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Saludos,
Dejando de lado el “pequeño detalle” de que el Esequibo es nuestro, y que tanto Chávez como Maduro manejaron nuestra histórica reclamación como auténticos vendepatria, esta jugada de Maduro luce desesperada.
Desde el anuncio de la no renovación de la licencia a Chevron (que aún no ha sido oficializada pero que ya fue anunciada por el presidente Trump) Maduro luce un tanto nervioso: mandó sus esbirros al propio hogar de María Corina, y lanzó una gigantesca campaña en redes sociales para tratar de convencernos de que el asunto no es tan importante.
Ahora envió un patrullero de la armada a la zona en donde está operando ExxonMobil.
Con esta amenaza trata de decirle a Trump que, a diferencia de Zelenski, él sí tiene cartas para negociar.
Con sus acciones desesperadas, Maduro ratifica que para él es vital el chorro de dólares que fluye a su bolsillo, pero no al de los venezolanos. Chorro que depende de las licencias a Chevron y a las petroleras occidentales.
Lamentablemente para él, nadie, absolutamente nadie, creerá en sus amenazas bélicas.
Maduro es muy fuerte y despiadado a lo interno, en donde reprime brutalmente a la disidencia, al mejor estilo Putin. Pero es un cachorro hacia afuera.
Es un perro que no muerde, solo ladra, y poquito.
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¡Y feliz domingo para todos!
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