Friday, June 19, 2026

Editorial El Nacional: Diosdado y el Tren

EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/diosdado-y-el-tren/

Bienvenidos al programa 574 de Con el mazo dando. Su conductor Diosdado Cabello, premio nacional de periodismo en un país con el periodismo encarcelado, saluda a su audiencia. Destacan los uniformados: unos son de la marina, otros de la aviación, otros guardias nacionales. Están perfectamente sentados y listos para aplaudir al comandante de la desaparecida furia bolivariana. Son un alivio para la nación estos oficiales desarmados departiendo en vivo y en directo, y sin el agobio de aquellas horas del 3 de enero. Después del susto, el sosiego y la paz con el enemigo.

Detrás de Cabello, premio nacional de periodismo en un país que tuvo a una veintena de periodistas tras las rejas, está un afiche gigante del comandante supremo Hugo Chávez, crucifijo en mano. ¿Será el capitán, devenido ministro y ancla televisiva, el último chavista? Los hermanos Rodríguez jurarían que sí, porque en el fondo, muy en el fondo, Cabello es un nostálgico. Recuerda a un líder que siempre lo relegó, condenado a ser un "poderoso" número dos como en la parodia de Maswell Smart, el Superagente 86. Con el mazo da risa por razones diferentes.

El programa 574 se produce y sale al aire después que el Niño Guerrero fue dado de baja, una muerte confirmada en un comunicado por el jefe supremo del país: Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos. "Esta acción fue coordinada estrechamente con nuestros amigos en Venezuela, con quienes estamos trabajando muy bien", escribió Trump siendo Trump. La pregunta en el aire (como el mazo) es si Diosdado Cabello es un amigo de Washington. 

El revolucionario conductor de la televisión pública, secuestrada por el partido que manda, abordó el episodio del "ataque cinético y letal" que acabó con el Niño Guerrero diciendo que el Tren de Aragua fue echado de este país hace rato. Y de eso sí sabe Cabello, a quien se vincula muy seriamente en Chile con el secuestro y asesinato del teniente Ronald Ojeda, cuyos brazos ejecutores eran fichas del Tren de Aragua actuando por encargo. Por echar, además, Maduro, Diosdado, los Rodríguez y otros tantos echaron a ocho millones de venezolanos del país. En esas tareas, hay que admitirlo, nadie los supera.

Diosdado obvió nombrar al Niño Guerrero. "Quedaba un personaje...", dijo simplemente. Y comenzó a alabar la política de seguridad, duda que haya otro país más seguro en el mundo, aunque arremetió contra los odiadores y las odiadoras a los que hay que execrar. Cabello es interrumpido a cada tanto por los aplausos de su público convidado. La cámara no lo registra, pero alguien debe mostrar varios letreros para acompañar el guion: Risas, Aplausos, Silbidos. Algún distraído ni aplaude, ni pita, tampoco ríe. Debe ser un opositor, un "odiador", camuflado en pleno estudio del jefe policial del régimen. ¡Mosca capitán!, al hermano Nicolás lo sacaron sin guerrear.

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