EN: Recibido por email
Saludos,
Los corresponsales
extranjeros que están reporteando desde las zonas afectadas por los terremotos,
son los mejores testigos de lo que está ocurriendo.
La ausencia del
gobierno interino, o su esporádica e incompetente presencia, está costando
vidas. Muchas vidas.
Y mira no, no por ser
obvia y normal su ineptitud y negligencia, no por ser de larga data, deben ser
pasadas por alto.
Pedirle a la gente que
no reclame el rescate de sus familiares y amigos, que espere pacientemente por
una gestión que el régimen jamás ha hecho, ni hará, es un acto de crueldad.
Cada venezolano, cada
familia que exige lo que se exige a todo gobierno, no es un saboteador. Es
criminal quejarse de su desesperación, de su indignación, de querer ir a buscar
a sus parientes desaparecidos ellos mismos, de estar prevenidos ante el destino
de las ayudas que llegan de todas partes del país y distintas latitudes.
Y es que la gente sabe
quiénes son estos sátrapas. Ya los conocen, tienen mil y un motivos para
desconfiar de Delcy, de Jorge, de Diosdado y de toditos los que se enchufan
alrededor de la macolla que ha usurpado el poder en forma ilegítima.
La gente padece las
consecuencias del desgobierno y de sus colaboradores reptantes una y otra vez.
Lo natural es que hoy repudie a quienes saquearon al Estado, lo chuparon como
vampiros y lo dejaron incapacitado para dar respuesta ante catástrofes como
esta.
La respuesta que Delcy
ha ofrecido a la tragedia parece una carta de despido, el pasaporte de salida.
Y eso nos lleva a
María Corina, la máxima líder política del país, portadora de la legitimidad
popular que el rodrigato carece. Justo es esa legitimidad la que le brinda el
pasaporte de regreso, sea cuando sea que ocurra.
Estamos muy seguros de que cualquier decisión que tome sobre su retorno a Venezuela será la que considere correcta, conveniente y sobre todo beneficiosa para los venezolanos en este crítico momento. Así ha sido y así será.
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