Saturday, August 29, 2026

Editorial El Nacional: Después de 27 años, Delcy quiere otra oportunidad

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/08/despues-de-27-anos-delcy-quiere-otra-oportunidad/

El mensaje de 12 minutos de Delcy Rodríguez al cumplirse dos meses de los terremotos del 24 de junio es un lanzamiento electoral. La petición de otra oportunidad luego de su gestión desde el 5 de enero a la fecha. El proceso de borrado de todo lo anterior es acelerado. Ni una sola palabra por el rescate de los presos de Brooklyn. El futuro es sin ellos pero con los Rodríguez al mando y la ñapa de Diosdado. 

El discurso, breve después de tanta perorata de Chávez y de Maduro, está confeccionado con otro lenguaje, desprovisto de amenazas y tono conciliador. Promete recuperar el país después de la devastación de los terremotos y la economía y los servicios cuyo deterioro atribuye a las sanciones. Es decir, Estados Unidos, nuestro tutor actual. Se guía Delcy, sin decirlo, por la filosofía de los agudos Les Luthiers. según la cual Washington es el responsable de nuestra “actual democracia” y nuestras anteriores dictaduras. La de Maduro, claro. El Departamento de Estado debería tomar nota.

Dos detalles, al menos, permiten ir al fondo de la pieza oratoria de Delcy Rodríguez. Uno, es cuando admite que se han liberado "1046 venezolanos" (cifra aportada por el Departamento de Estado al anunciarse 131 excarcelaciones aún sin completar) y 12.000 han recibido beneficios procesales. Esos venezolanos fueron presos políticos, figura que no se reconoce porque echaría por tierra la idea de que “se puede pensar distinto”. Los beneficios procesales son una prolongación del cautiverio con la obligación a presentarse en tribunales, retención de pasaporte y, por tanto, prohibición de salida del país. Y el ensañamiento que persiste sobre militares y civiles que siguen tras las rejas, o con grilletes en su casa como Perkins Rocha.

¿Los miembros del triunvirato favorecido por la captura y extracción de Maduro tiene alguna responsabilidad en que esos 13.000 venezolanos (y la cifra es corta) hayan estado en la cárcel? ¿O los Rodríguez sufrían por esa situación, como argumenta el inefable Rodríguez Zapatero? ¿Si se “puede pensar distinto” cómo es que siguen venezolanos en la cárcel por pensar distinto?

Nos dice Delcy, con las manos en el pecho, que pensar distinto dejará de ser delito. O eso queremos interpretar. En este momento eso no importa, continúa, porque se necesita que todos rememos juntos para salvar el país. Por el futuro. ¿Habrá otro “momento”, como ya los hubo, donde “pensar distinto” sí importe? En todo caso, eso se lo calla Delcy, pero pensar distinto está prohibido para la persona que representa el sentir de la mayoría venezolana. Ella, María Corina Machado, está inhabilitada, vetada, sin poder pisar su país. Y su gente, aunque excarcelada, bajo vigilancia.

Delcy viene a descubrir tardíamente que se “puede pensar distinto”. Como si no fuera innato a los seres humanos, a su afán de vivir en libertad. Hay que pedir permiso para “poder pensar distinto”. Su precaria credibilidad democrática queda desnuda. Lo que se puede es cambiar la franela roja por los tonos pasteles porque es lo que conviene. Por ahora.

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