Tuesday, February 26, 2013

OEA, al borde del caos

En: http://www.analisislibre.org/oea-al-borde-del-caos/

En pocas palabras. Javier J. Jaspe /  Washington D.C. 

Mientras esta semana en Venezuela transcurrió con la gente soportando con desencanto  las acciones de un gobierno usurpador por señas, curiosa forma en que Nicolás Maduro recibiría las instrucciones de Hugo Chávez en su lecho de enfermo, José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, anunció desde París que en las próximas semanas se sabrá si el segundo de los nombrados podrá o no gobernar el país. De esta manera, Insulza interviene abrupta y groseramente en los asuntos internos de un país miembro de la OEA, confirmando la imagen caótica que estaría viviendo este organismo internacional, al decir de, hasta hace poco, un par de sus calificados y altos funcionarios.

Nos referimos a Guillermo Cochez, ex-embajador de Panamá en la OEA y William Berenson, quien por un período de treinta años se desempeñó como alto funcionario del referido organismo, llegando a ocupar el cargo de Consultor Jurídico. Cochez y Berenson protagonizaron un interesantísimo debate sobre el papel y actual situación de la OEA, en el Instituto CATO en Washington D.C., el pasado 22 de los corrientes. Los interesados todavía pueden ver este evento en: http://www.cato.org/people/guillermo-cochez

Cochez, quien fuera destituido por el gobierno de Panamá, luego de haber planteado infructuósamente la necesidad de que la OEA realizara una investigación sobre los acontecimientos que llevaron a Maduro a usurpar de manera inconstitucional el poder en Venezuela, hizo una apasionada defensa de su gestión diplomatica en pro de la democracia y los derechos humanos en América Latina, no sólo en este episodio venezolano, sino también en relación con los casos de Honduras (destitución de Manuel Zelaya), Nicaragua (invasion a Costa Rica), Colombia (campamentos de las FARC en Venezuela), Paraguay (destitución de Fernando Lugo) y Cuba (resolución para facilitar su retorno a la OEA).Los detalles de la intervención de Cochez en el aludido evento pueden verse en el website arriba indicado, pero si uno quisiera destacar el meollo de su tesis, pudiera decirse que en su opinión la OEA se encuentra a punto del caos, por haber demostrado durante la gestión de Insulza su evidente incapacidad para defender la democracia y los derechos humanos en América Latina.

En efecto, en el caso hondureño, Insulza se convirtió en activo defensor de Zelaya, a pesar de que su destitución se debió a su pretendida reelección con el apoyo financiero de Chávez, en abierta  violación de la constitución vigente. En relación con Paraguay, Insulza promovió la diligente investigación de la OEA, cuando la destitución de Fernando Lugo, otro aliado de Chávez, por el Congreso de ese país, se basó en causas que la propia constitución establece. Respecto a Nicaragua, fue evidente la paracialización de Insulza en favor de Daniel Ortega, también aliado de Chávez. A pesar de que Colombia presentó pruebas de los campamentos de las FARC en las zonas fronterizas venezolanas, Insulza se negó a promover una investigación de estos hechos. Finalmente, en lo atinente a Cuba, fue verdaderamente patética la diligencia emprendida por Insulza para obtener una resolución que le permitiera a ese país el reingreso a la OEA, posibilidad que los Castro han mirado desde entonces con marcado desdén.    

Otras consideraciones fueron expuestas por el abogado Berenson que también justificarían considerar a la OEA al borde del caos, cuando no viviendo una situación de esquizofrenia, como él mismo la calificara. Ésto, no sólo por lo que el indicado abogado dijo, sino también porque la lectura de documentos esenciales del sistema interamericano parecen indicar que hubo cierta parcialización de su parte, sino en defensa de Insulza, por lo menos para justificar la criticable actitud del Secretario General denunciada por Cochez.  

Entre los principales argumentos de la exposición del abogado Berenson en favor de Insulza, pueden destacarse los siguientes:

Como Secretario General, Insulza tiene facultades bastante limitadas, ya que la mayor parte de poderes son otorgados al Consejo Permanente por el tratado de la OEA. Es cierto que si se comparan, los poderes del Consejo Permanente son mayores que los que dispone el Secretario General, pero de conformidad con el tratado, en su artículo 110, el Secretario General está facultado para llevar a la atención de la Asamblea General o del Consejo Permanente cualquier asunto que, en su opinión, pudiese afectar la paz y la seguridad del Continente o el desarrollo de los Estados miembros. Es de palpable evidencia que la situación de inconstitucionalidad y de usurpación de funciones por parte del gobierno de Maduro, que ha estado viviendo Venezuela desde el 10 de enero pasado, tiene el elevado potencial de afectar la paz y el desarrollo en el país.

