Al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hay que interpretarlo más por sus silencios que por sus palabras. Y no es que no hable; por el contrario, se pudiera considerar que lo hace en exceso con sus famosas «mañaneras»: la convocatoria diaria y temprana de los periodistas para comentar lo que ocurre o está por ocurrir, siempre, o casi, con un toque crítico sobre el desempeño de los medios y de los periodistas. La prensa es cuestionable, por supuesto, pero en la boca insistente de un mandatario obligado a rendir cuentas públicas, llámese como se llame, es un tema muy delicado para la vitalidad de la libertad de expresión e información.....
No comments:
Post a Comment