Sunday, June 28, 2026

Editorial El Nacional: Venezuela sin liderazgo

EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/venezuela-sin-liderazgo/

Una mujer joven, con casco, en tareas de rescate y ayuda humanitaria, hace un post en X en el que termina gritando “no le den nada a policías ni a militares porque se lo están quedando”. Los venezolanos, preparados en la resistencia durante 27 años de destrucción nacional, enfrentan solos, con sus manos y lo que tengan al alcance, montañas de escombros para salvar vidas. Un grito espontáneo con toda la rabia y entereza que contiene sintetiza lo que ocurre en nuestro dolido país.

Los caraqueños de una cierta edad recuerdan que estaban haciendo a las ocho de la noche del 29 de julio de 1967 cuando tembló la ciudad. Y también recuerdan que el presidente de la República, Raúl Leoni, designó a Leopoldo Sucre Figarella, el ministro de Obras Públicas, para hacer frente a las consecuencias de un evento natural que sembró el miedo y la angustia en la capital y en el litoral guaireño. Sucre Figarella ocupaba el cargo desde 1962, nombrado por el gobierno de Rómulo Betancourt, y fue responsable desde su despacho de la construcción de grandes infraestructuras en un país en pleno crecimiento. El país confió en ese hombre y salió bien librado.

¿A quién tenemos hoy, en una Venezuela que ya estaba en los huesos, al frente de la operación de coordinación de rescate de vidas, de atención a las víctimas, de información oportuna y veraz para recuperar cuanto antes la tan pretendida  normalidad? La inmensa mayoría de los venezolanos le retiró hace tiempo la confianza a quienes usurpan el poder. El comportamiento durante las primeras 48 horas posteriores a los dos terremotos evidencia su absoluta incapacidad para gobernar.

En las redes sociales sobran las imágenes de la desolación y el desamparo. Los testimonios desgarradores de rescatistas y voluntarios que oyen los gritos de personas atrapadas y la ayuda no llega. ¿Dónde estaban los militares, policías y cuerpos de seguridad, siempre listos para reprimir en las calles? ¿De qué se ocupaban, que no aparecieron en las zonas de desastre en esas primeras y cruciales 48 horas? ¿La orden era atacar los centros de acopio creados en diversas partes del país por gente de la oposición?

Por segunda vez en lo que va de año -el 3 de enero y en las horas que siguieron a los terremotos- la Fuerza Armada Nacional desapareció del mapa. Una institución fundamental de la República reducida a la nada, convertida en un apéndice del poder político, traicionando su deber constitucional.

También circulan comentarios en las redes sociales que alertan contra la politización de la tragedia, en nombre de la unidad nacional frente al desastre. Los venezolanos están juntos, sin que nadie se lo pida, para llevar comida y agua, para sumarse a los voluntarios que retiran los escombros sin estar preparados para tal tarea. ¿Por qué el gobierno interino no convocó a un gobierno de Unidad Nacional, cómo lo hizo Carlos Andrés Pérez luego del golpe de Hugo Chávez en 1992, aun siendo un presidente legítimo? ¿No era la hora de grandes decisiones para enfrentar una tragedia nacional de magnitud incalculable?

La política no produjo los movimientos sísmicos, ni determinó la fuerza de su embestida. Pero solo una política, en mayúsculas, comprometida con los ciudadanos, nos permitirá recuperarnos de la doble tragedia, como la de los dos terremotos, que enfrentamos: una nación secuestrada por un mando ilegítimo e incapaz, que nunca se dedicó a gobernar, y ahora aún más golpeada por una catástrofe natural sin que haya ni liderazgo, ni recursos, ni la natural disposición humana a empatizar con el dolor del pueblo venezolano.

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