EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/09/eeuu-el-actor-objetivamente-confiable/
El gobierno de la nación que nos tutela y que tendrá el control mayoritario de una parte muy importante de las reservas petroleras del país, según el anunciado acuerdo energético, es el que opera, como sabemos, de promotor y garante del diálogo político que abriría las puertas a la transición democrática. Es, en palabras de Juan Miguel Matheus, abogado y miembro de la delegación de la Asamblea 2015 en la mesa de negociación, el “actor objetivamente confiable” para las partes sentadas a la mesa. Dicho de otro modo, el elemento diferenciador con respecto a los fallidos intentos de diálogo político que han tenido lugar a lo largo de dos décadas. Es, pudiera pensarse también, la paradoja venezolana.
En el ámbito económico y en el político estamos en manos del gobierno de Donald Trump. Es una de las consecuencias del 3 de enero y, ciertamente, la más inesperada luego de la captura y extracción de Nicolás Maduro. Hay que confiar en que el acuerdo energético, como sostienen ciertos sectores y figuras, permita recuperar nuestra añorada industria petrolera hecha polvo y hay que confiar también en que Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, tienen un compromiso serio en la democratización de Venezuela, más allá de las cuentas de resultados económicos y políticos para ambos líderes de cara a sus aspiraciones de poder.
Las distintas velocidades de ambos procesos, el económico y el político, introducen más interrogantes y poco abonan a la recuperación de la confianza sobre la transición democrática. El tutor vela en principio por sus intereses en la víspera de las elecciones de medio término, en cuyo escenario se podrá presentar el caso Venezuela como un éxito “histórico y rotundo”. No es, sin embargo, la apreciación que se supone a la mayoría venezolana que desconfía del régimen interino y teme que se atornille en Miraflores, y ve postergada la ansiada democratización.
El diálogo político debe reanudarse prontamente para seguir abordando la agenda de tres puntos que se anunció el pasado mes de agosto. La vista está puesta en la transformación del sistema de justicia y particularmente, en las designaciones del Comité de Postulaciones Judiciales -con 11 diputados y 12 representantes de la sociedad civil- y del Consejo Independiente de Verificación de Credenciales, del que formarían parte juristas sin filiación partidista y de comprobada autoridad moral y reconocimiento profesional. Esa será la gran negociación en la mesa de diálogo y la que arrojará, con seguridad, pistas sobre el rumbo de este proceso.
El “actor objetivamente confiable” estaría atento y vigilante de lo que ocurra en la mesa entre las delegaciones de las dos asambleas, se nos dice por parte del sector opositor, más propenso a hablar con la intención de ganar credibilidad para la negociación y sus resultados.
El pueblo venezolano, ha dicho Matheus, reconocido constitucionalista, tiene que ser el dueño del proceso de transformación del sistema de justicia, en la certeza, enfatiza, de que hay una oportunidad para recuperar la integridad electoral, inaugurar una democracia y volver a la Constitución. No niega, el diputado de la asamblea del 2015, el escepticismo que rodea el proceso pero confía en que el país vuelva a creer.
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