Sunday, August 16, 2026

Laceiba el 15 de agosto

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Saludos,

Es muy claro que las «liberaciones» de presos políticos siguen ocurriendo en contra de la voluntad de los Rodríguez y Diosdado. A ellos, a los captores, nada que agradecerles. Absolutamente nada. A los admiradores de Fidel Castro no se les puede sino doblar el brazo. Por las buenas no es.

Es obvio también que las «liberaciones» ocurren como consecuencia del 3 de enero. Nuevamente, gracias a la administración estadounidense. Pero mientras más tiempo pase para liberar a los que faltan, las responsabilidades sobre su prisión injusta comenzarán a ser paulatinamente compartidas entre los interinos y los tutores.

Es decir, uno puede entender que de la noche a la mañana no puedan resolverse la inflación, los apagones ni todos los problemas del país, pero que siga habiendo presos políticos, que pudieran salir hoy mismo con tan solo dar una orden y firmar un papel, es absolutamente incomprensible. Intragable, ni siquiera como sapo, como les gusta decir a quienes nos sermonean sobre cómo las transiciones implican concesiones.

Por otra parte, la lógica de que había que esperar a renovar el TSJ para lograr la libertad de todos los presos no tiene asidero moral ni sentido de urgencia ni inteligencia política. Designar nuevos magistrados conforme con la Constitución servirá para desmantelar una parte del aparato represivo, pero mantener todavía presos políticos en Venezuela es sencillamente inaceptable.

Una cosa más: fueron excarcelaciones, no liberaciones. Y aun así, ver las caras de felicidad de los excarcelados produce una gran alegría, pero no borra el hecho de su injusta prisión, no atenúa responsabilidades de quienes cohonestaron la crueldad ni mucho menos constituye un gesto de reconciliación.

Que los liberen, sin dilación.

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