Thursday, June 25, 2026

Editorial El Nacional: El ministro de la Defensa y Les Luthiers

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/el-ministro-de-la-defensa-y-les-luthiers/

No hay ninguna relación, en principio, entre un hombre dedicado a las tareas de seguridad para la defensa de la patria acorralada -fusiles, tanques, regimientos, milicias, planes estratégicos- y otras no tan santas, a juzgar por su trayectoria, y una agrupación de humoristas que por décadas se ha encargado de hacer reír, y pensar, a medio mundo. Sin embargo, un breve episodio de Les Luthiers puede ayudar a interpretar un discurso reciente del ministro Gustavo González López en el acto de condecoración de 240 oficiales por sus 30 años de servicio en la Fuerza Armada Nacional.

En el episodio del espectáculo El negro quiere bailar, Marcos Mundstock inicia un monólogo (luego bi-ólogo) al que se suma Daniel Rabinovich en el que cada uno habla de cosas distintas, que obliga a Mundstock a decir: “Cálmese, doctor. Ha estado usted reflexionando, digamos...bueno...por caminos sinuosos. Digamos, ha estado usted razonando...fuera el recipiente”, una manera inteligente, como solía ofrecer esta pareja, de referirse a lo que todos imaginamos.

González López, nombrado en el cargo en marzo pasado por Delcy Rodríguez, en sustitución del general Padrino vencido por omisión el 3 de enero, le dijo a los 240 oficiales que ellos eran “los custodios de la doctrina y el legado del comandante Hugo Chávez”. Para ser militar, el ministro no apunta bien...al recipiente.

Los oficiales  y soldados de la República, empezando por su ministro de la Defensa, deberían tener internalizado sin equívoco alguno el artículo 328 de la Constitución Nacional: 

“La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna...”

No aparece ahí el nombre de Hugo Chávez Frías, ni de ningún legado que se le atribuya, ni tampoco se cita el “pensamiento militar bolivariano”, al que también hizo referencia el señor ministro. Ramón Escovar León lo comentó apropiadamente en las páginas de opinión de El Nacional en este artículo en el que precisa que “El sector castrense no existe para custodiar la doctrina de un gobierno, de un partido o de un líder. Su misión es más alta y más exigente: custodiar el legado republicano que dio origen a Venezuela”. Escovar León añade que “la politización de las instituciones debilita la capacidad del Estado para proteger eficazmente la soberanía nacional”.  Pocas y certeras palabras para retratar la penosa situación en que nos encontramos en la actualidad, tras dos décadas de destrucción institucional del país.

Es posible que González López quiera complacer a quien le debe el cargo. Es posible, incluso, que hable por ella, imposibilitada de decir lo que piensa en este plan de aparentar lo que no se es para mantener contento a Washington mientras pasa el tiempo. Las cosas han cambiado después del 3 de enero y esperemos que cambien más. Por tanto, “cálmese, ministro”.

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