El país desde esa fecha ha conocido diversas manifestaciones de protesta, incluidas las valientes manifestaciones estudiantiles, y el gobierno usurpador acaba de promulgar un paquete de medidas económicas, comprendida una devaluación del bolivar en casi 50%, que afecta significativamente el desarrollo de la actividad económica venezolana. En cambio, Insulza no sólo bloqueó la solicitud de investigación presentada por el ex-Embajador Cochez, sino que recientemente en París reiteró su apoyo al gobierno usurpador de Maduro y al Tribunal Supremo de Justicia que lo legitimó con una sentencia espúrea, en unas declaraciones que demuestran su manifiesta intervención en los asuntos internos de Venezuela. http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-061/13

Las visitas que puede ordenar el Secretario General o el Consejo Permanente a un país miembro, de acuerdo con la Carta Democrática Interamericana requieren el consentimiento previo del gobierno afectado. Esta también es una verdad a medias, pues este es el caso del artículo 18 de la Carta Democrática Intramericana, pero no el regulado en el artículo 19. De acuerdo con este último artículo, la ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático en un Estado Miembro constituye, mientras persista, un obstáculo insuperable para la participación de su gobierno en las sesiones de la Asamblea General, de la Reunión de Consulta, de los Consejos de la Organización y de las conferencias especializadas, de las comisiones, grupos de trabajo y demás órganos de la Organización.

En Venezuela, a raíz de la inconstitucional sentencia del Tribunal Supremo de Justicia del 9 de enero pasado y con motivo de que Hugo Chávez no se ha juramentado para ejercer la presidencia en su nuevo período, se vive una situaciónde ruptura del orden democratico ya que ese mismo día se venció el período que venía desempeñando Chávez desde el 2007 y por vía de consecuencia expiró el nombramiento de Maduro como Vicepresidente. Ante este hecho, el orden democratico establecido en la constitución exigía que se encargara de la presidencia de la república, el presidente de la Asamblea Nacional. Por la misma razón, si lo anterior no bastara, también se ha producido una alteración del orden constitucional, ya que el gobierno de Maduro no tiene ningún fundamento jurídico, al no haber sido elegido por votación popular ni tener designación válida para el cargo de Vicepresidente. Al mismo tiempo, al estar usurpando funciones que no le corresponden, sus actos están viciados de nulidad absoluta, en virtud de lo dispuesto en el mismo texto constitucional.

Las condiciones de ruptura del orden democratico o de alteración del orden constitucional son difíciles de probar, sobre todo cuando los propios órganos públicos, como la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia apoyan al gobierno de Maduro. Este es un argumento sofista, ya que como es suficientemente conocido por Insulza, en Venezuela priva una concentración de los poderes públicos en cabeza del gobierno de Hugo Chávez, el cual controla de manera absoluta tanto la Asamblea Nacional como el Tribunal Supremo de Justicia, en contra del principio democratico de separación de poderes. Por otra parte, precisamente de eso se trataba, es decir, que la investigación solicitada por Cochez pusiera en evidencia que se ha producido una rupture del orden democratica y una alteración del orden constitucional, mediante la connivencia y complicidad del gobierno de Maduro con los personeros del chavismo que dirigen el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional.

Los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) podrían servir de base para motivar una acción del Consejo Permanente de la OEA. Al abogado Berenson le sobra razón en este argumento. Los informes de la CIDH substancian importantes violaciones de los derechos humanos por parte del gobierno de Chávez, los cuales son del conocimiento de Insulza. A éste también le consta que desde hace muchos años Chávez se ha negado reiteradamente a aceptar las visitas anuales de la CIDH y que recientemente su gobierno denunció los tratados y acuerdos en materia de derechos humanos, en violación abierta de la constitución venezolana. Esta situación debería haber motivado una urgente inclusion de los informes de la CIDH en la agenda del Consejo Permanente, pero el Secretario General Insulza se ha hecho el desentendido en esta materia, persistiendo en su actitud complaciente con el gobierno de Chávez y ahora con el usurpador gobierno de Maduro.

