Sunday, August 16, 2026

Laceiba el 16 de agosto

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Saludos,

Esto es largo pero hay que decirlo.

Al pan, pan, y al vino, vino.

Es lo que pensamos al escuchar las declaraciones de Henry Alviárez, quien generó polémica al poner los puntos sobre las íes y decir lo que muchos pensamos y sentimos frente al macabro juego de la cúpula mafiosa con los presos políticos y sus familias, buscando prolongar su sufrimiento.

¿Qué más tienen que padecer estos inocentes para que cese la vileza de los Rodríguez y Cabello? ¿Cuánto más de su vida y su dignidad tienen que entregar para que les parezca suficiente a estos infames secuestradores, que manejan las excarcelaciones como si fuese un sistema de cuotas?

Alviárez hizo lo correcto y desde Laceiba queremos felicitarlo. Sentó su posición y qué bueno que lo hizo, es un político y dirigente de un partido. Habló con claridad, con nitidez, sobre los presos, sobre las debilidades de la mesa, sobre María Corina Machado, la genuina y legítima líder del país. Dijo grandes verdades, verdades incómodas, sí, como todas lo son, de una u otra manera.


A quienes dicen que Alviárez fue un imprudente, les queremos preguntar: ¿Y para cuándo será prudente reclamar la liberación de todos los presos políticos? ¿Para cuando ya estén muertos, como Víctor Quero?

Quizás los opositores de la mesa no puedan decir todo lo que piensan, pero agradezcamos que haya gente que sí puede y que lo hace con absoluta propiedad, desde su campo de acción: la política. Eso es lo correcto.

Es más, seguramente esos opositores desean y piden a los que están por fuera de la mesa, a partidos, ONG, iglesias, medios, gremios, sindicatos, la sociedad toda, que hagan su parte, que no los dejen solos, que presionen, que se muevan, que debatan y hagan ruido, siempre remando hacia el mismo objetivo, que es el cambio y la liberación de Venezuela.

Ya hemos tenido suficiente censura chavista. No se le puede pedir a un demócrata, a un político de oficio que haga un voto de silencio, que se autocensure para no incomodar al poder. ¡Pana, pero si eso es precisamente lo que hay que hacer, incomodarlo, interpelarlo y desplazarlo!


Último punto. A los que dicen que mejor callar para no irritar a EE.UU. le sugerimos humildemente buscar todas las declaraciones del secretario Rubio, que a cada rato habla sobre la necesidad de que en Venezuela los políticos vuelvan a hacer política y que la gente pueda opinar y hablar en la calle sin ser intimidados.

Aquí la única que irritó a Estados Unidos fue Delcy, con su fotico de amor con Fidel Castro. Ésa sí que es una malagradecida y el secretario Rubio le lanzó su tatequieto.

No se puede ser más papista que el Papa.

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