Friday, June 23, 2017

Gustavo Coronel: La Asamblea Nacional declara al régimen venezolano ilegítimo: USA y la región deben actuar ya

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LOS ASESINADOS POR EL NARCO-RÉGIMEN


La Asamblea Nacional acaba de decidir lo siguiente:

PRIMERO: Desconocer a Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a su Vicepresidente Tarek El Aissami, y a todos los actuales ministros integrantes del Poder Ejecutivo Nacional, por violar de manera generalizada y sistemática los Derechos Humanos de los venezolanos y por contrariar los valores, principios y garantías democráticas;

SEGUNDO: Desconocer a la Presidenta y demás Rectoras del Consejo Nacional Electoral, por su complicidad con la usurpación de la soberanía popular perpetrada por quien detenta la Presidencia de la República y por sus cómplices;

TERCERO: Desconocer a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, electos además de manera ilegítima, así como desacatar todas las sentencias que han dictado, violando la Constitución y las leyes vigentes, buscando legitimar la usurpación de la soberanía popular propuesta por Nicolás Maduro y avalada por sus cómplices en el Poder Ejecutivo, en el Poder Electoral, y en el Poder Moral;

CUARTO: Desconocer a cualquier otra autoridad que promueva, defienda o avale la usurpación de la soberanía popular perpetrada por quien detenta la Presidencia de la República y por sus cómplices;

QUINTO: Exhortar al pueblo venezolano a, de conformidad con lo pautado en los artículos 333 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, desconocer a las antes citadas autoridades por pretender suprimir su soberanía intransferible, su derecho al sufragio y su derecho de acceso a la justicia, por violar de manera generalizada y sistemática los Derechos Humanos de todos los venezolanos y por contrariar los valores, principios y garantías democráticas; 

SEXTO: Desconocer y rechazar la supuesta y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente y a todos sus actos, sin que el pueblo haya aprobado en referendo su convocatoria y sin contar con las bases comiciales correspondientes, ya que la misma representa una usurpación del poder constituyente del pueblo y una vulneración de los artículos 333 y 350 de la Constitución;

SÉPTIMO: Hacer un llamado claro y contundente a las Fuerzas Armadas Nacionales a cumplir con lo pautado en el artículo 328 de la Constitución, a evitar que se cometa el crimen de cambiar, de espaldas al pueblo y violentando su poder constituyente originario, la forma republicana de nuestra nación; a cesar de inmediato todo acto de represión contra la ciudadanía que se expresa pacíficamente contra el gobierno, a impedir la acción ilegal e inconstitucional de los grupos militares, policiales o paramilitares que estén cometiendo crímenes contra el pueblo; a ponerse al servicio de la Nación, no de parcialidad política alguna y a defender y proteger los Derechos Humanos, los valores y garantías democráticos y la voluntad soberana del pueblo venezolano;

OCTAVO: Recordarles a los integrantes de las Fuerzas Armadas Nacionales y a los demás Cuerpos de Seguridad del Estado que de conformidad con lo pautado en los artículos 25 y 29 de la Constitución, la responsabilidad por tolerar o por la comisión de Crímenes de Lesa Humanidad y por violaciones graves a los derechos humanos es personal y directa, que la acción para perseguir tales crímenes y violaciones es imprescriptible y universal, y que no sirven como excusa ni como justificación las órdenes superiores;

NOVENO: Ratificar su compromiso con la protesta y resistencia ciudadana basadas en los artículos 68, 330 y 350 de la Constitución, que se intensificarán y no cesarán hasta la recuperación de la Democracia.

DÉCIMO: Remitir este Acuerdo al Poder Ejecutivo, al Consejo Nacional Electoral, al Poder Moral, a Poder Judicial, al Alto Mando Militar y al Ministerio Público.

DÉCIMO PRIMERO Publicar el presente Acuerdo.

Dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en la ciudad de Caracas, a los veintiún días del mes de junio del dos mil diecisiete. Año 207° de la Independencia y 158° de la Federación



Concuerdo con, y respaldo 100% lo contenido en esta declaración de la Asamblea Nacional de Venezuela. De ahora en adelante me referiré a Maduro y su pandilla como los ilegítimos. Me negaré a acatar cualquiera disposición del ilegítimo régimen, los rechazaré públicamente en cada ocasión. Para los venezolanos que aman la democracia y la libertad esta decisión de la Asamblea Nacional tiene un significado dramático. Entre otras actitudes, nos lleva a desconocer el pago de impuestos, a desconocer los organismos del régimen, a desconocer llamado alguno a votar por la prostituyente, a permitir que se instale ese mamotreto, a resistir con todas las armas cívicas disponibles al régimen opresor.

Para los gobiernos de la región esta decisión de la Asamblea Nacional representa una oportunidad de manifestarse con vigor por la causa de la democracia. Los gobiernos democráticos de la región, esos 20 países que acordaron una resolución sobre Venezuela en la OEA, deben actuar desconociendo las representaciones diplomáticas del régimen de Maduro, cortando sus relaciones con el régimen, aislándolo totalmente, en línea con lo que fuera la doctrina Betancourt, la implantación de “un cordón sanitario alrededor del narco-régimen”.  

El próximo lunes tendré la oportunidad de plantear este asunto frente al senador Marco Rubio y pedirle, en nombre de todos los venezolanos de bien, que haga sus mejores esfuerzos por convencer al poder ejecutivo estadounidense a tomar medidas drásticas en contra del narco-régimen de Nicolás Maduro y de su gobierno tutor cubano.

Toda Venezuela en la calle. Hacia la Huelga General indefinida. Llamamos a los militares honestos a rebelarse contra el narco-régimen. Por la aplicación de la Justicia a los criminales y genocidas. Nada de negociaciones palaciegas con la pandilla chavista. Por sanciones significativas de tipo diplomático, personal y económico en contra del régimen venezolano por parte de los países democráticos de América. Fuera del poder el narco-régimen. Hacia la reconstrucción de Venezuela.

Artículos en El Nacional hoy 23 de junio

EN:


Luis Alfonso Herrera Orellana:


Sergio Antillano:


Ramón Escovar León:


Nelson Chitty La Roche:


Luis González Del Castillo:



Gustavo Tarre: A quienes creen en la guerra económica

EN:
Nadie discute la existencia de una brutal crisis económica. Sus manifestaciones objetivas están a la vista: fuerte contracción de la economía, destrucción del empleo, deterioro del salario real, caída estrepitosa del consumo, inflación desbordada, disminución de la producción petrolera, para no hablar de la crisis humanitaria, del hambre, de la desnutrición y de la falta de medicinas.

Lo que sí se presta a discusión es el establecimiento de responsabilidades. Para muchos, lo que está a la vista es la consecuencia desastrosa de un modelo económico, de una política equivocada en su concepción y pésimamente ejecutada por un gobierno incompetente y corrompido. Para otros, y nos referimos en términos generales al chavismo, los síntomas antes enunciados son la consecuencia de una guerra económica desatada por el Imperio, las empresas transnacionales y la oligarquía criolla, con el apoyo de la oposición apátrida.

No vamos a entrar en ese debate. Lo que queremos plantear es otra cosa.

Para empezar, demos por buena la explicación del gobierno y de quienes lo respaldan: Somos víctimas de una agresión internacional y nacional. Estamos viviendo una guerra. El Imperio ha contratacado. La guerra de tercera generación está siendo librada.

Bien, aceptado el argumento.

Pero, de ser cierta esta visión, cabe entonces preguntarse ¿quién está ganando esa guerra?

Es absolutamente evidente que los agresores le están dando una paliza a Venezuela. No hemos ganado una sola batalla, las hemos perdido todas.

Para una corriente política tan impregnada de la mentalidad militar, sería importante responder a esta pregunta: ¿quién fue el mariscal de tantas derrotas?