Hay otras consideraciones que se expusieron en el debate entre Cochez y Berenson, y el ciclo de preguntas y comentarios por parte del publico asistente. De este contexto destaco que la actitud de Insulza parece ser un reflejo de la influencia que ha venido y estaría ejerciendo sobre su gestión, el gobierno de Chávez y los gobiernos de los países que forman parte del ALBA (Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela), o que se benefician de las ventajas petroleras que les otorga su participación en PETROCARIBE (los anteriores países más otros de la región latinoamericana y caribeña), cuyos votos fueron determinantes para su elección y reelección como Secretario General de la OEA. En definitiva, se trataría de la misma historia que vincula el interés del gobierno de Hugo Chávez y Maduro, en complicidad con los Castro en Cuba, en hacer inoperante la OEA, llevarla al caos y hasta destruirla,  para excluir a Estados Unidos y Canada y darle vigencia a la CELAC, presidida este año por Raúl Castro, tarea en la que Insulza parece estar cumpliendo un importante papel, aunque no le arrendamos las ganancias.

En pocas palabras, el rico debate entre Guillermo Cóchez y William Berenson, acompañado de las intervenciones y preguntas del publico, celebrado esta semana en el instituto CATO en Washington D.C., permitió discutir sobre el papel de la OEA y la actuación de su Secretario General, José Miguel Insulza, sobre varios casos relacionados con la defensa de la democracia y los derechos humanos en la región latinoamericana, demostrando que la indicada organización parece encontrarse al borde del caos. Sobre este debate hemos expuesto algunas consideraciones en partes anteriores de este artículo. Valga también destacar, que la errática actuación de Insulza parece ser un reflejo de la influencia que ha venido y estaría ejerciendo sobre su gestión, el gobierno de Chávez y los gobiernos de los países miembros del ALBA y beneficiarios de PETROCARIBE. En definitiva, se trataría de la misma historia que vincula el interés del gobierno de Hugo Chávez y Maduro, en complicidad con los Castro en Cuba, en hacer inoperante la OEA, llevarla al caos y hasta destruirla,  para excluir a Estados Unidos y Canada y darle vigencia a la CELAC, presidida este año por Raúl Castro, tarea en la que Insulza podría estar cumpliendo un importante papel, aunque no le arrendamos las ganancias. Veremos…

El fin de la era chavista

En: http://www.eluniversal.com/opinion/130226/el-fin-de-la-era-chavista

ROBERTO GIUSTI |  EL UNIVERSAL
martes 26 de febrero de 2013  12:00 AM
Para mal o para bien la era Chávez nos está dejando un modelo político, una idea económica y una forma de vida, cuya influencia se expande más allá del país y que, una vez fuera de juego su gran propulsor, será puesta a prueba en su solitaria confrontación con la realidad. Solitaria porque hasta ahora el voluntarismo del autodenominado "comandante-presidente", impulsado por una relación privilegiada con las grandes mayorías, al margen de los mecanismos sociales y políticos de intermediación, se convirtió en el soporte que le dio sustentación, con la pequeña ayuda de un elemento escaso en experiencias revolucionarias previas: la renta petrolera.

Esa base sobre la cual montó "el modelo chavista" se nutre, en principio, del legado que deja un siglo de cultura rentista y la inevitable tendencia hacia el estatismo, que Chávez exacerba al máximo. Con ese caldo original monta su olla particular añadiéndole porciones de populismo (hasta entonces más bien light), autoritarismo y/o militarismo (herencias de nuestro pasado), condimentados con algo del fascismo mussoliniano, intolerancia leninista (lucha de clases), terror stalinista (atenuado pero con sus neo-violaciones a los derechos humanos), la exclusión nazista (aquí algunas acciones rozan el racismo), el culto a la personalidad (Hitler, Stalin, Mao, Perón y Fidel), la "lucha contra el imperialismo" (receta cubana), el diseño de una economía fracasada (todos los anteriores), la construcción de un poderoso aparato de propaganda y finalmente, la supresión de las libertades, el entronizamiento de un sistema cerrado y la destrucción de la democracia. Ah y últimamente la guinda del pastel, un popurrí religioso, con algo de sincretismo, bajo la figura de Cristo, quien aparece ante el súbito e insoportable peso de la humana fragilidad.

Pues bien, ese sancocho insólito, afiebrado y delirante, nutrido por el pasado, pero ensamblado en el siglo XXI, durante largas noches de insomnio, funcionó, al menos para crear un poder que se extiende en su dimensión y en el tiempo (aquél que depende de la vida de una persona). Sin embargo, no parece haberse cocido lo suficiente como para servir de sustancia a la era postchavista porque es difícil imaginarse a hombres tan chatos de imaginación, como Maduro y Cabello, soportando otra devaluación (Chávez sorteó 4), aplicando la Ley de Comunas, tutelando gobiernos como el boliviano o haciendo creíble fantasías: "estamos a punto de ser una potencia generadora de productos no tradicionales". Si lo logran, Chávez habrá trascendido a su era. Si no, pasará a la historia como un personaje pintoresco que estuvo a punto de retrasar el calendario de un país.

