EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/08/de-los-anuncios-de-excarcelaciones-a-la-realidad
Las organizaciones de derechos humanos, que han trabajado durante años por la vigencia de caros principios constitucionales que consagran el bien supremo de la libertad, no han podido verificar que se hayan producido las 131 excarcelaciones anunciadas el 14 de agosto por el interinato de Delcy Rodríguez. Como en otras oportunidades, no hay listas con los nombres de las personas que obtendrían medidas alternativas a la privación de su libertad. No son liberaciones sino excarcelaciones, porque quienes salen de las cárceles continúan sometidos a restricciones severas: presentación periódica ante tribunales y prohibición de salida del país, entre otras.
La pregunta sin respuesta es por qué no se informa debidamente al país, a los familiares de los presos y a los medios de comunicación que aún circulan los nombres de quien saldrán “libres” en esta nueva fase de excarcelaciones. El ministro de Comunicación e Información, que hizo el anuncio, bien pudo ofrecer un listado completo de las personas favorecidas por la medida. Recursos no le faltan, como lo demostró con el micro documental que produjo su despacho para cuestionar la labor de medios de comunicación nacionales e internacionales en la cobertura del doblete sísmico, que fue difundido ampliamente por el sistema nacional de medios públicos (sic),
La iniciativa de las excarcelaciones, de acuerdo a la versión oficial, partió del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, que solicitó al sistema de la justicia penal la revisión de casos de privados de libertad. Es decir, se trabajó sobre listados de nombres, por lo que no resultaba complejo ofrecer a los ciudadanos, a los familiares y a los medios información de pronta verificación.
El Programa para la Paz y la Convivencia fue creado en el “espíritu de reconciliación” que surgió como consecuencia de los hechos del 3 de enero. En esa línea, ordenar, clarificar y humanizar las excarcelaciones, con información oportuna e inequívoca, sería una contribución a ese espíritu que requiere de hechos tangibles más allá de simples declaraciones.
Así las cosas, hasta la tarde del día de ayer seguían sin verificarse las 131 excarcelaciones, que en el mejor de los casos representarían un tercio de los prisioneros políticos. De acuerdo a información del Departamento de Estado de Estados Unidos, se han producido en lo que va de año 1.046 excarcelaciones. ¿Cuántos presos políticos llegó a haber? Es otra de las tantas cifras desconocidas de la “gestión pública”, al igual que cuántos quedan por salir.
Los venezolanos quieren creer, a pesar de la desconfianza acumulada por años, que avanzamos hacia una transición política, que culmine con la elección de autoridades y representantes populares legítimos. Hay tantas razones para el optimismo, como para el pesimismo, porque quienes negocian los tiempos, los anuncios y los acuerdos están lejos de representar el sentimiento mayoritario de los venezolanos y dependemos por tanto de su convicción y buena fe.
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