El título es un viejo refrán, en desuso, que se refería a esos viajes o empresas que no terminan en nada de lo esperado. Claro, China era en ese tiempo un país pobre, muy lejano y donde se suponía que nadie sensato tenía nada que buscar. Pues bien, por algún motivo nos viene a la memoria con el viaje de Maduro y su combo íntimo a la tierra de Mao. Y por supuesto, ahora está a la vuelta de la esquina en el mundo globalizado e hipertecnológico y es la segunda potencia del planeta, y para no pocos pronto será la primera.....
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