La respuesta es evidente: el gran estratega y comandante en jefe de las fuerzas venezolanas en esta guerra perdida ha sido y es Nicolás Maduro, por lo menos en los últimos cuatro años. Y no por falta de poder.
Si eso es así, ¿no sería prudente pensar en buscar otro estratega, otro comandante en jefe?

De lo que se trata es de colocar en la conducción del Estado a alguien que tenga la capacidad para ganar las batallas económicas, cualquiera que sea el enemigo. Un nuevo conductor que pueda presentar un programa de gobierno, que reúna un equipo competente, experimentado y honesto, que logre suscitar confianza y reemprender el camino del crecimiento y del desarrollo.

Eso es lo que se hace en las guerras. Cuando un general es derrotado en sucesivas batallas, no tiene liderazgo, no presenta un orden de batalla adecuado y pretende echar la culpa a todo el mundo en vez de asumir su responsabilidad, se le cambia. La lógica más elemental indica que ante el fracaso, debería renunciar y, como no lo hace, hay que sustituirlo.

Así ocurre no solo con los generales que pierden todas las batallas; también con los empresarios que han quebrado todas sus empresas, con los entrenadores deportivos cuyos equipos no ganan un solo partido, con los pilotos de carros de carrera que chocan más que Pastor Maldonado, con los directores de orquesta que no saben cómo armonizar y dirigir a sus músicos, con los médicos a quienes se les mueren los enfermos, con los abogados que pierden todos los juicios, con los ingenieros a quienes se les caen los puentes y edificios. Así de sencillo.

No perdamos más tiempo: hay que remplazar ya a quien perdió su guerra económica, a quien fracasó como jefe, a quien no pudo con la responsabilidad que le fue encomendada.

Leopoldo López Gil: Óbito heroico

EN:
La historia de la humanidad está plena de relatos en los que se evidencia el sacrificio de pocos para lograr el bienestar de muchos. Nuestra Biblia relata la valiente lid de David frente al gigante Goliat, la épica griega resalta la lucha de Ulises contra los cíclopes, los romanos destacan al gladiador rebelde Espartaco, la historia hebrea y la defensa de su pueblo por Moisés, nuestros jóvenes seminaristas junto a José Félix Ribas, el sacrificio de Ricaurte, los pilotos de la RAF en protección de los bombardeos nazis, son solo algunos eventos que comprueban que los valientes triunfan sobre sus enemigos, aun cuando estos les superen en fuerza o crueldad.

Los últimos meses de la historia venezolana podrían ser una reencarnación de la épica libertadora de pueblos oprimidos, como el de la India de Gandhi o la Suráfrica de Mandela, que han cambiado la ruta de su sufrimiento enfrentando con determinación al poderoso Leviatán.

Fue Viriato uno de los primeros ejemplos de resistencia civil y militar que inspira para emprender con éxito el enfrentamiento a fuerzas superiores, pero por su propia naturaleza de reacciones paquidérmicas. Ese guerrero lusitano no solo organizó a su pueblo en muchos pequeños núcleos, sino también aprovechó su capacidad de movimiento para golpear al cuadriculado ejército romano en múltiples sitios, múltiples veces. Viriato cansó a su adversario al punto de hacerle inevitable a Roma, reconocerle su triunfo y otorgarle independencia a su gente. A este gallardo solo lo doblegó la traición de sus colaboradores, quienes le vendieron por dinero y tierras.

Hoy nuestras calles están plenas de héroes, jóvenes cuyo coraje ha de compararse con esos que junto con el Catire Páez ante una aparente derrota fueron audaces y volvieron su carga frente a un confiado enemigo que aturdido por tanta bravura se conformó con una humillante derrota.

