EN: Recibido por email
Saludos,
Ante las incautaciones de buques petroleros, Maduro tiene solo dos opciones reales: resistir o negociar.
Resistir ya no puede limitarse a la altanería retórica. Las intercepciones a los barcos tendrán consecuencias concretas y acumulativas, empezando por la escasez de gasolina. Nos acercamos al punto en que, para resistir, hay que hacerlo de verdad, teniendo a la Armada estadounidense como caimán en boca de caño.
Negociar, por su parte, ya no puede ser como con el Vaticano o los noruegos, en plan vacile, dilación y malandreo, sino bajo presión submilitar, que en esencia es militar. Con fuerza abundante, flexible e impredecible pendiendo como una espada de Damocles.
Trump, por ahora, actúa. No con bombardeos en tierra ni extracciones espectaculares, pero actúa. Presiona esperando negociación o quiebre. Maduro resiste esperando que el sol se enfríe, que aparezca un cisne negro o que se abra una negociación que le permita sobrevivir.
En ese pulso, el margen para cometer errores se estrecha cada día. Y el tiempo, esta vez, pareciera no jugar a favor del régimen, que en este momento depende de que no pase nada más.
Y por cierto: quienes sigan apostando al inmovilismo, al silencio o a la ficción de que “nada está pasando” deberán explicar por qué, cuando el tablero se movía, eligieron no moverse.
No comments:
Post a Comment