Control, y locura?

En: http://www.eluniversal.com/opinion/130226/control-y-locura
 
VÍCTOR SALMERÓN |  EL UNIVERSAL
martes 26 de febrero de 2013  12:00 AM
Uno de los rasgos distintivos de la locura es aplicar el mismo procedimiento con la convicción de que es posible obtener resultados diferentes. Con las reservas que deben tenerse al vincular psiquiatría y economía,  la cosecha después de diez años de control de precios y la decisión de profundizarlo, desnuda cierta relación.

El control no solo ha sido ineficaz para contener la inflación, sino que en enero en cinco ciudades del país los productos controlados han aumentado más que los no regulados.

Salvo en noviembre, cuando autorizó ajustes en el valor del arroz, café y harina de maíz, el Gobierno no ha permitido incrementos, pero el Banco Central registra que en enero el precio de los productos regulados aumentó 3,3%, el mayor avance en los últimos 21 meses.

Al mismo tiempo, la escasez de productos básicos se situó en lo más alto desde enero de 2008 elevándose a 20,4%.

Venezuela, a pesar del control de precios, sufre la mayor inflación de América Latina y la posibilidad de reducirla a un dígito luce prácticamente inalcanzable.

Este resultado no debería sorprender. En su libro Forty Centuries of Wage an Price Controls: How not fight inflation (Cuatro mil años de controles de precios y salarios; cómo no combatir la inflación) los economistas Robert Schuettinger y Eamon Butler proveen lecciones importantes.

El análisis de cien casos, ocurridos desde dos mil años antes de Cristo hasta 1978, en el que gobernantes de treinta países tratan de librarse de la inflación a través de los controles de precios resulta revelador.

Los autores afirman que si bien algunos controles han tenido efecto positivo por un corto período de tiempo, en el largo plazo siempre han fracasado, porque no combaten la causa real de la inflación: el incremento de la cantidad de dinero por encima de la productividad.

Lejos de plantearse la revisión de una política económica que pisa a fondo el freno de la oferta mientras hunde el acelerador de la demanda, el Gobierno continúa esperando que el control de precios, algún día, tenga un resultado diferente al obtenido entre febrero de 2003 y febrero de este año.

Insulza, enterrador de la democracia

En: http://www.eluniversal.com/opinion/130226/insulza-enterrador-de-la-democracia

ASDRÚBAL AGUIAR |  EL UNIVERSAL
martes 26 de febrero de 2013  12:00 AM
Nadie le ha hecho tanto daño a la democracia como José Miguel Insulza, secretario de la OEA y aspirante a senador chileno. Ni siquiera los déspotas electos y de nuevo cuño -Chávez en Venezuela y Correa en Ecuador, para no citar a otros- quienes manipulan a la democracia y el Estado de Derecho horadando sus contenidos y las garantías que aseguran los derechos para todos los individuos. Y el asunto es simple. Más grave es el perjuicio que causa el juez, quien omite juzgar que el delincuente tuerce a la ley con su arrebato.

Cada vez que se le llama para que haga valer la "seguridad colectiva" democrática o apoye al sistema de protección de derechos humanos, sobre el camino lanza la piedra de la soberanía del Estado y el principio de la No intervención. Obvia sus deberes y desfigura a conveniencia la teleología del principio señalado, nacido para la protección del modelo republicano. Es el mismo argumento que baten a sus anchas las dictaduras más ominosas, incluida la del general Augusto Pinochet, de quien Insulza dice haber sido víctima pero con quien Insulza, al final de las cuentas, comparte comunidad de "ideas".

Su historia, como cabeza del plenario interamericano, es larga y desdorosa. Al señalar que "espera que la situación en Venezuela se resuelva la próxima semana" y al referirse a la forma en que los poderes públicos venezolanos interpretan la Constitución para sostener las prerrogativas presidenciales de un paciente terminal y aún Presidente electo, apunta que "en términos políticos esto ha evitado un conflicto que no era necesario".

