El religioso enamorado del periodismo que creció entre Mérida y el Sur del Lago, bajo la figura de un padre ausente, se confiesa. Cuenta cómo aprendió todo lo que sabe de cocina gracias a Fátima, su vecina, y recuerda perfecto el día que salió de Venezuela porque un cambio en su vida y una operación lumbar lo exigían. Sus planes, sin embargo, se pospusieron debido a que se convirtió en una celebridad de la noche a la mañana. No le gusta el término "influencer" pero afirma que "de influir, me gustaría hacer a través de la fe y de Dios".....
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