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Saludos,
El chavismo murió. Los anatomopatólogos políticos debatirán la fecha exacta del deceso, pero el cadáver está ahí. Lo que se está instalando en Miraflores hoy no es chavismo. Es otra cosa.
Claro que podemos debatirlo, pero hay dos elementos destacables.
Primero: pensemos en el cambio profundo de actores que ha habido. El elenco que rodea a Delcy hoy tiene muy poco que ver con el que se reunió en “la última cena” de Chávez en 2013, y menos aún con los cuadros que llegaron al poder en 1998 con una narrativa antiimperialista, soberanista y bolivariana.
Claro, esto pudiera ser interpretado como el resultado de purgas internas, propio de este tipo de regímenes.
Pero aun poniendo en entredicho lo anterior y asumiendo que son los mismos, el hecho central es que la visión de mundo que les daba identidad, base social y legitimidad al chavismo, se desvaneció. Lo que está hoy en Miraflores no es ni nacionalista ni soberanista ni antiimperialista, sino un grupo dispuesto a darlo todo a Estados Unidos, abjurando en silencio de su doctrina. Y llamar chavismo a eso es un poco forzado. Es como llamar a Putin leninista o a Xi Ji Ping maoista.
Nadie duda que lo que está hoy en Miraflores es muy parecido en las mañas criminales, corruptas, antidemocráticas y depredadoras de lo que reemplazó. En cuanto a los vicios, el “rodrigato” no se distingue de lo que había antes. Pero el proyecto que ella encarna es sustancialmente diferente. Lo que Delcy está perfilando es crony capitalism que no antagonice con Occidente: capitalismo de compadres, donde el Estado no desaparece sino que se convierte en el mecanismo de reparto de favores entre una élite política y económica que se sostiene mutuamente.
¿Qué nombre le ponemos entonces a este nuevo espécimen?
¿Poschavismo, quizás? Así como el posmarxismo intentó salvarle un ojo al gallo de la teoría marxista sin poder salvar al gallo entero, el rodrigato pudiera ser un poschavismo que solo trata de salvar un ojo al gallo del poder.
¿Cipayismo, más bien? Tropa local al servicio de un poder foráneo, donde Delcy es una Malinche que le abre la puerta al “conquistador” y le traduce el terreno.
Póngale el nombre que quieran, pero el chavismo murió y lo que lo reemplaza no es su continuación sino su negación disfrazada de continuidad. Eso no lo hace mejor, solo distinto.
Feliz y productiva semana para todos.
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