como es su costumbre, una jugada diabólica: nombró como Ministro del Trabajo a un militante filo-comunista: Augusto Martinez Sanchez. De este modo, los sindicatos de Cuba fueron primero, estatizados, y después militarizados. De nada valió la resistencia de algunos veteranos cuadros sindicales. La decisión de estatizar las organizaciones obreras la tomó Fidel Castro en persona durante el X (y último) Congreso de la Federación del Trabajo, el día 18 de noviembre de 1959. Dicha decisión se vio facilitada porque, en esos mismos días Castro ya actuaba militarmente en contra de las alas democráticas del 26 de Julio, representadas en la persona del héroe de la revolución Huber Matos quien fue encarcelado y condenado a más de veinte años de prisión. Su delito: pensar diferente al nuevo dictador. Muchos dirigentes obreros fueron a parar a las cárceles de los Castro. Desde ese tiempo data la fraterna división del trabajo que mantuvieron Fidel y Raúl. Fidel destituía dirigentes y Raúl los retiraba de la vía pública. Así fue como Fidel Castro realizó en Cuba el sueño de los capitalistas más salvajes: crear un país sin organizaciones obreras, sin derecho ni a reunión, ni a huelgas.
Muy diferente ha sido el sueño de personas como Vaclav Havel. Su propósito inmediato fue liberar a los obreros del Estado, restituir sus derechos a los trabajadores, ayudar a la creación de organizaciones obreras, autónomas e independientes.
Cuando por primera vez asumió la presidencia, Havel se encontró con una situación catastrófica entre los trabajadores. No sólo no tenían organizaciones. Habían, perdido, además, sus condiciones ciudadanas. “El régimen anterior” –escribió Havel- “intentó presentarse como la dominación de los trabajadores. Aquello que logró fue reducir el valor del trabajo, su destino y su significado llevado a tan baja condición, que los trabajadores perdieron aquello que para cada ser humano es tan infinitamente importante: la conciencia del sentido de su propio trabajo”.

6.

Así como ocurrió con los trabajadores fabriles, ocurrió con los trabajadores rurales, y en general, con la mayoría de los habitantes de la nación checoeslovaca. En nombre de una ideología, los trabajadores fueron expropiados no sólo de sus bienes materiales, sino que, lo que es peor: de sus valores espirituales.
Construir una nueva infraestructura técnica e iniciar un desarrollo económico más dinámico no ha sido el problema más difícil en los países post- comunistas. Devolver el sentido de la vida, la dignidad de ser a un humano, sí, el deseo de luchar por sus propios intereses, en fin, restituir la condición política arrebatada tan brutalmente por aquellos que imaginaron ser los depositarios de las leyes de la historia, ha sido un camino más largo y mucho más difícil.
Bajo el sugestivo título de “Política como ética practicable” escribió Václav Havel un breve ensayo en donde podemos leer el siguiente párrafo que en sí condensa, no su ideología -que nunca la tuvo- sino su posición frente a la vida: 

“Estoy convencido que no podemos construir un Estado de derecho ni un Estado democrático si es que no construimos al mismo tiempo –aunque ello suene poco científico en los oídos de los politólogos- un Estado humano, ético, espiritual y cultural. Las mejores leyes y los mecanismos democráticos mejor concebidos no nos pueden entregar nada: ni siquiera legalidad, tampoco la libertad, ni aún los derechos humanos, si todo eso no está garantizado por determinados valores sociales y humanos”.