Saturday, June 27, 2026

Editorial El Nacional: Escenas del desamparo

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/escenas-del-desamparo/

Un joven rescatista recostado sobre la pared de una estructura aún en pie habla y llora a la vez. “Me da mucho dolor...los cuerpos que estamos sacando son de una fiesta de niños, no se lo imaginan. Me dan ganas de llorar. Esto es muy fuerte”.

La periodista Maryorin Méndez pone un breve mensaje en X: “Son los vecinos y los voluntarios lo que han sacado el pecho. Todos los funcionarios han llegado después de que los liberen de actos protocolarios de hasta ocho horas”

Una médica que va manejando comenta que un paciente al que atendió, que había perdido su vivienda, le obsequió una galleta después de que la escuchó decir que llevaba 30 horas de guardia y tenía hambre. La solidaridad conmueve.

Han transcurrido más de 48 horas desde los terremotos. Los venezolanos dentro y fuera del país están estremecidos por el dolor y el miedo. Va llegando la ayuda internacional. De Estados Unidos, de El Salvador, de Chile, de España, Alemania, Suiza, México. Brasil anuncia que enviará un hospital de campaña. La catástrofe adquiere rostros e historias. También cifras: 383 edificios e instalaciones dañadas completamente o con grave deterioro, la cifra de muertes se eleva a 920 con la terrible certeza de que seguirá en aumento. ¿Y los desaparecidos? Los datos al respecto no aparecen en el último reporte oficial; las estimaciones privadas son escalofriantes.

Edmundo González, también en X, dice que el terremoto abrió una falla en la tierra. “La otra falla, la que Venezuela lleva años soportando, solo podrá cerrarse cuando el Estado vuelva a estar al servicio de los ciudadanos”.

En Playa Grande, en la calle Bella Vista, frente a las Residencias Orca, ocho pisos en el suelo, un hombre habla y pide ayuda mientras se le quiebra la voz. “Hay varias familias ahí, incluida mi hija, mi esposa, mi hermana, un cuñado…necesitamos ayuda. Nadie ha venido a ayudar en dos días. Estamos solos”.

Nayib Bukele anuncia que va a partir desde su país, El Salvador, un cuarto avión con ayuda. Perkins Rocha, que sigue llevando un grillete electrónico en el tobillo de su pierna derecha, se pregunta en las redes “¿cómo puede calificarse a un gobierno que sabotea a su propio pueblo?”. Rocha reproduce el mensaje de un compañero suyo en Vente Venezuela que denuncia que le ordenaron cerrar un centro de acopio en el municipio Obispos, en el estado Barinas.

Rafael Lacava, el gobernador de Carabobo, se dirige sin prisas a un grupo de personas – funcionarios a sus órdenes, se entiende- a los que arenga: “somos los garantes de la tranquilidad de la gente”. Pone énfasis en que hay que apartar las pasiones políticas del trabajo que realizan. Vaya hora para tal cosa, tras años machando lo contario. “Tenemos que atender a la gente -sigue-, tenemos que hacerle entender a la gente la forma de volver a la normalidad”.

La normalidad fue sepultada hace décadas. Hay gente que nunca la conoció. No sabe cómo volver a ella.

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