Monday, September 24, 2018

La lengua suelta/ Alberto Barrera Tyszka

Nos ha costado mucho entenderlo. La devaluación del lenguaje tiene un efecto tan devastador como la devaluación de la moneda.  Una de las consecuencias más perversas y trágicas de la auto proclamada “Revolución Bolivariana” tiene que ver con las palabras. Chávez legitimó la mentira desde el inicio de su vida pública. Fundó su práctica política bajo el concepto de que se puede decir cualquier cosa, de cualquier manera, en cualquier momento. Nada importa. Hablar solo es una rutina más del espectáculo.  La palabra no tiene otro compromiso que el escenario. Esa es su función, su único sentido. Que la lengua solo sea una danza.
    Esa herencia, que los venezolanos hemos padecido hasta la locura, empieza ahora también a mostrarse con enorme despliegue en el exterior. A medida que se ha internacionalizado el conflicto, también el poder se ha visto obligado a exponer sus procedimientos más allá de las fronteras.  Ya la región comprende que uno de los problemas cruciales con el gobierno de Venezuela es la palabra ¿Cómo se puede dialogar, debatir o negociar, con una gente que no tiene palabra? ¿Acaso es posible?...

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