Ya perdí la cuenta de cuantas veces lo he leído y todas me afecta de la misma manera: el capitán de corbeta llegó al tribunal “molido” por las torturas, con la mirada perdida, sentado en una silla de ruedas ante la imposibilidad de tenerse en pie, solo era capaz de pronunciar débilmente una palabra, dirigiéndose a su abogado: “¡auxilio!”. Me revuelve el alma el pensar en qué clase de horrores viviría este ser humano en sus últimas horas, en el dolor de su familia, de su esposa, de su madre, que no trajo un hijo al mundo para verlo sufrir. Pienso en María ante la cruz....
El llamado de “¡Auxilio!”, del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo no es solo suyo, es el de toda una nación desesperada que ya no sabe qué hacer. Una nación que se equivocó en su elección -ciertamente- por la confluencia de una multitud de razones y de ignorancias acumuladas, que también tienen culpables, pero que no merece ser torturada hasta morir por ello. Venezuela está siendo asesinada cruelmente y se necesitaría no tener corazón para no denunciarlo a los cuatro vientos, para no gritarlo con desesperación.....
EN: https://www.lapatilla.com/2019/07/04/laureano-marquez-auxilio/
No comments:
Post a Comment