Le es intrascendente que los poderes de dicho Estado se carguen al orden constitucional y provoquen "mutaciones constitucionales" -verdaderos golpes de Estado, en el lenguaje más ortodoxo- haciéndole decir a la Constitución lo que no dice o atribuyéndole a sus palabras significados que no tienen, siempre que se alcance el objetivo que aprecia de valioso, a saber, la estabilidad del "gendarme" de Caracas, incluso trucado de Cid Campeador.

Las páginas editoriales del mundo, sin sesudas indagaciones observan que en Venezuela ocurre lo anterior. Les resulta escabroso que un mandatario moribundo, desde el extranjero, sin que medien partes médicos sobre su situación, siga gobernando al concluir su mandato. Que dicte actos y los firme desde su sede gubernamental sin estar en ella, y gobierne sin término, oculto, en la práctica secuestrado, avalado por una Justicia obediente y obviando, desde antes y esta vez a su vuelta, el sacramento de la juramentación o declaración de fidelidad a la Constitución; ese que todos los mandatarios republicanos acatan y respetan en las democracias y hasta en las dictaduras, al iniciar o concluir sus funciones.

No cabe bajar hasta el barrial, pero queda la cuestión que hace pública el Gobierno de Venezuela y no es desmentida. A Insulza lo eligen una vez como hace concesiones al presidente Chávez, quien le fija un precio alto a su voto y cuyas consecuencias gravosas las sufre la democracia en el continente. Su comportamiento en los casos de Honduras y Paraguay, por subalterno y penoso, no reclama agregados.

Para cuando deje de ser lo que es, Insulza deja en su haber -a fuerza de posturas resbaladizas- su contribución con la muerte de la OEA, que pierde su objeto fundacional, como lo es proteger las democracias y los derechos humanos e imponer cordones sanitarios a las autocracias.

En su cara le han montado organismos sustitutos y mejor avenidos con las "demo-autocracias", como la Celac y Unasur. Y a la par, para complacerlas y satisfacer su ego, debilita a los órganos de la Convención Americana de Derechos Humanos, hasta doblegarlos. Pretende que éstos decidan y juzguen según la máxima que rige en la Cuba de los Castro -expulsada de la OEA y luego reingresada a su seno con honores- a cuyo tenor debe favorecerse siempre al gobernante (pro regnum), aun en perjuicio de los derechos ciudadanos y las libertades (pro homine et libertatis).

Declara que la democracia se encuentra en alza, por cuanto los gobiernos son más poderosos y aplastan a las fuentes de poder ajenas que los contienen y contrabalancean. De allí su abulia cada vez que Chávez o Correa, o Cristina Kirchner, persiguen a la prensa, que es la "columna vertebral de la democracia".

Y con retardo, dice hoy estar pendiente del desenlace "institucional" de Venezuela, que mira con ojo de político taimado, muy a la "cubana" -de cuya estirpe ideológica procede- y con desprecio por la democracia constitucional. Nada comenta sobre la "condena a muerte" que el régimen de facto de Nicolás Maduro le ha impuesto ayer a Iván Simonovis, preso a perpetuidad por razones políticas.

