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Saludos,
El presidente Trump dedicó su alocución del jueves por la
noche a defender la transparencia electoral. Habló de la manipulación del
sistema de votación en Venezuela, y dijo una gran verdad:
“Ningún país puede ser grande sin elecciones justas y
honestas”.
Correcto.
El problema es que, mientras denuncia el fraude
venezolano, su gobierno mantiene en el poder a dos de sus principales
arquitectos: Delcy y Jorge Rodríguez.
Delcy y Jorge son padres del fraude electoral venezolano.
Durante años ayudaron a planificarlo, ejecutarlo, justificarlo, y convertirlo
en política de Estado.
Pero también son hijos de ese fraude.
Sin elecciones amañadas, instituciones secuestradas,
opositores perseguidos y resultados fabricados, ninguno de los dos ocuparía hoy
las posiciones de poder que ocupan.
Permítannos repetirlo: Delcy y Jorge son, al mismo tiempo,
padres e hijos del fraude electoral que Trump denuncia.
Ellos engendraron el fraude.
Y el fraude, a su vez, los engendró políticamente a ellos.
Y ahora, además, son el principal obstáculo para una
elección democrática.
Hablan de diálogo y reconciliación, pero rechazan
cualquier proceso que permita a los venezolanos decidir libremente quién debe
gobernarlos.
Bueno, quien vive del fraude no puede aceptar unas
elecciones democráticas, obvio.
Amigos, Venezuela no necesita una transición administrada
por los herederos de Maduro.
Tampoco necesita una tutela extranjera indefinida en el
tiempo.
Venezuela necesita elegir.
Elegir libremente, con garantías, observación
internacional, instituciones imparciales y resultados verificables.
Eso es lo que más necesitamos los venezolanos.
Y quien se oponga a unas elecciones democráticas, las
posponga indefinidamente, o pretenda minimizar su importancia, no está ayudando
a Venezuela, está trabajando para el régimen!
Memo al presidente Trump: No basta con denunciar el fraude
en un discurso, también hay que dejar de sostener a sus autores.
Feliz fin de semana para todos!
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