Tuesday, June 30, 2026

Editorial El Nacional: Politiquería y política

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/politiqueria-y-politica

Qué pasa por la cabeza de Delcy Rodríguez cuando convoca a rescatistas llegados desde diversas partes del mundo para un acto político de agradecimiento. Los rescatistas no vinieron a eso sino a sumarse a las labores de rescate de víctimas de los terremotos. No tienen tiempo que perder. Pero ya sabemos que en la “revolución bolivariana” el tiempo carece de valor. Es el método que heredaron del caudillo fallecido que podía pasar horas en su programa de televisión, rodeado de todos los miembros de su gabinete, de mandos militares, de alcaldes y gobernadores, porque él mandaría para siempre. Nadie gobernaba.

Las consecuencias las pagamos los venezolanos. Todos, incluso los que apoyaron por años este disparate asentado en el poder. Los hospitales no funcionan para nadie; las escuelas maltrechas, sin profesores, de horario reducido, afectan a todos por igual. El daño no tiene color político. Es daño puro, simple y doloroso.

¿Está segura la administración Trump de que la gente que está al mando garantiza estabilización?. La primera condición para ejercer el poder es que haya un mandato legítimo. Que los ciudadanos en una mayoría consistente le otorguen a una persona y a su partido la confianza para dirigir la nación. Eso no ocurre en Venezuela. ¿No será tal falla, también sísmica, suficiente para saber que la estabilización en esas condiciones es una aspiración ilusa?

Los dos terremotos del 24 de junio pusieron aun más en evidencia la incapacidad del régimen para conducir el país, que es, además, responsable de la destrucción material e institucional acometida con saña persistente durante décadas. A la zona cero de la devastación llegaron primero los ciudadanos, los voluntarios y rescatistas que no lo pensaron dos veces para salir en la búsqueda de sus seres queridos y de quienes lo necesitaran. Los que mandan tardaron horas en aparecer y cuando lo hicieron, no sabían ni por dónde empezar. Con los policías y militares acuartelados, sin orden para actuar porque han sido adiestrados para reprimir a sus propios compatriotas.

Se perdieron horas cruciales para salvar más vidas y para trasmitir algo de tranquilidad a una población hastiada del maltrato y el abandono. Numerosos testimonios siguen demandando ayuda de todo tipo, y esas voces tienen que ser escuchadas y atendidas. Hay que moverse sin pérdida de más tiempo con orden y coordinación porque aún es posible rescatar gente, porque es necesario socorrer a las millares de familias que quedaron sin vivienda. Lo protocolario sobra, lo que falta es acción real y eficiente pensando, por una vez, en el país y su gente. ¿Es pedir demasiado?

Sobre el terreno hay ahora conocimiento y experticia internacional probada en el manejo de desastres naturales como el que padecemos. No es hora tampoco de nombrar comisiones con los mismos de siempre, sino de recurrir a los expertos, a la experiencia para evitar que la inevitable catástrofe que presenciamos tenga aún consecuencias más terroríficas. ¿Habrá alguna gente sensata en el poder? ¿Asumirá la administración Trump el control directo y completo de la operación, aún a costa de que se evidencie su error de cálculo político? La polítiquería hay que sepultarla y sacar a flote una talla política -responsable, valiente y decidida- lista para enfrentar las horas más oscuras de la nación.

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