Monday, February 25, 2013

The permanent crisis in Venezuela

En: Recibido por email. Publicado en WeeklyStandard.com

Jaime Daremblum

February 25, 2013

According to leading Spanish newspaper, Hugo Chávez's doctors have told his family that the cancer-stricken autocrat will not recover from his illness and will not be able to resume the Venezuelan presidency. Perhaps that's why his return to Venezuela was a relatively subdued affair. Chávez reportedly arrived from Cuba—where he has now received four surgeries—in the pre-dawn hours on Monday, February 18. "There were no television images or photographs of him descending from the presidential plane in a track suit and greeting officials on the tarmac, as there were in the past," observed New York Times correspondent William Neuman, "raising questions about whether the government was seeking to keep a severely weakened president out of public view." For that matter, Bolivian president (and Chávez acolyte) Evo Morales was not able to meet with Chávez during his February 19 visit to Caracas.
Chávez came home to a nation in crisis—a crisis largely of his own making. To be more precise: There is no single crisis in Venezuela; there are multiple, interrelated crises that have transformed an oil-rich society into a dysfunctional, violent, inflation-plagued country with major food shortages and one of the highest murder rates in the entire world. Venezuela is a place where athletes are in danger of catching a stray bullet during their games. (Seriously: That actually happened to a Hong Kong baseball player in August 2010.) As Nick Allen of the Daily Telegraph recently pointed out, Venezuela now has more homicides than the United States and the European Union combined, even though its population is about 28 times smaller.
Between 2011 and 2012, its already sky-high murder rate rose by another 9 percent, and its annual number of murders rose by 12 percent, according to the independent Venezuelan Observatory of Violence. Its capital city of Caracas has been "the deadliest capital in the world" since 2010.
Here's how journalist David Frum described his 2010 trip to Venezuela: "My visit began with a briefing at the U.S. Embassy. 'You've been to Afghanistan?' Yes. 'You've been to Iraq?' Yes. 'Well, congratulations. This is the most dangerous place you've ever been.'" Indeed, Venezuela is a true gangster's paradise: a nation that has emerged as a major cocaine hub, with a ruling regime that has empowered drug kingpins, has maintained longstanding ties to the Colombian FARC, and has purchased some 100,000 Russian assault rifles.
Not surprisingly, Venezuela has a disgracefully overcrowded and violent penitentiary system. Last month, a prison riot in its fourth-biggest city (Barquisimeto) left several dozen people dead and more than 100 injured. According to the Associated Press, the jail where this violence occurred was built for roughly 850 prisoners but was holding approximately 2,400 at the time of the riot. Afterwards, Venezuelan authorities evacuated the facility and discovered 106 guns, including "revolvers, shotguns, submachine guns, and assault rifles used by the military." They also discovered upwards of 8,000 ammunition rounds.
Venezuela's security crisis has worsened its economic crisis. Under Chávez-style socialism, the government routinely seizes broadcasting stations, banks, food factories, and other private property. In the Heritage Foundation's 2013 Index of Economic Freedom, no country scores worse for property rights than Venezuela—even Cuba (!) scores higher in that category.
As you might imagine, the South American nation has been suffering from massive capital flight, which is why the regime long ago implemented draconian currency controls. Its fiscal profligacy has produced runaway inflation and a huge budget deficit. Yet Caracas dramatically ramped up money creation and government spending ahead of Venezuela's October 2012 presidential election, to help guarantee another term for the ailing Chávez. The numbers really are quite astounding: "In 2012 alone," notes former Venezuelan trade minister Moisés Naim, "the money supply expanded 62 percent while public spending grew 52 percent."
Now the regime is trying to close its enormous deficit and avoid a sovereign default. Thus, on February 8, Venezuela announced a 32 percent devaluation of its national currency, prompting citizens to rush out and buy a range of domestic appliances and other imported goods before the prices went up. Harvard economist Francisco Monaldi has predicted that the devaluation could increase Venezuelan inflation by 30 percent this year, and also slash real incomes by 20 percent. Obviously, this would hurt the poor more than anyone else. Inflation is already running at 22 percent, and "about 70 percent of products consumed in Venezuela are imported or assembled from raw material shipped from abroad," according to Bloomberg News.
In other words, Chávez's designated successor, Vice President Nicolás Maduro, may soon face an economic challenge of historic proportions. Maduro will inherit an economy that ranks sixth from the bottom in the World Bank's 2013 Ease of Doing Business Index, and that ranks dead last for paying taxes. The Latin Business Chronicle has reported that Venezuela requires 70 tax payments each year, "the highest number in Latin America and more than double the regional average of 29."
The country's economic and security crises would be easier to solve if Venezuela were still a real democracy. But it patently is not. Chávez and his allies have been building an elected dictatorship for more than a decade: trampling press freedom, persecuting their criticspacking the supreme court, and granting the president autocratic powers. Yet even by Venezuelan standards, the shenanigans of the past two months have been truly outrageous.
Government officials insist that Chávez is still officially the president—even though he was unable to attend the inauguration ceremony scheduled for January 10 and was not sworn in by either the national assembly or the supreme court, as the Venezuelan constitution demands. (Incidentally, that constitution was written by Chávez loyalists in 1999.) If Chávez's absence really is temporary, the constitution says that Maduro must formally become president until Chávez can return to the job. If his absence is permanent, the constitution says that the speaker of the national assembly, Diosdado Cabello, must become president and must call an election within 30 days. Yet neither Maduro nor Cabello has been made president, and no election has been called. Venezuelan officials are thus openly defying their constitution. They are behaving like the old Soviet apparatchiks who would secretly plot leadership transitions behind closed doors.
A constitutional crisis, an economic crisis, and a security crisis: Add them all together, and Venezuela is experiencing a permanent societal crisis that will outlive its dying autocrat.
Ambassador Jaime Daremblum is a Hudson Institute Senior Fellow and directs the Center for Latin American Studies.



The inconvnient diplomat

En: Recibido por email

Publicado en Foreign Policy

By Javier El-Hage and Thor Halvorssen
February 22, 2013
A farewell to the man who spoke out against Latin America’s leading bullies.

