Thursday, July 23, 2026

Editorial El Nacional: Todo es increíble

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/07/todo-es-increible/

En buen castellano el término —increíble— que Donald Trump usó  para definir su relación actual con Venezuela es sinónimo de “inverosímil, inaudito, insólito, inconcebible, asombroso”. Muy difícil de creer, aunque le funcione a quienes tienen el poder en Washington y Caracas.  El presidente estadounidense está muy contento de su obra, de esta y de tantas otras, pero es una presunción afirmar que ese estado de ánimo se extiende por un país golpeado recientemente por dos terremotos devastadores que se sumaron a dos décadas de demolición institucional y de desaparición del Estado de la vida pública, salvo en su faceta represiva.

Es presumible sin embargo pensar que la mayoría de los venezolanos agradece a Trump y a su gobierno haberse comprometido a fondo con la situación de nuestro país, como no lo hizo ninguna otra nación. Hasta el punto de desplegar durante meses una fuerza militar en el mar Caribe y ejecutar después la operación de captura y extracción de Nicolás Maduro. Estuvo lejos de ser una situación ideal pero quienes ejercen el poder de manera ilegítima —antes y ahora— desecharon toda vía para el entendimiento político, que condujera a una solución pacífica y negociada de este conflicto, demasiado largo y cruento.

El liderazgo democrático del país confía que la etapa (increíble) abierta el 3 de enero conduzca al rescate de la democracia en el país y de su soberanía, por años anclada en La Habana como consecuencia de la sumisión a unos falsos mitos revolucionarios. 

Con Estados Unidos compartimos el sueño de la libertad y del respeto a los derechos de cada persona, sin distinción de clase, raza y creencia. Esos valores que están en el origen de la gran nación del norte, también lo están en la nuestra, como convicción y como lo enseña la historia. Esa es la fortaleza para una relación de iguales, duradera y de miras altas.

El país está hecho añicos. Los que mandan han probado hasta el hartazgo su dolosa incapacidad. El desastre posterior a los sismos del 24 de junio es una evidencia más de cómo se actuó sin responsabilidad y sin transparencia en obras camufladas bajo la consigan política de la dignificación, que resultó falsa y se prestó para negocios turbios.

Las fases del plan diseñado en Washington para nuestro país tienen que caminar juntas, para que la reconstrucción del país sea tanto física como institucional, para sembrar nuevos cimientos de convivencia y condiciones propicias para que un “liderazgo responsable” conduzca los destinos de una nación libre y soberana. Eso sería lo verdaderamente increíble, por admirable y extraordinario.

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