Es enorme el sacrificio que pocos ya han sufrido, pero muchos siguen demostrando su voluntad incansable para resistir, y solo piden no ser traicionados y que se valore su lucha, se reconozca y respete antes de dejar entrar a los caballos de Troya, cargados de diálogos, negociaciones y demás triquiñuelas que mantienen bajo su aparente búsqueda de paz una sola intención, la continuidad del narcorrégimen de los gerifaltes de Cubazuela.

Venezuela ha dado demostración de ser un pueblo de valientes, amante de la libertad, de la justicia, de la democracia, de amor y compasión; pero también ha dado una contundente prueba de falta de patriotismo por parte de su dirigencia militar, a ellos habría que aclararles que la palabra patria viene de la raíz griega “tierra del padre”.

Editorial El Nacional: Basura sobre un cadáver


A la dictadura no se le ocurrió una idea más brillante que colocar a Nicolás Maduro ante los representantes de la prensa extranjera en Venezuela, con la cínica intención de lanzar toda la basura posible sobre la tumba del adolescente Fabián Urbina, de apenas 17 años de edad, presuntamente asesinado por la Guardia Nacional Bolivariana, según las investigaciones preliminares que conduce la Fiscalía General de la República.
Colocado por sus cercanos colaboradores en el aprieto mayúsculo de justificar el asesinato de Fabián Urbina, al dictador no le quedó otra alternativa que mentir descaradamente ante los corresponsales extranjeros que, como bien se sabe, no son inexpertos estudiantes de periodismo sino fogueados profesionales a los cuales no se les engaña tan fácilmente.
Valga recordar que esos corresponsales llevan muchos días recorriendo las calles de Caracas y presenciando en vivo y en directo los desmanes cometidos por la Policía Nacional Bolivariana y por la Guardia Nacional indignamente calificada de Bolivariana, para mayor bochorno de nuestro Libertador. Ayer, luego del apoyo público de Maduro, la fuerza militar asesinó a otro joven.
 Maduro afirmó que había ordenado “una investigación sobre el caso del adolescente Fabián Urbina”. Pero ¿a quién se le ordenó? ¿A la fiscal Ortega Díaz? Pues claro que no, a pesar de que el Ministerio Público es la instancia adecuada e inevitable para conducir legalmente una investigación imparcial. Cualquier otro camino jamás tendrá la validez de un expediente que instruya un fiscal designado por el Ministerio Público, con amplio respaldo y recursos de los integrantes del Cicpc.
Al afirmar que él “ordenó” una investigación solo indica que quien lo dice ignora o desconoce la ley que es muy clara al respecto, y más tratándose de un hecho que ha golpeado rotundamente a la opinión pública nacional e internacional. En estos casos tan graves y conmovedores para la sociedad la Fiscalía no necesita que el Ejecutivo “se lo ordene”, pues la ley obliga al Ministerio Público a actuar de oficio. De manera que Maduro no puede ordenar ninguna acción de la Fiscalía sino, en todo caso, solicitar su actuación.
Pero el cinismo de la dictadura es tal que luego Maduro deja entrever que quería saber si hay una “conspiración” detrás de este suceso. ¿Una conspiración? ¿Para hacerle daño a él? Menudo embustero ha resultado este señor incapaz de aceptar sus errores y asumirlos con valentía.
Quien se hace daño es él cuando se desata a decir disparates que los venezolanos no tenemos por qué aguantar. Ya es suficiente con salir todos los días a tratar de comprar pan, leche, antibióticos, pastillas para controlar la tensión alta o unos muslos de pollo. Nos ha llevado a la ruina y encima nos pone la etiqueta de sospechosos y conspiradores. Hay que ser descarado.
Los únicos conspiradores que conocemos los venezolanos son militares y está a la vista de todo el mundo la torta que han puesto por malos administradores y proclives a los negocios ilegales. Es un misterio porque nadie va a la Escuela Militar a aprender a “ganar, ganar”. Entienden lo primero, pero lo segundo se lo niegan a los venezolanos decentes.   

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El enfermero David José Vallenilla, que protestaba en la autopista Francisco Fajardo, recibió un disparo en el tórax

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