This week, after three and a half years of diplomatic service in Washington, D.C., Ambassador Guillermo Cochez (pictured on the right) left his post as Panama's permanent representative to the Organization of American States (OAS). He was dismissed from his job by President Ricardo Martinelli for critical statements he made about the indefinite postponement of President Chávez's inauguration in Venezuela. Cochez's departure is a loss for the OAS. His voice will be sorely missed by those suffering under Latin American governments that have systematically eroded democracy and human rights.
Promoting democratic values and safeguarding human rights are supposed to be two of the pre-eminent goals of the OAS. They're explicitly defined as such in Article 2 of the OAS Charter as well as Articles 3, 4, and 7 of the Inter-American Democratic Charter. Over the years, of course, both right-wing and left-wing dictators have done their best to subvert OAS monitoring mechanisms. While the conservative caudillos have faded away with time and the Cuban dictatorship has not been a member since 1962, a more recent group of leftist "soft authoritarians" such as Venezuela's Hugo Chavez, Ecuador's Rafael Correa, Bolivia's Evo Morales and Nicaragua's Daniel Ortega has been pushing to water down respect for human rights among the 34 members of the OAS.
Yet along the way, Cochez -- a Panamanian Christian Democrat with a 40-year career who first made his name opposing the military dictatorship in his home country -- has stood out as one of the few diplomats who has been unafraid to take seriously the OAS mandate to safeguard democratic freedoms throughout Latin America.
Cochez didn't need long to start speaking his mind. Soon after he assumed his duties in July 2009, he found himself attending an OAS Permanent Council meeting in December 2009 where his Venezuelan counterpart accused Globovisión -- the only remaining critical TV channel in Venezuela -- of leading a "media dictatorship." Taking the floor, Cochez caustically responded that "there is no bigger media dictatorship than that which imposes upon its people, through mandatory nation-wide TV broadcast, that they listen to speeches by its president [Chávez] for eight, nine, ten, eleven, twelve and sometimes even thirteen hours on the same day."
That first encounter would set the tone for Ambassador Cochez's work at the OAS for the next three years.
Through his tenure, Cochez was particularly notable as the only Latin American diplomat who dared to challenge the legitimacy of the Cuban government -- a single-party dictatorship which for decades has officially labeled any human rights defenders as "worms" or "mercenaries."
In October 2011, Cochez took the OAS floor to express condolences for the passing of Laura Pollán, leader of Cuba's Ladies In White (a civil society group inside Cuba that organizes peaceful Sunday marches for freedom and human rights). This gesture was seconded only by the United States. Later, in July 2012, Cochez was the only OAS diplomat to say a single word regarding the death of leading Cuban dissident Oswaldo Payá, who had just died in a mysterious car accident in Cuba.
Cochez was also unequivocal in supporting the beleaguered IACHR, the organization's independent human rights body, and especially the OAS Special Rapporteur for Freedom of Expression -- an active and effective media watchdog functioning since 1997. Both institutions have been the target of a recent "reform" effort by a group of countries, led by Venezuela, that aim to reduce them to insignificance.
In March 2012, Venezuela's representative attacked the IACHR and its Special Rapporteur as "politicized," "selective" and "financed by generous donors who expect their political and economic interests to be protected." Cochez responded:
I believe we cannot and should not accept the argument that the IACHR is manipulated behind our own backs because, first, we would be validating something that is just not true, and, second, because we [the states] would be conceding that we are not capable of defending our interests in the face of an independent Inter-American human rights system.
Some have characterized Cochez's stance as ironic, considering that the Panamanian government that Cochez himself represents has not shown the best democratic credentials. Yet Cochez consistently, if diplomatically, resisted Panamanian President Ricardo Martinelli's own caudillo tendencies. In May 2011, Cochez recounted an anecdote about a legislator from Martinelli's party who had proposed a bill criminalizing insults against the president. Cochez explained that he had denounced the idea as "a step backwards," telling the lawmaker that he was actually "harming" the president "because freedom of expression could not be abridged."
Even so, Panama's wanting record on human rights and democracy under Martinelli pales when compared to those of Venezuela, Ecuador, Bolivia, and Nicaragua. The presidents of these countries have variously abused their powers to rewrite constitutions, extend term limits, judicially persecute members of the opposition and the independent media, and take over legislatures and judiciaries.
Tellingly, these are the same countries that have led the OAS into irrelevance -- at times through sophism, but more often through outright contempt for what they consider to be foreign "western democratic" principles. Not coincidentally, they're also the ones who have supported the push to undermine the Special Rapporteur for Freedom of Expression.
In 2010, President Chávez called the IACHR's executive director, Santiago Cantón, "pure excrement," and in 2012, Venezuela became the first Latin American country to denounce the landmark 1969 American Convention of Human Rights. The Chávez government's bold anti-IACHR rhetoric at the OAS is routinely echoed by its counterparts from Ecuador, Nicaragua, and Bolivia. Lately, they've been joined, in part, by Colombia and Argentina.
Under the newly-coined "principle of non-selectiveness," these countries claim that the IACHR's annual report, which singles out the countries undergoing the most serious human rights situations, should either address all the 34 OAS member states (as proposed by Argentina, Bolivia, Colombia, and Ecuador) or have the name and shame section eliminated altogether (as proposed by Nicaragua and Venezuela).
Where do the remaining 27 OAS countries stand in all of this? They don't. They have no clear stance.
Cochez alone dared to denounce "those [governments] which, through demagoguery and doublespeak, seek to weaken this organization."
The United States and Canada offered only tepid support for Cochez, even though these two countries have generally pushed for the IACHR to be strengthened. The same cannot be said of the OAS majority, consisting of 25 national delegations that are bullied by Venezuela into sepulchral silence or expressing tacit support for dictatorial Cuba as a legitimate "special" form of democracy. Few seem prepared to assert the democratic principles that the organization was founded, in part, to defend.
According to the OAS's democracy clause, governments who seize power through coups, as well as democratically elected rulers that choose to erode democracy from within, should be monitored closely and pressured into restoring democracy or, eventually, suspended from the OAS. Under this standard, it was right, for example, to suspend the Honduras government of Roberto Micheletti from participation at the OAS in the wake of the June 2009 coup that removed President Zelaya. But the democracy clause should also have been applied to Venezuela, suspending the Chávez government from the OAS for its departures from democratic norms, as well as to Bolivia, Ecuador, and Nicaragua, who are also guilty of undermining democracy and violating human rights. Indeed, the OAS would have been entirely justified in putting the presidents of these countries under the same type of diplomatic monitoring mission the OAS created twice (in 1992 and 2000) to watch over Peruvian president Alberto Fujimori.
When the Inter-American Democratic Charter was signed in 2001 in the wake of Fujimori, it was unthinkable that just a decade later, Fujimori-like governments would be allowed to systematically violate human rights, maneuver their way into multiple reelections, and find themselves at will to court and praise the only dictatorship of the continent while torpedoing the OAS institutions from within.
It remains to be seen whether anyone can pick up where Cochez has left off, as the lone man daring to speak truth to the powers-that-be at the OAS. In the meantime, the organization is almost certainly destined to continue its slow slide into irrelevance.

