Nunca pensé cuando, en 1993 analizábamos en el Center for International Affairs de la Universidad de Harvard el Caso Pertamina que, a más de 4 décadas después del casi colapso de esa importante empresa petrolera de Indonesia, en Venezuela se repetiría como copia fiel, la triste historia de la destrucción de PDVSA, la emblemática empresa de hidrocarburos del país.
Y es que, como lo advertimos desde 2011, en varios artículos de prensa y en entrevistas en otros medios, el proceso de acoso a PDVSA, se inició con los televisados pitazos del entonces comandante presidente ordenado el desmembramiento de la meritocracia petrolera, en aquella fatídica fecha del domingo 7 de abril de 2002. A partir de entonces PDVSA fue forzada a repetir la nefasta ruta de Pertamina, con un desordenado proceso de politización y burocratización, rompiendo con el tradicional estilo de gerencia corporativa y los objetivos específicos de una corporación de hidrocarburos, establecidos desde la fundación de la empresa lo que permitió el exitoso desempeño de la misma hasta lograr a ser considerada como la tercera corporación de hidrocarburos a nivel mundial, llegando a producir para 1999 más de 3.4 MMb/d, con exportaciones cercanas 3.0MMb/d y un valor agregado nacional del 28%. Todo ello apuntalado en una gestión concentrada en el negocio petrolero y al margen de la interferencia política y con una plantilla laboral que ya para el 2002, mediante un proceso de racionalización operativa que estaba en marcha, se había logrado ajustar a 39.354 trabajadores propios y 28.329 contratados.
En las últimas dos décadas, la PDVSA “roja rojita” inmersa en una errática gestión, como sucedió con Pertamina, se ha transformado en un coto cerrado del militarismo, con una explosión de burocratización política que ha elevado su nómina a más de 140 mil empleados y obreros, involucrados la mayoría en varias actividades al margen del específico negocio de los hidrocarburos, incluyendo inversiones agrícolas, desarrollos urbanos y hasta un canal de televisión y financiamiento de pilotos de Fórmula I. Los resultados a la fecha describen, en el frío lenguaje de las cifras la realidad actual de una empresa con un elevado endeudamiento externo, al borde del colapso financiero y operativo y cuya producción, aún apalancada por las empresas mixtas no supera los 800 MMb/d, es decir por debajo de la producción petrolera de Colombia que para el presente año se estima que podría alcanzar entre 890 mil y 900 mil barriles diarios.....
EN: https://www.lapatilla.com/2020/03/05/jose-ignacio-moreno-leon-pdvsa-rumbo-a-pertamina/
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