Saturday, June 27, 2026

Laceiba de Ramón Muchacho el 27 de junio

 EN: Recibido por email

Saludos,

Amigos, Ramón por aquí.

Les escribo con las emociones aún a flor de piel, y con ese dolor que los venezolanos sentimos en el alma.

La Ceiba de hoy es un documento para la historia.

Agencias y medios del mundo entero documentan la infinita irresponsabilidad y desidia del régimen, la nobleza del venezolano y la solidaridad internacional.

Documentan los intentos desesperados de un pueblo que trata de rescatar víctimas con poco más que sus manos.

Documentan el colapso hospitalario. Pero también la impresionante labor de miles de voluntarios que se volcaron a ayudar. Nuestra admiración, respeto y agradecimiento para todos ellos.

Como tantas otras veces en el pasado, la tan necesaria ayuda llegó a los venezolanos de la mano de otros gobiernos, mientras el régimen de Delcy no solo no ayuda, sino que entorpece y sabotea. Malignos.

Mención especial merecen los rescatistas salvadoreños y el presidente Bukele, más eficientes y preocupados por las víctimas que Delcy, Jorge y Diosdado.

Había que hacer una sola cosa. Una sola: rescatar víctimas. Salvar vidas. Lo demás es teatro.

Y los salvadoreños llegaron a hacerlo. Y estamos seguros de que muchos otros están en esa sagrada misión ahora mismo, mientras escribimos estas líneas. Dios con ellos.

Es normal que lloremos con cada video y con cada testimonio. Con cada persona rescatada. Con la madre que se sacrificó para salvar a su hija. Con cada niño sacado de entre los escombros.

Pero, amigos, hay que secarse las lágrimas y seguir adelante.

Cada uno de nosotros debe ayudar en lo que corresponda. Rescatistas, médicos y voluntarios en lo inmediato. Y todos los demás en la tarea de largo plazo: la reconstrucción nacional.

Me refiero a una reconstrucción material y de infraestructura, sí.

Pero también a la reconstrucción institucional, sin la cual la anterior no es posible.

Muchos países han sido devastados. Algunos se reconstruyeron más fuertes que nunca. Otros se quedaron devastados. Veamos algunos ejemplos rápido:

·        La Alemania de 1945: derrotada y destruida. Y luego partida en dos. Hoy, reunificada y fuerte, es la mayor economía de Europa y una de las mayores del mundo.

·        Japón en 1945: derrotado, destruido y ocupado. Con dos bombazos atómicos a cuestas. Hoy es una potencia económica, tecnológica e industrial.

·        Corea del Sur: tras la guerra de 1953 era más pobre que muchos países africanos. Hoy la Bolsa de Seúl es noticia a diario porque sus empresas, incluyendo Samsung y SK Hynix, están a la vanguardia de la revolución de la inteligencia artificial.

·        La España post-Franco; Polonia y la Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín; Vietnam.

Abundan los ejemplos exitosos.

Pero también hay países que se quedaron devastados, sin levantar cabeza:

·        Haití: terremotos, huracanes, dictaduras, magnicidios, golpes de Estado, asesinos como Duvalier I, “Papa Doc”; Duvalier II, “Baby Doc”; y, más recientemente, el infame Barbecue.

·        Cuba: ¿qué les puedo decir que ustedes no sepan ya?

·        Zimbabue: pasó de ser el “granero de África” a sufrir una hiperinflación legendaria durante el “breve” desgobierno de 37 años de Robert Mugabe, amiguito de Chávez y Maduro, gracias a expropiaciones, destrucción del derecho de propiedad y desmantelamiento de las instituciones.

·        Corea del Norte: tal vez sea el caso que mejor grafica el asunto. Las dos Coreas fueron la misma vaina durante diez siglos. Después de la Segunda Guerra Mundial las dividieron: el norte para la URSS y el sur para los Estados Unidos. Hoy el norte sufre pobreza y hambrunas bajo el régimen totalitario de Kim Jong Un, mientras el sur lidera tecnológicamente al mundo.

Bueno, no voy a gastar ni un segundo explicando por qué unos países se reconstruyeron y triunfaron, mientras otros fracasaron.

Pero sí voy a poner un ejemplo más.

Hay un país que ha sido un ejemplo de fracaso durante el último cuarto de siglo:

Venezuela.

La llegada del chavismo al poder marcó el inicio de la destrucción de un país que perdió un tercio de su población y la mitad de su PIB.

Crisis humanitaria. Violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Hiperinflación. Presos políticos. Destrucción institucional. Impedidos de elegir democráticamente a nuestros gobernantes.

Y hoy, tutelados por los Estados Unidos, sin saber todavía si vamos a convertirnos en la próxima Corea del Sur o en el próximo Haití.

Por favor, no seamos en los próximos 25 años lo que fuimos en estos últimos 25.

Rechacemos el ejemplo de la Venezuela de Chávez, Maduro y Delcy.

Construyamos el futuro de democracia y prosperidad que podemos lograr.

Amigos, la reconstrucción del país solo será posible con instituciones democráticas fuertes. No importa cuándo lean esto.

Tenemos todo para lograrlo.

Y todos sabemos cuál es la tarea.

A secarse las lágrimas.

Y manos a la obra.

 


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