Saturday, August 29, 2026

Laceiba el 29 de agosto

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Saludos,

Donald Trump firmó con la “muy respetada presidenta interina de Venezuela” un acuerdo, coordinado por el “empresario” bolichico Alejandro Betancourt -a favor de quien el departamento de justicia intercedió ante gobiernos europeos-, para quedarse con buena parte de nuestro petróleo.

No hay forma de enumerar, mucho menos explicar con palabras, las violaciones a la soberanía, a la Constitución, a la legalidad, a la decencia y al pudor contenidas en el párrafo anterior.

Todo está mal.

Si usted, querido lector, es uno de los venezolanos que se siente traicionado, estafado, o simplemente desilusionado, lo abrazamos y acompañamos en su dolor, que compartimos.


Pero, atención, Estados Unidos no puede llevarse nuestro petróleo.

O, mejor dicho, para llevárselo tendrán que invertir y enterrar (literalmente) en Venezuela miles de millones de dólares durante décadas, para poder extraer 3, 4 o 5 millones de barriles diarios. Y aun así tendrán que pagar impuestos y regalías.

Ojo al dato: para extraer esos 65 mil millones de barriles, Venezuela tendría que producir 5 millones de barriles diarios por 35 años. Pero, si la producción aumenta “solo” a 3 millones de bpd, entonces se tardarían 60 años en “llevarse” nuestro petróleo.

Ojo a este otro dato: ni Trump ni Delcy, que son los únicos garantes de este acuerdo, van a estar aquí en 35 años, y mucho menos en 60.

Mosca: las reservas de oro que están guardadas en Inglaterra sí podrían montarlas en un barco y llevárselas a Nueva York. Pero el petróleo es más complicado.

Robarse las reservas de oro sería un evento, te atraco y chao. Llevarse el petróleo, en cambio, es un largo proceso. Es como un secuestro, pero en el cual los secuestradores tienen que invertir su capital todos los días con la esperanza de obtener el rescate. Los secuestradores terminan siendo rehenes pues.


Este “acuerdo” petrolero nos da nuevos insumos y, aunque es temprano y estamos haciendo análisis en caliente, podemos ir adelantando dos conclusiones:

1-No habrá elecciones presidenciales en Venezuela. Trump y Rubio no tienen incentivos para hacerlas, y sí tienen incentivos para perpetuar a la “muy respetada” Delcy Rodríguez en Miraflores. Y junto a ella a Jorge, Diosdado, Granko Arteaga, Alejandro Betancourt, Alí Babá y los cuarenta ladrones.

2-Estados Unidos instalará bases militares en Venezuela. Un acuerdo que viola desde la soberanía hasta la Constitución solo podrá ejecutarse por vías de hecho y mediante coacción. Idos Trump y Delcy, no habrá otra forma de mantener este esperpento.

Hugo Chávez confiscó y expulsó a las petroleras gringas en 2007. Carlos Andrés Pérez las expulsó en 1975. Ambos casos fueron errores que ayudaron a hundir al país. Y en ambos casos esas petroleras expropiadas tenían mejores derechos que los que tendrán estas nuevas que lleguen bajo el paraguas de este acuerdo que nació muerto por ilegítimo e inconstitucional. ¿Quién carajo es Delcy Rodríguez para firmar ese acuerdo y comprometer al país?

Los norteamericanos invirtieron gigantescas cantidades de dinero para construir el Canal de Panamá, pero tuvieron que dejar una base militar allí para garantizar que no se los quitaran. Bueno, ese es el único modelo que servirá en Venezuela para garantizar cientos de miles de millones de dólares en inversiones petroleras, si no quieren que se las quiten por tercera vez.


  • ¿Cuáles son las empresas petroleras que explotarán esos 17 campos estratégicos, y quienes son sus beneficiarios finales?

  • ¿Por qué fueron escogidas a dedo y sin licitaciones?

  • ¿Qué compromisos y obligaciones asumen?

  • ¿Qué porcentaje de los ingresos serán para el Estado venezolano?

Quienes tengan respuestas a esas preguntas, por favor háganoslas llegar.

Pero ojo, a pesar de todo, no recomendaríamos desde esta tribuna combatir a las petroleras o impedirles su llegada al país. Todo lo contrario!

Afortunadamente, en materia petrolera primero hay que poner la plata, mucha plata, para luego poder sacar el petróleo.

Y, paradójicamente, entre más plata invierten las petroleras en un país, más débiles y vulnerables son frente a las autoridades de turno en ese país.

Incluso los “wildcatters”, acostumbrados a comerse la luz y hacer negocios por el hombrillo, tendrán que llegar con sus respectivos cheques por delante.

Un acuerdo inconstitucional, firmado por una “presidenta” ilegítima, sin aprobación de la Asamblea Nacional (ni siquiera hay una Asamblea legítima que pueda aprobarlo!), en un país sin instituciones, y garantizado solamente por el uso de la fuerza militar norteamericana en territorio venezolano. ¿Qué podría salir mal?

Los abogados de las petroleras saben bien qué puede salir mal.

También saben que cobrarán jugosos honorarios (otra vez) cuando las cosas salgan mal (otra vez).

Que tengan mucho dinero para invertir no exime a las petroleras de ser pendejas. Lo han demostrado en el pasado.

Memo a las petroleras: Delen con confianza que no vienen carros!

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