Las cinco etapas de un golpe, según Pérez Jiménez

En: http://www.noticierodigital.com/2013/02/rafael-poleo-las-cinco-etapas-de-un-golpe-segun-perez-jimenez/

24 Febrero, 2013
ND.- En su artículo de este domingo en El Nuevo País, Rafael Poleo cuenta lo que le dijo por teléfono el exdictador Marcos Pérez Jiménez una noche de octubre de 1988 cuando un batallón de tanques del Fuerte Tiuna rodeó la sede del Ministerio del Interior desde donde despachaba Simón Alberto Consalvi como Presidente Encargado por ausencia de viaje del presidente Jaime Lusinchi.
Esa noche Poleo cenaba “una pierna de cordero” en Paris, en la casa del exhombre de la seguridad de Pérez Jiménez, Pedro Estrada, quien esa noche recibió una llamada del dirigente adeco Alejandro Izaguirre informándole del hecho (Poleo no explica el por qué de la llamada).
Estrada llamó a Pérez Jiménez quien le pidió a Estrada que pusiera a Poleo al teléfono: “Como viejo conspirador le digo que en estos procesos hay cinco etapas. La primera es la de murmuraciones, un ruido como de multitud de la cual no se distingue nada preciso, pero se percibe que está disgustada. Despúes viene el rumor sobre algo concreto, aunque exagerado o falso, pero indica aquello que la gente quisiera que fuera verdad. Entonces hay conatos, que son pronunciamientos aislados de algún oficial que lanza algún destacamento o guarnición. Hasta que llega la asonada, pronunciamiento coordinado en el cual el jefe se alza pero los comprometidos le quedan mal. Y después de todo eso es que viene el gran carajazo“.