Monday, June 22, 2026

Editorial El Nacional: ¿Comenzó la fase tres?

EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/comenzo-la-fase-tres/

Después de la reunión del 18 de junio entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera los temas que tienen que ver con la transición política están sobre la mesa. A la mesa faltan convidados. Washington, que es el jugador principal, no deja de sorprendernos, como el 3 de enero. Desde entonces han ocurrido cosas impensadas: no están Maduro, ni Alex Saab, tampoco el Niño Guerrero. Los Rodríguez siguen al mando, es cierto, pero el hermano tuvo que tragar sapos y culebras y recibir en su propio territorio del Palacio Legislativo a una mujer contra la que ha despotricado como solo él sabe hacerlo.

¿Será, en verdad, el inicio de la fase tres del plan de la Administración Trump para Venezuela, que debería llevar a la realización de elecciones libres de las que salga un gobierno legítimo? El tiempo lo dirá, Por lo pronto, Estados Unidos parece jugar solo, apelando a fichas diversas para ejecutar sus acciones en el área económica y ahora en el ámbito político.

¿Cuántos intereses y visiones contrapuestas actúan desde y alrededor de Washington? ¿La reunión entre Rodríguez y Figuera es su respuesta al Manifiesto de Panamá, en las que las fuerzas opositoras mayoritarias plantean que el liderazgo de la negociación política lo llevará María Corina Machado? El comunicado del Departamento de Estado es inequívoco al indicar que apoya “este diálogo liderado por la Asamblea Nacional 2015”, que representa Figuera.

Es comprensible, a partir de la larga historia de idas y venidas de la oposición y del fracaso de anteriores procesos de diálogo, que surja la cautela y hasta la desconfianza. La jugada está sobre la mesa, repetimos, y habrá que ver cómo se desenvuelve, y cómo participa el liderazgo reconocido por los venezolanos en las negociaciones políticas que lleven a la transición. Qué medidas se toman, en cuánto tiempo, hacia dónde apuntan. Cualquier intento de aislar a María Corina Machado -es decir, de desconocer lo que ella representa como conductora legitimada del cambio político- tendrá que ser advertido y contrapuesto.

A la mesa ya está sentado Rodríguez, no sin que se levanten ronchas entres sus propios camaradas, algunos que aún no aterrizan del asombro. Aunque aceptó la reunión -y no deje de pensar a que más tendrá que convenir-, el territorio de la negociación es el suyo. Es hábil para parecer que negocia sin conceder nada. Incluso, aunque conceda -como en el Acuerdo de Barbados de 2023- esconder la carta para desconocer lo pactado. Pero, en este 2026, bajo la tutela americana, las cartas tienen otro dueño. Impredecible, por cierto.

Ayer, en las páginas de El Nacional, Benigno Alarcón, decía que “La pregunta decisiva es qué debe producir esa mesa para no convertirse en simulación de acuerdos, como sucedió con la mediación generosamente facilitada por el Reino de Noruega, así como en procesos previos”, y advertía que este nuevo proceso podía ordenar la transición pero también “puede servir para ganar tiempo, dividir a la oposición, reducir presión internacional y mostrar diálogo mientras se conservan los resortes fundamentales del poder”.

Falta conocer cómo interpreta el liderazgo opositor este nuevo y sorpresivo diálogo, avalado ahora por Washington. La tardanza avisa de la complejidad del proceso político venezolano y confirma las varias agendas que se mueven, abierta o sigilosamente, en el escenario.

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