EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/07/el-comunicado-que-faltaba/
El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Thomas Pigott, puso los puntos sobre las íes en relación a la mesa de trabajo político anunciada por las Asambleas de 2026 y de 2015. No están todos los puntos, sin embargo, pero los que están son inequívocos. De lo que se trata es de promover “la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional del país”. Los hermanos Rodríguez deberían tomar nota para evitar convertir las conversaciones previstas para el primero de agosto en otro escape oportunista.
Son particularmente relevantes las tres primeras líneas del tercer párrafo del comunicado de Pigott, hablando por Marco Rubio: “Los devastadores terremotos han puesto de relieve la urgencia de contar con unidad, un liderazgo responsable e instituciones capaces de servir al pueblo venezolano”. Es decir, no hay “unidad, ni liderazgo responsable, ni instituciones capaces de servir al pueblo…” ¿Queda claro, verdad?
Es el resumen -en su mínima y terrible expresión- de 27 años de demolición del país, rematada con “los devastadores terremotos”. Para salir a flote, para salvar la nación, son necesarios como dice el comunicado “avances tangibles hacia una transición electoral pacífica y democrática…”. Hay que hacerlo bien, pero sin dilaciones. Sin prisas, tampoco pausas ni subterfugios.
La consigna “elecciones ya” -que parece molestar a Dinorah Figuera, y enrabietar al trío del régimen- es pertinente porque la mayoría de los venezolanos confía en que la convocatoria a las urnas expresará la unidad en torno a un liderazgo legitimado. No es un paso definitivo pero sí un paso firme para “la estabilidad, la democracia y la recuperación”. ¿Hacen falta más demostraciones del daño que causa el régimen? ¿Es o no urgente desalojarlos del poder?.
Lo que está planteado derrumba la argumentación ventajista e hipócrita de Jorge Rodríguez, en el sentido de que en nombre de los miles y miles de familias afectadas por los terremotos sería una vergüenza abordar el conflicto político. El Rodrigato desapareció en las primeras 48 horas posteriores a los sismos pero ahora intenta en vano manipular el profundo dolor y la ira de los venezolanos para que no se examine y reemplace su dolosa gestión del Estado.
Faltan asuntos por dilucidar antes de que comiencen las conversaciones del primero de agosto. Para las fuerzas que promueven el cambio político es necesario garantizar su representación en la mesa de trabajo. No hay diálogo con exclusiones. Dinorah Figuera en el papel institucional que se atribuye como presidenta de la Asamblea 2015 está obligada a escuchar a las organizaciones políticas que la colocaron en la posición que ocupa. Ella no es representante del Departamento de Estado aunque resulte vital contar con su apoyo.
La mayoría de los venezolanos sin ninguna duda tienen claro quien representa el “liderazgo responsable” al que le encomendarían el destino del país. Y esa voz -ese legitimado peso político- tiene que hacerse oír en la agenda política en ciernes.
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