Friday, June 26, 2026

Laceiba de Ramón Muchacho el 26 de junio

 EN: Recibido por email

Saludos,

El doble terremoto del 26, como quedará asentado en la crónica y en la historia, sin duda es la catástrofe natural más trágica de Venezuela.

Hay quienes dicen que no se debe politizar la tragedia. Y tienen toda la razón.

Politizar el terremoto sería pretender ignorar o maquillar el contexto en el que se produce, para beneficiar a un grupo político (más criminal que político, pero ese no es el tema de hoy) y ocultar la negligencia y la estulticia de quienes han detentado el poder. No llegamos a esta situación sin hospitales, sin luz, sin agua ni recursos por arte de magia.

Politizar la tragedia sería pasar por alto el hecho de que hoy los esfuerzos de remoción de escombros los hacen directamente los ciudadanos autoorganizándose, salvo contadas excepciones. Hoy los militares y los policías brillan por su ausencia; hasta vieron a unos robándose un televisor, y a otros desgraciados con uniforme jodiendo a quienes tuvieron la idea de armar un centro de acopio.

Politizar esta tragedia sería desconocer que la ausencia de capacidades ha sido política de Estado y que el que hoy no haya ni rescatistas suficientes, ni camiones de volteo ni maquinaria pesada ni linternas siquiera para rescatar a los sobrevivientes en estas horas críticas fue simplemente una decisión para atrincherarse en el poder.

“Politizar la tragedia” es precisamente hacerse el muertico, lo que equivale a la política informativa de no informar, que es lo que ha ocurrido con la inflación, los boletines epidemiológicos, la producción petrolera y la de deuda externa. Eso sería politizar la tragedia con la más pura política de toda dictadura: el silencio.

Este terremoto había sido tantas veces anunciado que es criminal no haber estado mínimamente preparados.

Así que no politicemos la tragedia haciéndonos los locos. Foco por ahora en las víctimas, pero sin amnesia para todo lo demás.

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